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Cortando las Cuerdas del Apego

La mayoría de nuestros sufrimientos diarios son provocados por nuestro apego a cosas, personas, situaciones, entre otras cosas. El problema es que nos volvemos dependientes de aquellas cosas con el fin de sobrevivir, poniéndonos a nosotros mismos en un lugar de extrema vulnerabilidad. En el caso de perder aquello a lo que estamos apegados, una vida de angustia y sufrimiento es inevitable. Por lo tanto, para evitar tanto dolor y sufrimiento, debemos liberarnos de cualquier apego.

 

 

"La raiz de todo sufrimiento es el apego." - Buda

 

 

Vivir apegados a lugares, cosas, personas, trabajos, situaciones y cualquier otra cosa es la clave para una vida de sufrimiento. Lo sé, suena un poco extremo, pero la verdad es que cuanto más apegado estamos a algo o alguien, más sufrimos, porque cuanto más apegados estamos, más tememos, y cuanto más tememos, más sufrimos. Dependemos tanto de algo, que la simple idea de perderlo nos desgarra el corazón. El problema es que nuestra felicidad dura siempre y cuando aquello a lo que estamos apegados no cambie, no se transforme en algo más o deje de existir.

Todo apego nos limita, nos somete, nos controla, y nos domina completamente. Nos limita porque no nos permite ser completamente nosotros mismos, porque a veces ser nosotros mismos significaría la perdida inevitable de aquello a lo que estamos apegados, nos somete porque nos hace actuar de cierta manera con el fin de evitar perderlo, nos controla porque nos hace comportar de una forma especial, y nos domina porque toda nuestra existencia depende de aquello a lo que estamos apegados.

 

 

“La mayoría de nuestros problemas se deben a nuestro deseo apasionado y el apego a las cosas que nosotros malinterpretamos como entidades duraderas.” – Dalai Lama

 

 

¿Esto significa que no podemos tener ningún tipo de sentimiento? ¿Acaso no podemos amar, o tener pasión por algo? ¿Cómo podemos ser felices si no podemos ser simplemente humanos? Bueno, ese el tema, somos humanos, sentimos, amamos, y eso es lo hermoso de estar vivo y ser humanos. Tener todas esas hermosas emociones nos hace sentir vivos, y le da sentido a nuestras vidas. El problema comienza cuando nos volvemos dependientes de relaciones, cosas materiales, trabajos, lugares, resultados o situaciones con el fin de seguir sintiéndonos de la forma en que nos sentimos.

Por lo tanto, el problema no es sentir algo especial por algo o alguien, el problema es cuando nuestra felicidad depende de ello. Si la falta de algo o alguien, o si el cambio de algo en nuestras vidas crea sufrimiento, entonces es nuestro apego lo que realmente nos está generando angustia, no es el amor, la pasión que tenemos sobre algo, sino que es nuestra dependencia, nuestro apego. Hay algo que vale la pena recordar y es la diferencia entre apego y vínculo, nuestro apego crea en nosotros sentimientos de temor, temor por la idea de perder algo, mientras que un vínculo da y recibe al mismo tiempo, alimentando el alma, no espera nada, no requiere, no exige, solo sucede.

 

 

“Renueva, libera, deja ir. El ayer se ha ido. No hay nada que puedas hacer para traerlo de vuelta. No puedes “pude haber” hecho algo. Sólo puedes hacer algo. Renuévate. Libera ese apego. ¡Hoy es un nuevo día!” – Steve Maraboli

 

 

¿Que hacer entonces? Libérate de cualquier apego. No te limites pensando que no puedes tener una vida, que no puedes ser feliz o exitoso si no posees algo en particular, si no estas con esa persona especial, si no estás haciendo algo en particular, o si no vives en un cierto lugar. Si has llegado al lugar que estas ahora, no se debe a algo o alguien, sino que todo se debe a ti. Tu eres el creador de tu propia vida, por lo tanto, si hay algo de lo que debes depender es de ti mismo. Sin ti, no hay nada, por eso, no busques fuera de ti, sino que busca dentro de ti mismo.

Una conexión, un vínculo especial entre tu y lo que quieres y amas es inevitable, no se trata de evitar esa conexión sino que se trata de no depender de ello para sobrevivir. No debemos permitir que nuestro apega nos confunda, creyendo que necesitamos de algo o alguien con el fin de ser felices, teniendo la idea que aquellas cosas, ese trabajo, ese lugar, esa situación o esa relación es el factor determinante de nuestra felicidad. Un trabajo, una carrera, un lugar, cualquier posesión material, una persona, o una situación en especial puede otorgarnos alegría y felicidad, pero aquellos sentimientos no deben ser condicionados por la falta de aquellas cosas.

 

 

“El desapego no es que tú no debas poseer nada. Es que nada te posea a tí.” – Ali ibn Abi Talib

 

 

No hay nada más gratificante que el ser libre, y la libertad que obtenemos por dejar ir cualquier apago es algo que realmente nos beneficia. Por lo tanto, la clave no se encuentra en ser fríos, sin sentimientos, sino en aprender a amar, sin necesitar nada de regreso, siendo libres para decidir ser quien sea que queramos ser, y hacer todo aquello que queramos sin ser limitados por nuestros apegos. Lo más importante es vivir en el momento, lo que sea que haya pasado en el pasado no puede ser modificado, lo que sea que suceda en el futuro todavía no ha sucedido, entonces, ¿Por qué arruinar tu vida estando apegado a un pasado que se fue o a un futuro que todavía no ha llegado? La vida cambia continuamente, saber que nada es permanente, viviendo en el momento, y cortando las cuerdas de todo apego es la clave para una vida feliz.

 

 

 

Otórgale a tus pasiones, otórgale a cada persona, y otórgale a todo lo que quieres el poder de tu amor, ¡pero no les des el poder para destruirte! Aprende a dejar ir el apego, ¡y otórgate el regalo de vivir una vida en paz y feliz!

¿Tu Pasado Sigue Presente en Tu Vida?

A veces nuestro pasado está más presente de lo que pensamos, y ese es uno de los motivos por el cual seguimos estancados en el mismo lugar en nuestro presente. El problema es que todo lo que está relacionado con nuestro pasado, que todavía no hemos dejado ir está interfiriendo con nuestro presente, y evita que podamos seguir hacia adelante. Por ese motivo, con el fin de alcanzar nuestras metas y sueños y crear nuestro futuro, debemos primero alejar nuestro pasado de nuestro presente.

 

 

 

 

¿Cuántas cosas relacionadas con tu pasado todavía existen en tu presente? Y con esto no solo me refiero a cosas materiales, sino a recuerdos, pensamientos, sentimientos, personas y experiencias. ¿Qué lugar ocupa tu pasado en tu presente? ¿Ocupa una gran parte o una pequeña parte de tu vida? ¿Cuánto de tu mente ocupa? ¿Cuánto de él esta todavía vivo en tu corazón?

