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Mundo Superficial

Vivimos en un mundo superficial en donde lo importante es tener una vida y un aspecto que luzcan bien en el exterior sin importar el interior, lo profundo, y lo esencial. Estamos tas preocupados sobre nuestro aspecto externo que nos hemos olvidado de prestar atención al tipo de persona en la cual nos hemos convertido. Nos hemos olvidado que no somos simplemente un cuerpo, sino que somos almas, almas que habitan un cuerpo.

 

 

"Si todo el mundo fuera ciego, a cuanta gente impresionarías? Boona Mohammed

 

 

Las relaciones entre los humanos han entrado en una decadencia que parece no tener vuelta atrás, ¿y por qué? Porque hemos cambiando nuestros más valiosos valores que tenemos como seres humanos por basura barata, la cual ha consumido nuestro espíritu y alma, olvidándonos lo que realmente es importante, alejándonos del camino, y perdiendo el control de nuestras vidas.

Tener un buen aspecto, y poseer grandes cantidades de cosas materiales se ha vuelto la más grande motivación de nuestras vidas. Ya no nos preocupamos por la persona que somos, nos ha dejado de importar si somos seres de amor, compasión, entendimiento y amabilidad, si somos leales, o respetuosos, ya no nos preocupa como tratamos a otros, vivimos en la parte superficial de la vida sin adentrarnos en nada mas profundo, ya que gastamos la mayoría de nuestro tiempo haciendo que nuestra vida luzca bien en el exterior para así ser aceptados y pertenecer a esta sociedad superficial.

 

 

 

 

“Hoy en día el hombre conoce el precio de todo y el valor de nada.” – Oscar Wilde

 

 

 

 

Si nos ha dejado de importar nuestros valores y nuestra alma, ¿Qué es entonces lo que realmente nos importa? Nos importa como nuestra imagen es vista por la sociedad. Es ese el motivo por el cual nos importa tener la mejor ropa, cuanto más se vea la marca mejor, nos importa tener la casa más grande, el auto más lujoso, el ultimo teléfono móvil, el televisor más caro, y todas las cosas materiales que nos han otorgado una idea errónea sobre la felicidad. Además de esto nos importa tener el cuerpo perfecto, ser hermosos, nos preocupa el maquillaje, el pelo, las uñas, el bronceado, la dieta más nueva y más absurda, además nos enloquece el dinero y nos obsesiona tener cada vez más, nos importa la fama, el poder, y todas aquellas estúpidas cosas creadas por aquellos que dominan el mundo para entretener nuestras mentes y hacernos ignorantes, para así ellos poder volverse más ricos y poderosos. Hemos caído en un juego siniestro, que nos ha quitado todo aquello que nos hacía humanos, volviéndonos objetos sin alma, victimas de todas aquellas despiadadas corporaciones.

Las relaciones sociales entre los humanos se han vuelto un desastre, los valores más importantes están en peligro de extinción, cada ser humano se preocupa de sus propios asuntos, sin importarle que le sucede a la persona de al lado. El mundo muere cada día, hay personas que viven una vida de miseria, muriendo con agonía, gritando por ayuda, y llorando en silencio, personas que han sido olvidadas por nosotros, y por todos aquellos que están más preocupados en obtener más dinero, más poder, más cosas materias, más belleza, más seguidores en las redes sociales, y más estupideces. La mayoría están tan ocupados que no tienen tiempo para ayudar a otros, o siempre tienen una excusa para no hacerlo, luego están los que hacen algo por el beneficio de alguien más, y otros que lo hacen por su propio beneficio, o por búsqueda de reconocimiento.

 

 

 

 

“Me gustaría que todos pudieran ser ricos y famosos y conseguir todo lo que siempre han soñado. Así podrán ver que esa no es la respuesta.” – Jim Carrey

 

 

 

 

Si, vivimos en un mundo superficial. Un mundo en donde las personas solo se preocupan por las apariencias, por lo externo, y así se han olvidado de lo que más importa, que es todo aquello que no se ve, el interior, lo más profundo y esencial de la vida. Esto ha generado distintas consecuencias como, por ejemplo: Padres que están más preocupados por sus trabajos, por generar más dinero, para comprar una casa más grande, un auto más lujoso. Padres que han olvidado de los valores más importantes, criando a sus hijos sin ellos, pero si con cosas materiales. Padres que se preocupan más por lo externo de la vida de sus hijos, sin importar si crecen sin valores, sin apreciación por la vida, la naturaleza y todo ser de este planeta.

