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¿Deberíamos volver a la normalidad?

Debido al brote de Coronavirus, nuestra normalidad ha cambiado y nuestra realidad ha dejado de ser la que era, pero en el medio de la crisis, la humanidad ha recibido algo muy especial: más tiempo. En nuestra frenéticas vidas compuestas por largas horas de trabajo, estudios, tareas, eventos sociales y responsabilidades, el tiempo es un lujo. Ahora, la mayoría de nosotros hemos sido forzados a permanecer en casa debido al brote de COVID-19, el cual ha afectado a la mayoría de los humanos alrededor del mundo, pero esta situación nos ha dado tiempo, a lo mejor no tiempo para viajar, tiempo para ir a festivales, eventos, conciertos, centros comerciales, parques, o tiempo para juntarnos con amigos o familiares pero hemos recibido tiempo para pensar, meditar y reflexionar, y la pregunta es, ¿Deberíamos realmente volver a la normalidad luego de que se termine la pandemia?

"normalidad"

Era casi el fin de la temporada alta aquí en el norte de Noruega. Muchos viajeros de todo el mundo vienen durante invierno a visitar y descubrir esta mágica ciudad. Para mí, trabajando en el área de turismo, con 10 horas de trabajo por día, el tiempo era definitivamente un lujo. De repente, de un día para el otro, se había terminado todo. No porque la temporada había terminado sino porque nuestras vidas tuvieron un cambio radical debido al Coronavirus. Las fronteras se cerraron y una cuarentena de 14 días se estableció para todos aquellos que visitaban el país. Esto significo el abrupto cierre temporario de todas las oficinas relacionadas con el turismo en la ciudad y alrededor del mundo. Así, pase de no tener tiempo a tener todo el tiempo del mundo.

Es común sentirse desorientado cuando tu vida cambia abruptamente y uno generalmente busca desesperadamente volver a la normalidad, eso significa, volver a lo conocido, lo que nos brinda seguridad, nuestra zona de confort. Sin embargo, decidí aprovechar esta oportunidad. Finalmente tenía tiempo, algo que desesperadamente buscaba tener. Tenía tiempo para relajarme, para comer un desayuno apropiado, tiempo para disfrutar la hermosa vista desde mi ventana, tiempo para hacer ejercicio, tiempo para preparar todo tipo de comidas caseras, mirar una buena película, jugar juegos de mesa, leer, pasar tiempo sentada en el sillón con mi gata en mi regazo, pasar tiempo dialogando con las personas con las que vivo o con amigos y familia a través de internet, pero sobre todo, tenía tiempo para pensar, para preguntarme, para contemplar, para considerar, para reflexionar.

“Las crisis y puntos muertos cuando ocurren por lo menos tienen esta ventaja: nos obligan a pensar.” – Jawaharlal Nehru

Un día me estaba preguntando qué pasará cuando la pandemia se haya terminado, la pregunta que retumbaba en mi cabeza era: ¿cómo volvemos a la normalidad luego del Coronavirus? Todos los posibles escenarios en mi cabeza sonaban complicados, imposibles o completamente locos. Pero luego comencé a considerar el hecho de que a lo mejor volver a la normalidad no es la mejor idea. A lo mejor, la humanidad puede usar esta crisis como beneficio, como una forma de cambiar todo para mejor. A lo mejor, podemos hacer buen uso de este tiempo que se nos ha otorgado para reconsiderar lo que “normalidad” realmente debería ser y tomar este tiempo para cambiar la forma en que pensamos, actuamos y nos comportamos en nuestras vidas diarias.

Es durante los tiempos de crisis cuando nuestras vidas son formadas, y nosotros podemos ser participantes activos de la formación de nuestras vidas dando lo mejor de nosotros para darle la mejor forma posible. La verdad es que mientras hay circunstancias que no podemos controlar, siempre existe la forma de hacer algo para mejorar nuestra circunstancia actual y nuestro futuro. Por lo tanto, es importante no perder la oportunidad que tenemos para cambiar aquellas cosas que no son tan “normales” y así, aprender de las lecciones escondidas detrás de esta crisis. Tenemos ahora la oportunidad de mejorar nuestra vida y la vida de otros.

