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¿Es La Vida Una Competencia?

Desde pequeños se nos enseña a competir. Día tras día se va formando el hábito de competir con otros. Cuando menos lo esperamos ese hábito es finalmente creado, y toda nuestra vida se vuelve una competencia, una competencia en la cual necesitamos derrotar a otros con el fin de ser exitosos. ¿Pero es la vida realmente una competencia?¿Necesitamos competir con el fin de ser exitosos? ¿Es el acto de competir con otros lo que nos otorga la verdadera victoria? ¿Puede realmente el resultado de una competencia definir a un ser humano? Averigüemos juntos más sobre la competencia, su definición, nivel de importancia e impacto en los seres humanos.

 

 

 

"Una flor no piensa en competir con la flor de al lado, simplemente florece." #competition

 

 

 

De acuerdo con el diccionario, una competencia es una situación en la cual una persona trata de ganar algo o ser más exitoso que alguien más. En otras palabras, podemos definir la competencia como la oportunidad de obtener un premio especial el cual pudiese tener un significado especial, o la oportunidad de derrotar a otros para declararse a una mismo más exitoso o superior que alguien más. Por lo tanto, ¿esto significa que debemos enfocarnos en derrotar a otros para ser exitosos? ¿Es eso lo que permite que uno consiga verdaderamente la victoria? ¿Es verdad que a través de la competencia con otros uno evoluciona, se vuelve superior, y consigue la grandeza?

Bueno, la realidad es que todo va a depender de la forma en que lo veamos, eso quiere decir, nuestra propia perspectiva, creencia e idea de lo que realmente significa una competencia. Dos diferentes creencias van a determinar el verdadero significado de la competición y las respuestas a esas preguntas: 1. La creencia de que la vida es una competencia, donde tienes que derrotar a otros en todos los aspectos posibles de tu vida. 2. La creencia de que la vida no es una competencia en lo absoluto, y si hay una competencia es con la persona que fuimos ayer.

 

 

“La única competencia digna de un hombre sabio es consigo mismo”. – Washington Allston

 

 

La primera creencia va a definir la competición como la posibilidad de derrotar a otros para ser exitoso, creyendo que tras vencer a otros uno obtiene la verdadera victoria, lo que lo hace a uno más superior, más evolucionado y lo que nos otorga la grandeza. La segunda creencia va a definir la competición como simplemente la oportunidad de ser mejor de lo que fuimos ayer, creyendo que uno es exitoso, evoluciona y consigue la grandeza cuando se convierte en la mejor versión de uno mismo.

Aquellas personas que tienen la primera creencia se van a enfocar en ganar a otros. Esa va a ser su máxima meta, vencer a otros se volverá su primer deseo, y la derrota de otros será su victoria. Aquellos que tienen la segunda creencia se van a enfocar en ser mejores personas de las que fueron ayer, y convertirse en la mejor versión de ellos mismos será su más grande meta, y la victoria para ellos será ser la persona que estaban destinadas a ser sin la necesidad de derrotar a otros para lograrlo.

 

 

“Nunca estás jugando realmente con un oponente. Estás jugando contigo mismo, con tus más altos estándares, y cuando alcanzas tus límites, eso es una verdadera alegría.” – Arthur Ashe

 

 

Cómo podemos ver, la competencia es una palabra que puede tener significados diferentes. La realidad es que hoy en día la mayoría de las personas han aceptado la primera creencia, porque eso es lo que la sociedad nos enseñó. Nos ha enseñado que necesitamos competir, y que en cada competencia, necesitamos ganarle a otros con el fin de ser exitosos. Y esto no se trata de deportes, o de un simple juego, esto se trata de la vida misma. De alguna manera, han transformado la vida en una gran competición. No competimos con el fin de convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos, sino que competimos para derrotar a otros, lo que nos ha otorgado una idea errónea de la vida.

Cada aspecto de nuestra vida se ha vuelto una competición. En cada lugar se lleva a cabo una competencia: en lugares de trabajo, en escuelas, universidades, hogares, vecindarios, bares, parques, y en cada esquina de este mundo. Competimos para ver quién tiene el mejor auto, el mejor teléfono, la mejor casa, la mejor ropa, los mejores zapatos, competimos para ver quien tiene el mejor cuerpo, quién luce mejor, quien es más hermoso o hermosa, competimos para ver quién tiene el mejor trabajo, el mejor cargo, el mejor salario, competimos para ver quién tiene las mejores notas, o quien tiene el título más importante, o todo aquello que nos ponga en una importante posición dentro de la sociedad, competimos para ver quien tiene el mejor y más grande cumpleaños, casamiento, funeral, no importa, el punto es que tenemos que ser mejor que otros, lo que nos otorga unas falsa sensación de felicidad y éxito, la cual parece llenar nuestras almas vacías.

 

 

“El verdadero aprendizaje se produce cuando el espíritu competitivo ha cesado”. – Jiddu Krishnamurti

 

 

Pero, ¿alguna vez nos sentimos realmente completos? La verdad es que no, es ese el motivo por el cual nunca dejamos de competir. Necesitamos desesperadamente ser mejores que otros para sentirnos exitosos. Lo que realmente no sabemos es que la única persona que debemos vencer y ser mejores es la persona que fuimos ayer. Ser la persona que estábamos destinados a ser, haciendo las cosas que amamos sin necesitar la aprobación de otros, sin la necesidad de vencer a otros, nos da libertad, y eso nos otorga el verdadero éxito, es así como realmente ganas esta competencia llamada “vida”, la cual, al final, no es realmente una competencia, o no una en contra de otros, sino que es una competencia con la persona que fuimos ayer. Para ganar este juego, debemos derrotar a la persona que no somos, convirtiéndonos en la persona que realmente somos, y para que esto suceda debemos convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.

Si quieres mejorar tu vida, desarrollar tu verdadero potencial, si quieres tener éxito en la vida, deberás luchar para convertirte en la persona que eres capaz de convertirte, si crees en ti mismo, y crees que eres lo suficientemente bueno como para convertirte en la persona que siempre has imaginado, entonces no hay necesidad de competir con otros, porque te darás cuenta que tal competencia no existe, y si no tienes competencia, ¿Contra quien vas a competir realmente más que contigo mismo?

 

 

 

 

La vida no es una competencia, y si hay una competencia, es con nosotros mismos. Creamos nuestro propio éxito excediendo nuestros propios estándares, evolucionando y creciendo como personas, y no derrotando a otros. Entonces, ¡salgamos y seamos la mejor versión de nosotros mismos!

¿Cuál es el verdadero significado de la Navidad?

