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¿Tu Pasado Sigue Presente en Tu Vida?

A veces nuestro pasado está más presente de lo que pensamos, y ese es uno de los motivos por el cual seguimos estancados en el mismo lugar en nuestro presente. El problema es que todo lo que está relacionado con nuestro pasado, que todavía no hemos dejado ir está interfiriendo con nuestro presente, y evita que podamos seguir hacia adelante. Por ese motivo, con el fin de alcanzar nuestras metas y sueños y crear nuestro futuro, debemos primero alejar nuestro pasado de nuestro presente.

 

 

 

 

¿Cuántas cosas relacionadas con tu pasado todavía existen en tu presente? Y con esto no solo me refiero a cosas materiales, sino a recuerdos, pensamientos, sentimientos, personas y experiencias. ¿Qué lugar ocupa tu pasado en tu presente? ¿Ocupa una gran parte o una pequeña parte de tu vida? ¿Cuánto de tu mente ocupa? ¿Cuánto de él esta todavía vivo en tu corazón?

Intenta reflexionar sobre tu vida y tu presente, intenta relajarte y tomarte un tiempo de tus obligaciones y presiones diarias, y cuando estés listo mira a tu alrededor y mira dentro de ti: ¿Puedes ver a tu pasado dominando tu presente? ¿Tus emociones y sentimientos pasados están evitando que sigas hacia adelante? ¿Acaso es lo que está evitando que alcances tus metas y deseos? ¿Tus experiencias y emociones pasadas están influenciando tu presente y están tomando decisiones por ti?

 

 

 

“Aferrarse es creer que solo hay un pasado; dejar ir es saber que hay un futuro.” – Daphne Rose Kingma

 

 

 

Si la respuesta es no, ¡Felicitaciones! Haz realizado un gran trabajo y haz podido deshacerte de tu pasado, y estás viviendo tu presente al máximo, sin ser influenciado por este. Pero si la respuesta es sí, mi siguiente pregunta es: ¿Tu pasado te sirve en tu presente? Es decir, ¿Te está otorgando los resultados que estabas buscando? ¿Es útil, tiene un propósito o un sentido en tu presente? ¿Te está ayudando de alguna manera o esta simplemente evitando que consigas las cosas que quieres y te mereces?

La realidad es que nuestro pasado no siempre tiene que ser una desventaja en nuestro presente, siempre y cuando el motivo de estar en nuestro presente es para que nos ayude a sacar lo mejor de nosotros mismos, y darnos fuerza. Nuestro pasado, ya sea que fue bueno o malo, es siempre una lección, una lección que debemos aprender, para que podamos aplicar el conocimiento adquirido en nuestro presente. Al mismo tiempo, jamás debe ser olvidado, para así no repetir los mismos errores o seguir tomando las acciones que tuvieron como resultados beneficios para nuestras vidas. Esa es la parte más importante de nuestro pasado, y la cual deberíamos mantener en nuestro presente, junto con aquellos recuerdos que le hagan bien a nuestro corazón y que iluminen nuestros días.

 

 

 

“El espacio mental y físico que creamos dejando ir cosas que pertenecen a nuestro pasado nos da la opción de llenar el espacio con algo nuevo.” – Susan Fay West

 

 

 

Todo aquello de tu pasado que no te sirva, que no sea útil, que no tenga un propósito específico, todo aquello que no te otorgue un beneficio, cada recuerdo triste, relaciones pasadas, experiencias pasadas, cada emoción, y todo aquello incluyendo cosas materiales que no nos ayude de ninguna forma debería ser removido de nuestro presente para así poder darle lugar a cosas nuevas y mejores.

Si nuestro corazón, mente y nuestro entorno está repleto de cosas de nuestro pasado que no nos hacen crecer, que no nos hacen mejores, que no nos hacen felices, o que no nos ayudan a ser la persona que deseamos ser y conseguir todo aquello que anhelamos conseguir, ¿Por qué deberíamos seguir permitiendo que permanezcan en nuestro presente si no solo para sabotear nuestras propias vidas? ¿Por qué seguir manteniendo nuestro pasado vivo cuando mata nuestro presente y destruye nuestro futuro? Tenemos una cadena alrededor de nuestros cuellos que nos está dejando sin aire, y esa cadena es nuestro pasado, ¿Por qué seguir viviendo así de ahogados y prisioneros cuando tenemos la llave para nuestra propia libertad?

