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¿Es La Vida Una Competencia?

Desde pequeños se nos enseña a competir. Día tras día se va formando el hábito de competir con otros. Cuando menos lo esperamos ese hábito es finalmente creado, y toda nuestra vida se vuelve una competencia, una competencia en la cual necesitamos derrotar a otros con el fin de ser exitosos. ¿Pero es la vida realmente una competencia?¿Necesitamos competir con el fin de ser exitosos? ¿Es el acto de competir con otros lo que nos otorga la verdadera victoria? ¿Puede realmente el resultado de una competencia definir a un ser humano? Averigüemos juntos más sobre la competencia, su definición, nivel de importancia e impacto en los seres humanos.

 

 

 

"Una flor no piensa en competir con la flor de al lado, simplemente florece." #competition

 

 

 

De acuerdo con el diccionario, una competencia es una situación en la cual una persona trata de ganar algo o ser más exitoso que alguien más. En otras palabras, podemos definir la competencia como la oportunidad de obtener un premio especial el cual pudiese tener un significado especial, o la oportunidad de derrotar a otros para declararse a una mismo más exitoso o superior que alguien más. Por lo tanto, ¿esto significa que debemos enfocarnos en derrotar a otros para ser exitosos? ¿Es eso lo que permite que uno consiga verdaderamente la victoria? ¿Es verdad que a través de la competencia con otros uno evoluciona, se vuelve superior, y consigue la grandeza?

Bueno, la realidad es que todo va a depender de la forma en que lo veamos, eso quiere decir, nuestra propia perspectiva, creencia e idea de lo que realmente significa una competencia. Dos diferentes creencias van a determinar el verdadero significado de la competición y las respuestas a esas preguntas: 1. La creencia de que la vida es una competencia, donde tienes que derrotar a otros en todos los aspectos posibles de tu vida. 2. La creencia de que la vida no es una competencia en lo absoluto, y si hay una competencia es con la persona que fuimos ayer.

 

 

“La única competencia digna de un hombre sabio es consigo mismo”. – Washington Allston

 

 

La primera creencia va a definir la competición como la posibilidad de derrotar a otros para ser exitoso, creyendo que tras vencer a otros uno obtiene la verdadera victoria, lo que lo hace a uno más superior, más evolucionado y lo que nos otorga la grandeza. La segunda creencia va a definir la competición como simplemente la oportunidad de ser mejor de lo que fuimos ayer, creyendo que uno es exitoso, evoluciona y consigue la grandeza cuando se convierte en la mejor versión de uno mismo.

Aquellas personas que tienen la primera creencia se van a enfocar en ganar a otros. Esa va a ser su máxima meta, vencer a otros se volverá su primer deseo, y la derrota de otros será su victoria. Aquellos que tienen la segunda creencia se van a enfocar en ser mejores personas de las que fueron ayer, y convertirse en la mejor versión de ellos mismos será su más grande meta, y la victoria para ellos será ser la persona que estaban destinadas a ser sin la necesidad de derrotar a otros para lograrlo.

 

 

“Nunca estás jugando realmente con un oponente. Estás jugando contigo mismo, con tus más altos estándares, y cuando alcanzas tus límites, eso es una verdadera alegría.” – Arthur Ashe

 

 

Cómo podemos ver, la competencia es una palabra que puede tener significados diferentes. La realidad es que hoy en día la mayoría de las personas han aceptado la primera creencia, porque eso es lo que la sociedad nos enseñó. Nos ha enseñado que necesitamos competir, y que en cada competencia, necesitamos ganarle a otros con el fin de ser exitosos. Y esto no se trata de deportes, o de un simple juego, esto se trata de la vida misma. De alguna manera, han transformado la vida en una gran competición. No competimos con el fin de convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos, sino que competimos para derrotar a otros, lo que nos ha otorgado una idea errónea de la vida.