Intenta reflexionar sobre tu vida y tu presente, intenta relajarte y tomarte un tiempo de tus obligaciones y presiones diarias, y cuando estés listo mira a tu alrededor y mira dentro de ti: ¿Puedes ver a tu pasado dominando tu presente? ¿Tus emociones y sentimientos pasados están evitando que sigas hacia adelante? ¿Acaso es lo que está evitando que alcances tus metas y deseos? ¿Tus experiencias y emociones pasadas están influenciando tu presente y están tomando decisiones por ti?

 

 

 

“Aferrarse es creer que solo hay un pasado; dejar ir es saber que hay un futuro.” – Daphne Rose Kingma

 

 

 

Si la respuesta es no, ¡Felicitaciones! Haz realizado un gran trabajo y haz podido deshacerte de tu pasado, y estás viviendo tu presente al máximo, sin ser influenciado por este. Pero si la respuesta es sí, mi siguiente pregunta es: ¿Tu pasado te sirve en tu presente? Es decir, ¿Te está otorgando los resultados que estabas buscando? ¿Es útil, tiene un propósito o un sentido en tu presente? ¿Te está ayudando de alguna manera o esta simplemente evitando que consigas las cosas que quieres y te mereces?

La realidad es que nuestro pasado no siempre tiene que ser una desventaja en nuestro presente, siempre y cuando el motivo de estar en nuestro presente es para que nos ayude a sacar lo mejor de nosotros mismos, y darnos fuerza. Nuestro pasado, ya sea que fue bueno o malo, es siempre una lección, una lección que debemos aprender, para que podamos aplicar el conocimiento adquirido en nuestro presente. Al mismo tiempo, jamás debe ser olvidado, para así no repetir los mismos errores o seguir tomando las acciones que tuvieron como resultados beneficios para nuestras vidas. Esa es la parte más importante de nuestro pasado, y la cual deberíamos mantener en nuestro presente, junto con aquellos recuerdos que le hagan bien a nuestro corazón y que iluminen nuestros días.

 

 

 

“El espacio mental y físico que creamos dejando ir cosas que pertenecen a nuestro pasado nos da la opción de llenar el espacio con algo nuevo.” – Susan Fay West

 

 

 

Todo aquello de tu pasado que no te sirva, que no sea útil, que no tenga un propósito específico, todo aquello que no te otorgue un beneficio, cada recuerdo triste, relaciones pasadas, experiencias pasadas, cada emoción, y todo aquello incluyendo cosas materiales que no nos ayude de ninguna forma debería ser removido de nuestro presente para así poder darle lugar a cosas nuevas y mejores.

Si nuestro corazón, mente y nuestro entorno está repleto de cosas de nuestro pasado que no nos hacen crecer, que no nos hacen mejores, que no nos hacen felices, o que no nos ayudan a ser la persona que deseamos ser y conseguir todo aquello que anhelamos conseguir, ¿Por qué deberíamos seguir permitiendo que permanezcan en nuestro presente si no solo para sabotear nuestras propias vidas? ¿Por qué seguir manteniendo nuestro pasado vivo cuando mata nuestro presente y destruye nuestro futuro? Tenemos una cadena alrededor de nuestros cuellos que nos está dejando sin aire, y esa cadena es nuestro pasado, ¿Por qué seguir viviendo así de ahogados y prisioneros cuando tenemos la llave para nuestra propia libertad?

 

 

 

“Hay que hacer una elección consciente cada día para despojarse de lo viejo, lo que sea que ello signifique para ti.” – Sarah Ban Breathnach

 

 

 

Hoy es el día para limpiar tu corazón, mente y toda tu vida y remover todas aquellas cosas de tu pasado que no suman, sino que restan, aquellas cosas que no sigan siendo beneficiosos para tu vida. Toma todos esos recuerdos, experiencias y emociones que no te hagan feliz, o que no te hagan crecer, o que no te ayuden a ser la persona que quieres ser, o no te empujen hacia un nuevo mañana, incluso aquellas cosas que puedan parecer buenos, porque todo aquello que pertenece a nuestro pasado no tiene nada que ver con nuestro presente, ni tampoco nuestro futuro. Pueden haber sido malas o dolorosas, buenas o asombrosas, pero son parte del pasado y debemos tarde o temprano dejarlas ir, para así poder seguir hacia adelante y darle lugar a aquellas maravillosas cosas que están esperando por nosotros.

¿Cuál sería la primera cosa de tu pasado que sigue en tu presente y que no te sigue sirviendo de ninguna manera? ¿Cuál es ese recuerdo, cosa, emoción, o experiencia de tu pasado que está evitando que sigas hacia adelante con tu vida? Empieza con eso, y sin pensarlo demasiado ¡déjalo ir!

 

 

 

 

Es tiempo de tomar una bolsa, poner todas las cosas de nuestro pasado que no nos sigan sirviendo, que no nos den paz ni felicidad, y arrojarlas lejos de nuestro presente, ¡y así darle lugar a todas las grandes cosas que están por venir!

El Alcance de Nuestras Palabras

Constantemente estamos hablando o escribiendo, muchas palabras salen de nuestra boca en un día. Algunas de ellas simplemente desaparecen, o son olvidadas, pero algunas de estas palabras siguen resonando en la mente de una persona por horas, días, meses e incluso años. La verdad es que el alcance de nuestras palabras puede ser mayor de lo que pensamos, es por eso que es importante elegirlas cuidadosamente.

 

 "Habla claramente, si es que hablas, talla cada palabra antes de dejarla caer." - Oliver Wendell Holmes

 

 

Las palabras que decimos pueden ser más poderosas de lo que imaginamos, dependiendo de lo que decimos, pueden ser una hermosa herramienta o un arma letal. Incluso una sola palabra puede crear un gran impacto en la vida de otras personas. El problema es que algunas veces subestimamos su poder, y no medimos el alcance de nuestras palabras. Por lo tanto, debemos ser precavidos con las palabras que utilizamos al hablar, especialmente con aquellas palabras dañinas que pueden volverse un arma mortal contra alguien y dañarla por siempre.

Hablamos o escribimos, y usamos diferentes palabras con el fin de comunicarle algo a alguien, y de acuerdo a lo que decimos estas pueden inspirar, animar, ayudar, enseñar, y curar otras personas, y al mismo tiempo pueden destruir, lastimar, dañar, o matar a otros. Las palabras que decimos pueden animar y levantarle el espíritu a una persona o pueden tirar abajo a alguien. Pueden hacer bien, o pueden hacer mal, y está en nuestras manos cual elegir.

 

 

 

“Cualquier palabra que pronunciemos debe ser elegida con cuidado ya que las personas las escucharán y serán influenciadas por ellas para bien o para mal.” – Buda

 

 

 

Si pudiésemos imaginar lo que nuestras palabras pudiesen causarle a alguien seguramente elegiríamos mejor las palabras que utilizamos. El problema es que a veces, cuando hablamos, no pensamos, especialmente cuando nuestras emociones hablan por nosotros, y el problema no es cuando esas emociones son buenas, sino cuando no lo son, porque es en ese momento cuando podemos causar un gran daño.