 

 

 

“Hay que hacer una elección consciente cada día para despojarse de lo viejo, lo que sea que ello signifique para ti.” – Sarah Ban Breathnach

 

 

 

Hoy es el día para limpiar tu corazón, mente y toda tu vida y remover todas aquellas cosas de tu pasado que no suman, sino que restan, aquellas cosas que no sigan siendo beneficiosos para tu vida. Toma todos esos recuerdos, experiencias y emociones que no te hagan feliz, o que no te hagan crecer, o que no te ayuden a ser la persona que quieres ser, o no te empujen hacia un nuevo mañana, incluso aquellas cosas que puedan parecer buenos, porque todo aquello que pertenece a nuestro pasado no tiene nada que ver con nuestro presente, ni tampoco nuestro futuro. Pueden haber sido malas o dolorosas, buenas o asombrosas, pero son parte del pasado y debemos tarde o temprano dejarlas ir, para así poder seguir hacia adelante y darle lugar a aquellas maravillosas cosas que están esperando por nosotros.

¿Cuál sería la primera cosa de tu pasado que sigue en tu presente y que no te sigue sirviendo de ninguna manera? ¿Cuál es ese recuerdo, cosa, emoción, o experiencia de tu pasado que está evitando que sigas hacia adelante con tu vida? Empieza con eso, y sin pensarlo demasiado ¡déjalo ir!

 

 

 

 

Es tiempo de tomar una bolsa, poner todas las cosas de nuestro pasado que no nos sigan sirviendo, que no nos den paz ni felicidad, y arrojarlas lejos de nuestro presente, ¡y así darle lugar a todas las grandes cosas que están por venir!

El Alcance de Nuestras Palabras

Constantemente estamos hablando o escribiendo, muchas palabras salen de nuestra boca en un día. Algunas de ellas simplemente desaparecen, o son olvidadas, pero algunas de estas palabras siguen resonando en la mente de una persona por horas, días, meses e incluso años. La verdad es que el alcance de nuestras palabras puede ser mayor de lo que pensamos, es por eso que es importante elegirlas cuidadosamente.

 

 "Habla claramente, si es que hablas, talla cada palabra antes de dejarla caer." - Oliver Wendell Holmes

 

 

Las palabras que decimos pueden ser más poderosas de lo que imaginamos, dependiendo de lo que decimos, pueden ser una hermosa herramienta o un arma letal. Incluso una sola palabra puede crear un gran impacto en la vida de otras personas. El problema es que algunas veces subestimamos su poder, y no medimos el alcance de nuestras palabras. Por lo tanto, debemos ser precavidos con las palabras que utilizamos al hablar, especialmente con aquellas palabras dañinas que pueden volverse un arma mortal contra alguien y dañarla por siempre.

Hablamos o escribimos, y usamos diferentes palabras con el fin de comunicarle algo a alguien, y de acuerdo a lo que decimos estas pueden inspirar, animar, ayudar, enseñar, y curar otras personas, y al mismo tiempo pueden destruir, lastimar, dañar, o matar a otros. Las palabras que decimos pueden animar y levantarle el espíritu a una persona o pueden tirar abajo a alguien. Pueden hacer bien, o pueden hacer mal, y está en nuestras manos cual elegir.

 

 

 

“Cualquier palabra que pronunciemos debe ser elegida con cuidado ya que las personas las escucharán y serán influenciadas por ellas para bien o para mal.” – Buda

 

 

 

Si pudiésemos imaginar lo que nuestras palabras pudiesen causarle a alguien seguramente elegiríamos mejor las palabras que utilizamos. El problema es que a veces, cuando hablamos, no pensamos, especialmente cuando nuestras emociones hablan por nosotros, y el problema no es cuando esas emociones son buenas, sino cuando no lo son, porque es en ese momento cuando podemos causar un gran daño.

¿Alguna vez haz estado enojado y le dijiste algo alguien de lo cual te arrepentiste? Probablemente sí. El problema fue que nuestras emociones, es decir, nuestro enojo hablo por nosotros y en la mayoría de los casos ni siquiera quisimos decir lo que dijimos, pero el daño ya se produjo. Lo mismo sucede del lado contrario, es decir, cuando alguien nos dice algo que causa un gran dolor en nuestros corazones. Algunas de esas palabras son perdonadas, otras son olvidadas, y algunas de ellas son guardadas en lo más profundo de un ser humano.

