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Libera el Dolor y Sana tu Corazon

Van a existir diferentes momentos en nuestras vidas en donde vamos a sentir dolor. Este podrá ser un dolor superficial, o un dolor más profundo, a veces podrá ser por segundos, por horas, por meses o incluso años, y a veces nunca se irá, quedándose atrapado en nuestro cuerpo, contaminando nuestra alma, y rompiendo nuestros corazones, y la única forma de que deje de lastimarnos es sacándolo de nuestros corazones, permitiéndole que se aleje de nuestras vidas.

 

 "Busca en tu interior un lugar donde haya alegria, y esa alegria borrara el dolor." - Joseph Campbell

 

 

Hay tres tipos de personas: Aquellas que se tragan el dolor, lo digieren, y logran sacarlo de sus mentes y corazones, luego están aquellas personas que lo tragan, y lo dejan dentro, dejando que los destruya por dentro, volviéndose sus víctimas, y luego están aquellas personas que lo tragan, y lo esparcen por todo su ser como veneno corriendo por sus venas, conminando sus corazones, volviéndose un reflejo de su dolor.

El primer tipo de personas no están exentas de sentirlo, de hecho, es muy probable que lo hayan sentido cientos de veces en su pasado, y posiblemente lo sientan muchas veces más a lo largo de sus vidas, pero lo que hace la diferencia entre este tipo de personas y los otros dos tipos de personas es que estas no le permiten a el dolor controlar sus vidas. Por lo tanto, una vez que lo sienten, buscan la forma de removerlo de sus corazones tan pronto como sea posible.

 

 

 

“Cosas malas suceden; como respondo ante ellas define mi carácter y la calidad de mi vida. Puedo decidir yacer en una tristeza eterna, inmovilizado por la gravedad de mi perdida, o puedo decidir afrontar el dolor y apreciar el regalo más preciado que tengo: la vida misma.” – Walter Anderson

 

 

 

El segundo tipo de personas son aquellas que lo sienten, pero no son capaces de liberarlo de sus corazones, guardándolo muy dentro suyo. El problema con esto es que mientras que estas personas pueden tener una sonrisa en sus caras, muy dentro de sus corazones el dolor los va matando lentamente. Estas personas no lo liberan de ninguna forma, sino que se lo guardan para sí mismos. El problema es que se vuelven prisioneros de su dolor, este los destruye por dentro día tras día, y a veces se vuelve tan intolerable que la persona se rinde ante él, a veces acabando con su propia vida.

El tercer tipo de personas son como el segundo tipo de personas, pero hay una gran diferencia entre ellas. La mayor diferencia es que estas personas intentan liberarlo y detener su sufrimiento causándole dolor a otro. El problema es que el dolor que sienten les ha consumido sus corazones, y contaminado sus mentes. Estas personas están tan destruidas por dentro que la única forma en la que se pueden revelar frente a tanto dolor es volviéndose ellos mismos la personificación del dolor, causando sufrimiento a otros con el fin de sanarse a sí mismos.

 

 

 

“Estos dolores que sientes son mensajeros. Escúchalos.” – Rumi

 

 

 

Como podemos ver el dolor es algo que debes dejar salir de tu corazón antes que destruya la persona que realmente eres. No es siempre posible evitar sentirlo, de hecho, no deberíamos forzarnos a no sentirlo, sino que deberíamos aceptarlo, saborearlo, digerirlo, aprender de él y cuando estemos listos debemos dejarlo ir.

¿Cómo lo liberamos entonces? Bueno, la respuesta va a depender de la persona que lo siente, pero la mejor forma es sabiendo que el sentimiento de dolor no borrara el motivo que lo causo en primer lugar. Por lo tanto, debemos enfocarnos en algo más, algo que nos haga sentir bien, y debemos ser sobre todo pacientes y darnos tiempo, sabiendo que tarde o temprano el dolor se ira. Hay que saber que el dolor nos traerá más dolor, y nunca lo contrario, no cambiara lo que sucedió ni tampoco cambiara nuestro futuro, ya que depende de nosotros permitir que nos destruya, o destruirlo nosotros antes. Debemos enfocar nuestra mente en aquello que nos hace bien, evitando todo contacto con aquello que fomente ese dolor.

 

 

 

“Mi objetivo es olvidar el dolor de la vida. Olvidar el dolor, burlarse del dolor, reducirlo y reír. ” – Jim Carrey

 

 

 

Podemos ser las victimas de nuestro dolor y permitirle que controle nuestras vidas, o podemos ser los creadores de nuestro propio destino. Si elegimos la primera opción estaremos a merced de nuestro dolor, en cambio, si elegimos la segunda opción nosotros tendremos el poder para controlar nuestras vidas y decidir qué hacer con ella. No será fácil, pero es posible. No siempre podremos evitar el dolor, pero siempre podremos decidir qué hacer con él. Transfórmalo en algo hermoso y así cambiaras toda tu vida. Intenta ver el lado positivo, no te cuestiones lo que paso, el pasado no existe, enfoca tu mente en este momento, y crea lo que quieras experimentar mañana.