Luego tenemos parejas que se preocupan más por lucir bien en una foto para las redes sociales, antes que preocuparse en lo más importante de una relación que es el amor, el respeto, la honestidad, la compresión y la amabilidad. Estas parejas se preocupan más del que dirán, de las apariencias ante el resto, antes que preocuparse por ser honestos, leales, e incondicionales entre ellos. Luego tenemos personas en los trabajos que solo se enfocan en ser los mejores, en competir constantemente, en obtener más dinero, estas personas no están preocupadas por si tienen que destruir a otro para conseguir el éxito. También podemos ver amigos que son leales en los buenos momentos, pero que desaparecen rápidamente en los malos. Amigos que parecen ser amigos, pero cuando llega el momento de alegrarse por el éxito de otro, no lo hacen, o te sonríen con una sonrisa falsa mientras te clavan un puñal por la espalda.

 

 

 

 

“La belleza es cómo te sientes por dentro. Y se refleja en tus ojos. No es algo físico.” – Sophia Loren

 

 

 

 

Los ejemplos son interminables. Lo que quiero demostrar aquí es que hemos hecho a un lado lo esencial y más importante de la vida, y nos hemos enfocado en lo superficial. Esto no significa que debamos dejar de aspirar a tener más posesiones materiales, o un trabajo mejor, o más dinero, o poder, o dejemos de prestarle atención a nuestro aspecto exterior, pero no debe volverse nuestra prioridad, para así no dejar de lado aquellas cosas que realmente importan, que llenan nuestra alma y curan nuestras heridas. Es cuando vivimos de forma más espiritual que nuestra vida se ve más completa. Vivir de una forma más profunda es lo que le da otro sentido a la vida y un significado aún mayor.

Si intentáramos primero lucir bien en el interior, es decir, si intentáramos enfocarnos primero en el interior, y trabajáramos más en convertirnos la mejor versión de nosotros mismos, las relaciones entre los humanos serian menos falsas y más reales, nuestro amor seria menos falso y más real, más profundo y puro, y así este mundo sería mejor para todos. Nos enseñaron que para tener éxito hay que competir, hay que destruir al de al lado, mentira, porque al final el éxito de todos depende de nuestra unidad, de trabajar en equipo.

 

 

 

 

Lo que tú puedes darle a este mundo como humano para hacerlo un mejor lugar para ti y para todos, para crear un mundo de amor y paz, es lo más importante que existe, todo lo demás, todo lo superficial es secundario. Unámonos y juntos crearemos un mundo mejor.

Todos Somos Uno

Al final todos somos uno, pero hemos sido divididos y categorizados, lo que ha creado tanto caos en el mundo, causando nuestra deshumanización. La realidad es que todos somos seres humanos, por lo tanto, todos merecemos los mismos derechos, independientemente de nuestro origen. Es hora de unirnos de nuevo, ahora y para siempre.

 "Uno a uno, todos somos mortales. Juntos, somos eternos." - Apuleyo

 

La verdad es que todos somos uno, somos la misma raza, el mismo tipo. No estamos separados entre nosotros, sino que todos somos parte de algo más, por lo tanto, podemos decir que todos somos una individualización de algo mucho más grande, y por eso es que al final todos somos iguales. Fuimos creados de la misma manera, y venimos a este mundo de la misma forma.

Pero de alguna manera hemos creado un catálogo irreal, el cual hemos usado para categorizar a todos los seres humanos de este planeta, y es así que hemos creado una separación entre nosotros mismos, y cuando nos separamos de aquello a lo que pertenecemos, también nos separamos de nosotros mismos, perdiendo así nuestra propia identidad, pasando a ser aquello que no somos.

 

 

 

“Nuestra separación de los demás es una ilusión óptica” – Albert Einstein

 

 

 

Es así que nos hemos separado entre nosotros, y al mismo tiempo de nuestro propio ser, y es así que se pierde la capacidad para pensar, creer, hablar, sentir, y hacer todo aquello que queramos. Nos hemos vuelto un producto de nuestra propia separación, pasando a pensar, hablar y actuar según la categoría en la que pertenecemos de este absurdo catálogo.