 

 

 

“Piensa dos veces antes de hablar, porque tus palabras e influencia plantaran la semilla del éxito o fracaso en la mente del otro.” – Napoleón Hill

 

 

 

Lo bueno de las palabras es que pueden influenciar a alguien, y hacerle creer que esas palabras son reales, cambiando su vida completamente. Lo malo es cuando esas palabras son usadas para hacer el mal, e influencian a alguien a hacer el mal, o a seguir el camino equivocado, o hacen creerles a otras personas que esas palabras dañinas sobre ellos son reales. Por ejemplo, muchas veces en mi pasado, personas han dicho diferentes palabras que han causado un gran dolor en mi corazón como, por ejemplo: Eres fea, eres buena para nada, no eres inteligente, vas a fracasar, no puedes hacerlo, eres esto o lo otro, y yo les creí.

El problema es que a veces aquellas palabras son dichas por personas que uno realmente quiere, y pueden ser muy dañinas, porque es fácil evitar escuchar a aquellas personas que no te importan, pero es difícil no escuchar a aquellos que amas, incluso a veces es difícil evitar escuchar a gente que ni conoces, imagínate entonces qué difícil es cuando la persona realmente te importa. Por ese motivo, siempre debemos ser cuidadosos con las palabras que elegimos para comunicarnos en nuestras vidas diarias, en nuestras relaciones, con nuestros amigos o colegas, con nuestros padres e hijos y con cada persona con la que nos rodeamos.

 

 

 

“Ten cuidado con lo que dices. Tu puedes decir algo hiriente en diez segundos, pero diez años después, las heridas siguen allí.” – Joel Osteen

 

 

 

¿Por qué le dirías a alguien que es feo, estúpido, que no lo quieres, o que es un perdedor si realmente no deseas que lo crean de verdad? ¿Acaso piensas que no lo creerán? ¿y que si lo hacen? ¿Qué si esa persona cree lo que has dicho y lo acepta como la verdad absoluta? ¿Qué si realmente dañas a alguien con el poder de tus letales palabras? Porque eso es lo que puedes causar, y a veces puedes romperle el corazón a alguien con una sola palabra.

Pero lo bueno es que podemos crear el mismo efecto, pero en el sentido contrario, ya que podemos animar y levantar a una persona, podemos ayudar a que se sienta bien consigo misma, podemos brindarle paz, podemos hacerle ver que es una persona maravillosa y hermosa y cambiarle su perspectiva y podemos hacerle entender que se merece lo mejor del mundo, para que puedan ver que todo es posible.

 

 

 

“Las palabras amables, aunque no cuestan mucho, logran mucho.” – Blaise Pascal

 

 

 

Algo importante para aclarar es que lo que otras personas digan sobre ti es su opinión no la tuya, lo que ellos dicen es su visión del mundo, o a lo mejor es su propio corazón roto el que habla, o su enojo, o quizás simplemente es lo que sienten, y no podemos evitarlo. Pero podemos elegir permitir que sus palabras nos destruyan, o podemos usarlas como fuerza para seguir mejorando como personas y seguir hacia adelante. Pero no todos reaccionamos de la misma forma, y nuca sabremos como el otro tomara lo que vamos a decir entonces, ¿Por qué no evitamos lastimar a otras personas, y elegimos no dañarlos con nuestras palabras, pensando siempre antes de hablar? O por lo menos, ¿Por qué no decimos lo que tenemos que decir de una forma más pacifica con más amabilidad y amor? Lo que se dice importa, y como se dice importa mucho más.

 

 

 

 

 

Por lo tanto, porque no usar nuestras palabras como una herramienta para hacer el bien y no como un arma, y así usarlas para inspirar, ayudar, curar y animar a otras personas dando palabras de amor, ¡y así cambiar nuestras vidas y las vidas de otros para que este mundo sea uno mejor!

Cada Final es Siempre un Nuevo Comienzo

Cada final es siempre un nuevo comienzo. Cuando algo termina, algo nuevo comienza, y cada nuevo comienzo es siempre una nueva oportunidad. Aprender a ver cada final como una oportunidad, y no como un castigo, ayudara a cambiar nuestra forma de experimentar la vida en cada momento que empecemos un nuevo capítulo en nuestras vidas.

 

 Hay muchas, muchas mejores cosas por delante que cualquiera que hemos dejado atras. C.S Lewis nuevo comienzo

 

 

Cada final que he experimentado en mi vida fue porque algo nuevo estaba comenzando. Si mi vida nunca hubiese estado llena de finales y cambios, todo lo que he experimentado en mi vida nunca hubiese sucedido. Estoy donde estoy ahora debido a que algo en mi pasado ha cambiado. Algo que termino me ha permitido experimentar nuevas oportunidades y desafíos en mi vida, y todos los resultados han sido positivos, lo que no quiere decir que no hayan sido difíciles, pero siempre me han generado un cambio positivo.