“En cada crisis, duda o confusión, tome el camino más alto: el camino de la compasión, el coraje, la comprensión y el amor.” – Amit Ray

Tenemos tiempo para decidir si realmente queremos volver a la normalidad o aquello que consideramos normal, también tenemos tiempo para decidir cambiar ahora algo sobre nuestra vida para mejorarnos a nosotros mismos, para cambiar malos hábitos y comportamientos, por ejemplo, esta crisis nos ha enseñado que con el fin de tener éxito y garantizar nuestra existencia nosotros debemos cuidarnos entre nosotros sin importar la nacionalidad, estatus social, genero o edad. Es ahora más que nunca cuando debemos cuidarnos a nosotros mismos y a otros con el fin de evitar más muertes innecesarias, más sufrimiento y ponerle así un fin a esta crisis. Este enemigo invisible llamado COVID-19 nos ha enseñado que al final, si no estamos juntos como unidad sin importar de donde venimos, dejaremos de existir. Este virus nos ha enseñado que la amabilidad, el respeto, la compasión y el amor entre humanos fue, es y sera la clave para nuestro éxito. Separados somos débiles, insignificantes, vulnerables, pero unidos somos fuertes y poderosos.

Utilicemos este tiempo para pensar en todas aquellas cosas a las cuales vale la pena regresar, ya sea estar rodeado de familia y amigos, viajar por el mundo, ir a tu festival favorito, al cine, o practicar tu deporte favorito, disfrutar de la naturaleza y la vida con libertad, y también pensemos sobre todas aquellas cosas que deberíamos cambiar como por ejemplo, ser más compasivos y amables entre nosotros y el planeta, cuidar más de nuestra salud y la salud de otros, apreciar más las pequeñas cosas, siendo más agradecidos con todo lo que tenemos, valorar más nuestro tiempo en la tierra sabiendo que un día estamos acá y que otro día a lo mejor no, entender que tan importante es pasar tiempo en casa con nuestra familia, hijos, mascotas, teniendo tiempo para cocinar, jugar, amar, otra que pasar tanto tiempo corriendo detrás de cosas sin importancia.

“El mundo es mi país, toda la humanidad son mis hermanos, y hacer el bien es mi religión.” – Thomas Paine

La verdad es que la mayoría de lo que llamamos “normal” no es tan normal en lo absoluto y esta en realidad destruyéndonos, destruyendo a otros seres de este mundo y a nuestro planeta más que el Coronavirus. Por lo tanto, es tiempo ahora de reconsiderar nuestras acciones. Nuestro egoísmo, celos, negatividad, codicia, critica, racismo, malos hábitos y nuestro consumismo nos está separando de nosotros mismos y estamos lentamente destruyendo animales y el planeta, por lo tanto, lo que hacemos ahora para cambiar lo que hemos aceptado como normal determinara nuestro futuro y las lecciones aprendidas durante este periodo va a ayudar a nuestra evolución, uniéndonos como humanos y preparándonos para cualquier otra crisis.

Utilicemos este tiempo extra para nuestro beneficio, enfoquemos nuestra mente y pensemos a que partes de nuestra “normalidad” queremos regresar, que partes valen la pena regresar y como queremos que nuestra “nueva normalidad” sea. ¡La vida como la conocíamos ha cambiado y nunca sera la misma, entonces creemos juntos un nuevo y mejor destino!

Honestidad: El Derecho a la Verdad

En el camino hacia convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos, la honestidad debería ser un valor importante a tener en cuenta. El problema es que vivimos en una sociedad que muchas veces nos recompensa por decir mentiras, y nos castiga por ser honestos. Decir mentiras se ha convertido en un habito cotidiano en los seres humanos, y lo hemos aceptado como un comportamiento valido. La honestidad es una virtud que todos valoramos, pero la cual solemos olvidar, y se ha convertido en una de las virtudes menos encontradas en los seres humanos. ¿Pero podemos revertir esto o estamos condenados a vivir una vida de mentiras? La respuesta es sí, ¡si podemos! y todo va a depender de nosotros.

 

 

 

"Cuando mientes le robas al otro el derecho a la verdad." - Khaled Hosseini

 

 

 

¿Por qué hemos dejado la honestidad enterrada en el olvido? ¿es para proteger a otros o para protegernos a nosotros mismos? ¿es para ser aceptados por esta sociedad? ¿o es a causa del miedo? ¿por qué a veces es tan difícil ser honestos? ¿por qué nos corrompemos tan fácilmente? ¿por qué olvidamos la honestidad tan fácilmente? Yo creo que el problema principal es que nos hemos olvidado quiénes somos realmente y porque estamos aquí. Hemos silenciado la voz de nuestras almas, viviendo la gran mentira creada por esta sociedad. No nacemos siendo mentirosos, falsos, tramposos, aprendemos a ser de esta forma. Nos han manipulado, han distorsionado la realidad y nos han vendido una gran mentira.

