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Liberándonos de las Cadenas de la Adicción

Dejamos de estar a cargo de nuestras propias vidas el día en que nuestras adicciones toman el control de nuestras vidas. Ese día perdemos nuestra libertad y nos volvemos esclavos de nuestras adicciones. Ellos se vuelven nuestra mayor meta y propósito en nuestras vidas, y nos volvemos dependientes de la satisfacción de esa adicción con el fin de sentirnos bien, felices y exitosos. Con el fin de retomar el control de nuestras vidas, deberemos liberarnos de las cadenas de nuestras adicciones.

 

 

"Mientras más grande sea la lucha, más grande será el triunfo" - Nick Vujicic #adicción

 

 

Una adicción es la necesidad desesperada de tener algo o hacer algo, crea en nosotros un hábito que nos encarcela, volviéndonos dependientes de ese hábito. Nos hace creer que lo necesitamos, quitándonos el control de nuestra propia vida, y cuando no tenemos el control de nuestras vidas, perdemos el control de todo, eso quiere decir que nuestra vida pasa a estar a merced de nuestra suerte. Estamos simplemente en un bote a la deriva en el océano de nuestras vidas empujados por la corriente de nuestras adicciones.

¿Dónde vamos a terminar? Sólo Dios sabe. ¿Cuáles son las probabilidades? Posiblemente estemos yendo directo a la caída, directo a nuestro fracaso. ¿Podemos hacer algo al respecto? ¿Podemos cambiar nuestra dirección? Absolutamente. ¿Cómo podemos hacerlo? Tomando el control de nuestras vidas, diciéndole a nuestras adicciones: ¡Oye, tú! No estas mas a cargo aquí, no tienes poder sobre mi vida, no me controlas, a si que vete ¡y devuélveme mi vida!

 

 

“A veces sólo puedes encontrar el cielo regresando lentamente del infierno.” – Carrie Fisher

 

 

Lo sé, todo suena tan lindo y fácil, pero deberás estar preguntándote como hacer algunas cosas, como por ejemplo: ¿Cómo empiezo? ¿Es realmente posible alejarme de mis adicciones? Y sí, lo es. ¿Quieres saber como lo sé? Porque ya has tomado el primer y mas importante paso de todos: Has decidido que es algo que quieres cambiar en tu vida, y tener la posibilidad de ver que algo no te esta otorgando lo que realmente quieres es el primer paso en el camino hacia una mejor vida.

Si realmente quieres cambiar, si realmente quieres algo y estas dispuesto a hacer todo lo que puedas con el fin de tenerlo, tu lo tendrás, pero tendrás que trabajar duro, y con duro no me refiero a trabajar duro un día, y el otro no, lo que significa es que deberás trabajar duro cada día de tu vida. Deshacerte de tus adicciones es un compromiso de todo una vida. No es algo que haces hoy, y dejas de hacer mañana. Nuestras adicciones son nuestro punto débil, y deberá siempre ser reforzado, incluso si sentimos que ya estamos fuertes en ese aspecto, siempre debemos ser cuidadosos de nuestras adicciones, y estar siempre listos para pelear en el momento que aparezca la ocasión.

 

 

“El éxito es la sumatoria de pequeños esfuerzos, repetidos día tras día.” – Robert Collier

 

 

Por lo tanto, el primer paso es aceptar el hecho de que tenemos que cambiar algo en nuestras vidas, algo que no nos ayuda sino que nos entierra, algo que no nos esta dando éxito sino puro fracaso. La primer cosa que debemos saber es que nuestras adicciones no nos salvan de ninguna forma, ni cambian nuestra realidad, no nos otorgan lo que realmente queremos, sino que nos condena a una vida de fracaso. Sólo ponen mentiras en nuestras mentes, y nos convence de que las necesitamos, para así poder caer en sus trampas.

El segundo paso es encontrar la fuente de nuestra adicción. Hay algo, que fomenta la necesidad de satisfacer tal adicción. Esa necesidad se vuelve tan fuerte que se vuelve inevitable y te hace caer en las garras de tu adicción. ¿Que hacer entonces? Aléjate de esta fuente, no caigas en la trampa de pensar que podrás salir de ahí a salvo. Librate de todo aquello que vuelva tu adicción mas fuerte e incontrolable.