Cada aspecto de nuestra vida se ha vuelto una competición. En cada lugar se lleva a cabo una competencia: en lugares de trabajo, en escuelas, universidades, hogares, vecindarios, bares, parques, y en cada esquina de este mundo. Competimos para ver quién tiene el mejor auto, el mejor teléfono, la mejor casa, la mejor ropa, los mejores zapatos, competimos para ver quien tiene el mejor cuerpo, quién luce mejor, quien es más hermoso o hermosa, competimos para ver quién tiene el mejor trabajo, el mejor cargo, el mejor salario, competimos para ver quién tiene las mejores notas, o quien tiene el título más importante, o todo aquello que nos ponga en una importante posición dentro de la sociedad, competimos para ver quien tiene el mejor y más grande cumpleaños, casamiento, funeral, no importa, el punto es que tenemos que ser mejor que otros, lo que nos otorga unas falsa sensación de felicidad y éxito, la cual parece llenar nuestras almas vacías.

 

 

“El verdadero aprendizaje se produce cuando el espíritu competitivo ha cesado”. – Jiddu Krishnamurti

 

 

Pero, ¿alguna vez nos sentimos realmente completos? La verdad es que no, es ese el motivo por el cual nunca dejamos de competir. Necesitamos desesperadamente ser mejores que otros para sentirnos exitosos. Lo que realmente no sabemos es que la única persona que debemos vencer y ser mejores es la persona que fuimos ayer. Ser la persona que estábamos destinados a ser, haciendo las cosas que amamos sin necesitar la aprobación de otros, sin la necesidad de vencer a otros, nos da libertad, y eso nos otorga el verdadero éxito, es así como realmente ganas esta competencia llamada “vida”, la cual, al final, no es realmente una competencia, o no una en contra de otros, sino que es una competencia con la persona que fuimos ayer. Para ganar este juego, debemos derrotar a la persona que no somos, convirtiéndonos en la persona que realmente somos, y para que esto suceda debemos convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.

Si quieres mejorar tu vida, desarrollar tu verdadero potencial, si quieres tener éxito en la vida, deberás luchar para convertirte en la persona que eres capaz de convertirte, si crees en ti mismo, y crees que eres lo suficientemente bueno como para convertirte en la persona que siempre has imaginado, entonces no hay necesidad de competir con otros, porque te darás cuenta que tal competencia no existe, y si no tienes competencia, ¿Contra quien vas a competir realmente más que contigo mismo?

 

 

 

 

La vida no es una competencia, y si hay una competencia, es con nosotros mismos. Creamos nuestro propio éxito excediendo nuestros propios estándares, evolucionando y creciendo como personas, y no derrotando a otros. Entonces, ¡salgamos y seamos la mejor versión de nosotros mismos!

Nuestras Mayores Limitaciones Se Encuentran en Nuestra Propia Mente

Las limitaciones mas grandes que existen son aquellas que creamos con nuestras propias mentes. Todo el tiempo, nos estamos limitando a nosotros mismos a través de los pensamientos limitantes que guardamos en nuestras mentes. Aquellas limitaciones son la mayoría de las veces una ilusión, siendo la creación de nuestros propios pensamientos, y ellos son sólo reales dentro de los confines de nuestras propias mentes. Con el fin de lograr tus deseadas metas y sueños, deberás descubrir tus propias limitaciones, desafiarlas y excederlas. 

 

 

"Estas confinado solo por las paredes que tu mismo construyes." Andrew Murphy

 

 

Nuestras limitaciones imaginarias creadas por nuestras propias mentes son la causa de nuestro fracaso, si aun nuestros sueños no se han vuelto una realidad es porque estas limitaciones nos han alejado de nuestras metas y sueños. No son nuestras limitaciones externas las causantes de nuestro fracaso, sino que son nuestros pensamientos limitantes lo que realmente nos ha derrotado. Las creencias que tenemos sobre nosotros mismos y sobre la vida es lo que nos otorga nuestra realidad. Son nuestras propias ideas equivocadas sobre nuestro potencial lo que realmente evita que podamos alcanzar nuestras metas.