Desde pequeños que escuchamos mentiras. Cuando éramos niños nos contaban historias que eran falsas, intentaron atemorizarnos con cuentos ficticios, nunca se nos explicó porque las cosas sucedían como sucedían, sino que siempre intentaban ocultarlo detrás de una linda historia. Ya de adultos, las mentiras se encontraban en todos lados. Mentiras en la televisión, en las revistas, en los diarios, personas engañándose entre ellos, publicidades intentando venderte algún producto basándose en la mentira, hermosas imágenes de modelos, y fantásticos productos que en la realidad nunca son como las publicidades, mentiras dicha por políticos, mentiras entre amigos, familiares, compañeros de trabajo, mentiras en todas partes. Una vida, nuestra realidad, basada en mentiras.

 

 

“Si dices la verdad, no tienes que recordar nada.” – Mark Twain

 

 

Fue así que aprendimos a mentir, lo aceptamos como normal. Hoy en día, engañar se ha convertido en un comportamiento normal. He escuchado a personas decir cosas como: “Es la vida, las personas engañan, las personas mienten, las personas son falsas, y tú también lo eres, así son las cosas.” O la frase común es: “Si no puedes contra ellos, úneteles.” Bueno, puedo decir que no estoy de acuerdo con esta frase. Yo creo que si nos sometemos a este mundo, el cual constantemente busca convertirnos en lo que no somos, perdemos así nuestra verdadera esencia, dejamos de ser quienes realmente somos, y si no somos nosotros mismos entonces no somos nada, o pasamos a ser simplemente caminantes sin almas sobreviviendo hasta el fin de nuestros días.

Nadie quiere vivir un engaño, a nadie les gusta las mentiras, ¿entonces por qué no comenzamos por ser la fuente de honestidad en lugar de ser una fuente de mentiras? Podemos comenzar por ser honestos con nosotros mismos. Allí es donde la gran mentira comienza, no mentimos ni engañamos a otros más de lo que nos engañamos a nosotros mismos. Por lo tanto, si pudiésemos aprender a ser honestos con nosotros mismos, podríamos comenzar a ser honestos con los demás. Esto no evitará que los demás dejen de ser deshonestos, pero por lo menos serás tu verdadero ser, no te verás corrompido por esta sociedad en la que vivimos, y eso es una gran clave para el éxito.

 

 

“Cada mentira son dos mentiras: la mentira que le decimos a los demás y la mentira que nos decimos a nosotros mismos para justificarla.” – Robert Brault

 

 

¿Pero deberíamos ser siempre honestos? ¿incluso cuando pueda lastimar a otras personas? Si, pero pueden existir algunas excepciones. Debemos intentar siempre decir la verdad, pero pueden haber momentos en donde nuestra verdad no deba ser revelada. Para ser más clara voy a dar un ejemplo: imagínate que hoy es tu cumpleaños y alguien te regala un regalo que no te gusta, sería necesario decir: “Gracias, pero la verdad que tu regalo no me gusta para nada” La realidad es que la honestidad no tiene por qué ser ruda. No tienes por qué mentir y decir que fue el mejor regalo que has recibido en tu vida, pero puedes demostrar gratitud por la muestra de cariño de esa persona hacia ti sin ser falso o rudo. El amor y la compasión son parte del ser honesto.

Al mismo tiempo, la honestidad no significa que debas andar por la vida expresándole a todos tu opinión sobre ellos, no todo el mundo espera tus opiniones, por ese motivo es mejor a veces no decirlas, y en el caso de que te la requieran, entonces busca la forma de decirlas con compasión. Cuando la verdad no sea relevante, y sea más beneficioso guardarla que decirla, esa podría ser la única excepción. Pero no confundas esto con mentira para proteger a otros o pare evitar lastimar a otros. Una mentira, tarde o temprano siempre hará más daño que las más duras de las verdades.

 

 

“Siempre hay una manera de ser honesto sin ser brutal.” – Arthur Dobrin

 

 

Por lo tanto, si la honestidad y la compasión van juntas de la mano nunca causaran daño, o no tanto como una mentira. El problema con las mentiras es que cuanto más esperas, mas grande se vuelven. No podemos volver atrás en el tiempo y cambiar lo que hicimos o dijimos, pero siempre podemos elegir decir la verdad, una mentira no tiene fecha de vencimiento, seguirá existiendo hasta que la destruyamos con la verdad. No tengas miedo de decir la verdad, al mismo tiempo siempre estate listo para aceptar la verdad en lugar de aceptar hermosas mentiras. La verdad puede doler, pero una vez que la tienes, eres dueño de hacer con ella lo que sientas, serás libre como para reinventar tu vida, mientras que vivir una mentira sólo te convencerá de qué la ilusión que vives es real, viviendo por siempre en una fantasía.