¿Alguna vez haz estado enojado y le dijiste algo alguien de lo cual te arrepentiste? Probablemente sí. El problema fue que nuestras emociones, es decir, nuestro enojo hablo por nosotros y en la mayoría de los casos ni siquiera quisimos decir lo que dijimos, pero el daño ya se produjo. Lo mismo sucede del lado contrario, es decir, cuando alguien nos dice algo que causa un gran dolor en nuestros corazones. Algunas de esas palabras son perdonadas, otras son olvidadas, y algunas de ellas son guardadas en lo más profundo de un ser humano.

 

 

 

“Piensa dos veces antes de hablar, porque tus palabras e influencia plantaran la semilla del éxito o fracaso en la mente del otro.” – Napoleón Hill

 

 

 

Lo bueno de las palabras es que pueden influenciar a alguien, y hacerle creer que esas palabras son reales, cambiando su vida completamente. Lo malo es cuando esas palabras son usadas para hacer el mal, e influencian a alguien a hacer el mal, o a seguir el camino equivocado, o hacen creerles a otras personas que esas palabras dañinas sobre ellos son reales. Por ejemplo, muchas veces en mi pasado, personas han dicho diferentes palabras que han causado un gran dolor en mi corazón como, por ejemplo: Eres fea, eres buena para nada, no eres inteligente, vas a fracasar, no puedes hacerlo, eres esto o lo otro, y yo les creí.

El problema es que a veces aquellas palabras son dichas por personas que uno realmente quiere, y pueden ser muy dañinas, porque es fácil evitar escuchar a aquellas personas que no te importan, pero es difícil no escuchar a aquellos que amas, incluso a veces es difícil evitar escuchar a gente que ni conoces, imagínate entonces qué difícil es cuando la persona realmente te importa. Por ese motivo, siempre debemos ser cuidadosos con las palabras que elegimos para comunicarnos en nuestras vidas diarias, en nuestras relaciones, con nuestros amigos o colegas, con nuestros padres e hijos y con cada persona con la que nos rodeamos.

 

 

 

“Ten cuidado con lo que dices. Tu puedes decir algo hiriente en diez segundos, pero diez años después, las heridas siguen allí.” – Joel Osteen

 

 

 

¿Por qué le dirías a alguien que es feo, estúpido, que no lo quieres, o que es un perdedor si realmente no deseas que lo crean de verdad? ¿Acaso piensas que no lo creerán? ¿y que si lo hacen? ¿Qué si esa persona cree lo que has dicho y lo acepta como la verdad absoluta? ¿Qué si realmente dañas a alguien con el poder de tus letales palabras? Porque eso es lo que puedes causar, y a veces puedes romperle el corazón a alguien con una sola palabra.

Pero lo bueno es que podemos crear el mismo efecto, pero en el sentido contrario, ya que podemos animar y levantar a una persona, podemos ayudar a que se sienta bien consigo misma, podemos brindarle paz, podemos hacerle ver que es una persona maravillosa y hermosa y cambiarle su perspectiva y podemos hacerle entender que se merece lo mejor del mundo, para que puedan ver que todo es posible.

 

 

 

“Las palabras amables, aunque no cuestan mucho, logran mucho.” – Blaise Pascal

 

 

 

Algo importante para aclarar es que lo que otras personas digan sobre ti es su opinión no la tuya, lo que ellos dicen es su visión del mundo, o a lo mejor es su propio corazón roto el que habla, o su enojo, o quizás simplemente es lo que sienten, y no podemos evitarlo. Pero podemos elegir permitir que sus palabras nos destruyan, o podemos usarlas como fuerza para seguir mejorando como personas y seguir hacia adelante. Pero no todos reaccionamos de la misma forma, y nuca sabremos como el otro tomara lo que vamos a decir entonces, ¿Por qué no evitamos lastimar a otras personas, y elegimos no dañarlos con nuestras palabras, pensando siempre antes de hablar? O por lo menos, ¿Por qué no decimos lo que tenemos que decir de una forma más pacifica con más amabilidad y amor? Lo que se dice importa, y como se dice importa mucho más.

 

 

 

 

 

Por lo tanto, porque no usar nuestras palabras como una herramienta para hacer el bien y no como un arma, y así usarlas para inspirar, ayudar, curar y animar a otras personas dando palabras de amor, ¡y así cambiar nuestras vidas y las vidas de otros para que este mundo sea uno mejor!

Libera el Dolor y Sana tu Corazon

Van a existir diferentes momentos en nuestras vidas en donde vamos a sentir dolor. Este podrá ser un dolor superficial, o un dolor más profundo, a veces podrá ser por segundos, por horas, por meses o incluso años, y a veces nunca se irá, quedándose atrapado en nuestro cuerpo, contaminando nuestra alma, y rompiendo nuestros corazones, y la única forma de que deje de lastimarnos es sacándolo de nuestros corazones, permitiéndole que se aleje de nuestras vidas.

 

 "Busca en tu interior un lugar donde haya alegria, y esa alegria borrara el dolor." - Joseph Campbell

 

 

Hay tres tipos de personas: Aquellas que se tragan el dolor, lo digieren, y logran sacarlo de sus mentes y corazones, luego están aquellas personas que lo tragan, y lo dejan dentro, dejando que los destruya por dentro, volviéndose sus víctimas, y luego están aquellas personas que lo tragan, y lo esparcen por todo su ser como veneno corriendo por sus venas, conminando sus corazones, volviéndose un reflejo de su dolor.

El primer tipo de personas no están exentas de sentirlo, de hecho, es muy probable que lo hayan sentido cientos de veces en su pasado, y posiblemente lo sientan muchas veces más a lo largo de sus vidas, pero lo que hace la diferencia entre este tipo de personas y los otros dos tipos de personas es que estas no le permiten a el dolor controlar sus vidas. Por lo tanto, una vez que lo sienten, buscan la forma de removerlo de sus corazones tan pronto como sea posible.

 

 

 

“Cosas malas suceden; como respondo ante ellas define mi carácter y la calidad de mi vida. Puedo decidir yacer en una tristeza eterna, inmovilizado por la gravedad de mi perdida, o puedo decidir afrontar el dolor y apreciar el regalo más preciado que tengo: la vida misma.” – Walter Anderson

 

 

 

El segundo tipo de personas son aquellas que lo sienten, pero no son capaces de liberarlo de sus corazones, guardándolo muy dentro suyo. El problema con esto es que mientras que estas personas pueden tener una sonrisa en sus caras, muy dentro de sus corazones el dolor los va matando lentamente. Estas personas no lo liberan de ninguna forma, sino que se lo guardan para sí mismos. El problema es que se vuelven prisioneros de su dolor, este los destruye por dentro día tras día, y a veces se vuelve tan intolerable que la persona se rinde ante él, a veces acabando con su propia vida.