El problema es que es mas sencillo para nosotros reclamar que estamos siendo realistas cuando decimos que no podemos hacer algo, cuando de hecho solo lo estamos usando como una excusa para no hacer las cosas que nos gustaría hacer. La verdad es que si no hemos hecho lo que siempre hemos querido hacer, si no hemos llegado al lugar donde siempre hemos querido llegar, si no hemos alcanzado nuestro máximo potencial o si no hemos conseguido las cosas que siempre hemos querido conseguir es muy probable que se deba a que nuestras propias limitaciones imaginarias nos hayan limitado, y eso ha creado nuestra realidad; pero no es acertado decir que estamos siendo realistas cuando de hecho, lo que realmente nos detuvo fueron nuestras limitaciones creadas por nuestras propias mentes, y no nuestra circunstancias externas. El problema no es que no podamos hacer algo, el problema es creerlo, creer que somos incapaces de hacer aquello que deseamos por la razón que fuese.

 

 

“Las limitaciones sólo viven en nuestras mentes. Pero si usamos nuestra imaginación, nuestras posibilidades se vuelven ilimitadas. “ – Jamie Paolinetti

 

 

Lo que quiero decir es que la realidad es relativa, mi realidad puede ser muy diferente a tu realidad, y puedo tener las mismas limitaciones externas que tú, pero puedo crear un resultado diferente, y todo va a depender de si decido rendirme ante mis propias limitaciones, o si las voy a utilizar como una forma de mejorarme a mi misma. Cuando decides que nada puede detenerte, tu destruyes cualquier limitación existente sobre ti mismo, y tu recreas tus creencias sobre quien eres realmente, lo que te dará el poder que necesitas para que todo lo que anhelas se vuelva una realidad.

Si el entorno en donde nos encontramos fuese un factor limitante, nadie hubiese alcanzado sus metas. Si la edad, el tiempo, el dinero, las habilidades, las creencias de otros sobre ti, las criticas, tu apariencia externa, los fracasos momentáneos, las situaciones pasadas, el lugar en el que naciste, o cualquier otra condición fuese una verdadera limitación, entonces este mundo pertenecería solo a unos pocos, y el resto de nosotros estaríamos condenados a una vida miserable, pero eso no es verdad, pero desafortunadamente es lo que esta sucediendo en este mundo, porque la mayoría de las personas han creído que solo unos pocos están tocados con la varita mágica, y ellos son los únicos que son capaces de alcanzar el éxito y la gloria, hemos aceptado ese concepto como real y entonces nos hemos dado por vencidos, y todo gracias a las verdaderas limitaciones, que son aquellas que hemos creado con nuestras propias mentes.

 

 

“Las limitaciones sólo pueden ser verdaderas siempre y cuando creamos en ellas. Por lo tanto, cree en ti mismo, y cosas asombrosas sucederán. “ – Doe Zantamata

 

 

Hay personas que han convertido sus sueños en realidad con menos de lo que tu tienes, hay personas que han nacido rodeados de pobreza, personas que han nacido con enfermedades, personas que han pasado por situaciones difíciles, y así y todo han encontrado la forma de alcanzar sus sueños y metas. No fue una cuestión de suerte, sino que fue una cuestión de buena voluntad, y al mismo tiempo, no han dejado que ninguna limitación los detuviera de alcanzar sus metas. Si he convertido en realidad muchas de mis metas fue porque no he permitido que me detengan mis circunstancias externas, y especialmente mis limitaciones creadas por mi misma. Y la clave par que todas tus creencias limitantes desaparezcan es creyendo en ti mismo. No hay fuerza mas poderosa que creer que puedes alcanzar tus metas y sueños sin importar los obstáculos que aparezca en tu vida.

 

 

 

 

Descubre tus propias limitaciones, encuentra la forma de excederlas, y haz realidad todas tus metas y sueños. Porque todo es posible para aquellos que se animan a soñar y nunca se dan por vencidos. Sin importar que tan limitado pienses que estés, si crees que puedes, y si nunca te rindes ante esas limitaciones y sigues intentándolo, siempre hacia adelante, tu conseguirás la victoria. 

