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La Importancia de la Tolerancia

El mundo se ha vuelto un mundo con cero tolerancia. Nuestra falta de tolerancia con las opiniones y creencias de los demás ha creado esta caótica y desesperante separación entre seres humanos. ¿El resultado de tal separación? Tristeza, sufrimiento, odio, y muerte. Un mundo sin tolerancia es un mundo sin paz, y un mundo sin paz es una amenaza para nuestra propia existencia.

 

 

La tolerancia es darle a cada ser humano todos los derechos que reclamas para ti mismo. Robert Green Ingersoll

 

 

¿Qué nos ha hecho pensar que nuestras creencias son mejores que otras? ¿Qué nos ha hecho pensar que somos los poseedores de la verdad absoluta? ¿Qué nos ha hecho pensar que podemos condenar a otros simplemente porque piensan diferente a nosotros? ¿Cómo es posible que cometamos actos horrendos y todos en nombre de nuestras creencias como forma de justificarnos?

El problema es que todos creemos que tenemos la verdad absoluta, sobre todo, creemos que nuestros pensamientos y creencias son las correctas, y que las otras son las equivocadas, lo que nos ha dado la impunidad para actuar como actuamos, para condenar, y castigar a otros por el simple motivo de pensar diferente a nosotros. Esto ha causado no solo la separación entre naciones, sino entre todas las personas del mundo entero. Familias, amigos, relaciones de todo tipo han sido destruidas por la falta de tolerancia de sus integrantes.

 

 

 

“¿Qué es la tolerancia? Es la consecuencia de la humanidad. Todos estamos formados de fragilidad y error; entonces perdonémonos recíprocamente por nuestras locuras – esa es la primera ley de la naturaleza.” – Voltaire

 

 

 

Todos nos consideramos tolerantes, y así pedimos a otros por tolerancia, pero la realidad es que todos somos tolerantes siempre y cuando la otra persona esté de acuerdo con nuestras opiniones y creencias, pero la tolerancia no es nada más ni nada menos que el entendimiento de otros puntos de vista. La tolerancia no implica tener que acordar con las opiniones de otros ni tener que compartir las mismas creencias, sino que involucra el entendimiento de las distintas percepciones sobre la vida y diferentes asuntos.

La libertad significa tener la oportunidad de creer en algo, de tener nuestra propia opinión personal sobre cierto aspecto de la vida sin ser influenciado o forzado a hacerlo. Hay una gran diversidad de opiniones, y eso es lo que hace que este mundo sea tan interesante y hermoso, de otra forma la libertad no existiría, y nos volveríamos esclavos de un régimen tiránico, y como el pasado ya nos ha enseñado, esa no es una historia feliz, entonces – ¿Por qué seguir repitiéndola?

 

 

 

“La tolerancia no implica la falta de compromiso con las creencias propias. Sino que condena la opresión o la persecución de otros.” – John F. Kennedy

 

 

 

Los deportes, la religión, la política, el dinero, y otros asuntos son la prueba de que carecemos de tolerancia. Peleamos, nos odiamos y matamos entre nosotros solo porque el otro no concuerda con nuestras creencias o porque sus opiniones son opuestas a las nuestras. La pregunta entonces seria: ¿Por qué otros deberían estar de acuerdo con nosotros cuando nosotros no estamos dispuestos a acordar con ellos? Bueno, debe ser porque: “Mi equipo de fútbol es mucho mejor que el tuyo”, “Mi Dios es mucho más grande y poderoso que el tuyo, “Mi país es mucho mejor y más rico que el tuyo” “El partido político que yo sigo es mucho mejor que el que tú sigues”, “¡Yo soy inteligente y tú eres un ignorante!, y bueno así sucesivamente.

¿Reconoces acaso esas frases? Yo sí. Las he dicho muchas veces, y las he escuchado decir por muchas personas. Todos creemos tener la razón, la verdad absoluta, y es por ello que creemos que la otra persona está equivocada, por lo tanto, queremos que cambie sus creencias para así satisfacer nuestro ego. La verdad es que este comportamiento no construye, sino destruye, y no hay más ignorancia que pensar que uno es el especial, los beneficiarios portadores de la verdad absoluta de la vida. Lo que quiero decir es, que está bien discutir una idea, pero no está tan bien no entender ni comprender que no todos pensamos de la misma manera, y básicamente esa es la idea de la vida: ser tan libres como para pensar y creer lo que queramos sin necesitar la aprobación de alguien más.

 

 

 

 

 

Todos tenemos distintas perspectivas sobre la vida, diferentes puntos de vista, y es por ello que debemos entender eso con el fin de evitar cualquier sufrimiento innecesario, dolor, odio, peleas sin sentido o guerras, para protegernos a nosotros mismos, a nuestro mundo, y nuestra completa existencia. ¡Seamos más tolerantes con las opiniones y creencias de otros, y así encontraremos la paz que nuestro mundo necesita!