El tercer tipo de personas son como el segundo tipo de personas, pero hay una gran diferencia entre ellas. La mayor diferencia es que estas personas intentan liberarlo y detener su sufrimiento causándole dolor a otro. El problema es que el dolor que sienten les ha consumido sus corazones, y contaminado sus mentes. Estas personas están tan destruidas por dentro que la única forma en la que se pueden revelar frente a tanto dolor es volviéndose ellos mismos la personificación del dolor, causando sufrimiento a otros con el fin de sanarse a sí mismos.

 

 

 

“Estos dolores que sientes son mensajeros. Escúchalos.” – Rumi

 

 

 

Como podemos ver el dolor es algo que debes dejar salir de tu corazón antes que destruya la persona que realmente eres. No es siempre posible evitar sentirlo, de hecho, no deberíamos forzarnos a no sentirlo, sino que deberíamos aceptarlo, saborearlo, digerirlo, aprender de él y cuando estemos listos debemos dejarlo ir.

¿Cómo lo liberamos entonces? Bueno, la respuesta va a depender de la persona que lo siente, pero la mejor forma es sabiendo que el sentimiento de dolor no borrara el motivo que lo causo en primer lugar. Por lo tanto, debemos enfocarnos en algo más, algo que nos haga sentir bien, y debemos ser sobre todo pacientes y darnos tiempo, sabiendo que tarde o temprano el dolor se ira. Hay que saber que el dolor nos traerá más dolor, y nunca lo contrario, no cambiara lo que sucedió ni tampoco cambiara nuestro futuro, ya que depende de nosotros permitir que nos destruya, o destruirlo nosotros antes. Debemos enfocar nuestra mente en aquello que nos hace bien, evitando todo contacto con aquello que fomente ese dolor.

 

 

 

“Mi objetivo es olvidar el dolor de la vida. Olvidar el dolor, burlarse del dolor, reducirlo y reír. ” – Jim Carrey

 

 

 

Podemos ser las victimas de nuestro dolor y permitirle que controle nuestras vidas, o podemos ser los creadores de nuestro propio destino. Si elegimos la primera opción estaremos a merced de nuestro dolor, en cambio, si elegimos la segunda opción nosotros tendremos el poder para controlar nuestras vidas y decidir qué hacer con ella. No será fácil, pero es posible. No siempre podremos evitar el dolor, pero siempre podremos decidir qué hacer con él. Transfórmalo en algo hermoso y así cambiaras toda tu vida. Intenta ver el lado positivo, no te cuestiones lo que paso, el pasado no existe, enfoca tu mente en este momento, y crea lo que quieras experimentar mañana.

 

 

 

 

Hoy es el día en el que puedes liberar el dolor que estas sintiendo, es ahora el momento para decidir dejarlo ir ¡y empezar una nueva vida!

La Bondad: El Lenguaje Universal del Amor

¿Qué si te digo que hay una forma de que podamos entendernos entre nosotros sin importar nuestra nacionalidad? ¿Qué si te digo que hay un lenguaje que todo el mundo conoce y que puede ser usado para comunicarnos entre nosotros? ¿Qué si te digo que hay un lenguaje que puede proporcionarnos amor y curar nuestros corazones? ¿Me creerías? Bueno, la realidad es que ese lenguaje existe, es real, y es el lenguaje universal del amor, y se llama “Bondad” y puede cambiar la forma en la que experimentamos nuestras vidas.

 

 

"La bondad es el lenguaje que los sordos pueden oir y los ciegos pueden ver." - Mark Twain

 

 

Vivimos en un mundo en donde sus habitantes están cada día más conectados a través de aparatos tecnológicos, pero cada día más desconectados como seres humanos. Tenemos todos los recursos para estar conectados, para estar unidos, pero así y todo insistimos en separarnos entre nosotros. El gran problema es que no podemos comprendernos entre nosotros. ¿El motivo? Simple: En el medio del caos de nuestra sociedad nos hemos perdido a nosotros mismos, y hemos olvidado quienes somos en realidad: Seres de bondad, de compasión, y de amor.

En el mundo hay miles de lenguajes diferentes, pero así y todo no podemos entendernos. Tu estarás pensando que el problema es que no compartimos el mismo lenguaje, pero el problema no es que hay muchos diferentes lenguajes, el gran problema es que no sabemos que todos hablamos el mismo lenguaje, y ese lenguaje es la bondad.

 

 

 

“El más simple acto de bondad echa raíces en todas direcciones, y esas raíces crecen y dan vida a nuevos árboles.” – Amelia Earhart

 

 

 

¿Pero es la bondad un lenguaje? Si, y déjame explicarte por qué. Un lenguaje es una forma de comunicación, el cual puede ser expresado de diferentes formas. Por lo tanto, podemos decir que la bondad es una forma de expresar amor. Cada simple palabra o acto de bondad es una forma de demostrar amor hacia a otro ser. La bondad es algo que todo el mundo puede comprender sin importar su cultura, edad, nacionalidad, o raza. Es un lenguaje que puede hablarse de formas diferentes, y siempre será escuchado.

El problema es que cada día somos contaminados con cosas menos importantes de nuestra rutina diaria, y así nos olvidamos de quien somos en realidad, es por eso que olvidamos hablar el lenguaje de la bondad. El problema es que subestimamos el poder de una simple palabra o acto de bondad. La verdad es que este maravilloso lenguaje habla más fuerte y claro que cualquier otro lenguaje en el mundo, y este tiene el poder de curar nuestros corazones, y brinda alegría y felicidad a la persona que lo habla, y a la persona que lo escucha.

 

 

 

“El amor y la bondad nunca son en vano. Siempre hacen una diferencia. Ellos bendicen a aquel que los recibe, y te bendicen a ti, el dador.” – Barbara De Angelis

 

 

 

Podemos sentir el poder de la bondad en todo momento, Por ejemplo, ¿Cómo te sientes cuando alguien es amable contigo? ¿Cómo te sientes cuando un desconocido, alguien a quien nunca has visto antes, sin ningún motivo aparente, te brinda una sonrisa, o te habla de una forma amable? Supongo que te sientes bien, ¿verdad? Incluso si es por un segundo, un simple acto o palabra de amabilidad tiene el poder de llenar nuestros corazones con alegría. En cualquier momento, en cualquier lugar, con quien sea que estemos, cada acto de bondad jamás se pasa por alto.

Siempre que somos amables con alguien, incluso cuando sentimos que a la otra persona no parece importarle, dentro de sus corazones si les importa, porque el lenguaje de la bondad es algo que penetra cualquier barrera que podamos tener, y se adentra en lo más profundo de nuestros corazones, llenándolos con amor y felicidad.