Sin Riesgo No Hay Gloria

En el camino hacia nuestras metas y sueños vamos a tener que enfrentarnos con muchos riesgos. Cada meta y cada sueño implica un riesgo. La decisión de tomar ciertos riesgos o no es lo que va a determinar ya sea nuestra victoria o nuestra derrota. Los riesgos son simplemente desafíos que nos acercan a nuestros sueños. Entonces, ¿Estas listo para tomar los riesgos necesarios y convertir tus sueños en realidad?

 

 

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La vida misma es un riesgo, desde que nacemos enfrentamos distintos riesgos. Cuando somos niños tomamos riesgos todo el tiempo, incluso cuando le tememos a lo desconocido tomamos riesgos con el fin de descubrir, aprender y crecer, y una vez que descubrimos lo que podemos conseguir al tomar riesgos, nos convertimos en imparables tomadores de riesgos. El problema cuando crecemos es que nuestros riesgos se vuelven mayores, y así nuestros miedos se incrementan, paralizándonos, y es en ese momento cuando dejamos de caminar hacia delante en la dirección de nuestros sueños, renunciando a la vida que siempre hemos soñado.

Los riesgos dan miedo, ese es el motivo por el cual preferimos evitarlos. La verdad es que tomamos riesgos todo el tiempo, incluso sin saberlo. El simple acto de levantarse de la cama implica un riesgo. Cada acción que tomamos, en mayor o menor medida implica un riesgo. El problema es que nuestros miedos son directamente proporcionales a la magnitud de nuestros riesgos, y cuando el riesgo que debemos enfrentar es enorme, nuestros miedos terminan ganando la batalla, y todos nuestros deseos rotos en pedazos son enterrados en el olvido.

 

 

 

 

 

“El riesgo más grande es no tomar ningún riesgo. En un mundo que cambia tan rápidamente, la única estrategia garantizada a fracasar es no tomar riesgos.” – Mark Zuckerberg

 

 

 

 

 

Por lo tanto, con el fin de hacer nuestras metas y sueños realidad vamos a tener que tomar cada riesgo necesario. Pero, ¿Eso significa que debemos tomar cada riesgo posible? Bueno, la respuesta va a depender de nuestras metas y sueños y del tipo de riesgo que debamos tomar para poder alcanzarlos. Si lo que podemos conseguir al tomar un cierto riesgo es mayor de lo que podemos perder entonces deberíamos aceptar el desafío y tomar el riesgo, pero si podemos perder más de lo que podemos ganar, entonces deberíamos pensarlo dos veces antes de tomar el riesgo.

La clave es pensar primero, y analizar todas las probabilidades. Si están más a tu favor que en contra, deberías entonces intentarlo y tomar el riesgo, y si ganas, entonces harías tus sueños realidad o al menos estarías un paso más cerca de poder lograrlo. Y en el caso de que pierdas, no perderías mucho, y siempre podrás empezar de nuevo y armar un nuevo plan y hacer las cosas de una forma diferente en el futuro.

 

 

 

 

 

“Aquél que no es lo suficientemente valiente como para tomar riesgos no logrará nada en la vida.” – Muhammad Ali

 

 

 

 

 

Por ejemplo, si tú quieres una vida mejor para tu familia, y tú vas y apuestas todo lo que tienes en la ruleta, es muy probable que termines perdiéndolo todo. En este caso es mejor no tomar este tipo de riesgo y elegir una opción diferente. Pero imaginemos que tienes una mejor oferta de trabajo para una compañía diferente en una ciudad distinta, y tienes miedo de empezar una nueva vida, pero si realmente quieres algo mejor para tu familia, entonces deberías animarte a tomar el riesgo, porque lo que perderías sería menor de lo que podrías ganar incluso si ese riesgo no termina saliendo como querías.

Es por este motivo que los riesgos son tan importantes, porque son grandes maestros. Nos enseñan algo sobre nosotros que no sabíamos, nos enseñan a hacer algo que antes no sabíamos hacer, nos enseñan a actuar de una manera diferente, nos hacen crecer, nos hacen más sabios, nos hacen evolucionar, abren puertas que estaban cerradas y hacen que nuestros sueños y metas se vuelvan una realidad.