El año casi termina y con la Navidad a la vuelta de la esquina es fácil perder el control. En esta época del año, especialmente los días previos a la Navidad, las personas tienden a estar más estresadas que relajadas. En estos días, tenemos muchas cosas en nuestras cabezas, estamos llenos de cosas que hacer, necesitamos organizar todo con nuestras familias, preparar toda la comida posible, y una tarea importante requiere suma urgencia: Los regalos. Pero, ¿por qué festejamos realmente la Navidad? ¿Cuál es su verdadero significado?

 

 

"Mi idea de la Navidad, ya sea anticuada o moderna, es muy simple: amar a los demás." Bob Hope

 

 

Para la mayoría de las personas, la primer y más importante cosa que hacer antes de la Navidad es comprar regalos. La pequeña historia del hombre barbudo vestido de color rojo y blanco nos ha hecho creer que, sin regalos, la Navidad no es Navidad. Por la tanto, es necesario comprar regalos para todos nuestros amigos y miembros de nuestra familia. Entonces, es tiempo de salir a buscar y encontrarlos, pero luego surge un pequeño problema: Todo el mundo dejo todo para lo último como tú lo hiciste, y ahora tú intentas encontrar regalos en una marea humana.

La “Operación Regalos” se vuelve una misión imposible, hay muchas personas, filas interminables, cientos de diferentes productos a precios exorbitantes, no tienes demasiado tiempo ni paciencia, y al ver el dinero desaparecer de tu billetera, y tu tarjeta echando humo, te das cuenta que no podrás comprar regalos para todos. Cuando estas a punto de perder todo tipo de esperanza, o a punto de volverte loco, tú encuentras todo lo que “necesitas” y te las arreglas para volver a casa. Todos ponemos los regalitos bajo el árbol, celebramos, comemos, bebemos, abrimos los regalos, y le decimos adiós a la Navidad hasta el año que viene. Pero, ¿Cuál es el verdadero significado de la Navidad?

 

 

 

 

“¡Entonces el Grinch pensó en algo que no había pensado antes! Qué pasaría si la Navidad, pensó, no viene de una tienda. ¡Qué pasa si la Navidad … tal vez … significa un poco más!” – Dr. Seuss, ¡Cómo el Grinch robó la Navidad!

 

 

 

 

Algunas personas pueden relacionar la Navidad con Papá Noel y los regalos, otros con comer mucha comida y beber, y otros con tener un lindo momento con familia y amigos, o a lo mejor todos estos juntos, ¿pero es esto todo? Bueno, hay algo más. La Navidad es de hecho el día en que conmemoramos el nacimiento de Jesús. Si, lo sé. La mayoría de las personas lo saben. Pero entonces, ¿por qué cuando llega el día, todos parecen olvidarse de eso? Lo que quiero decir es, imagínate de que es tu cumpleaños, todos compran regalos, preparan comida, se reúnen para celebrar, pero tú no estas invitado, de hecho, nadie se acuerda de ti. Triste, ¿verdad?

¿A dónde quiero llegar con esto? A que la Navidad es un día para recordar y conmemorar lo más hermoso que tenemos como seres humanos, y eso mis amigos se llama amor. Eso es lo que Jesús nos enseñó: A amar incondicionalmente, a amar sin fronteras, a amar sin límites, y a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Sin importar si eres creyente o no, si vas a celebrar la Navidad, no permitas que Papá Noel, el materialismo o esta sociedad que nos ha vuelto adictos al consumismo, te hagan olvidar de que es lo más importante en Navidad: El amor.

 

 

 

 

“Bendita es la estación que involucra a todo el mundo en una conspiración de amor.” – Hamilton Wright Mabie

 

 

 

 

Por lo tanto, no te sientas presionado por esta sociedad para comprar los mejores y más caros regalos, o gastar mucho dinero en grandes cantidades de comida, no te sientas estresado porque tienes la necesidad de ir a ciertos lugares, y encontrarte con personas que no quieres. Tampoco te sientas deprimido si tienes que pasar este día solo. No te sientas triste porque tus hijos no reciben regalos materiales, ya que ese no es el verdadero significado de la Navidad, eso es lo que esta sociedad nos hizo creer, porque el verdadero significado de este es estar agradecido, por las cosas que tenemos, y por la oportunidad de amar y ser amado. Disfruta este momento, sin importar tus actuales circunstancias externas. Simplemente, ¡levanta tu copa y brinda porque hoy estas vivo!

 

 

 

 

 

 

¿Cuál es el significado de la Navidad? Es recordar que el amor conquista al miedo. Que todas tus acciones y pensamientos, y todas las cosas que comemos, la música que escuchamos, y las cosas que decimos, reflejen solo amor, porque el amor es lo que nos salvó, y lo que nos salvara por siempre. ¡Feliz Navidad!

Prisioneros del Sistema

Creemos que vivimos en un mundo libre, creemos que somos libres, pero en realidad eso es solo una ilusión, ya que somos prisioneros del sistema en que vivimos, aquel que creemos dominar, pero que en realidad nos domina a nosotros, teniéndonos bajo su control. Pensamos, actuamos, y hablamos basándonos en las creencias que se no han impuesto. No existe tal cosa como la libertad, nuestra libertad es una ilusión.

 

 

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Hemos sido categorizados, como en un catálogo de productos, en donde los seres humanos son separados entre sí por nacionalidad, religión, creencias sociales, genero, raza, preferencias sexuales, apariencia exterior, estatus social, entre otras cosas. Un catálogo infinito que nos define, y el cual usamos para determinar si alguien es mejor que otro, y si merece algo o no. Basándonos en esa creencia nos separamos entre nosotros, y es ahí cuando las peores de las miserias del ser humano se ponen en juego.

Empezamos a juzgarnos y condenarnos entre nosotros, competimos, nos hacemos cosas horribles entre nosotros, envidiamos, odiamos, nos volvemos egoístas y sin sentimientos, y pensamos basándonos en la creencia de que todos somos diferentes. Algunas personas creen que son más superiores que otras simplemente porque pertenecen al grupo privilegiado dentro de este catálogo creado por la sociedad en la que vivimos. Estas pocas personas, la elite, los privilegiados creen que tienen el derecho a herir, humillar, torturar e incluso asesinar a otro ser humano. El problema es que vendemos nuestras almas día tras día, dejando de ser nuestro verdadero ser, para así convertirnos en marionetas de este retorcido, ilógico y egoísta sistema en el que vivimos.