 

 

“Si puedes dejar de hacerlo por un día, puedes dejar de hacerlo toda tu vida.” – Benjamin Alire Sáenz

 

 

El siguiente paso es enfoque. Es todo una cuestión de enfocar tu mente en aquellas cosas que realmente quieres en tu vida, el tipo de cosas que te acercaran al lugar donde quieres llegar, el tipo de cosas que revelarán tu verdadero potencial. No se trata de resistir la tentación, es cuestión de terminar con esa tentación, ¿y como podemos hacerlo? Una vez más, es todo una cuestión de enfoque. Estamos rodeados de muchas cosas, pero vemos  la mitad, porque vemos solo aquello que observamos, y es todo una cuestión de enfoque. Enfoca tu mente en el tipo de cosas que te darán felicidad, paz y te harán sentir exitoso, y olvídate de aquellas cosas que te destruyen. Pon tu corazón en lo que es mejor para ti, y no pongas tu mente en lo que no te sirva, y veras cambiar toda tu vida.

 

 

 

 

Independientemente de tu adicción, siempre recuerda algo: Tu eres una obra maestra de Dios, tu tienes grandeza dentro de ti y el poder para superar cualquier desafío. Todo depende de ti, en tu compromiso y perseverancia. Cuanto estés dispuesto a sacrificar con el fin de alcanzar la victoria es lo que determinara tu éxito. ¡No sera fácil, pero valdrá la pena!

El reflejo de un Alma Desesperada

El reflejo de un alma desesperada es acerca de una mujer que se sentía perdida, pero que se encontró a sí misma. Es una historia que refleja lo que suceda con la mayoría de las personas en nuestra sociedad. Hoy en día, la mayoría intentan ser alguien más, intentando ser lo que los demás quieren que sean, olvidándose de ellos mismos. Las personas simplemente existen, pero no viven realmente, es por eso que hay tanto dolor y tristeza en los corazones de las personas. Entonces, aquí va la historia:

 

"Nadie esta mas perdidamente esclavizado que aquellos que falsamente creen ser libres." - Johann Wolfgang Von Goethe

 

“El reflejo de un alma desesperada”

 

 

Eran las 5:45 pm del martes; era otro día común para una mujer normal. Ella contaba los minutos para salir de la oficina, o de la celda como ella solía decirle. Finalmente, ella se marchó de la celda y se alejó de la prisión para adentrarse en la jungla de concreto, y como era la hora pico, la locura era mayor de lo normal. Ella tomo su bicicleta tan rápido como pudo, y a toda velocidad se dirigió a su casa.

La jungla de concreto estaba repleta de fantasmas con almas vacías, la vista era horripilante, pero ella conocía un atajo. Volvió a casa a través del paraíso secreto, el cual era un lago lleno de patos, cisnes, pájaros y diferentes especias perfectamente escondidos en el medio de la ciudad, o jungla de concreto como ella solía llamarla. Normalmente ella se detenía a contemplar la vista por un par de minutos antes de ir a casa, porque de alguna manera siempre sentía una sensación de paz mientras lo hacía, y como otro día normal, ella llego al lago, se bajó de su bicicleta, y se acercó a contemplar la vista, sin saber que su vida estaba por cambiar por completo.

Mientras que admiraba el paisaje, y contemplaba los animales que habitaban el lago y alrededores, ella de repente se vio reflejada en el lago, y se preguntó a si misma: – ¿Quién soy? ¿Qué hago en este mundo? – Ella veía su reflejo, pero no podía reconocerse a sí misma, no podía entender en que se había convertido. Siempre había seguido las reglas, siempre había hecho lo que se suponía que debía hacer para satisfacer a su familia, amigos, y a la sociedad entera. Pero pudo ver en su reflejo sus ojos tristes y vacíos que parecían gritar ayuda, y se dio cuenta que nunca había sido ella misma, su vacío interior reflejado en esa cara pálida, sin vida y en esos ojos tristes lo confirmaba. Se había olvidado de lo que era ser una pequeña niña como lo era, llena de alegría, sueños y felicidad, había dejado de jugar con muñecas y títeres, y para lo que es peor, ella se había convertido en uno, y los que jugaban eran otros.