 

 

 

 

 

“Sólo aquellos que se arriesgan a ir demasiado lejos pueden descubrir hasta dónde se puede llegar.” – T.S. Elliot

 

 

 

 

 

Por lo tanto, si quieres cambiar tu vida, si quieres alcanzar una cierta meta o hacer que un sueño se vuelva realidad tu deberás tomar todos los pasos necesarios y tomar todos aquellos riesgos en donde las probabilidades estén altamente a tu favor. Tómate el tiempo para pensar sobre el riesgo que debas tomar, analiza las probabilidades, pero no permitas que tu mente se enfoque en lo que puede salir mal, sino en lo que puede salir bien. Si ese sueño que tienes, si esa meta que tienes es lo que realmente quieres, y si será realmente para tu propio beneficio, las probabilidades estarán siempre a tu favor, por lo tanto ¡no lo pienses demasiado, toma el riesgo y obtén la gloria!

 

 

 

 

 

¿Las probabilidades de obtener un resultado positivo son altas? ¿Puedes llegar a ganar más de lo que puedes perder si tomas el riesgo? Si la respuesta es sí, no lo pienses de nuevo, no permitas que tus miedos interfieran con tus sueños y con confianza ¡ve a hacia delante y toma el riesgo!

El Fracaso: ¿Un Callejon Sin Salida?

Un callejón sin salida es ese lugar donde nos encontramos con el fracaso, es ese lugar de angustia y desesperación que nos arrebata todos nuestros sueños y deseos, tragándoselos hacia las más profundas de las oscuridades. Una vez que estamos allí, parece no haber salida, nuestras manos parecieran están atadas, nuestras piernas pegadas al suelo, y mientras tanto nuestro corazón se rompe en pedazos. Pareciera ser el final de todo, pero siempre hay una solución. La pregunta es: ¿Vamos a luchar por encontrarla, o vamos a darnos por vencidos ante nuestros sueños tan fácilmente?

 

 "Un callejón sin salida nunca puede ser una calle de un solo sentido, tu siempre puedes dar la vuelta y buscar otro camino." - Bo Bennett

 

Que fácil es soñar, ¡pero que difícil es hacerlos realidad! El problema no es que son imposibles o improbables de que sucedan, el problema es que nos damos por vencidos fácilmente. Pero, ¿Por qué nos damos por vencidos tan rápidamente? Debido al fracaso, tenemos tanto miedo de fracasar, que ni siquiera intentamos hacer que sucedan, o si lo intentamos, nos damos por vencidos en la primera instancia en donde nos encontramos con el fracaso. Y aquel es el momento en donde nos encontramos con un callejón sin salida, y cada sueño que tenemos se desvanece en las oscuridades de nuestro fracaso.

El problema con el fracaso es que no es fácil de digerir. El gusto que nos queda no se va fácilmente de nuestras bocas, esa amargura permanece en nuestro paladar como agujas clavándose en nuestra lengua. El olor que se siente es tan profundo y desagradable que penetra tan profundamente que no podríamos oler un jazmín aunque lo intentáramos. El fracaso envenena cada parte de nuestro cuerpo, contamina nuestra alma, y rompe nuestros corazones. El fracaso nos pudre, nos contamina, nos rompe, nos destroza, nos paraliza, y nos ahoga. El fracaso nos mata por dentro, y destruye nuestros sueños, deseos y metas. Pero, ¿El fracaso nos derrota?

 

 

 

“El hombre no esta hecho para la derrota. Un hombre puede ser destruido, pero no derrotado.” – Ernest Hemingway

 

 

 

La respuesta es no. El fracaso no nos derrota, pero si somos derrotados si nos damos por vencidos. No es el fracaso lo que define nuestro futuro, somos nosotros, y como lidiamos con el lo que define y crea nuestro futuro. El fracaso nos acorrala dentro de un callejón sin salida, pero no bloquea nuestra salida. En cualquier momento tenemos la oportunidad de darnos vuelta, y encontrar una salida para poder seguir hacia adelante y alcanzar nuestros sueños. El problema es que el fracaso parece ser nuestro enemigo cuando en realidad solo intenta ayudarnos. Solo intenta decirnos que el camino que seguimos no es el indicado.