Si miras a tu pasado, cada cosa que ha terminado te ha permitido estar en donde estas ahora. En mi caso muchas cosas han terminado: relaciones, trabajos, visas de trabajo, experiencias y cada uno de esos finales me han puesto en el lugar en el que estoy ahora. La vida que tengo es el resultado de muchos finales. Cada nueva oportunidad y desafío que he experimentado fue posible gracias a que algo finalizo en algún momento en mi pasado.

 

 

 

“Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada.” – Romanos 8:18

 

 

 

El problema es que siempre vemos el final como el final de todo, en especial cuando no buscábamos ese final. En aquellos momentos, cuando algo termina inesperadamente, es muy difícil ver un nuevo comienzo. Como por ejemplo, cuando una relación amorosa termina, normalmente no lo vemos como un nuevo comienzo, o como una nueva oportunidad, sino que lo vemos como un final doloroso, y el sufrimiento y la frustración que sentimos en nuestros corazones en esos momentos consume nuestro espíritu, volviéndose imposible poder ver esa situación como un nuevo comienzo.

Los finales son la mayoría de las veces muy difíciles de aceptar, incluso si andábamos buscando ese final, porque siempre es difícil volver a empezar de nuevo. Algunos finales son mas difíciles de digerir, y otros finales son tan dolorosos que desgarran nuestro corazón en pedazos. Aquellos finales paralizan nuestro mundo, y nada en nuestras vidas pareciera tener mas sentido. Pero lo que hay que saber es que siempre hay una razón por las cuales las cosas suceden de la forma que suceden. Cada final, sin importar cuan difícil es, es siempre una nueva oportunidad disfrazada.

 

 

 

“Nuevos comienzos son a menudo disfrazados de dolorosos finales.” – Lao Tse

 

 

 

¿Pero cómo podemos ver un final como un nuevo comienzo? ¿Cómo podemos ver una oportunidad en medio de tanto dolor, frustración e incertidumbre? La respuesta es: viviendo en el presente. No hoy otra forma de vivir. El pasado se fue, y el futuro no ha llegado todavía. El único lugar donde realmente podemos vivir es en el presente. Por lo tanto, debemos enfocar todas nuestras energías no en intentar cambiar nuestro pasado, sino que debemos enfocar nuestras energías en vivir nuestro presente y crear la vida que queremos vivir. Este momento es todo lo que tenemos, por lo tanto, debemos enfocar nuestra mente en las cosas que nos gustaría experimentar y no en las que no nos gustaría. No podemos cambiar lo que ha sucedido, pero podemos cambiar la forma en que experimentamos lo que esta sucediendo en nuestro presente. De esta forma, podremos ver las oportunidades que nos estamos perdiendo por estar enfocados en aquello que ya pertenece a un pasado. Es todo una cuestión de enfoque, enfócate en cambiar tu vida, y transforma lo negativo, en positivo.

Cuando algo termina, algo nuevo comienza. Debemos recordar que cuando una puerta se cierra, otra se abre. Cuando un capitulo termina, otro comienza, y esta en nuestras propias manos la posibilidad de escribir una nueva y mas maravillosa historia. Por lo tanto, debemos enfocarnos no en el capítulo anterior, que ya ha sido escrito, y que no podemos cambiar, sino que debemos enfocarnos en el capítulo que comienza. Este nuevo capitulo, esta hoja en blanco, es una nueva oportunidad, y podemos crear cualquier cosa que queramos. Somos los creadores de nuestro propio destino.

 

 

 

“El secreto del cambio es enfocar toda tu energía no en luchar contra lo viejo, sino en construir lo nuevo.” – Dan Millman

 

 

 

Un final es siempre un nuevo comienzo. Por lo tanto, tenemos la oportunidad de empezar de nuevo. Debemos dejar ir lo que ya no está, para dar lugar en nuestras vidas aquello que espera por nosotros. La vida cambia constantemente, y ello es lo que hace esta vida tan maravillosa. Hoy puedes elegir dos opciones: Puedes decidir vivir atado a un final, viviendo en el pasado con sufrimiento y dolor, o puedes decidir dejar ir aquello que ya no existe, eliminándolo de raíz, y comenzar una nueva vida. Puedes elegir vivir en el presente, y usarlo como un lienzo para crear la vida que te traerá felicidad y alegría. Escribe una nueva historia, y cambia tu vida.

 

 

 

 

Confía en la vida, y cree que cosas mejores están llegando. ¡Acepta el final como un nuevo comienzo, y con confianza y fe sigue hacia adelante en la dirección de tus sueños!