 

 

 

“Si todos realizáramos un acto aleatorio de bondad diariamente; podríamos poner al mundo en la dirección correcta.” – Martin Kornfeld

 

 

 

La bondad puede ser expresada incluso sin palabras, es por ello que todo el mundo puede comprenderla, porque un simple acto, una simple caricia, una simple sonrisa, muchas veces hablan más fuerte y más claro que las palabras. No importa de dónde somos, ni nuestra edad, ni nuestra cultura, ni nuestro género, ni nuestro idioma, no importa si estamos ciegos o sordos, no importa si no sabes leer o escribir, porque el lenguaje de la bondad siempre será comprendido. La bondad que otorgamos es un regalo hacia otros y hacia nosotros mismos, y las réplicas que crea son más grandes de lo que jamás hemos imaginado.

 

 

 

 

 

¿Por qué no intentas hacer un acto de bondad cada día, por una semana, y ves por tú mismo que tan maravillosa es? Es tiempo de convertir la bondad en nuestro primer lenguaje, ¡y así cambiar la forma en que vivimos la vida!

Cada Final es Siempre un Nuevo Comienzo

Cada final es siempre un nuevo comienzo. Cuando algo termina, algo nuevo comienza, y cada nuevo comienzo es siempre una nueva oportunidad. Aprender a ver cada final como una oportunidad, y no como un castigo, ayudara a cambiar nuestra forma de experimentar la vida en cada momento que empecemos un nuevo capítulo en nuestras vidas.

 

 Hay muchas, muchas mejores cosas por delante que cualquiera que hemos dejado atras. C.S Lewis nuevo comienzo

 

 

Cada final que he experimentado en mi vida fue porque algo nuevo estaba comenzando. Si mi vida nunca hubiese estado llena de finales y cambios, todo lo que he experimentado en mi vida nunca hubiese sucedido. Estoy donde estoy ahora debido a que algo en mi pasado ha cambiado. Algo que termino me ha permitido experimentar nuevas oportunidades y desafíos en mi vida, y todos los resultados han sido positivos, lo que no quiere decir que no hayan sido difíciles, pero siempre me han generado un cambio positivo.

Si miras a tu pasado, cada cosa que ha terminado te ha permitido estar en donde estas ahora. En mi caso muchas cosas han terminado: relaciones, trabajos, visas de trabajo, experiencias y cada uno de esos finales me han puesto en el lugar en el que estoy ahora. La vida que tengo es el resultado de muchos finales. Cada nueva oportunidad y desafío que he experimentado fue posible gracias a que algo finalizo en algún momento en mi pasado.

 

 

 

“Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada.” – Romanos 8:18

 

 

 

El problema es que siempre vemos el final como el final de todo, en especial cuando no buscábamos ese final. En aquellos momentos, cuando algo termina inesperadamente, es muy difícil ver un nuevo comienzo. Como por ejemplo, cuando una relación amorosa termina, normalmente no lo vemos como un nuevo comienzo, o como una nueva oportunidad, sino que lo vemos como un final doloroso, y el sufrimiento y la frustración que sentimos en nuestros corazones en esos momentos consume nuestro espíritu, volviéndose imposible poder ver esa situación como un nuevo comienzo.

Los finales son la mayoría de las veces muy difíciles de aceptar, incluso si andábamos buscando ese final, porque siempre es difícil volver a empezar de nuevo. Algunos finales son mas difíciles de digerir, y otros finales son tan dolorosos que desgarran nuestro corazón en pedazos. Aquellos finales paralizan nuestro mundo, y nada en nuestras vidas pareciera tener mas sentido. Pero lo que hay que saber es que siempre hay una razón por las cuales las cosas suceden de la forma que suceden. Cada final, sin importar cuan difícil es, es siempre una nueva oportunidad disfrazada.

 

 

 

“Nuevos comienzos son a menudo disfrazados de dolorosos finales.” – Lao Tse

 

 

 

¿Pero cómo podemos ver un final como un nuevo comienzo? ¿Cómo podemos ver una oportunidad en medio de tanto dolor, frustración e incertidumbre? La respuesta es: viviendo en el presente. No hoy otra forma de vivir. El pasado se fue, y el futuro no ha llegado todavía. El único lugar donde realmente podemos vivir es en el presente. Por lo tanto, debemos enfocar todas nuestras energías no en intentar cambiar nuestro pasado, sino que debemos enfocar nuestras energías en vivir nuestro presente y crear la vida que queremos vivir. Este momento es todo lo que tenemos, por lo tanto, debemos enfocar nuestra mente en las cosas que nos gustaría experimentar y no en las que no nos gustaría. No podemos cambiar lo que ha sucedido, pero podemos cambiar la forma en que experimentamos lo que esta sucediendo en nuestro presente. De esta forma, podremos ver las oportunidades que nos estamos perdiendo por estar enfocados en aquello que ya pertenece a un pasado. Es todo una cuestión de enfoque, enfócate en cambiar tu vida, y transforma lo negativo, en positivo.

Cuando algo termina, algo nuevo comienza. Debemos recordar que cuando una puerta se cierra, otra se abre. Cuando un capitulo termina, otro comienza, y esta en nuestras propias manos la posibilidad de escribir una nueva y mas maravillosa historia. Por lo tanto, debemos enfocarnos no en el capítulo anterior, que ya ha sido escrito, y que no podemos cambiar, sino que debemos enfocarnos en el capítulo que comienza. Este nuevo capitulo, esta hoja en blanco, es una nueva oportunidad, y podemos crear cualquier cosa que queramos. Somos los creadores de nuestro propio destino.

 

 

 

“El secreto del cambio es enfocar toda tu energía no en luchar contra lo viejo, sino en construir lo nuevo.” – Dan Millman

 

 

 

Un final es siempre un nuevo comienzo. Por lo tanto, tenemos la oportunidad de empezar de nuevo. Debemos dejar ir lo que ya no está, para dar lugar en nuestras vidas aquello que espera por nosotros. La vida cambia constantemente, y ello es lo que hace esta vida tan maravillosa. Hoy puedes elegir dos opciones: Puedes decidir vivir atado a un final, viviendo en el pasado con sufrimiento y dolor, o puedes decidir dejar ir aquello que ya no existe, eliminándolo de raíz, y comenzar una nueva vida. Puedes elegir vivir en el presente, y usarlo como un lienzo para crear la vida que te traerá felicidad y alegría. Escribe una nueva historia, y cambia tu vida.

 

 

 

 

Confía en la vida, y cree que cosas mejores están llegando. ¡Acepta el final como un nuevo comienzo, y con confianza y fe sigue hacia adelante en la dirección de tus sueños!

El poder de un cumplido

Normalmente ignoramos el poder de un cumplido sin saber que tan profundo y mágico un simple cumplido puede llegar a ser. Desafortunadamente el acto de elogiar es fácilmente olvidado en el caos de nuestra vida diaria. La verdad es que una sola palabra amable, un simple, genuino e inesperado cumplido puede cambiar la vida de una persona.