Pero nosotros lo vemos como un callejón sin salida y no como una oportunidad para hacer las cosas de una manera diferente. Nuestras creencias y miedos sobre el fracaso son tan erróneas que hemos llegado a creer que es nuestro enemigo, cuando en realidad nosotros somos nuestro peor enemigo. El fracaso nos desafía, nos prueba, y nos pone al límite. Puede destruirnos, robándonos todas nuestras esperanzas de hacer algún día realidad todos nuestros sueños y metas, pero lo que en realidad nos derrota es nuestra decisión de darnos por vencidos. El fracaso nos adentra en un callejón sin salida, pero es nuestra decisión la de permanecer allí, o la de  darnos media vuelta y tomar otro rumbo.

 

 

 

“El fracaso debería ser nuestro maestro, no nuestro sepulturero. El fracaso es demora, no derrota. Es un desvió temporal, no un callejón sin salida. El fracaso es algo que podemos evitar únicamente no diciendo nada, no haciendo nada, y siendo nada.” – Denis Waitley

 

 

 

Quizás ya has estado en un callejón sin salida, o a lo mejor tu sientes que estas en uno ahora. Yo lo he experimentado, es por eso que creo que todos nosotros, o al menos, todos aquellos que se han animado a seguir sus sueños, han experimentado el fracaso alguna vez en sus vidas. La experiencia de estar en ese lugar de oscuridad, confusión y desesperación es horrible. El sentimiento de angustia invade nuestras almas, la luz se apaga, el camino desaparece, y de repente todos nuestros sueños  son opacados por nuestra tristeza, dolor, frustración y por nuestros miedos. Es difícil ver con claridad en ese momento de tanta oscuridad,  pero es en ese momento cuando tenemos que ver más allá.

Es en ese momento cuando tenemos que ver el fracaso como una oportunidad y no como un callejón sin salida. Cuando entres en una calle sin salida, simplemente da la vuelta y busca una salida. Acepta el fracaso como una oportunidad, y no como un castigo, y así encontraras la clave para el éxito. Aprende de el, y cuando lo hagas, lo veras como lo que es realmente: una oportunidad para revelar la grandeza dentro de ti, una oportunidad para declarar que tus sueños son mas grande que tus miedos, una oportunidad para expresar que no importa cuantas veces caigas, tu tarde o temprano convertirás tus sueños en realidad. En el camino a convertirlos en realidad tú te encontraras con muchos callejones sin salida, pero depende de ti darte por vencido y permanecer allí, o encontrar otra salida. La decisión que tomes determinara tu victoria o tu derrota.

 

 

 

 

Entonces amigo, ¿Te darás por vencido fácilmente, o encontraras otra salida que te lleve a alcanzar tus metas y sueños?

¡Toma el Primer Paso!

Con el fin de llegar a destino, debemos empezar el viaje dando el primer paso. Toda victoria depende de ese paso. Es la primera acción, el primer movimiento, el primer intento lo que puede dirigirnos al lugar donde queremos llegar. Aquel primer paso hace que todo sea posible, y nuestras acciones siguientes hacen que todo se vuelva realidad.

 "Un viaje de mil millas comienza con el primer paso." - Lao Tse

 

 Analicemos lo siguiente: Todos queremos ganar la lotería, ¿pero cuantos de nosotros realmente van y compran el billete? La verdad es que solo unos pocos lo hacen, ¿Por qué? La razón es simple: Nuestros pensamientos y creencias crean límites entre nuestros sueños y nuestra realidad. Somos capaces de soñar, pero creemos que son imposibles o difícil de hacerse realidad, por lo que nos damos por vencidos incluso antes de intentarlo.

Si crees que las chances de ganar son casi nulas, es muy probable que no vayas a compras el billete de lotería, por lo que ni siquiera vas a intentarlo, y si acaso lo intentas y no ganas, usaras eso como forma de probar que tenías razón sobre que ganar era imposible, y así finalmente te darás por vencido. Puedes ver aquí que el primer paso es crucial, ya que lo determina todo.