 

 

 

“Tienes que comprender que la mayoría de la gente no está preparada para ser desconectada. Y muchos de ellos son tan inertes, tan desesperadamente dependientes del sistema, que lucharían para protegerlo.” – Morfeo (Matrix)

 

 

 

Vivimos en un mundo en donde las apariencias es lo primordial, en donde nuestros ídolos son muñecos de plástico, irreales, con mentes vacías. Hemos llegado a un punto de tanta locura, que hemos llegado a creer que el alcanzar los estándares de belleza impuestos por la sociedad nos hace superiores, creyendo que tenemos el derecho de lastimar a otro que no cumpla con los estúpidos requerimientos de la industria de la belleza. La peor parte es que algunas personas incluso se han quitado la vida porque han sido consumidas por estos estúpidos, irreales, ficticios estándares sin sentido, creyendo que no merecían vivir y ser felices simplemente siendo ellos mismos.

Es un mundo repleto de gente esclavizada, prisioneros del dinero y de cosas materiales, por las cuales hemos cometido las peores atrocidades. Es por el dinero que un hombre se pierde a sí mismo, olvidándose todos los diferentes tipos de valores y el respeto por otro ser humano. Nos olvidamos de vivir, persiguiendo cosas materiales que no nos otorgan felicidad, ya que siempre vamos por algo mas nuevo, por lo mejor, y ciegos vamos por la vida consumiendo la basura que nos venden, haciendo de ello nuestro falso motivo de felicidad. Lo que no sabemos es que todo lo que compramos tiene un precio, y el precio no está valuado en papeles con números, sino que su valor real es la cantidad de tiempo de nuestras vidas que gastamos para obtenerlo.

 

 

 

“El precio de cualquier cosa es la cantidad de vida que intercambias por eso.” – Henry David Thoreau

 

 

 

Vivimos en un mundo en donde nos quejamos de las injusticias, pero no hacemos nada al respecto, vivimos en un mundo en donde siempre estamos mirando lo que otras personas hacen o dejan de hacer, y no miramos nuestras propias acciones, nos quejamos, culpamos, pero cuando debemos hacer algo para cambiar el mundo, no hacemos nada y solo buscamos excusas.

Vivimos en un mundo en donde estamos muy preocupados sobre nuestro propio beneficio que no podemos ver a nuestro alrededor. Hay personas matándose entre sí en guerras y no hacemos nada al respecto, hay personas muriéndose de hambre porque no tienen que comer y nosotros desperdiciamos comida todos los días, hay personas que no tienen agua potable y nosotros la desperdiciamos como si hubiese una fuente inagotable. Pero los humanos lo tenemos todo: mente, inteligencia, habilidades, recursos, y todo para hacer de este mundo un maravilloso lugar, pero lo destruimos, y nos auto destruimos día tras día, ciegos y perdidos en un sistema equivocado, que condena a muchos y beneficia a pocos.

 

 

 

“Nuestras vidas empiezan a terminar el día que guardamos silencio sobre las cosas que importan.” – Martin Luther King

 

 

 

El día que nos unamos, el día que dejemos de culparnos, el día que dejemos de separarnos por nacionalidad, idioma, cultura, genero, ricos o pobres, el día que empecemos a valorar las cosas importantes de la vida, el día en que empecemos a actuar contra las injusticias y dejemos de culpar a otros, y el día en que dejemos de hacer más ricos a los grandes criminales de este mundo y dejemos de consumir la basura que nos venden: ropa hecha por esclavos, alcohol que destruye personas, los distintos artefactos electrónicos que hacen a la gente estúpida, cigarrillos que matan personas, drogas que nos consumen, comida que nos envenena el cuerpo  y toda la basura que nos dan, y el día en que comencemos a ser el cambio que queremos ver en el mundo haciéndole a los demás lo que nos gustaría que nos hagan, y sobre todo, el día que empecemos a amarnos, ese día todo sufrimiento, dolor e injusticia se habrá terminado.

Tenemos todo, no hay nada que no tengamos, y el problema es que no hacemos nada. Nacemos, vivimos, existimos y morimos como marionetas, creyendo que somos alguien, cuando en realidad somos dominados y manejados por alguien más, por aquellos que pertenecen al club de elite, aquellos que crearon este sistema, aquellos que nos encerraron.

 

 

 

 

Despierten amigos, todavía tenemos tiempo para liberarnos de las cadenas de esta sociedad que nos oprime, y así obtener la victoria, para nosotros, y para todos aquellos que sus voces han sido silenciadas. ¡Levantemos nuestras voces y recuperemos nuestra libertad!

¡Es Tiempo de Una Revolución de Amor!

Los humanos enfrentan un grave problema, la sociedad en la que viven está en estado de descomposición, sus cerebros han sido lavados, y el mayor problema de todos es la falta de amor. Necesitamos amar de nuevo, necesitamos recordar lo que es verdaderamente esencial, ¡es tiempo de una revolución de amor!

 

 

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El virus que ha sido implantado en nuestras mentes ha exterminado la mayoría de las cosas más valiosas que tenemos como seres humanos como, por ejemplo: La habilidad de amar, la habilidad de amarnos a nosotros mismos, a nuestro mundo, a nuestra naturaleza, y a cada ser humano sobre este planeta. Hemos perdido el poder para crear todo aquello que deseamos, y hemos olvidado quien somos en realidad, y cuál es el verdadero propósito por el cual estamos aquí.

El gran problema de todos es que le hemos cambiado el significado al amor, olvidándonos de lo que realmente significa. El mundo está bajo tanto dolor en este momento, y no solo porque los humanos solo están amando de una forma superficial y egoísta, sino porque que le dan amor cada día a cosas sin valor, y ahí es donde se encuentra la peor de las enfermedades: El amor al dinero.

 

 

 

 

“Sólo cuando el último árbol esté muerto, el último río envenenado, y el último pez atrapado, te darás cuenta que no puedes comer dinero.” – Sabiduría Indoamericana

 

 

 

 

Estamos más enamorados del dinero que de cualquier otra cosa en el mundo. ¿Y como puedo saber eso? Porque solo basta con mirar el mundo, y lo que sucede actualmente, para saber que lo que digo es verdad. El problema es que las personas están tan ciegas, que no pueden ver la realidad. Los humanos han perdido el sentido común, convirtiéndose en victimas de su locura, de su enfermedad por el dinero, o el poder, realizando las peores de las atrocidades y todo en el nombre del dinero. Nuestro amor por el dinero es la primera causa del dolor y sufrimiento, y la causa de la destrucción lenta y letal de la existencia humana.

El mundo está muriendo, estamos empujando constantemente nuestros recursos al límite, poniendo nuestra propia existencia en peligro. El mundo, nuestro hogar necesita de amor, y no el tipo de amor barato y podrido que damos día a día, sino que necesitamos amor real, amor del bueno. Debemos aprender a amar de nuevo, y esparcirlo a donde vayamos, para así poder sanar nuestros corazones y el mundo entero. La solución es enfocar nuestra vista en lo que realmente importa, aprender a amarnos a nosotros mismos, para así amar a otros, debemos aprender que no estamos separados, por lo tanto, lo que le hacemos a otros, nos lo hacemos a nosotros mismos.