Fue en ese momento cuando se dio cuenta que tan perdida ella estaba, nunca antes había tenido tiempo para mirarse a los ojos y reflexionar sobre su tan miserable reflejo. Su alma estaba vacía, y su corazón parecía no tener pulso, ella era un cadáver, un fantasma, un títere, una maquina programada por la sociedad, era todo, menos ella misma. Entonces se preguntó a ella una vez más: – ¿Quién soy? ¿En qué te has convertido? – Y entonces el enojo se apodero de ella. Estaba furiosa con ella misma, se miraba así misma con desagrado y repulsión, y entonces, en ese momento de confusión y enojo, mientras miraba a su patético reflejo en el lago, sin darse cuenta cayó al agua con rapidez. Sentimientos de tristeza y dolor perforaron su cuerpo. Ella se quedó inmóvil en el agua, flotando, sintiéndose completamente perdida. Y se acostó en el agua boca arriba mirando el cielo, y se dijo a si misma: – Es el fin, estoy perdida, no tengo salida, soy un títere de la sociedad, soy los pedazos de lo que solía ser, no tengo propósito, no tengo vida, no soy yo, no soy nada. – Y así simplemente dejo caer su cuerpo hacia las profundidades del lago, mientras se hundía, contemplaba atentamente el hermoso cielo azul.

De repente, mientras su cuerpo caía lentamente hacia el fondo, ella vio un ave enorme con sus gigantes alas volando por los azules cielos, y no pudo evitar mirarlo con una sonrisa en la cara, porque de alguna manera, esa ave le recordó algo, algo de lo cual se había olvidado hace mucho tiempo, y aquello que se había olvidado era de la libertad, la libertad para ser y hacer todo aquello que anhelaba, libertad para volar, para viajar, para soñar. Y luego de unos segundos cerró los ojos, y en medio de ese momento de reflexión y relax absoluto, ella se había olvidado del agua, y esta se había expandido por todo su ser, y a causa de esto, estaba justo a punto de dar su último respiro, cuando sintió una gran fuerza que la llevo hacia la superficie, y cuando llego, abrió los ojos, y vio que nada era igual, todo había cambiado, o en realidad ella había cambiado. Y tan rápido como pudo salió del lago y exclamo: – ¡Libertad! ¡Soy libre! – Ella había logrado romper las duras cadenas que la estaban hundiendo, su contacto consigo misma en ese reflejo y su fuerza interior inspirada por un milagro divino, le había abierto los ojos, y así logro liberarse y encontró la libertad que buscaba, se encontró así misma. Con esa alegría y felicidad que le dio vida de nuevo a su alma salió corriendo como nunca antes y rápidamente se dirigió a su casa.

Al día siguiente, al levantarse, ella sintió como si hubiese vuelto a nacer, y es así que se dio cuenta que, para vivir realmente, ella debería ser libre, libre para hacer aquellas cosas que amaba, siendo la persona que ella quería ser. Dejo de ser un títere de la sociedad, y alejada de ella comenzó a vivir de nuevo, siendo su verdadero ser. Y entonces, siendo ahora ella misma, siendo libre de nuevo, salió a perseguir sus sueños, y vivió la vida con libertad, amor, y pasión.

 

 

Encontrándose a uno mismo

 

 

Espero que les haya gustado el reflejo de un alma desesperada. Es una historia que habla de perderse y encontrarse a uno mismo, es una historia sobre libertad, libertad para ser quien queramos ser, y hacer todo aquello que deseemos, libertad para ir donde queramos, libertad para seguir nuestro corazón y nuestros sueños. Libertad para elegir nuestro propio camino.

A veces con el fin de encontrarse a uno mismo, primero debemos perdernos completamente, porque es en aquellos momentos de caos absoluto cuando estamos perdidos, cuando nos encontramos a nosotros mismos, y con ello la libertad. Saber quién eres de verdad, y serlo, sin importar lo que digan los demás, significa estar realmente vivo, porque cuando sabes quién eres, sabes que puedes hacer, sabes porque estás aquí, y descubrir tu propósito en la vida es la clave para vivir una vida feliz y plena.

 

 

 

 

¡Encontremos nuestro verdadero ser, y recuperemos nuestra libertad!

¿Vivimos o Simplemente Existimos?

¿Vivimos o simplemente existimos? La respuesta va a depender de si somos libres o no. ¿Pero cómo sabemos eso? Porque la libertad nos hace felices, por lo tanto, si somos felices, somos libres, y si somos libres significa que realmente estamos viviendo nuestras vidas, de lo contrario simplemente existimos.

