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¿Es La Vida Una Competencia?

Desde pequeños se nos enseña a competir. Día tras día se va formando el hábito de competir con otros. Cuando menos lo esperamos ese hábito es finalmente creado, y toda nuestra vida se vuelve una competencia, una competencia en la cual necesitamos derrotar a otros con el fin de ser exitosos. ¿Pero es la vida realmente una competencia?¿Necesitamos competir con el fin de ser exitosos? ¿Es el acto de competir con otros lo que nos otorga la verdadera victoria? ¿Puede realmente el resultado de una competencia definir a un ser humano? Averigüemos juntos más sobre la competencia, su definición, nivel de importancia e impacto en los seres humanos.

 

 

 

"Una flor no piensa en competir con la flor de al lado, simplemente florece." #competition

 

 

 

De acuerdo con el diccionario, una competencia es una situación en la cual una persona trata de ganar algo o ser más exitoso que alguien más. En otras palabras, podemos definir la competencia como la oportunidad de obtener un premio especial el cual pudiese tener un significado especial, o la oportunidad de derrotar a otros para declararse a una mismo más exitoso o superior que alguien más. Por lo tanto, ¿esto significa que debemos enfocarnos en derrotar a otros para ser exitosos? ¿Es eso lo que permite que uno consiga verdaderamente la victoria? ¿Es verdad que a través de la competencia con otros uno evoluciona, se vuelve superior, y consigue la grandeza?

Bueno, la realidad es que todo va a depender de la forma en que lo veamos, eso quiere decir, nuestra propia perspectiva, creencia e idea de lo que realmente significa una competencia. Dos diferentes creencias van a determinar el verdadero significado de la competición y las respuestas a esas preguntas: 1. La creencia de que la vida es una competencia, donde tienes que derrotar a otros en todos los aspectos posibles de tu vida. 2. La creencia de que la vida no es una competencia en lo absoluto, y si hay una competencia es con la persona que fuimos ayer.

 

 

“La única competencia digna de un hombre sabio es consigo mismo”. – Washington Allston

 

 

La primera creencia va a definir la competición como la posibilidad de derrotar a otros para ser exitoso, creyendo que tras vencer a otros uno obtiene la verdadera victoria, lo que lo hace a uno más superior, más evolucionado y lo que nos otorga la grandeza. La segunda creencia va a definir la competición como simplemente la oportunidad de ser mejor de lo que fuimos ayer, creyendo que uno es exitoso, evoluciona y consigue la grandeza cuando se convierte en la mejor versión de uno mismo.

Aquellas personas que tienen la primera creencia se van a enfocar en ganar a otros. Esa va a ser su máxima meta, vencer a otros se volverá su primer deseo, y la derrota de otros será su victoria. Aquellos que tienen la segunda creencia se van a enfocar en ser mejores personas de las que fueron ayer, y convertirse en la mejor versión de ellos mismos será su más grande meta, y la victoria para ellos será ser la persona que estaban destinadas a ser sin la necesidad de derrotar a otros para lograrlo.

 

 

“Nunca estás jugando realmente con un oponente. Estás jugando contigo mismo, con tus más altos estándares, y cuando alcanzas tus límites, eso es una verdadera alegría.” – Arthur Ashe

 

 

Cómo podemos ver, la competencia es una palabra que puede tener significados diferentes. La realidad es que hoy en día la mayoría de las personas han aceptado la primera creencia, porque eso es lo que la sociedad nos enseñó. Nos ha enseñado que necesitamos competir, y que en cada competencia, necesitamos ganarle a otros con el fin de ser exitosos. Y esto no se trata de deportes, o de un simple juego, esto se trata de la vida misma. De alguna manera, han transformado la vida en una gran competición. No competimos con el fin de convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos, sino que competimos para derrotar a otros, lo que nos ha otorgado una idea errónea de la vida.

Cada aspecto de nuestra vida se ha vuelto una competición. En cada lugar se lleva a cabo una competencia: en lugares de trabajo, en escuelas, universidades, hogares, vecindarios, bares, parques, y en cada esquina de este mundo. Competimos para ver quién tiene el mejor auto, el mejor teléfono, la mejor casa, la mejor ropa, los mejores zapatos, competimos para ver quien tiene el mejor cuerpo, quién luce mejor, quien es más hermoso o hermosa, competimos para ver quién tiene el mejor trabajo, el mejor cargo, el mejor salario, competimos para ver quién tiene las mejores notas, o quien tiene el título más importante, o todo aquello que nos ponga en una importante posición dentro de la sociedad, competimos para ver quien tiene el mejor y más grande cumpleaños, casamiento, funeral, no importa, el punto es que tenemos que ser mejor que otros, lo que nos otorga unas falsa sensación de felicidad y éxito, la cual parece llenar nuestras almas vacías.

