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El Alcance de Nuestras Palabras

Constantemente estamos hablando o escribiendo, muchas palabras salen de nuestra boca en un día. Algunas de ellas simplemente desaparecen, o son olvidadas, pero algunas de estas palabras siguen resonando en la mente de una persona por horas, días, meses e incluso años. La verdad es que el alcance de nuestras palabras puede ser mayor de lo que pensamos, es por eso que es importante elegirlas cuidadosamente.

 

 "Habla claramente, si es que hablas, talla cada palabra antes de dejarla caer." - Oliver Wendell Holmes

 

 

Las palabras que decimos pueden ser más poderosas de lo que imaginamos, dependiendo de lo que decimos, pueden ser una hermosa herramienta o un arma letal. Incluso una sola palabra puede crear un gran impacto en la vida de otras personas. El problema es que algunas veces subestimamos su poder, y no medimos el alcance de nuestras palabras. Por lo tanto, debemos ser precavidos con las palabras que utilizamos al hablar, especialmente con aquellas palabras dañinas que pueden volverse un arma mortal contra alguien y dañarla por siempre.

Hablamos o escribimos, y usamos diferentes palabras con el fin de comunicarle algo a alguien, y de acuerdo a lo que decimos estas pueden inspirar, animar, ayudar, enseñar, y curar otras personas, y al mismo tiempo pueden destruir, lastimar, dañar, o matar a otros. Las palabras que decimos pueden animar y levantarle el espíritu a una persona o pueden tirar abajo a alguien. Pueden hacer bien, o pueden hacer mal, y está en nuestras manos cual elegir.

 

 

 

“Cualquier palabra que pronunciemos debe ser elegida con cuidado ya que las personas las escucharán y serán influenciadas por ellas para bien o para mal.” – Buda

 

 

 

Si pudiésemos imaginar lo que nuestras palabras pudiesen causarle a alguien seguramente elegiríamos mejor las palabras que utilizamos. El problema es que a veces, cuando hablamos, no pensamos, especialmente cuando nuestras emociones hablan por nosotros, y el problema no es cuando esas emociones son buenas, sino cuando no lo son, porque es en ese momento cuando podemos causar un gran daño.

¿Alguna vez haz estado enojado y le dijiste algo alguien de lo cual te arrepentiste? Probablemente sí. El problema fue que nuestras emociones, es decir, nuestro enojo hablo por nosotros y en la mayoría de los casos ni siquiera quisimos decir lo que dijimos, pero el daño ya se produjo. Lo mismo sucede del lado contrario, es decir, cuando alguien nos dice algo que causa un gran dolor en nuestros corazones. Algunas de esas palabras son perdonadas, otras son olvidadas, y algunas de ellas son guardadas en lo más profundo de un ser humano.

 

 

 

“Piensa dos veces antes de hablar, porque tus palabras e influencia plantaran la semilla del éxito o fracaso en la mente del otro.” – Napoleón Hill

 

 

 

Lo bueno de las palabras es que pueden influenciar a alguien, y hacerle creer que esas palabras son reales, cambiando su vida completamente. Lo malo es cuando esas palabras son usadas para hacer el mal, e influencian a alguien a hacer el mal, o a seguir el camino equivocado, o hacen creerles a otras personas que esas palabras dañinas sobre ellos son reales. Por ejemplo, muchas veces en mi pasado, personas han dicho diferentes palabras que han causado un gran dolor en mi corazón como, por ejemplo: Eres fea, eres buena para nada, no eres inteligente, vas a fracasar, no puedes hacerlo, eres esto o lo otro, y yo les creí.

El problema es que a veces aquellas palabras son dichas por personas que uno realmente quiere, y pueden ser muy dañinas, porque es fácil evitar escuchar a aquellas personas que no te importan, pero es difícil no escuchar a aquellos que amas, incluso a veces es difícil evitar escuchar a gente que ni conoces, imagínate entonces qué difícil es cuando la persona realmente te importa. Por ese motivo, siempre debemos ser cuidadosos con las palabras que elegimos para comunicarnos en nuestras vidas diarias, en nuestras relaciones, con nuestros amigos o colegas, con nuestros padres e hijos y con cada persona con la que nos rodeamos.

 

 

 

“Ten cuidado con lo que dices. Tu puedes decir algo hiriente en diez segundos, pero diez años después, las heridas siguen allí.” – Joel Osteen

 

 

 

¿Por qué le dirías a alguien que es feo, estúpido, que no lo quieres, o que es un perdedor si realmente no deseas que lo crean de verdad? ¿Acaso piensas que no lo creerán? ¿y que si lo hacen? ¿Qué si esa persona cree lo que has dicho y lo acepta como la verdad absoluta? ¿Qué si realmente dañas a alguien con el poder de tus letales palabras? Porque eso es lo que puedes causar, y a veces puedes romperle el corazón a alguien con una sola palabra.