 

 

 

“Cree en que puedes, y estarás a mitad de camino.” – Theodore Roosevelt

 

 

 

¿Pero por qué el primer paso es tan crucial? ¿Cómo puede ser que pueda determinarlo todo? Simple, hay dos diferentes resultados que hacen el primer paso tan vital: Si decidimos no dar ese primer paso, decidimos perder automáticamente. Pero si decidimos dar el primer paso, significa que estamos en el camino correcto a conseguir que nuestros sueños se vuelvan una realidad. Si continuamos hacia adelante, paso a paso, sin darnos por vencidos, superando toda adversidad, con perseverancia, compromiso y fe, es muy probable que lleguemos a nuestro destino deseado.

Por lo tanto, nuestra primera acción debería ser dar el primer paso. Lo que quiero decir aquí es que debemos creer en nuestros sueños, y salir a hacerlos realidad. Con el fin de hacer que nuestros sueños y metas se hagan realidad deberás dar el primer paso que te acercara al lugar en donde deseas estar. El primer paso determinará si tu sueño permanecerá como sueño o si se hará realidad.

 

 

 

“Da el primer paso, y tu mente movilizará todas sus fuerzas en tu ayuda. Pero lo más esencial es comenzar. Una vez que la batalla haya comenzado, todo lo que está dentro y fuera de ti, vendrán a ayudarte.” – Robert Collier

 

 

 

Ningún sueño se hará realidad si no actuamos. Es hermoso soñar, pero lo que es difícil es realizar las acciones necesarias para hacer que se vuelvan realidad. Es por eso que tú no ganaras el premio mayor si no compras el billete, es decir, tu no vas a llegar al lugar donde quieres estar, o conseguir lo que deseas tener si no das el primer y tan necesario primer paso. Es nuestra decisión de actuar lo que crea nuestro destino, y es nuestra inacción lo que deja todo a la suerte.

Si tú quieres ser doctor, ingeniero, abogado, diseñador gráfico, o lo que sea que quieras ser, deberás dar el primer paso y anotarte en la universidad. Si tú quieres aprender un nuevo idioma, tu deberás dar el primer paso y buscar un curso en Internet o en tu ciudad. Si tú quieres perder peso, tu deberás decidir por cambiar tu dieta. Si odias tu trabajo y quieres otro, tu deberás dar el primer paso y buscar otro mejor trabajo. Si quieres ser un atleta profesional, tu deberás empezar por entrenar. Si quieres dejar de fumar, tu deberás decidir dejar de comprar cigarrillos o empezar por fumar menos. Siempre hay un primer paso que hace que aquello que deseamos y soñamos empieza a verse más real.

 

 

 

“El secreto para progresar es empezar por algún lugar. El secreto para empezar por algún lugar es fragmentar tus complejas y abrumadoras tareas de tal manera que queden convertidas en pequeñas tareas que puedas realizar y entonces simplemente comenzar por la primera.” – Mark Twain

 

 

 

Es el primer paso el que nos acerca a nuestro sueño, y es nuestra perseverancia y compromiso de hacer que suceda lo que hace que todo sea posible. Cada persona que ha tenido éxito al conseguir o hacer algo fue porque un día decidió dar el primer paso, y trabajar en sus sueños y metas hasta que tuvieron éxito. Entonces, ¿Cuál es tu sueño? ¿Qué te gustaría conseguir? ¿Quién quieres ser? ¿Qué te gustaría hacer? ¿Dónde quieres llegar? Si tú sabes las respuestas a esas preguntas significa que el momento para empezar es ahora. La clave es hacer paso a paso todo lo que deberías hacer con el fin de alcanzar aquellas cosas que deseas. Debemos tomar la decisión de dar el primer paso y cambiar nuestras vidas.

 

 

 

Mi pregunta ahora es: ¿Has tomado el primer paso? Si lo has hecho, ¡Felicitaciones! Tu estas un paso más cerca de tu meta, sigue hacia adelante y no te des por vencido. Pero si todavía no lo has hecho, ¡Mira hacia adelante y sin miedo toma el primer paso!