Todos Somos Uno

Al final todos somos uno, pero hemos sido divididos y categorizados, lo que ha creado tanto caos en el mundo, causando nuestra deshumanización. La realidad es que todos somos seres humanos, por lo tanto, todos merecemos los mismos derechos, independientemente de nuestro origen. Es hora de unirnos de nuevo, ahora y para siempre.

 "Uno a uno, todos somos mortales. Juntos, somos eternos." - Apuleyo

 

La verdad es que todos somos uno, somos la misma raza, el mismo tipo. No estamos separados entre nosotros, sino que todos somos parte de algo más, por lo tanto, podemos decir que todos somos una individualización de algo mucho más grande, y por eso es que al final todos somos iguales. Fuimos creados de la misma manera, y venimos a este mundo de la misma forma.

Pero de alguna manera hemos creado un catálogo irreal, el cual hemos usado para categorizar a todos los seres humanos de este planeta, y es así que hemos creado una separación entre nosotros mismos, y cuando nos separamos de aquello a lo que pertenecemos, también nos separamos de nosotros mismos, perdiendo así nuestra propia identidad, pasando a ser aquello que no somos.

 

 

 

“Nuestra separación de los demás es una ilusión óptica” – Albert Einstein

 

 

 

Es así que nos hemos separado entre nosotros, y al mismo tiempo de nuestro propio ser, y es así que se pierde la capacidad para pensar, creer, hablar, sentir, y hacer todo aquello que queramos. Nos hemos vuelto un producto de nuestra propia separación, pasando a pensar, hablar y actuar según la categoría en la que pertenecemos de este absurdo catálogo.

Las peores atrocidades cometidas, y aquellas que siguen pasando todos los días, son posibles debido a que hemos sido separados, lo que nos ha dado la creencia equivocada de que somos diferentes, y por lo tanto algunos mejores que otros.

 

 

 

“La humanidad no ha tejido la trama de la vida. Somos tan solo una hebra dentro de ella. Todo lo que le hagamos a esa trama, nos lo hacemos a nosotros mismos. Todo está unido. Todas las cosas están conectadas.” – Jefe Seattle

 

 

 

La realidad es que todos somos uno bajo el mismo cielo, y eso es el cielo en la tierra, ¿No sería acaso maravillo que todos tengamos los mismos derechos y oportunidades? ¿No sería maravilloso que todos tengamos la opción de ser feliz y de disfrutar la vida de verdad a nuestra forma y no estar sometidos bajo los reglamentos de la categoría a la que pertenecemos? Pero sin embargo hemos decidido convertir nuestras vidas en una pesadilla, decidimos separarnos entre nosotros, y es así que convertimos este paraíso en un infierno.

La realidad es que todos somos uno, somos iguales, somos parte de algo más, sin importar nuestra nacionalidad, genero, raza, edad, religión, cultura, o estatus social. Por eso deberíamos aceptarnos con nuestras diferencias, entendernos entre nosotros incluso cuando pensemos diferente. Eso se llama tolerancia, y eso significa entender las diferentes perspectivas y visiones del mundo de cada persona. Si pudiésemos lograrlo, si pudiésemos entendernos y comprendernos, entonces finalmente encontraríamos la paz.

 

 

 

“Así que, no son ya más dos, sino una carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.” – Mateo 19:6

 

 

 

Como somos iguales, nadie es mejor que nadie, sino que son las categorías en las que nos hemos separado las que dicen lo contrario. Categorías creadas por unos pocos, los mismos que se encargan de dominarnos y de dominar el mundo entero. Estos pocos han creado estas categorías para separar a las personas entre sí, robándonos así nuestro poder, para que no podamos más pensar por nosotros mismos, o tomar decisiones, hacer ciertas cosas, preguntarnos cosas y revolucionarnos ante aquellas cosas que creemos incorrectas, para que así no podamos interferir en sus asuntos, convirtiéndonos así en sus esclavos.

Es así que somos prisioneros, nuestros cerebros han sido lavados, y se nos ha colocado en nuestras mentes la idea de que somos distintos, que estamos separados, y que por lo tanto no podemos por ningún motivo aceptar o tolerar a todo aquel que tenga diferentes pensamientos, creencias, ideales, o todo aquello que tu categoría te obligue a rechazar, odiar y discriminar. Para que así los pocos que controlan el mundo, puedan dominarlo sin problemas, mientras que nosotros nos encargamos de odiarnos, lastimarnos y matarnos entre nosotros, y todo gracias a creencias falsas impuestas por las grandes entidades dueñas de este planeta.

 

 

 

“Individualmente somos una gota. Juntos somos un océano.” – Ryunosuke Satoro

 

 

 

La realidad es que todos somos uno, con diferentes creencias, pensamientos, apariencias, con diferentes gustos y pasiones, pero al final somos todos seres humanos. Es por eso que de una vez y para siempre debemos entendernos entre nosotros y ayudarnos, ya que todo lo que le haces a otro, te lo haces a ti mismo también, porque no hay separación, es solo una ilusión, una fantasía, ya que nada está separado en este mundo, todo de alguna forma se conecta. Todos nuestros pensamientos y acciones tienen una consecuencia inmediata o a largo plazo en nuestras vidas.