Pero lo bueno es que podemos crear el mismo efecto, pero en el sentido contrario, ya que podemos animar y levantar a una persona, podemos ayudar a que se sienta bien consigo misma, podemos brindarle paz, podemos hacerle ver que es una persona maravillosa y hermosa y cambiarle su perspectiva y podemos hacerle entender que se merece lo mejor del mundo, para que puedan ver que todo es posible.

 

 

 

“Las palabras amables, aunque no cuestan mucho, logran mucho.” – Blaise Pascal

 

 

 

Algo importante para aclarar es que lo que otras personas digan sobre ti es su opinión no la tuya, lo que ellos dicen es su visión del mundo, o a lo mejor es su propio corazón roto el que habla, o su enojo, o quizás simplemente es lo que sienten, y no podemos evitarlo. Pero podemos elegir permitir que sus palabras nos destruyan, o podemos usarlas como fuerza para seguir mejorando como personas y seguir hacia adelante. Pero no todos reaccionamos de la misma forma, y nuca sabremos como el otro tomara lo que vamos a decir entonces, ¿Por qué no evitamos lastimar a otras personas, y elegimos no dañarlos con nuestras palabras, pensando siempre antes de hablar? O por lo menos, ¿Por qué no decimos lo que tenemos que decir de una forma más pacifica con más amabilidad y amor? Lo que se dice importa, y como se dice importa mucho más.

 

 

 

 

 

Por lo tanto, porque no usar nuestras palabras como una herramienta para hacer el bien y no como un arma, y así usarlas para inspirar, ayudar, curar y animar a otras personas dando palabras de amor, ¡y así cambiar nuestras vidas y las vidas de otros para que este mundo sea uno mejor!

Nuestro Ejemplo: Nuestro Legado

Las palabras son la forma más básica y simple de dar un mensaje, ya que el mensaje más importante se da a través de nuestro ejemplo, y a través de este podemos cambiar todo para mejor o peor. Nuestro ejemplo es nuestro legado, es lo que hace la verdadera diferencia en nuestro mundo, por lo tanto, ¿Qué tipo de ejemplo vas a elegir dar?

 

 "Se el cambio que quieres ver en el mundo." - Gandhi ejemplo

 

 

Un ejemplo no conoce de fronteras ni conoce de lenguajes, es la fuente más poderosa de conocimiento y educación. Es a través de nuestro ejemplo que damos el tipo de mensaje que va a perdurar en las mentes humanas. Una persona puede tomar ese ejemplo, y seguirlo, o pueden evitar seguirlo, y hacer así lo contrario, esa es su decisión, pero es nuestra responsabilidad dar el tipo de ejemplo que nos gustaría que otros sigan y ser el cambio que nos gustaría ver en el mundo.

Día tras día, andamos por la vida quejándonos sobre los comportamientos de otros, constantemente criticamos y juzgamos a otros, pero nunca nos miramos a nosotros en el espejo. La verdad es que si hubiésemos intentado ser la clase de persona que nos gustaría ver en el mundo, todo ser humano en este planeta sería diferente, pero el problema es que estamos más enfocados en cambiar a otros que cambiarnos a nosotros mismos primero, y así el resultado son muchos críticos y pocas personas que realmente están haciendo algo para cambiar el mundo en el que vivimos.

 

 

 

“Dar un ejemplo no es el medio principal para influencia a otros; es el único medio.” – Albert Einstein

 

 

 

¿Cómo podemos pretender que otros actúen de la forma que nos gustaría que lo hagan si nosotros no somos capaces de actuar de la forma en la que pretendemos que ellos actúen? Para hacerlo más simple: ¿Cómo alguien va a actuar de forma diferente si actuamos exactamente como ellos? Tú me dirás y bueno usando el sentido común, bueno ese mismo criterio se aplica a todos, por lo tanto, ¿Por qué nosotros no actuamos diferentes entonces? Tu ejemplo es su ejemplo, y su ejemplo es tu ejemplo, todo está conectado. Lo más irónico es que todos nos consideramos los predicadores de la verdad, de los valores, de la honestidad, el amor, la moralidad, y así vamos por la vida, enseñando y predicando a otros, y así también juzgando y condenando a otros por sus comportamientos, pero jamás nos detenemos a reflexionar sobre nuestros propios comportamientos, porque si lo haríamos, nos daríamos cuenta que nuestro ejemplo está lejos de ser el tipo de ejemplo que intentamos inculcarles a otros.