 

 

 

 

“El planeta no necesita más gente exitosa. Lo que el planeta necesita desesperadamente son más pacificadores, sanadores, restauradores, contadores de historias y amantes de todos los tipos”. – Dalai Lama

 

 

 

 

Hay algunas preguntas sobre el comportamiento humano que han estado en mi mente, y las cuales no puedo entender:

 

¿Cómo es posible que todavía existan personas matándose entre sí, personas robándole cosas a otras personas, personas sin casa, sin nada que comer, sin agua potable, sin acceso a educación, salud y sin ningún derecho a tener una vida decente?

¿Cómo es posible que sepamos que estamos destruyendo nuestro planeta, nuestro hogar, y el hogar de miles de criaturas, sabiendo que estamos jugando a la ruleta rusa con nuestra propia existencia y así y todo no hacemos nada para cambiarlo? Hemos sido bendecidos con un maravilloso planeta y sin embargo lo destruimos día a día con nuestras imprudentes acciones.

¿Cómo puede ser que luego de miles de millones de años de vida en la tierra todavía sigamos separándonos por nacionalidad, raza, religión, genero, edad y estatus social, otorgando derechos humanos dependiendo de dónde pertenezca cada persona?

¿Cómo puede ser posible que todavía existan personas privadas de su libertad? ¿Cómo es posible que todavía en este Siglo XXI exista la esclavitud?

¿Cómo puede ser posible que hayamos sido beneficiados con un maravilloso cuerpo, el cual nos permite experimentar el maravilloso regalo de la vida en la tierra y sin embargo lo destruimos día a día consumiendo toda la basura que podamos, sin importar ni un poco nuestra salud hasta llegado el momento en el que no hay vuelta atrás?

¿Cómo es posible que hayamos sido bendecidos con una mente extraordinaria, teniendo el poder, las habilidades, y los conocimientos para crear cosas maravillosas y sin embargo lo usamos para destruir?

¿Cómo es posible que tengamos un hermoso corazón con una enorme capacidad para sentir y dar amor y elegimos odiar y lastimar?

 

 

 

 

“Al final, no recordamos las palabras de nuestros enemigos sino el silencio de nuestros amigos.” – Martin Luther King

 

 

 

 

Y como dije anteriormente, la respuesta a todas estas preguntas es que hemos perdido el sentido común, hemos invertido las verdaderas prioridades con cosas menos importantes, nos hemos olvidado del amor, y nos hemos vueltos tan ciegos que no podemos ver lo que realmente sucede, y si lo podemos ver, hacemos la vista a un lado rápidamente, porque no queremos nada que nos distraiga de nuestra desesperada carrera por obtener más dinero, poder, cosas materiales, y un estatus social que nos destaque del resto. Nuestro egoísmo nos ha vuelto extremadamente superficiales, y así perdimos noción de lo que es realmente importante, permitiéndole al mal sacar de nosotros lo peor de uno, y así lo esparcimos por el mundo, lo que ha causado toda esta realidad de odio, sufrimiento, locura y dolor.

Y lo que hace que toda esta situación se vuelva más enferma, es que hemos aceptado esta realidad como un hecho imposible de cambiar, tomando el camino más fácil y cobarde, ya que requiere de coraje ir en contra de la corriente, de lo común, de lo establecido, y hacer lo que se deba hacer para cambiar el mundo. Es más fácil quejarse, que hacer algo al respecto.

 

 

 

 

“Yo sola no puedo cambiar el mundo, pero puedo tirar una piedra al agua para crear muchas ondas.” – Madre Teresa

 

 

 

 

Pero hoy podemos cambiar la historia, hoy podemos crear un futuro mejor. No te conformes con este mundo que te pintaron como el real, como el ideal, este sistema perverso nos ha confundido, nos ha enloquecido. Pero sé que dentro tuyo lo sabes, y quieres un mundo mejor, anhelas un mundo mejor. Si en algún punto de tu corazón sientes que la vida no te satisface, no te rindas, hay esperanzas. La vida puede ser mejor que esta siniestra realidad que consume nuestras almas.

Lo que el mundo y la humanidad necesita es que las personas se unan, necesitamos un grupo de soldados con corazón, dispuestos a dar amor, listos para crear y no para destruir, dando todo el amor posible y lo mejor de sí para abrirle los ojos a la humanidad, y para así poder cambiar nuestra realidad y todo el destino de la raza humana.

 

 

 

 

 

Es hora amigos míos, es hora de darle al mundo lo que más le falta, es hora de detener toda tristeza, dolor y sufrimiento en el mundo, debemos recordarles a los humanos que el amor existe, y así curaremos este infierno que nos rodea. Unámonos en esta revolución, en el nombre de Dios, en el nombre del amor, y salgamos sin miedo y con coraje a conquistar los corazones humanos con amor. ¡Es tiempo de una Revolución de Amor!

La preocupacion no tiene ningun proposito util

Todos nosotros compartimos un hábito, pero no precisamente el tipo de habito que es bueno para nuestra salud y nuestra vida, sino que, todo lo contrario. El hábito del que les hablo se llama “preocupación” y no tiene ningún propósito útil.

 "La preocupación no nos quita los problemas de mañana, pero si nos quita la paz de hoy."

 

Tenemos el mal hábito de preocuparnos demasiado, como si el acto de preocuparse pudiese ser usado como varita mágica para poder cambiar lo que está sucediendo o lo que pensamos que está sucediendo. La realidad es que nadie jamás ha podido cambiar algo que haya ocurrido en el pasado o algo que debería pasar en el futuro preocupándose, ya que la única cosa que puede verse afectada gracias a nuestras preocupaciones es nuestro presente.

Cuando nos preocupamos no cambiamos nada que haya sucedido en nuestro pasado ni tampoco nada que vaya a suceder en el futuro, ya que lo único que podemos cambiar es nuestro presente, pero no de la forma más positiva, porque al preocuparnos convertimos nuestro presente en una pesadilla a través de nuestros pensamientos acerca de lo que puede llegar a suceder. De esta forma nos ponemos a nosotros mismos en un lugar donde sufrimos innecesariamente, preocupándonos por situaciones que por lo general ni siquiera suceden.