 

 

“El verdadero aprendizaje se produce cuando el espíritu competitivo ha cesado”. – Jiddu Krishnamurti

 

 

Pero, ¿alguna vez nos sentimos realmente completos? La verdad es que no, es ese el motivo por el cual nunca dejamos de competir. Necesitamos desesperadamente ser mejores que otros para sentirnos exitosos. Lo que realmente no sabemos es que la única persona que debemos vencer y ser mejores es la persona que fuimos ayer. Ser la persona que estábamos destinados a ser, haciendo las cosas que amamos sin necesitar la aprobación de otros, sin la necesidad de vencer a otros, nos da libertad, y eso nos otorga el verdadero éxito, es así como realmente ganas esta competencia llamada “vida”, la cual, al final, no es realmente una competencia, o no una en contra de otros, sino que es una competencia con la persona que fuimos ayer. Para ganar este juego, debemos derrotar a la persona que no somos, convirtiéndonos en la persona que realmente somos, y para que esto suceda debemos convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.

Si quieres mejorar tu vida, desarrollar tu verdadero potencial, si quieres tener éxito en la vida, deberás luchar para convertirte en la persona que eres capaz de convertirte, si crees en ti mismo, y crees que eres lo suficientemente bueno como para convertirte en la persona que siempre has imaginado, entonces no hay necesidad de competir con otros, porque te darás cuenta que tal competencia no existe, y si no tienes competencia, ¿Contra quien vas a competir realmente más que contigo mismo?

 

 

 

 

La vida no es una competencia, y si hay una competencia, es con nosotros mismos. Creamos nuestro propio éxito excediendo nuestros propios estándares, evolucionando y creciendo como personas, y no derrotando a otros. Entonces, ¡salgamos y seamos la mejor versión de nosotros mismos!

Convirtiendonos en Quienes Estamos Destinados a Ser

La mayoría de las veces nos damos por vencidos, negándonos a convertirnos en quienes estamos destinados a ser ya sea porque pensamos que hemos perdido la oportunidad de serlo, o porque no creemos que podemos aspirar a más. Nos condenamos a vivir el resto de nuestras vidas siendo la persona que no somos, creyendo que nunca nos convertiremos en la persona que estamos destinados a ser por cualquier motivo que fuese, pero la verdad es que nunca es tarde para convertirnos en quienes estamos destinados a ser.

 

 

"Nunca es demasiado tarde para ser la persona que podrías haber sido." - George Eliot

 

 

 

Algunas personas saben desde el comienzo de sus vidas que es lo que quieren hacer y que tipo de persona quieren llegar a ser, y hacen todo lo posible con el fin de conseguirlo. Algunos tienen éxito, algunos todavía siguen intentándolo. Algunas personas no sabían su propósito en esta vida, no sabían que hacer ni sabían que persona querían ser, y de un día para el otro, se dieron cuenta cual era su destino y propósito en esta vida, y así es que hicieron todo lo posible para hacerlo realidad. Algunos tuvieron éxito, algunos siguen intentándolo.

Luego están aquellas personas que aun no saben que es lo que quieren hacer, cual es su meta o su propósito en esta vida, pero no se dan por vencidos, no se conforman. Por otro lado, tenemos aquellas personas que pueden saber o no cual es su propósito, pero así y todo se dieron por vencidos, aceptaron la vida como se les fue presentada, viviendo así, una vida lejos de ser la que anhelaban, no siendo su verdadero ser. Estas personas se rehusaron a seguir intentándolo, condenándose a una vida de fracaso.

 

 

“El primer paso hacia el éxito se toma cuando te niegas a ser un cautivo del medio ambiente en el que te encuentras.” – Mark Caine

 

 

En mi caso siempre pensé que yo era un completo fracaso, unos años atrás me di cuenta que no lo era. Resulta que cuando era una adolescente mi vida era más bien un desastre. Nunca fui la clase de chica con muchos amigos en la escuela, de hecho, solía ser la chica de la cual la mayoría se burlaba. No fui la popular, la bonita, la inteligente, fui siempre la tímida, sentada en el banco de atrás del aula, llorando siempre en silencio. No tenia amigos, mis notas en la escuela eran pésimas, mi relación con mi familia era complicada, y la relación conmigo misma era un absoluto fracaso. Me convertí en mi peor enemigo, siempre me culpaba por no poder ser la persona que todos esperaban que sea, siempre lo intentaba, y siempre fracasaba.