Padres que se pelean frente a sus niños, padres que son deshonestos entre ellos, padres que tienen malos hábitos, padres que son agresivos e irrespetuosos con sus hijos, ¿Cómo pretenden que ellos sean diferentes? ¿Realmente se cree que simplemente diciendo no hagas esto, no digas aquello, no te comportes así, o castigando a un niño este va a actuar diferente? ¡Por supuesto que no! Al menos no en la mayoría de los casos. Es por ello que los padres deben ser el ejemplo de persona que le gustaría que sus hijos fuesen. Lo mismo pasa en todos los ámbitos de la vida diaria. En las iglesias, en escuelas, en universidades, en el ámbito laboral, en la política, y en cada lugar en el mundo han habido personas en donde con sus ejemplos han colaborado a que este mundo sea una completa pesadilla, y al mismo tiempo hay personas que con sus ejemplos han ayudado a que este mundo sea uno mejor.

 

 

 

“La gente podrá dudar de lo que dices, pero creerán lo que hagas.” – Lewis Cass

 

 

 

Las preguntas que deberíamos analizar entonces serian: ¿Qué ejemplo, es decir, que tipo de mensaje le estas dando al mundo? ¿Estamos siendo un ejemplo de amor, de amabilidad, compasión, honestidad, respeto y entendimiento, o estamos siendo el ejemplo de lo opuesto a todo ello? ¿Estamos siendo el cambio que queremos ver en el mundo, o estamos siendo los creadores de nuestra propia destrucción? ¿Qué tipo de ejemplo estamos dando? ¿Qué legado estamos dejando?

Debemos aprender algo: Nuestras críticas no nos llevan a nada, no cambian nada, sino que es nuestro buen ejemplo lo que puede cambiar el mundo, y si no podemos cambiarlo por completo, al menos contribuimos a hacer que sea un lugar mejor, y seguramente una persona alrededor tuyo se sentirá inspirado por tu ejemplo, lo aceptara como propio y lo seguirá, y si todos hacen eso, imagínate que podría suceder. Este mundo sería definitivamente lo que se supone que debería haber sido: un cielo en la tierra. Por ello, para intentar frenar esta locura que nos rodea, seamos el ejemplo, no siendo perfectos, sino siendo la mejor versión de nosotros mismos en cada situación que podamos.

 

 

 

 

¿Quieres un mundo mejor para ti y para aquellos que te rodean? ¡Fantástico! Entonces ahora tu primera responsabilidad es ser el cambio que buscas ver en el mundo. Sé un ejemplo a seguir para aquellos que te rodean, para aquellos que te conocen y que no te conocen, para aquellos que amas, y para aquellos que no, para tus amigos y enemigos, este será tu legado para los nacidos y por nacer. Se una fuente de amor, valores, amabilidad, compasión y lealtad, ¡y ve como cambias el mundo!

El reflejo de un Alma Desesperada

El reflejo de un alma desesperada es acerca de una mujer que se sentía perdida, pero que se encontró a sí misma. Es una historia que refleja lo que suceda con la mayoría de las personas en nuestra sociedad. Hoy en día, la mayoría intentan ser alguien más, intentando ser lo que los demás quieren que sean, olvidándose de ellos mismos. Las personas simplemente existen, pero no viven realmente, es por eso que hay tanto dolor y tristeza en los corazones de las personas. Entonces, aquí va la historia:

 

"Nadie esta mas perdidamente esclavizado que aquellos que falsamente creen ser libres." - Johann Wolfgang Von Goethe

 

“El reflejo de un alma desesperada”

 

 

Eran las 5:45 pm del martes; era otro día común para una mujer normal. Ella contaba los minutos para salir de la oficina, o de la celda como ella solía decirle. Finalmente, ella se marchó de la celda y se alejó de la prisión para adentrarse en la jungla de concreto, y como era la hora pico, la locura era mayor de lo normal. Ella tomo su bicicleta tan rápido como pudo, y a toda velocidad se dirigió a su casa.

La jungla de concreto estaba repleta de fantasmas con almas vacías, la vista era horripilante, pero ella conocía un atajo. Volvió a casa a través del paraíso secreto, el cual era un lago lleno de patos, cisnes, pájaros y diferentes especias perfectamente escondidos en el medio de la ciudad, o jungla de concreto como ella solía llamarla. Normalmente ella se detenía a contemplar la vista por un par de minutos antes de ir a casa, porque de alguna manera siempre sentía una sensación de paz mientras lo hacía, y como otro día normal, ella llego al lago, se bajó de su bicicleta, y se acercó a contemplar la vista, sin saber que su vida estaba por cambiar por completo.