 

 

 

Comienza por ser honesto contigo mismo hoy. Ese es el primer paso para convertirte en la mejor versión de ti mismo. Se amable, sé generoso, y di la verdad con compasión, no para lastimarlos, pero para liberarlos, no para destruirlos pero para amarlos, incluso cuando no te amen devuelta. ¡Seamos honestos y liberemos nuestra conciencia de la tortura creada por nuestras mentiras!

Juzga Menos, Ama Más

 

El problema en nuestra sociedad es que juzgamos demasiado. Vamos por la vida juzgando a todos a nuestro alrededor como si fuésemos seres superiores de otra galaxia, y por eso creemos que todo lo hacemos bien y que nuestras decisiones siempre son las correctas. Pero la verdad es que somos todos seres humanos, y por eso todos tenemos el derecho de actuar como queramos de acuerdo a nuestra visión sobre la vida.

 

Juzga Menos, Ama Más

 

“No juzguéis, para que no seáis juzgados, porque con el juicio con que juzgáis seréis juzgados, y con la medida con que medís, se os volverá a medir.” – Mateo 7:1-2

 

 

 

Perdemos tanto tiempo juzgando a otros que nos olvidamos de juzgarnos a nosotros mismos, y ahí es donde comienza el problema, porque si vamos a juzgar, entonces empecemos por nosotros mismos, y así podríamos ver el motivo por el cual actuamos como actuamos cada día, lo que nos haría entender que todos tienen alguna razón dentro de su corazón para decir las cosas que dicen, y para actuar como actúan.

Es fácil para nosotros juzgar a alguien, lo que es difícil para nosotros es ponernos en los zapatos de alguien más. Si pudiéramos hacer eso, y si no solo pudiéramos ponernos en los zapatos de alguien más, sino que también pudiéramos sentir lo que la otra persona está sintiendo muy dentro de su corazón, estoy segura de que nos llevaríamos una gran sorpresa, y nunca juzgaríamos a otra persona de nuevo en nuestra vida.

 

 

 

Si juzgas a la gente, no tienes tiempo para amarla” – Madre Teresa

 

 

 

Es fácil para nosotros juzgar a las personas todo el tiempo, es fácil para nosotros juzgar a las personas por la forma en la que actúan, por la forma en que hablan, por la forma en la que piensan y sienten, por la forma en la que lucen, o por la forma en la que se visten, es fácil para nosotros juzgar a las personas por lo que hacen y dicen, y también es fácil para nosotros juzgarlas por las decisiones que ellos toman. ¿Y porque es tan fácil para nosotros juzgar? Porque no tenemos idea de lo que la otra persona tiene en su mente y en su corazón, y no estamos ni siquiera cerca de saber cómo una persona se siente dentro de su corazón, debido a que podemos saber la historia de alguien, pero jamás podremos saber cómo alguien verdaderamente se siente adentro de su corazón.

Juzgar a otros no nos hace mejores, sino todo lo contrario, debido a que nos definimos a nosotros mismos cada vez que juzgamos a otra persona, y el acto de juzgar a otra persona refleja cómo nos sentimos sobre nosotros mismos. Cada vez que juzgamos, expresamos nuestra falta de amor por nosotros mismos y por la vida, ya que requiere tener mucho amor, tolerancia y compasión para no juzgar a alguien nunca más, y así entenderlos incluso cuando no estemos de acuerdo con esas personas en muchos aspectos de la vida.

 

 

 

“Cuando juzgas a otros, no los defines, te defines a ti mismo” – Wayne Dyer

 

 

Lo que creo es que el mundo sería un mejor lugar si pudiéramos aprender a entendernos entre nosotros incluso cuando pensemos o actuemos diferente, porque no hace ningún bien el ir por la vida juzgando a otros, nada va a cambiar si seguimos haciéndolo, diferente seria si pudiéramos dejar de juzgar y simplemente hacer una observación, con el simple propósito de ayudar a alguien más y no para condenarlo.

Lo que quiero que entiendan es que para mí está bien están en desacuerdo con alguien, ya que somos todos humanos, pero todos tenemos diferentes creencias, pensamos y hablamos de diferentes modos y sentimos de diferentes maneras, y todos deberían caminar su propio camino, pero con el fin de encontrar la paz, debemos aprender a entendernos y aceptarnos como somos, porque cada uno actúa según su visión personal sobre la vida de acuerdo con sus experiencias en este mundo.

 

 

Te mereces que te entiendan y que no que te juzguen, y así toda persona en este mundo merece lo mismo, por lo tanto si no quieres ser juzgado, entonces no juzgues a otros, compréndelos y ayúdalos para que puedan ser la mejor versión de sí mismos, y luego deja a cada ser seguir su propio camino.