No sabia en lo absoluto que quería hacer o en que clase de persona me quería convertir, solo quería pertenecer, ser aceptada, e incluso aunque hubiese tenido una mínima idea de lo que era capaz de hacer y en quien era capaz de convertirme siempre destruía rápidamente la idea, pensando que no era lo suficientemente buena como para lograrlo, mi creencia era que yo era un fracaso, pero la realidad es que no lo era. Yo estaba siendo la persona que necesitaba ser, ya que aquella adolescente formo la persona que soy ahora. Hoy, luego de 28 años puedo decir que ahora se lo que quiero y se que persona quiero ser. Puede que no este cerca de mi meta, pero una lección que aprendí en mi vida es: “Nunca te des por vencido, nunca sabrás de lo puedes estar perdiendo si lo haces, y si le das una oportunidad a la vida, te sorprenderá.”

 

 

“Se necesita coraje para crecer y convertirse en quien realmente eres.” – E.E. Cumings

 

 

No soy la única que ha esperado muchos años para darse cuenta cual era su propósito, y no soy la única que esta luchando por hacerlo realidad. Durante toda la vida han existido muchísimas personas que nunca han encontrado al éxito hasta que fueron “viejos”. La realidad es que no hay tiempo correcto para convertirte en la persona que estas destinado a ser. Lo mas importante es creer en ti mismo, tienes que saber que eres capaz de conseguir todo aquello que te propones, en segundo lugar, debes descubrir to propósito en la vida, y tercero, deberás hacer todo lo que puedas con el fin de conseguirlo. Que el tiempo no sea una preocupación para ti, no permitas que te detenga.

Si todavía sigues pensando que no eres capaz de ser la persona que estas destinado a ser por el motivo que fuese, te mostré a continuación algunos ejemplos de personas que estaban haciendo algo completamente diferente cuando se convirtieron en la persona que estaban destinados a ser.

 

A los 23 años, Oprah fue despedida de su `primer trabajo como reportera.

A los 24 años, Stephen King trabajaba como portero y vivía en un remolque.

A los 27 años, Vincent Van Gogh fracasó como misionero y decidió ir a la escuela de arte.

A los 28 años, J.K. Rowling era una madre soltera con tendencias suicidas que vivía de los planes sociales.

A los 30 años, Harrison Ford era carpintero.

A los 30 años, Martha Stewart era corredora de bolsa.

Vera Wang fracasó en su intento de entrar en el equipo Olímpico de patinaje artístico y en su intento de ser la Editora Jefe de Vogue, y tras esto diseñó su primer vestido a los 40 años.

Samuel L. Jackson no consiguió su primer papel en el cine hasta los 46.

Morgan Freeman tuvo su primer papel en el cine a los 52 años.

 

 

“Nunca eres demasiado viejo para establecer otra meta, o para soñar un nuevo sueño.” – C.S. Lewis

 

 

Algunas personas heredan el éxito, otras tienen que trabajar duro para conseguirlo, pero lo que realmente determina el éxito de uno es la habilidad para descubrir la razón de nuestra existencia, y vivir nuestras vidas de acuerdo a ella. Ser la mejor versión de nosotros mismos, hacer lo que amamos y simplemente elegir ser feliz es la clave para una vida exitosa. No te conformes en vivir  una vida menor a la que de verdad te mereces, no importa donde estés, con quien estés, o que estés haciendo, siempre puedes convertirte en la persona que realmente deseas convertirte, no permitas que nadie te diga lo contrario, no renuncies ante el fracaso ni te rindas ante la adversidad, ve siempre hacia adelante con coraje y confianza en ti mismo.

 

 

 

 

Si todavía no has descubierto que tipo de persona quieres ser y que quieres hacer, no te preocupes, si no te das por vencido, tarde o temprano lo descubrirás. Si ya lo sabes pero sientes que estas lejos de conseguirlo, no te preocupes, el tiempo es una ilusión, no te des por vencido, y tarde o temprano el éxito golpeara tu puerta.