 

 

 

“La preocupación aparenta ser necesaria pero no sirve a ningún propósito útil.” – Eckhart Tolle

 

 

 

¿Cuántas veces has estado preocupado por algo en el pasado? ¿y cuantas veces eso por lo que estabas preocupado realmente sucedió? Y si eso realmente sucedió, ¿Fue tan malo como parecía? ¿Valió la pena tanta preocupación y angustia? ¿Valió la pena haber perdido tanto tiempo de tu vida preocupándote por algo que estaba totalmente fuera de tu control? Supongo que no, o eso es lo que creo gracias a mis propias experiencias, ya que cada vez que recuerdo mi pasado, puedo ver que he perdido mucho de mi preciado tiempo preocupándome por cosas que nunca sucedieron, y aquellas cosas que si sucedieron resulta que no fueron tan malas como creí que serian.

La preocupación no tiene sentido, ya que esta no puede cambiar nada de nuestro pasado, y tampoco puede cambiar nada que vaya o no a pasar en nuestro futuro, pero si puede hacer una cosa: Puede robarte la felicidad y la alegría de tu corazón sin sentido. El problema con la preocupación es que te hace sentir como si aquellas cosas por las que estas preocupado ya fuesen una realidad en tu presente, cuando en realidad no es más que una ilusión, pero en si la preocupación convierte todos nuestros problemas en realidad incluso si no existen de verdad. La preocupación solo genera que nos enfoquemos en aquello que no queremos que suceda en lugar de enfocarnos en los resultados que si nos gustaría que sucedan.

 

 

 

¿Por qué preocuparse? Si has hecho lo mejor que podías, la preocupación no hará que todo salga mejor.” – Walt Disney

 

 

 

La preocupación no puede ayudarnos de ninguna forma, no puede resolver nuestros problemas, pero tu si puedes hacer lo mejor que puedas para obtener el mejor resultado posible. Si hay algo que te gustaría cambiar, y si es posible hacerlo, entonces cámbialo, has lo que puedas para obtener el resultado que te gustaría obtener, enfócate en aquellas cosas que te gustaría atraer a tu vida, y no te enfoques en aquellas cosas que no quieres. Por otro lado, si no puedes hacer nada para cambiar tu situación, ¿Por qué preocuparse entonces? ¿O acaso haría que las cosas fuesen mucho mejor? Definitivamente no, no hará que todo sea mejor, sino que hará que todo sea peor ya que va a amargar y oscurecer tu presente, robándote la felicidad y la paz, arruinando tu día.

 

 

 

 

La preocupación por algo no cambia nada, sino que complica tu vida mucho más, por lo tanto, usa tu imaginación para crear el resultado positivo que te gustaría obtener en tu vida. ¡Has todo lo que puedas para obtener aquel resultado deseado, pero siempre recuerda tener fe y confiar en la vida, ya que sin importar lo que suceda todo saldrá bien!

El resentimiento es veneno para tu vida

El resentimiento es veneno para tu vida, ya que está constituida por la letal y perfecta combinación de miedo, decepción, enojo y tristeza, y esta es una de las mejores recetas para el sufrimiento. Si quieres vivir una vida feliz, deberás dejar ir tu resentimiento.

El resentimiento es como beber veneno esperando que la otra persona muera.

El resentimiento es lo que nos impide el poder recrearnos a nosotros mismos de nuevo, porque nos ata a situaciones pasadas en donde nos hemos sentido humillados, tristes, desilusionados o enojados, entonces en lugar de vivir en el presente, vivimos atados a nuestro pasado, y repetimos así esos sentimientos pasados una y otra vez, incluso si por lo que estamos pasado en nuestro presente no tiene ningún tipo de similitud con situaciones pasadas.

Creemos que el resentimiento es una forma de hacer justicia por todos aquellos momentos en donde alguien nos hizo sentir mal sin razón, por lo tanto usamos nuestro resentimiento como una forma de justificar nuestro comportamiento frente a la vida o frente a alguien en particular. Lo que la mayoría del tiempo no sabemos es que nuestro resentimiento no castiga a nadie más que a la persona que lo conlleva, porque el resentimiento contamina el corazón y el alma de aquellos que lo sufren.

 

 

 

“Como el fumar es para los pulmones, es el resentimiento para el alma; incluso una bocanada es mala para ti.” – Elizabeth Gilbert

 

 

 

El resentimiento te impone límites, porque no te permite ser la mejor versión de ti mismo. El resentimiento te define, y te hace actuar de acuerdo a lo que no eres, en lugar de permitirte ser la persona que verdaderamente eres. El resentimiento nubla tu visión y encoje tu perspectiva, te otorga creencias erróneas o no te permite cambiarlas, para así poder controlar tus sentimientos, y convertirse en el líder de tus emociones y comportamientos.

El problema de vivir bajo el control de nuestros resentimientos es que experimentamos aquellos sentimientos desagradables que hemos sentidos en el pasado una y otra vez, porque estamos atados a nuestro pasado, y entonces traemos aquellos sentimientos a nuestro presente, manteniéndolos con vida año tras año, y cuando eso sucede no podemos ver con claridad, y por eso comparamos situaciones actuales con situaciones pasadas incluso si no existe ningún tipo de conexión entre ellas, y esto sucede debido a que estamos tan contaminados por nuestro resentimiento que no podemos ver la diferencia.

La verdad es que el resentimiento no nos ayuda de ninguna manera, sino que consume nuestra alma y nos castiga con una carga pesada, la cual debemos acarrear en nuestras espaldas por el resto de nuestras vidas, y la verdad es que la verdadera felicidad y paz no pueden ser encontradas si no liberamos la carga que llevamos en nuestras espaldas. Una vez que dejas ir todo tu resentimiento te sentirás en paz, y así volverás a tener el poder para recrearte a ti mismo de nuevo en cualquier momento que lo desees. Y así de ahora en más decidirás como algo va a afectarte, dependiendo en cómo te sientas en ese momento, y no estarás mas influenciado por tu pasado, lo que te da total libertad para ser quien quieras ser, y para sentir lo que quieras sentir sin estar influenciado por tu resentimiento.

 

 

 

“La amargura y el resentimiento solo lastiman a una persona, y no es la persona a la que estamos resintiendo – es a nosotros.” – Alana Stewart

 

 

 

Te deberás estar preguntando: ¿Cómo puedo dejar ir mi resentimiento? Y de acuerdo a mis experiencias, lo que me permitió dejar mi resentimiento fue: el perdón. Esa es la clave para liberar cualquier tipo de atadura a cualquier situación desafortunada de tu pasado, lo que hará que estés totalmente presente en este momento, dándote el poder para recrearte de nuevo, lo que te da la habilidad para ver lo que verdaderamente está sucediendo para que puedas juzgar una situación de acuerdo a tus creencias y emociones sin ningún tipo de influencia de tu pasado, y así tendrás mejores sentimientos debido a que tendrás una perspectiva mucho más amplia, lo que impedirá que el resentimiento influencie tu presente.