 

 

 

 

Hoy es el día en el que puedes liberar el dolor que estas sintiendo, es ahora el momento para decidir dejarlo ir ¡y empezar una nueva vida!

El Conquistador De Nuestra Mente: El Miedo

Una vez que nacemos somos inmediatamente condenados a una cadena perpetua, sin tener la posibilidad de apelar, vivimos nuestras vidas como prisioneros de nuestros miedos, víctimas de nuestra propia mente, le permitimos al conquistador de nuestra mente controlar nuestra vida.

 Tus sueños se encuentran del otro lado de tus miedos. #Miedo

 

Es así que nos olvidamos de quienes somos verdaderamente, convirtiéndonos en aquello que el conquistador quiere que seamos, pero lo que no sabemos realmente es que el no existe, sino que es una invención de nuestra propia imaginación, y es así que nos condenamos a nosotros mismos a una vida de sufrimiento y tristeza.

El Miedo

 

Aquella invención que no existe más que en nuestra propia mente es el miedo, y lo creamos con nuestros propios pensamientos, permitiéndole ser el conductor de nuestra propia vida, el creador de nuestra realidad y nuestro destino.

Todo lo que nosotros pensamos está de alguna forma relacionado al miedo y a todas esas cosas que tememos, lo que es irónico es que nosotros los seres humanos lo que buscamos es ser felices, pero todo lo que hacemos es actuar basándonos en nuestros miedos, y es por ello que solo encontramos infelicidad, porque corremos de todo aquello que pueda brindarnos felicidad.

 

 

 

 

 

“La cueva a la que temes entrar contiene el tesoro que buscas.” – Joseph Campbell

 

 

 

 

Por lo tanto la forma para ser que seamos felices es aprendiendo a enfrentar nuestros miedos, y luego alejarlos de nuestro camino, porque la infelicidad es el resultado de nuestros miedos, y mientras los tengas, no podrás encontrar la felicidad, y así tus sueños serán solo sueños por el resto de tu vida, debido a que has elegido el miedo entrar en tu vida, y los sueños jamás podrán volverse realidad si permites que tus miedos controlen tu vida.

Los miedos son letales, porque estar vivo no significa que no estés ya muerto por dentro, porque los miedos consumen tu espíritu, ya que tú eres el resultado de tus miedos, y tu realidad está basada en ellos.

 

 

 

 

“El único miedo al que debemos temer es al miedo mismo.” – Franklin D. Roosevelt

 

 

 

 

 

Los miedos son simplemente la suma de creencias equivocadas acerca de diferentes aspectos de la vida. Nuestras creencias basadas en experiencias pasadas y en experiencias de otras personas nos ha dado la idea equivocada sobre cuál es el verdadero significado de la vida. Cada pensamiento y acción que nos lleva hacia la infelicidad está basada en los miedos, viviendo así una realidad imaginaria. No podemos ver lo que verdaderamente está pasando, porque los miedos nos enceguecen, controlan nuestra mente y nuestra vida entera, y así nos hace infelices.

 

 

 

 

“El miedo tiene dos significados: ‘Olvídate de todo y corre’ o ‘enfrenta todo y crece’. La decisión es tuya.” – Zig Ziglar

 

 

 

 

 

La verdad sobre todo es que los miedos no existen, son el producto de nuestra propia mente, el miedo es una ilusión creada por nosotros mismos como forma de protegernos a nosotros mismos de cualquier tipo de sufrimiento, pero en realidad es el creador de todo el sufrimiento y dolor que enfrentamos día a día. Debemos cambiar nuestras creencias sobre la vida y sobre nosotros mismos, creencias creadas por la sociedad, impuestas en nuestra mente y aceptadas por nosotros lo que crea todos los miedos en nuestra vida.

Tenemos miedo a morir, pero más miedo le tenemos a vivir, porque tenemos el concepto de que la vida significa sufrimiento, entonces intentamos evitarla y así no enfrentamos aquello a lo que le tememos, pero de esta forma convertimos todos nuestros miedos en una realidad. Al final, lo que no queremos es sufrir, pero permitiéndoles a los miedos convertirse en realidad, dejando que nos controlen, es lo que nos hace sufrir y lo que amarga nuestra vida, viviendo así en una prisión irreal de infelicidad creada por nosotros mismos.

 

 

 

 

“Solo cuando ya no tenemos miedo, es cuando comenzamos a vivir.” – Dorothy Thompson

 

 

 

Una vez que decidas vivir sin depender de los resultados de ningún tipo de decisión, otorgándole más energía a aquellas cosas que quieres, en lugar de otorgársela toda a tus miedos, enfrentándolos sabiendo que son solo una ilusión de tu mente, ese día podrás finalmente ser feliz.

Por lo tanto, no le temas a nada, no escuches a tus miedos, ellos dicen nada más que mentiras. No tengas miedo de perder algo, porque tener miedo y así alejar de tu vida todo aquello que deseas, solo va a lograr que pierdas lo más maravilloso que tienes: La vida y la posibilidad de disfrutarla, perdiendo la posibilidad de ser verdaderamente feliz, convirtiendo todos tus sueños en realidad.

 

 

 

 

¡Enfrenta tus miedos, sigue a tu corazón, y libérate!