Mientras que admiraba el paisaje, y contemplaba los animales que habitaban el lago y alrededores, ella de repente se vio reflejada en el lago, y se preguntó a si misma: – ¿Quién soy? ¿Qué hago en este mundo? – Ella veía su reflejo, pero no podía reconocerse a sí misma, no podía entender en que se había convertido. Siempre había seguido las reglas, siempre había hecho lo que se suponía que debía hacer para satisfacer a su familia, amigos, y a la sociedad entera. Pero pudo ver en su reflejo sus ojos tristes y vacíos que parecían gritar ayuda, y se dio cuenta que nunca había sido ella misma, su vacío interior reflejado en esa cara pálida, sin vida y en esos ojos tristes lo confirmaba. Se había olvidado de lo que era ser una pequeña niña como lo era, llena de alegría, sueños y felicidad, había dejado de jugar con muñecas y títeres, y para lo que es peor, ella se había convertido en uno, y los que jugaban eran otros.

Fue en ese momento cuando se dio cuenta que tan perdida ella estaba, nunca antes había tenido tiempo para mirarse a los ojos y reflexionar sobre su tan miserable reflejo. Su alma estaba vacía, y su corazón parecía no tener pulso, ella era un cadáver, un fantasma, un títere, una maquina programada por la sociedad, era todo, menos ella misma. Entonces se preguntó a ella una vez más: – ¿Quién soy? ¿En qué te has convertido? – Y entonces el enojo se apodero de ella. Estaba furiosa con ella misma, se miraba así misma con desagrado y repulsión, y entonces, en ese momento de confusión y enojo, mientras miraba a su patético reflejo en el lago, sin darse cuenta cayó al agua con rapidez. Sentimientos de tristeza y dolor perforaron su cuerpo. Ella se quedó inmóvil en el agua, flotando, sintiéndose completamente perdida. Y se acostó en el agua boca arriba mirando el cielo, y se dijo a si misma: – Es el fin, estoy perdida, no tengo salida, soy un títere de la sociedad, soy los pedazos de lo que solía ser, no tengo propósito, no tengo vida, no soy yo, no soy nada. – Y así simplemente dejo caer su cuerpo hacia las profundidades del lago, mientras se hundía, contemplaba atentamente el hermoso cielo azul.

De repente, mientras su cuerpo caía lentamente hacia el fondo, ella vio un ave enorme con sus gigantes alas volando por los azules cielos, y no pudo evitar mirarlo con una sonrisa en la cara, porque de alguna manera, esa ave le recordó algo, algo de lo cual se había olvidado hace mucho tiempo, y aquello que se había olvidado era de la libertad, la libertad para ser y hacer todo aquello que anhelaba, libertad para volar, para viajar, para soñar. Y luego de unos segundos cerró los ojos, y en medio de ese momento de reflexión y relax absoluto, ella se había olvidado del agua, y esta se había expandido por todo su ser, y a causa de esto, estaba justo a punto de dar su último respiro, cuando sintió una gran fuerza que la llevo hacia la superficie, y cuando llego, abrió los ojos, y vio que nada era igual, todo había cambiado, o en realidad ella había cambiado. Y tan rápido como pudo salió del lago y exclamo: – ¡Libertad! ¡Soy libre! – Ella había logrado romper las duras cadenas que la estaban hundiendo, su contacto consigo misma en ese reflejo y su fuerza interior inspirada por un milagro divino, le había abierto los ojos, y así logro liberarse y encontró la libertad que buscaba, se encontró así misma. Con esa alegría y felicidad que le dio vida de nuevo a su alma salió corriendo como nunca antes y rápidamente se dirigió a su casa.

Al día siguiente, al levantarse, ella sintió como si hubiese vuelto a nacer, y es así que se dio cuenta que, para vivir realmente, ella debería ser libre, libre para hacer aquellas cosas que amaba, siendo la persona que ella quería ser. Dejo de ser un títere de la sociedad, y alejada de ella comenzó a vivir de nuevo, siendo su verdadero ser. Y entonces, siendo ahora ella misma, siendo libre de nuevo, salió a perseguir sus sueños, y vivió la vida con libertad, amor, y pasión.

 

 

Encontrándose a uno mismo

 

 

Espero que les haya gustado el reflejo de un alma desesperada. Es una historia que habla de perderse y encontrarse a uno mismo, es una historia sobre libertad, libertad para ser quien queramos ser, y hacer todo aquello que deseemos, libertad para ir donde queramos, libertad para seguir nuestro corazón y nuestros sueños. Libertad para elegir nuestro propio camino.

A veces con el fin de encontrarse a uno mismo, primero debemos perdernos completamente, porque es en aquellos momentos de caos absoluto cuando estamos perdidos, cuando nos encontramos a nosotros mismos, y con ello la libertad. Saber quién eres de verdad, y serlo, sin importar lo que digan los demás, significa estar realmente vivo, porque cuando sabes quién eres, sabes que puedes hacer, sabes porque estás aquí, y descubrir tu propósito en la vida es la clave para vivir una vida feliz y plena.

 

 

 

 

¡Encontremos nuestro verdadero ser, y recuperemos nuestra libertad!