 "Un cumplido es un rayo de sol verbal." - Robert Orben

 

 Un simple cumplido es como una caricia para el alma. Puede brindar alegría, fuerza y coraje a cualquier persona. Otorgarle a alguien un cumplido es una forma de reconocer a otra persona por algo en particular, y es además una forma de mostrarles a otros nuestro amor y amabilidad, lo que siempre genera un impacto positivo en la vida de otras personas. Piénsalo de esta manera, la mayoría de nosotros hemos recibido un cumplido, por lo menos una vez en la vida. ¿Puedes recordar cómo te sentiste cuando eso sucedió? Se siente genial, ¿verdad?

Ese es el poder de un cumplido, siempre hace a alguien feliz, y nunca lo contrario. Un cumplido puede alegrarle el día a una persona, y si podemos hacer a alguien feliz, ¿Por qué no hacerlo? Pero para que un cumplido sea efectivo, debe cumplir con ciertos tipos de requerimientos: Tiene que ser amable, demostrar respeto, ser genuino y ser totalmente honesto de lo contrario el efecto será el contrario. Después de todo, un cumplido es una palabra sincera y amable expresada por una persona para elogiar, levantar el ánimo y hacer feliz a una persona.

 

 

 

“Con demasiada frecuencia subestimamos el poder de una caricia, una sonrisa, una palabra amable, un oído atento, un cumplido honesto, o el más pequeño acto de cariño, todos los cuales tienen el potencial de cambiar una vida.” – Leo Buscaglia

 

 

 

Si no te has dado cuenta todavía, no estoy solo hablando de cumplidos que se enfocan simplemente en la apariencia, sino que hablo de aquellos cumplidos que se enfocan en algo mucho más profundo y esencial como el espíritu, los comportamientos, las actitudes y las almas de los seres humanos. En un mundo en donde la superficialidad reina, es genial ser reconocido por hacer las cosas correctas. Cada pequeña palabra de amabilidad es siempre apreciada, y el impacto puede ser mayor del esperado.

Por otra parte, un cumplido no es solo beneficioso para la persona que lo recibe sino también para aquella que lo otorga, porque como tú ya debes saber: lo que va, vuelve. Si tienes el habito de otorgar cumplidos, es muy probable que seas la persona que también los reciba. También hay otro beneficio que tu recibirás por darle a otros un cumplido, que puede generar un gran impacto en tu vida. Aquel beneficio es la recompensa que obtienes por elogiar a otros por un trabajo bien hecho, porque cuando otorgas un cumplido por ello, tu alientas a esa persona, y es muy probable que aquella persona continúe o incluso mejore en hacer lo que hace.

 

 

 

“Las palabras amables no cuestan mucho. Sin embargo, logran mucho.” – Blaise Pascal

 

 

 

Por ejemplo, si uno de tus empleados ha hecho un buen trabajo, y tu reconoces el esfuerzo diciéndole algunas palabras amables, ¿Cómo piensas que esa persona va a sentirse? ¿Cómo crees que esa persona va a actuar en el futuro? Definitivamente el resultado de aquellas simples palabras va a crear un enorme impacto. La persona va a apreciar aquellas palabras y se sentirá feliz por ello, lo que actuará como motivación para continuar con el buen trabajo. La recompensa para ti será tener un empleado feliz, el cual continuará con el buen trabajo. El mismo ejemplo actúa con todo, padres con sus hijos, relaciones entre pareja, o hermanos, amigos, colegas, empleados y clientes, y con toda persona con la que te rodeas. Si le otorgas un cumplido sincero a las personas que te rodeen, generaras un impacto positivo en sus vidas, y en la tuya también.

Eso es lo que yo he experimentado muchas veces, por ejemplo, un día estaba trabajando como camarera para un evento especial en un hotel, habían más de 400 invitados, y mis colegas y managers estaban más estresados que nunca, el trabajo era duro y agotador, y luego de varias horas de trabajo empecé a sentir cansado todo mi cuerpo, pero ello no borro la sonrisa de mi cara. Cuando todo termino, y a medida que cada invitado se retiraba, un señor mayor se acercó y me dijo – Gracias por todo, ¡haz hecho un trabajo maravilloso! Yo sé que este es un trabajo duro, y espero que obtengas algún tipo de recompensa por ello, y el hombre finalmente se retiró del salón. Lo que el no supo fue que su propio cumplido fue una recompensa para mí. Él me había hecho sentir que todo el trabajo duro valió la pena, lo que me motivo a continuar haciendo un buen trabajo.

 

 

 

 

Un simple cumplido pueden ser simples palabras para ti, pero grandes palabras para alguien más. Un cumplido es un regalo que tú le otorgas a otro, y puede significar poco para ti, pero mucho para la otra persona. Por lo tanto, nunca subestimes el poder de un cumplido. No permitas que un día pase sin antes haberle otorgado a alguien un cumplido sincero, sin importar que tan grande o pequeño, puedes no saberlo, ¡pero puedes cambiarle el día a una persona!

Los Celos Contaminan Nuestra Mente

Los celos son una emoción destructiva, y solo pueden generar resultados destructivos. La realidad es que los celos jamás otorgan un resultado positivo, y a medida que alimentamos nuestros celos, estos de a poco van apoderándose de nuestras mentes, hasta que perdemos el control de nuestros pensamientos. Es por eso que para tener una vida feliz, debemos primero aprender a controlar nuestros celos.

 "No hay mayor gloria que el amor, ni mayor castigo que los celos." - Lope De Vega

 

Los celos son un reflejo de como nos sentimos, y de que pensamos sobre nosotros mismos. Estos demuestran nuestras distintas carencias. Los celos son veneno para nuestro espíritu, y este es realmente toxico, ya que tiene la capacidad para contaminar nuestra alma y corazón. Las razones por las cuales tenemos celos son diversas. Basándome en mi propia experiencia, puedo decir que las causas de nuestros celos son debido a nuestra falta de autoestima, confianza y amor por nosotros mismos, y cuando esto sucede, le permitimos a nuestros miedos controlar nuestras vidas, y es así que nuestro corazón empieza a acumular una serie de sentimientos negativos como angustia, depresión, tristeza y resentimiento, los cuales son componentes esenciales para que nuestros celos crezcan día a día.

Los celos tienen la capacidad para controlar nuestros pensamientos, emociones, acciones, y toda nuestra vida. Cuando los celos se apoderan de nuestra mente, perdemos el control de nuestros propios pensamientos y emociones, es así, que nuestra perspectiva, la cual otorga nuestra realidad, se vuelve inestable, confusa y sobre todo irreal. Los celos son una enfermedad que causa tormento, angustia, ira y dolor a aquellos que la padecen. Una vez que le permitimos a nuestros celos apoderarse de nuestra vida, toda nuestra realidad se vuelve una pesadilla, y no sólo nos perjudica a nosotros, sino también a aquellos que nos rodean.