 

 

El resentimiento desaparecerá de tu vida si perdonas a tu pasado y a todos aquellos que te han herido. La mejor forma de hacerlo es liberando todas aquellas emociones toxicas que te detienen. Expresa tus emociones y no te las guardes en tu corazón, abre tu boca, exprésate y libéralas. Tu resentimiento nunca te permitirá disfrutar de tu vida, no dejara que veas una nueva realidad, entonces déjalo ir, ¡y libera tu alma de cualquier atadura a tu pasado!

Comienza por amarte a ti mismo

La relación más larga que tendrás será contigo mismo, por eso la mejor decisión que puedas tomar es la de amarte a ti mismo primero. Una vez que decidas amarte, todo a tu alrededor tendrá más sentido, y no sufrirás más de forma innecesaria.

 Si amor es lo que buscas, empieza buscando dentro de ti mismo primero.

Sufrimos innecesariamente debido a que esperamos que otros nos den el amor que no podemos darnos a nosotros mismos, y cuando buscamos que otros nos amen, nos volvemos dependientes del amor de otros para ser feliz, es por ello que cuando alguien deja de amarnos y tratarnos como nos gustaría, nos sentimos tristes, y es ahí donde todo nuestro mundo se desploma ante nuestros pies.

Vamos por la vida mendigando amor, conformándonos con amores mediocres, aceptando un amor que es mucho menor al amor que verdaderamente nos merecemos, y hacemos esto ya que no nos amamos a nosotros mismos como deberíamos, y no nos amamos a nosotros mismos porque todavía no hemos descubierto que clase de persona somos, no somos conscientes de nuestro potencial, no somos conscientes de que somos seres humanos maravillosos, con el poder de convertir nuestros sueños en realidad, no nos amamos a nosotros mismos porque nos hemos olvidado quien somos realmente y porque estamos aquí, no nos amamos a nosotros mismos porque nos hemos olvidado que somos capaces de cambiar el mundo y cada ser humano que habita en el con el amor, la pasión, la fuerza, el coraje y la amabilidad con la que todos contamos.

“Si no te amas a ti mismo, siempre estarás persiguiendo aquellas personas que tampoco van a amarte.” – Mandy Hale

Cuando no nos amamos a nosotros mismos nos volvemos victimas de nuestras circunstancias diarias, aceptando un patético rol en donde todo parece estar en nuestra contra, cuando la realidad es que nosotros estamos en contra de nosotros mismos. El día que decidimos no amarnos a nosotros mismos, hemos decidido convertirnos en víctimas de las opiniones y comportamientos de los demás. No es el mundo que está en nuestra contra, somos nosotros que estamos en contra de nosotros mismos, y somos nosotros quienes hemos decidido ser víctimas, permitiéndoles a las situaciones y a las personas en nuestra vida afectarnos, antes que elegir amarnos a nosotros mismos, aceptando solo aquello que nos merecemos y dejando ir el resto.

Cuando te ames realmente a ti mismo, no mendigaras amor nunca más, y así vas a aceptar el amor de otros porque así lo quieres, y no porque es solamente una necesidad, y así darás amor a todos a tu alrededor, sin tener la necesidad de reclamarlo de vuelta, lo que te hará menos vulnerable a las acciones de los demás. Una vez que hayas tomado la decisión de amarte a ti mismo como eres realmente, te darás cuenta que tipo de persona eres, veras cuan grandioso eres y cuanto puedes darle a los demás, y así nunca más te sentirás devastado por las opiniones y comportamientos de los demás.

“Ámate a ti mismo. Perdónate a ti mismo. Se sincero contigo mismo. Como tú te tratas establece el estándar para la forma en que otros van a tratarte.” – Steve Maraboli

Una vez que te des cuenta cuan maravilloso eres, te aceptarás a ti mismo con tus perfecciones e imperfecciones, y así empezarás de a poco a amarte un poco más, y una vez que puedas amarte realmente, empezarás finalmente a respetarte a ti mismo, y de esta manera decidirás ir tras aquellas cosas que te hacen feliz, y así cada decisión que tomes estarán basadas en aquellas cosas que te empujan hacia adelante, dejando atrás todo aquello que te tira para atrás.

No hay forma que podamos hacer las paces con nuestra vida si no hacemos las paces con nosotros mismos primero, y solo podemos conseguir esto amándonos a nosotros mismos. El día que decidas amarte, encontraras la paz que tanto anhelabas, y no porque todo a tu alrededor haya cambiado, sino porque tú has cambiado, y así no serás una víctima nunca más, sino que serás el creador de tu propio destino, e iras tras aquellas personas, situaciones y experiencias que te harán ser la mejor versión de ti mismo, y nunca más aceptaras algo que no merezcas de nuevo.

Decide amarte y decide hacer las paces contigo y con cada persona a tu alrededor, porque el mundo y todos los humanos que sufren en el solo pueden ser sanados por aquellas personas que realmente se aman a sí mismos, ya que aquellos que verdaderamente se aman a sí mismos, aman la vida también, y cuando amas la vida y cada ser en él, quieres ofrecerles lo mejor, para que así ellos también puedan amarse a sí mismos.

Tu comportamiento es un reflejo de lo que tienes en tu corazón, si lo que tienes es amor, entonces amaras a otros incondicionalmente, y recibirás ese amor de vuelta multiplicado.

Juzga Menos, Ama Más

 

El problema en nuestra sociedad es que juzgamos demasiado. Vamos por la vida juzgando a todos a nuestro alrededor como si fuésemos seres superiores de otra galaxia, y por eso creemos que todo lo hacemos bien y que nuestras decisiones siempre son las correctas. Pero la verdad es que somos todos seres humanos, y por eso todos tenemos el derecho de actuar como queramos de acuerdo a nuestra visión sobre la vida.

 

Juzga Menos, Ama Más

 

“No juzguéis, para que no seáis juzgados, porque con el juicio con que juzgáis seréis juzgados, y con la medida con que medís, se os volverá a medir.” – Mateo 7:1-2

 

 

 

Perdemos tanto tiempo juzgando a otros que nos olvidamos de juzgarnos a nosotros mismos, y ahí es donde comienza el problema, porque si vamos a juzgar, entonces empecemos por nosotros mismos, y así podríamos ver el motivo por el cual actuamos como actuamos cada día, lo que nos haría entender que todos tienen alguna razón dentro de su corazón para decir las cosas que dicen, y para actuar como actúan.

Es fácil para nosotros juzgar a alguien, lo que es difícil para nosotros es ponernos en los zapatos de alguien más. Si pudiéramos hacer eso, y si no solo pudiéramos ponernos en los zapatos de alguien más, sino que también pudiéramos sentir lo que la otra persona está sintiendo muy dentro de su corazón, estoy segura de que nos llevaríamos una gran sorpresa, y nunca juzgaríamos a otra persona de nuevo en nuestra vida.