Las peores atrocidades cometidas, y aquellas que siguen pasando todos los días, son posibles debido a que hemos sido separados, lo que nos ha dado la creencia equivocada de que somos diferentes, y por lo tanto algunos mejores que otros.

 

 

 

“La humanidad no ha tejido la trama de la vida. Somos tan solo una hebra dentro de ella. Todo lo que le hagamos a esa trama, nos lo hacemos a nosotros mismos. Todo está unido. Todas las cosas están conectadas.” – Jefe Seattle

 

 

 

La realidad es que todos somos uno bajo el mismo cielo, y eso es el cielo en la tierra, ¿No sería acaso maravillo que todos tengamos los mismos derechos y oportunidades? ¿No sería maravilloso que todos tengamos la opción de ser feliz y de disfrutar la vida de verdad a nuestra forma y no estar sometidos bajo los reglamentos de la categoría a la que pertenecemos? Pero sin embargo hemos decidido convertir nuestras vidas en una pesadilla, decidimos separarnos entre nosotros, y es así que convertimos este paraíso en un infierno.

La realidad es que todos somos uno, somos iguales, somos parte de algo más, sin importar nuestra nacionalidad, genero, raza, edad, religión, cultura, o estatus social. Por eso deberíamos aceptarnos con nuestras diferencias, entendernos entre nosotros incluso cuando pensemos diferente. Eso se llama tolerancia, y eso significa entender las diferentes perspectivas y visiones del mundo de cada persona. Si pudiésemos lograrlo, si pudiésemos entendernos y comprendernos, entonces finalmente encontraríamos la paz.

 

 

 

“Así que, no son ya más dos, sino una carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.” – Mateo 19:6

 

 

 

Como somos iguales, nadie es mejor que nadie, sino que son las categorías en las que nos hemos separado las que dicen lo contrario. Categorías creadas por unos pocos, los mismos que se encargan de dominarnos y de dominar el mundo entero. Estos pocos han creado estas categorías para separar a las personas entre sí, robándonos así nuestro poder, para que no podamos más pensar por nosotros mismos, o tomar decisiones, hacer ciertas cosas, preguntarnos cosas y revolucionarnos ante aquellas cosas que creemos incorrectas, para que así no podamos interferir en sus asuntos, convirtiéndonos así en sus esclavos.

Es así que somos prisioneros, nuestros cerebros han sido lavados, y se nos ha colocado en nuestras mentes la idea de que somos distintos, que estamos separados, y que por lo tanto no podemos por ningún motivo aceptar o tolerar a todo aquel que tenga diferentes pensamientos, creencias, ideales, o todo aquello que tu categoría te obligue a rechazar, odiar y discriminar. Para que así los pocos que controlan el mundo, puedan dominarlo sin problemas, mientras que nosotros nos encargamos de odiarnos, lastimarnos y matarnos entre nosotros, y todo gracias a creencias falsas impuestas por las grandes entidades dueñas de este planeta.

 

 

 

“Individualmente somos una gota. Juntos somos un océano.” – Ryunosuke Satoro

 

 

 

La realidad es que todos somos uno, con diferentes creencias, pensamientos, apariencias, con diferentes gustos y pasiones, pero al final somos todos seres humanos. Es por eso que de una vez y para siempre debemos entendernos entre nosotros y ayudarnos, ya que todo lo que le haces a otro, te lo haces a ti mismo también, porque no hay separación, es solo una ilusión, una fantasía, ya que nada está separado en este mundo, todo de alguna forma se conecta. Todos nuestros pensamientos y acciones tienen una consecuencia inmediata o a largo plazo en nuestras vidas.

 

 

 

Permitamos de ahora en más la diversidad de pensamiento, aceptando el hecho de que todos estamos conectados entre sí de alguna forma u otra, y así aceptémonos unos a otros, y recuperaremos nuestra libertad. Unámonos, recuperemos nuestra identidad, y volvamos a ser lo que siempre fuimos: Seres de amor y compasión, ¡y volvamos a vivir en paz!