 

 

 

Permitamos de ahora en más la diversidad de pensamiento, aceptando el hecho de que todos estamos conectados entre sí de alguna forma u otra, y así aceptémonos unos a otros, y recuperaremos nuestra libertad. Unámonos, recuperemos nuestra identidad, y volvamos a ser lo que siempre fuimos: Seres de amor y compasión, ¡y volvamos a vivir en paz!

Juzga Menos, Ama Más

 

El problema en nuestra sociedad es que juzgamos demasiado. Vamos por la vida juzgando a todos a nuestro alrededor como si fuésemos seres superiores de otra galaxia, y por eso creemos que todo lo hacemos bien y que nuestras decisiones siempre son las correctas. Pero la verdad es que somos todos seres humanos, y por eso todos tenemos el derecho de actuar como queramos de acuerdo a nuestra visión sobre la vida.

 

Juzga Menos, Ama Más

 

“No juzguéis, para que no seáis juzgados, porque con el juicio con que juzgáis seréis juzgados, y con la medida con que medís, se os volverá a medir.” – Mateo 7:1-2

 

 

 

Perdemos tanto tiempo juzgando a otros que nos olvidamos de juzgarnos a nosotros mismos, y ahí es donde comienza el problema, porque si vamos a juzgar, entonces empecemos por nosotros mismos, y así podríamos ver el motivo por el cual actuamos como actuamos cada día, lo que nos haría entender que todos tienen alguna razón dentro de su corazón para decir las cosas que dicen, y para actuar como actúan.

Es fácil para nosotros juzgar a alguien, lo que es difícil para nosotros es ponernos en los zapatos de alguien más. Si pudiéramos hacer eso, y si no solo pudiéramos ponernos en los zapatos de alguien más, sino que también pudiéramos sentir lo que la otra persona está sintiendo muy dentro de su corazón, estoy segura de que nos llevaríamos una gran sorpresa, y nunca juzgaríamos a otra persona de nuevo en nuestra vida.

 

 

 

Si juzgas a la gente, no tienes tiempo para amarla” – Madre Teresa

 

 

 

Es fácil para nosotros juzgar a las personas todo el tiempo, es fácil para nosotros juzgar a las personas por la forma en la que actúan, por la forma en que hablan, por la forma en la que piensan y sienten, por la forma en la que lucen, o por la forma en la que se visten, es fácil para nosotros juzgar a las personas por lo que hacen y dicen, y también es fácil para nosotros juzgarlas por las decisiones que ellos toman. ¿Y porque es tan fácil para nosotros juzgar? Porque no tenemos idea de lo que la otra persona tiene en su mente y en su corazón, y no estamos ni siquiera cerca de saber cómo una persona se siente dentro de su corazón, debido a que podemos saber la historia de alguien, pero jamás podremos saber cómo alguien verdaderamente se siente adentro de su corazón.

Juzgar a otros no nos hace mejores, sino todo lo contrario, debido a que nos definimos a nosotros mismos cada vez que juzgamos a otra persona, y el acto de juzgar a otra persona refleja cómo nos sentimos sobre nosotros mismos. Cada vez que juzgamos, expresamos nuestra falta de amor por nosotros mismos y por la vida, ya que requiere tener mucho amor, tolerancia y compasión para no juzgar a alguien nunca más, y así entenderlos incluso cuando no estemos de acuerdo con esas personas en muchos aspectos de la vida.

 

 

 

“Cuando juzgas a otros, no los defines, te defines a ti mismo” – Wayne Dyer

 

 

Lo que creo es que el mundo sería un mejor lugar si pudiéramos aprender a entendernos entre nosotros incluso cuando pensemos o actuemos diferente, porque no hace ningún bien el ir por la vida juzgando a otros, nada va a cambiar si seguimos haciéndolo, diferente seria si pudiéramos dejar de juzgar y simplemente hacer una observación, con el simple propósito de ayudar a alguien más y no para condenarlo.

Lo que quiero que entiendan es que para mí está bien están en desacuerdo con alguien, ya que somos todos humanos, pero todos tenemos diferentes creencias, pensamos y hablamos de diferentes modos y sentimos de diferentes maneras, y todos deberían caminar su propio camino, pero con el fin de encontrar la paz, debemos aprender a entendernos y aceptarnos como somos, porque cada uno actúa según su visión personal sobre la vida de acuerdo con sus experiencias en este mundo.

 

 

Te mereces que te entiendan y que no que te juzguen, y así toda persona en este mundo merece lo mismo, por lo tanto si no quieres ser juzgado, entonces no juzgues a otros, compréndelos y ayúdalos para que puedan ser la mejor versión de sí mismos, y luego deja a cada ser seguir su propio camino.