 

 

 

Si juzgas a la gente, no tienes tiempo para amarla” – Madre Teresa

 

 

 

Es fácil para nosotros juzgar a las personas todo el tiempo, es fácil para nosotros juzgar a las personas por la forma en la que actúan, por la forma en que hablan, por la forma en la que piensan y sienten, por la forma en la que lucen, o por la forma en la que se visten, es fácil para nosotros juzgar a las personas por lo que hacen y dicen, y también es fácil para nosotros juzgarlas por las decisiones que ellos toman. ¿Y porque es tan fácil para nosotros juzgar? Porque no tenemos idea de lo que la otra persona tiene en su mente y en su corazón, y no estamos ni siquiera cerca de saber cómo una persona se siente dentro de su corazón, debido a que podemos saber la historia de alguien, pero jamás podremos saber cómo alguien verdaderamente se siente adentro de su corazón.

Juzgar a otros no nos hace mejores, sino todo lo contrario, debido a que nos definimos a nosotros mismos cada vez que juzgamos a otra persona, y el acto de juzgar a otra persona refleja cómo nos sentimos sobre nosotros mismos. Cada vez que juzgamos, expresamos nuestra falta de amor por nosotros mismos y por la vida, ya que requiere tener mucho amor, tolerancia y compasión para no juzgar a alguien nunca más, y así entenderlos incluso cuando no estemos de acuerdo con esas personas en muchos aspectos de la vida.

 

 

 

“Cuando juzgas a otros, no los defines, te defines a ti mismo” – Wayne Dyer

 

 

Lo que creo es que el mundo sería un mejor lugar si pudiéramos aprender a entendernos entre nosotros incluso cuando pensemos o actuemos diferente, porque no hace ningún bien el ir por la vida juzgando a otros, nada va a cambiar si seguimos haciéndolo, diferente seria si pudiéramos dejar de juzgar y simplemente hacer una observación, con el simple propósito de ayudar a alguien más y no para condenarlo.

Lo que quiero que entiendan es que para mí está bien están en desacuerdo con alguien, ya que somos todos humanos, pero todos tenemos diferentes creencias, pensamos y hablamos de diferentes modos y sentimos de diferentes maneras, y todos deberían caminar su propio camino, pero con el fin de encontrar la paz, debemos aprender a entendernos y aceptarnos como somos, porque cada uno actúa según su visión personal sobre la vida de acuerdo con sus experiencias en este mundo.

 

 

Te mereces que te entiendan y que no que te juzguen, y así toda persona en este mundo merece lo mismo, por lo tanto si no quieres ser juzgado, entonces no juzgues a otros, compréndelos y ayúdalos para que puedan ser la mejor versión de sí mismos, y luego deja a cada ser seguir su propio camino.

El perdón te hace libre

El perdón te hace libre, ya que una vez que decides perdonar, decides al mismo tiempo alejarte de cualquier resultado negativo que hayas tenido en tú pasado, que sigue afectando tu presente. El perdón no es algo que les otorgas a otros, el perdón es un regalo que te das a ti mismo.

 

El perdón te hace libre y le da paz a tu corazón.

 

Tenemos creencias equivocadas sobre lo que verdaderamente significa perdonar, y es por ello que dudamos cada vez que deseamos perdonar. Lo que debemos entender es que el perdón es algo que hacemos por nosotros mismos, aunque parezca ser algo que hacemos solo por otros, porque en realidad el resultado de perdonar será más beneficioso para uno mismo que para los demás.

Vemos el perdonar como un regalo para otro debido a que este tiene algún beneficio para otra persona, ya que puede otorgar algo de paz en la vida de alguien más, pero nunca va a liberar a alguien de sentirse culpable, ya que eso es algo que ellos deben hacer por sí mismos, deberán perdonarse a sí mismos con el fin de encontrar paz y entonces así serán finalmente libres.

 

 

 

“Perdona a otros, no porque ellos merezcan el perdón, sino porque tú mereces paz.” – Jonathan Lockwood Huie.

 

 

 

Vemos el acto de perdonar como un acto de debilidad, pero en realidad requiere de mucho coraje y fuerza para perdonar. Perdonar es la forma que tenemos para dejar el rol de víctima, para así poder ver todo con una perspectiva totalmente diferente, lo que te dará el poder de controlar una situación, sin darle la oportunidad a esta para que sea la que controle tus pensamientos, emociones y toda tu vida.

Lo que alguien hace por otra persona, es una forma de reflejar como se sienten dentro de su corazón, ya que cuando eres feliz y te amas a ti mismo, no hay ninguna forma en la que tú puedas lastimar a alguien más. Es siempre aquel que tiene el corazón roto, el que rompe el corazón de alguien más.

 

 

 

“Cuando otra persona te hace sufrir, es porque sufre profundamente y su sufrimiento se está extendiendo. No necesita castigo, necesita ayuda. Ese es el mensaje que está enviando.” Thich Nhat Hanh

 

 

 

La mejor forma de perdonar, de hecho, la forma para no tener un motivo por el cual tener que perdonar de nuevo es no tomar nada personalmente, incluso cuando una acción parezca ser contra ti, con el solo propósito de herirte, en realidad nunca es hecho en tu contra, sino es algo que las personas se hacen a sí mismas.

Piénsalo de esta forma, todos nosotros hemos hecho algo en contra de alguien, entonces en primer lugar, nadie es inocente, por lo que cualquier persona puede encontrar un buen motivo para hacer algo en contra de alguien de acuerdo a sus creencias sobre la vida, pero lo que quiero aquí que entiendas es que cuando le haces daño a otro ser humano, te lo haces a ti también, porque recibes lo que das, es así de simple, nadie que realiza una acción negativa puede tener sentimientos positivos sobre ello, la negatividad y la positividad simplemente no van de la mano.

 

 

“El perdón no justifica su comportamiento, el perdón evita que su comportamiento destruya tu corazón.” – Anónimo

 

 

 

Sabiendo esto, es una manera muy útil para no tomarnos nada personalmente, lo que te dará la oportunidad de ver todo de un modo diferente, no te verás a ti mismo como víctima nunca más, y entenderás lo que realmente está sucediendo, y porque está sucediendo.

Permitirte a ti mismos ver todo con una perspectiva diferente, te dará la oportunidad de ver una realidad totalmente diferente, y entenderás a aquellos que te hicieron daño y los perdonarás, porque sabrás que lo que alguien te está haciendo a ti, se lo está haciendo a si mismo también, porque como dije antes, nunca puedes realizar una acción negativa en contra de alguien y esperar un resultado positivo, lo que genera que esa persona sea la primer víctima de todo el sufrimiento que el mismo está causando.