 

 

 

“Los celos son una enfermedad, el amor es una condición saludable. La mente inmadura frecuentemente confunde una cosa con la otra, o da por hecho que cuanto mayor es el amor, mayores son los celos; de hecho, son casi incompatibles; una emoción apenas deja espacio para la otra.” – Robert A. Heinlein

 

 

 

La realidad es que los celos son la forma que usamos para defendernos a nosotros mismos de amenazas externas. Pero la realidad es que la mayor amenaza vive dentro de nosotros mismos, y esta es llamada miedo. El problema es que los miedos nos otorgan creencias equivocadas sobre la vida, las personas y sobre nosotros mismos. Cuando los celos nos dominan, pasamos a vivir en un mundo que no es real, ya que dejamos de ver el mundo con nuestros ojos abiertos y pasamos a verlo con los ojos tapados por nuestros miedos, y la realidad que percibimos es la mayor parte del tiempo incorrecta, y es así que nuestras creencias son formadas de la forma incorrecta, lo que nos otorga más y más sentimientos de celos.

La verdad es que los celos nos ponen en el lugar de sufrimiento que tanto intentábamos evitar.  Los celos nos arrebatan cualquier oportunidad de estar en paz y felices con nosotros mismos, y con cada ser que nos rodea. No importa que tan buena sea la vida, si sufrimos de celos, y permitimos que estos contaminen nuestra mente, viviremos siempre en una realidad distorsionada, y veremos fantasmas y demonios en donde no los hay, empujando de esta forma, toda persona y todo aquello que sea bueno para nosotros. El problema con los celos es que son una emoción sin sentido, ya que no pueden hacer que obtengamos aquello que deseamos y que no tenemos, o tampoco puede evitar que alguien nos engañe, sino que los celos solo nos contaminan y destruyen por dentro, arrebatándonos nuestra paz y felicidad, causándonos amargura, dolor y tristeza.

 

 

 

“Nunca hay que subestimar el poder de los celos y el poder de la envidia para destruir.” – Oliver Stone

 

 

 

Los celos son la causa por la cual muchas personas no viven una vida feliz y en paz, ya que consume nuestra mente y vida. Nada puede ser tan doloroso como estar atrapado en un mundo de pesadilla creado por nuestra mente, contaminada por nuestros celos y fomentada por nuestros miedos, inseguridades, dudas y angustias. El problema es que la mayoría de las veces nuestros celos son infundados por nuestras inseguridades y más profundos miedos, y crea en nuestra mente una realidad que no existe.

Si sabes quién eres realmente y de lo que eres capaz. Si sabes cuan increíble y hermosa persona eres, si sabes cuánto es lo que vales, nunca más tendrás dudas sobre ti mismo, y es ahí en donde podemos encontrar el primer paso para remover los celos de nuestras vidas. Es un trabajo que debemos hacer diariamente. Día y noche debemos encontrar la manera de amarnos a nosotros mismos, y una vez que podamos hacer eso, aprenderemos a confiar más en nosotros, volviendo a estar en paz con nuestro propio ser, y viendo así la vida con amor y confianza y no con inseguridades.

 

 

 

“Puedes ser la luna y aun así estar celoso de las estrellas.” – Gary Allan

 

 

 

La solución a los celos se encuentra dentro de nosotros mismos. Es por eso que en mi vida comprendí que para poder tener éxito en todo aquello que me propusiese debía primero creer en mi misma, y para poder hacer eso, debí empezar por amarme a mí misma. El amor que uno se tiene por sí mismo, es el amor que uno otorga, es por eso que es tan importante. A medida que fui cambiando la forma en que me veía a mí misma, mi perspectiva sobre el mundo fue cambiando también. Cuando dejé de subestimarme, de creer que no valía nada, de pensar que nunca era suficiente, empecé a ver todo diferente, lo que genero que todos mis miedos e inseguridades desaparezcan, y como aquello era lo que alimentaba mis celos, ellos también empezaron a desaparecer. Así obtuve de nuevo el control de mi propia mente, sabiendo que a pesar de que no estaba exenta de sufrir traiciones, dolores y decepciones, mi idea sobre mi misma no cambiaría, y sabía que tarde o temprano, era eso lo que necesitaba como motor para siempre seguir adelante y jamás darme por vencida frente a las adversidades.

 

 

 

Porque nuestra felicidad no depende de otros, sino de nosotros mismos, cree en ti mismo, y confía en tu potencial, aprende a amarte y a ver lo mucho que vales, y cuando puedas ver eso, no importará si los demás puedan o no verlo, ya que a la única persona que debes demostrarle lo que vales es a ti mismo. Elimina los celos de tu vida, y así disfruta de la vida, ¡porque de verdad vale la pena vivirla!

Comienza por amarte a ti mismo

La relación más larga que tendrás será contigo mismo, por eso la mejor decisión que puedas tomar es la de amarte a ti mismo primero. Una vez que decidas amarte, todo a tu alrededor tendrá más sentido, y no sufrirás más de forma innecesaria.

 Si amor es lo que buscas, empieza buscando dentro de ti mismo primero.

Sufrimos innecesariamente debido a que esperamos que otros nos den el amor que no podemos darnos a nosotros mismos, y cuando buscamos que otros nos amen, nos volvemos dependientes del amor de otros para ser feliz, es por ello que cuando alguien deja de amarnos y tratarnos como nos gustaría, nos sentimos tristes, y es ahí donde todo nuestro mundo se desploma ante nuestros pies.

Vamos por la vida mendigando amor, conformándonos con amores mediocres, aceptando un amor que es mucho menor al amor que verdaderamente nos merecemos, y hacemos esto ya que no nos amamos a nosotros mismos como deberíamos, y no nos amamos a nosotros mismos porque todavía no hemos descubierto que clase de persona somos, no somos conscientes de nuestro potencial, no somos conscientes de que somos seres humanos maravillosos, con el poder de convertir nuestros sueños en realidad, no nos amamos a nosotros mismos porque nos hemos olvidado quien somos realmente y porque estamos aquí, no nos amamos a nosotros mismos porque nos hemos olvidado que somos capaces de cambiar el mundo y cada ser humano que habita en el con el amor, la pasión, la fuerza, el coraje y la amabilidad con la que todos contamos.

“Si no te amas a ti mismo, siempre estarás persiguiendo aquellas personas que tampoco van a amarte.” – Mandy Hale

Cuando no nos amamos a nosotros mismos nos volvemos victimas de nuestras circunstancias diarias, aceptando un patético rol en donde todo parece estar en nuestra contra, cuando la realidad es que nosotros estamos en contra de nosotros mismos. El día que decidimos no amarnos a nosotros mismos, hemos decidido convertirnos en víctimas de las opiniones y comportamientos de los demás. No es el mundo que está en nuestra contra, somos nosotros que estamos en contra de nosotros mismos, y somos nosotros quienes hemos decidido ser víctimas, permitiéndoles a las situaciones y a las personas en nuestra vida afectarnos, antes que elegir amarnos a nosotros mismos, aceptando solo aquello que nos merecemos y dejando ir el resto.

Cuando te ames realmente a ti mismo, no mendigaras amor nunca más, y así vas a aceptar el amor de otros porque así lo quieres, y no porque es solamente una necesidad, y así darás amor a todos a tu alrededor, sin tener la necesidad de reclamarlo de vuelta, lo que te hará menos vulnerable a las acciones de los demás. Una vez que hayas tomado la decisión de amarte a ti mismo como eres realmente, te darás cuenta que tipo de persona eres, veras cuan grandioso eres y cuanto puedes darle a los demás, y así nunca más te sentirás devastado por las opiniones y comportamientos de los demás.

“Ámate a ti mismo. Perdónate a ti mismo. Se sincero contigo mismo. Como tú te tratas establece el estándar para la forma en que otros van a tratarte.” – Steve Maraboli

Una vez que te des cuenta cuan maravilloso eres, te aceptarás a ti mismo con tus perfecciones e imperfecciones, y así empezarás de a poco a amarte un poco más, y una vez que puedas amarte realmente, empezarás finalmente a respetarte a ti mismo, y de esta manera decidirás ir tras aquellas cosas que te hacen feliz, y así cada decisión que tomes estarán basadas en aquellas cosas que te empujan hacia adelante, dejando atrás todo aquello que te tira para atrás.

No hay forma que podamos hacer las paces con nuestra vida si no hacemos las paces con nosotros mismos primero, y solo podemos conseguir esto amándonos a nosotros mismos. El día que decidas amarte, encontraras la paz que tanto anhelabas, y no porque todo a tu alrededor haya cambiado, sino porque tú has cambiado, y así no serás una víctima nunca más, sino que serás el creador de tu propio destino, e iras tras aquellas personas, situaciones y experiencias que te harán ser la mejor versión de ti mismo, y nunca más aceptaras algo que no merezcas de nuevo.

Decide amarte y decide hacer las paces contigo y con cada persona a tu alrededor, porque el mundo y todos los humanos que sufren en el solo pueden ser sanados por aquellas personas que realmente se aman a sí mismos, ya que aquellos que verdaderamente se aman a sí mismos, aman la vida también, y cuando amas la vida y cada ser en él, quieres ofrecerles lo mejor, para que así ellos también puedan amarse a sí mismos.

Tu comportamiento es un reflejo de lo que tienes en tu corazón, si lo que tienes es amor, entonces amaras a otros incondicionalmente, y recibirás ese amor de vuelta multiplicado.

El perdón te hace libre

El perdón te hace libre, ya que una vez que decides perdonar, decides al mismo tiempo alejarte de cualquier resultado negativo que hayas tenido en tú pasado, que sigue afectando tu presente. El perdón no es algo que les otorgas a otros, el perdón es un regalo que te das a ti mismo.

 

El perdón te hace libre y le da paz a tu corazón.

 

Tenemos creencias equivocadas sobre lo que verdaderamente significa perdonar, y es por ello que dudamos cada vez que deseamos perdonar. Lo que debemos entender es que el perdón es algo que hacemos por nosotros mismos, aunque parezca ser algo que hacemos solo por otros, porque en realidad el resultado de perdonar será más beneficioso para uno mismo que para los demás.

Vemos el perdonar como un regalo para otro debido a que este tiene algún beneficio para otra persona, ya que puede otorgar algo de paz en la vida de alguien más, pero nunca va a liberar a alguien de sentirse culpable, ya que eso es algo que ellos deben hacer por sí mismos, deberán perdonarse a sí mismos con el fin de encontrar paz y entonces así serán finalmente libres.

 

 

 

“Perdona a otros, no porque ellos merezcan el perdón, sino porque tú mereces paz.” – Jonathan Lockwood Huie.

 

 

 

Vemos el acto de perdonar como un acto de debilidad, pero en realidad requiere de mucho coraje y fuerza para perdonar. Perdonar es la forma que tenemos para dejar el rol de víctima, para así poder ver todo con una perspectiva totalmente diferente, lo que te dará el poder de controlar una situación, sin darle la oportunidad a esta para que sea la que controle tus pensamientos, emociones y toda tu vida.

Lo que alguien hace por otra persona, es una forma de reflejar como se sienten dentro de su corazón, ya que cuando eres feliz y te amas a ti mismo, no hay ninguna forma en la que tú puedas lastimar a alguien más. Es siempre aquel que tiene el corazón roto, el que rompe el corazón de alguien más.

 

 

 

“Cuando otra persona te hace sufrir, es porque sufre profundamente y su sufrimiento se está extendiendo. No necesita castigo, necesita ayuda. Ese es el mensaje que está enviando.” Thich Nhat Hanh

 

 

 

La mejor forma de perdonar, de hecho, la forma para no tener un motivo por el cual tener que perdonar de nuevo es no tomar nada personalmente, incluso cuando una acción parezca ser contra ti, con el solo propósito de herirte, en realidad nunca es hecho en tu contra, sino es algo que las personas se hacen a sí mismas.

Piénsalo de esta forma, todos nosotros hemos hecho algo en contra de alguien, entonces en primer lugar, nadie es inocente, por lo que cualquier persona puede encontrar un buen motivo para hacer algo en contra de alguien de acuerdo a sus creencias sobre la vida, pero lo que quiero aquí que entiendas es que cuando le haces daño a otro ser humano, te lo haces a ti también, porque recibes lo que das, es así de simple, nadie que realiza una acción negativa puede tener sentimientos positivos sobre ello, la negatividad y la positividad simplemente no van de la mano.

 

 

“El perdón no justifica su comportamiento, el perdón evita que su comportamiento destruya tu corazón.” – Anónimo

 

 

 

Sabiendo esto, es una manera muy útil para no tomarnos nada personalmente, lo que te dará la oportunidad de ver todo de un modo diferente, no te verás a ti mismo como víctima nunca más, y entenderás lo que realmente está sucediendo, y porque está sucediendo.

Permitirte a ti mismos ver todo con una perspectiva diferente, te dará la oportunidad de ver una realidad totalmente diferente, y entenderás a aquellos que te hicieron daño y los perdonarás, porque sabrás que lo que alguien te está haciendo a ti, se lo está haciendo a si mismo también, porque como dije antes, nunca puedes realizar una acción negativa en contra de alguien y esperar un resultado positivo, lo que genera que esa persona sea la primer víctima de todo el sufrimiento que el mismo está causando.

 

 

 

“El débil no perdona nunca. El perdón es el atributo de los fuertes.” – Mahatma Gandhi

 

 

 

Permítete el regalo del perdón, no dejes que una situación te detenga de seguir adelante, y libérate de todo el dolor y tristeza del pasado, y úsalo como fuerza y motivación para seguir siendo mejor cada día, porque no quieres ser como aquellos que lastiman, tú quieres demostrar que la vida puede ser diferente con amor y compasión, y además perdónate a ti mismo también, ¡No vivas el resto de tu vida condenado a tus acciones del pasado, tu sabes que eres mejor de lo que alguna vez fuiste!

 

 

 

¡Perdona a otros y perdónate a ti mismo de cualquier situación del pasado y encontrar entonces la paz que tanto anhelas y la libertad será tuya!