 

 

 

“El débil no perdona nunca. El perdón es el atributo de los fuertes.” – Mahatma Gandhi

 

 

 

Permítete el regalo del perdón, no dejes que una situación te detenga de seguir adelante, y libérate de todo el dolor y tristeza del pasado, y úsalo como fuerza y motivación para seguir siendo mejor cada día, porque no quieres ser como aquellos que lastiman, tú quieres demostrar que la vida puede ser diferente con amor y compasión, y además perdónate a ti mismo también, ¡No vivas el resto de tu vida condenado a tus acciones del pasado, tu sabes que eres mejor de lo que alguna vez fuiste!

 

 

 

¡Perdona a otros y perdónate a ti mismo de cualquier situación del pasado y encontrar entonces la paz que tanto anhelas y la libertad será tuya!

¿Por qué nos importa lo que piensan los demás?

¿Por qué nos importa lo que piensan los demás? La respuesta a esa pregunta es muy sencilla: Buscamos ser aceptados todo el tiempo, el miedo al rechazo nos asusta a tal punto que nos olvidamos de quien somos realmente en el proceso de ser quienes no somos, un producto prefabricado por la sociedad.

 

"El temor a lo que piensen los demás es la prisión más grande en la que viven las personas."

 

 

Buscamos aceptación todo el tiempo, dominados por el miedo que tenemos a lo que otros piensen de nosotros, actuamos basándonos en lo que es correcto para los demás, y no lo que es correcto para nosotros. Todo el tiempo actuamos de acuerdo a lo que es mejor para otros en ese momento, porque el miedo controla nuestras acciones todo el tiempo, y entonces perdemos todo el control, y lo peor de todo es que nos perdemos a nosotros mismos.

No importa por quien, nosotros siempre estamos buscando ser aceptados por alguien, porque al ser aceptados por otros podemos entonces aceptarnos a nosotros mismos.

 

 

 

“Si vives por la aceptación de la gente, morirás por su rechazo.” – Lecrae.

 

 

 

Y entonces ahí mis amigos podemos encontrar el comienzo del problema:

 

Si no nos aceptamos a nosotros mismos primero, ¿cómo va otra persona a aceptarnos a nosotros como realmente somos?

 

Debemos aceptarnos a nosotros mismos como realmente somos, y eso incluye nuestras imperfecciones. Necesitamos amarnos a nosotros mismos y ser felices por quien somos. Y a lo que me refiero aquí es que está bien desear ser mejor persona cada día, pero solo si ese cambio que queremos realizar es inspirado por nosotros, y no en orden de satisfacer a alguien más.

 

Una vez que nos aceptamos a nosotros mismos por lo que somos, y decidimos quien queremos ser, sin ser influenciados por alguien más, entonces vamos a sentirnos aceptados en cualquier lugar, y a lo mejor no por otros, pero siempre vamos a sentirnos aceptados por nosotros mismos, siendo libres para pensar, decir, y hacer lo que queramos sin tener miedo de lo que otros piensen de nosotros.

 

 

 

“Preocúpate por lo que otros piensen de ti y siempre serás su prisionero. Lao Tzu

 

 

 

Una vez que sepas que clase de persona eres, y que clase de personas quieres llegar a ser en tu vida, no volverás a sentir miedo por las opiniones de los demás nunca más, porque te conoces a ti mismo, sabes quién eres, y sabes lo que puedes ofrecer, lo que puedes hacer y lo que puedes conseguir, así mismo también te amas como eres, y de esta forma te liberas de cualquier tipo de dolor innecesario, ya que nunca serás lastimado de nuevo por las opiniones de otras personas.

 

 

 

“Las personas más infelices en el mundo son aquellas que más se preocupan por lo que piensan los demás.” – C. Joybell C.

 

 

 

Recuerda que las opiniones de los demás son mayormente generadas por personas que no creen en sí mismas, y las cuales no se aceptan como son, personas inseguras e insatisfechas, personas que siempre están tratando de encajar en este mundo siendo alguien mas.

Perder el miedo de lo que otros piensen de nosotros nos hará libre para elegir ser quien queramos ser en nuestra vida, y no seremos más esclavos, liberándonos de las cadenas que la sociedad ha impuesto en nosotros, y así no tendremos más miedo, y caminaremos con confianza, y actuaremos cada segundo de nuestras vidas de acuerdo a lo que vaya con nuestra verdadera personalidad.

 

 

 

Lo que otras personas piensen de ti no es asunto tuyo. Si comienzas a hacer ese asunto, tu asunto, te sentirás ofendido por el resto de tu vida. “- Deepak Chopra

 

 

 

La vida sería maravillosa si pudiéramos amarnos a nosotros mismos por quien verdaderamente somos, sin ser alguien con el simple motivo de satisfacer a alguien más. Has venido a este mundo a ser quien tú quieras, no has venido aquí a satisfacer a tu familia, amigos, tu jefe, tus compañeros de trabajo, la sociedad en la que vivís, ni a nadie, tú has venido a ser tú mismo, y darle al mundo lo mejor que puedas.

Entonces libérate y deja de ser un esclavo de los pensamientos de los demás, acéptate a ti mismo como eres, mejora cada día, y haz lo que puedas para convertirte en la persona que quieras en orden de cumplir lo que quieras cumplir en tu vida, porque tienes el poder para hacerlo y así satisfacer solo el propósito de tu alma.

 

 

 

 “No te tomes nada personalmente; nada que los demás hagan es por tu culpa. Lo que otros digan y hagan es una proyección de su propia realidad, su propio sueño. Cuando seas inmune a las opiniones y acciones de los demás, no serás la víctima de un sufrimiento innecesario “- Miguel Ruiz

 

 

 

La vida es demasiado corta para preocuparnos por las opiniones de los demás, de todas formas esas son sus opiniones no las tuyas, ¿verdad? Nuestro tiempo sobre este planeta es limitado, nuestras días están contados, día tras día, segundo tras segundo, entonces ¿porqué perder tu preciado tiempo siendo la persona que otros quieren que tú seas?, Eres tú y solo tu quien va a vivir tu vida, por lo tanto será mejor que hagas lo que amas, y pienses y te sientas como te parezca, y digas lo que sea que quieras decir a quien sea y cuando quieras, porque como he dicho antes nuestro tiempo es limitado.

 

 

 

Vive tu vida y se la mejor versión de ti mismo y no la mejor versión para alguien más, haz lo que te gusta, sin miedo de las opiniones de los demás, y así serás libre.