 "Lo que la luz es para los ojos, lo que el aire es para los pulmones, lo que el amor es para el corazón, lo es la libertad para el alma humano." - Robert Green Ingersoll

 

Un día leí un artículo sobre las palomas, y leí algo que realmente me llamo la atención. El articulo decía que las palomas silvestres tienen una experiencia de vida de alrededor de 5 años, mientras que las palomas en cautiverio pueden vivir 15 años o más. Luego de leer este articulo me pregunte: ¿Sería mejor vivir una vida más larga con todo lo que necesitamos para sobrevivir, pero sin libertad, o es mejor vivir menos con una vida menos confortable y segura, pero siendo libres?

Intentando encontrar una respuesta me dije a mi misma: Bueno, digamos que no puedo pensar como una paloma, no puedo saber qué es lo que ellas preferirían o que es lo mejor para ellas, pero si puedo pensar como un humano, y como nosotros somos seres libres, también son las palomas. Ambos tenemos algo en común, y esa es la necesidad de libertad, y creo que todo ser vivo tiene la misma necesidad. Ninguno de nosotros preferiría permanecer en cautiverio o en una prisión “con todo incluido” con el fin de vivir una vida confortable por muchos años, o por lo menos no es lo que los humanos queremos, o ¿a lo mejor sí?

 

 

 

“Nadie está más perdidamente esclavizado que aquellos que falsamente creen ser libres.” – Johann Wolfgang Von Goethe

 

 

 

Dude por un par de minutos y luego me pregunte a mí misma otras preguntas: ¿No es acaso de esa manera como la mayoría de los seres humanos en este planeta viven actualmente? ¿Acaso no vivimos en cautiverio? Lo que quiero decir es: ¿No caemos constantemente en la trampa de vivir como prisioneros de nuestra zona de confort? Porque eso es lo que nuestra zona de confort es. Es la jaula en la cual nos hemos encerrado a nosotros mismos con el propósito de sobrevivir. De hecho, eso es lo que hacemos, sobrevivimos, existimos, ¿pero vivimos realmente?

La realidad es que vivir en nuestra zona de confort solo nos otorga el sentimiento de estar verdaderamente vivos y libres, lo que en realidad es simplemente una ilusión, es por ello que están fácil para nosotros vivir allí, pretendiendo ser felices, porque nos da la idea de que allí podemos tener todo lo que queremos con el fin de vivir una vida confortable, feliz, y en paz. Pero con el fin de sobrevivir nos rehusamos a vivir la vida que queremos porque hacerlo significaría abandonar nuestra zona de confort, y eso significaría ponernos en riesgo, en donde todo lo que tenemos podría desvanecerse en un abrir y cerrar de ojos.

 

 

 

“La libertad significa que no tienes obstáculos para vivir tu vida como eliges. Cualquier otra cosa es una forma de esclavitud.” – Wayne Dyer

 

 

 

¿En libertad o en cautiverio? ¿Confortable o incomodo? ¿Libre o enjaulado? ¿Qué elegirías si supieras que vas a morir en un año? ¿Seguirías haciendo lo que estás haciendo ahora? Porque si no lo haces, significa que ya vives en cautiverio. La realidad es que nuestro futuro no está garantizado, y no importa que tan seguros creamos estar, en cualquier momento puede ser nuestra hora. Lo que importa es vivir nuestra vida, y no simplemente existir. De otra forma, ¿Cuál sería el sentido de la vida?

Lo que quiero decir es: ¿Cuántos años un ser humano puede vivir? ¿50? ¿60? ¿80 años? ¿Cuál sería el sentido de vivir 80 años si no has vivido en lo absoluto? Capaz has experimentado un vida segura y confortable, y eso es excelente, pero si no has perseguido un sueño, o no te has animado a ir tras una nueva aventura, o si no has seguido tu corazón, o si nos has hecho nada que te haya requerido abandonar tu zona de confort de vez en cuando, si no has experimentado el sentimiento de felicidad que se siente cuando eres libre de hacer lo que quieras sin dejarle a tus miedos, situaciones, personas, y nada detenerte, entonces no has vivido en lo absoluto.

 

 

 

 

La realidad es que tu vida es tuya, te pertenece a ti, y nadie más que tu tiene el poder de decidir qué hacer con ella, y lo mejor para ti, para mí, y para todos es hacer lo que nos hace felices. Pero siempre recuerda que vivir en cautiverio no es vivir, es simplemente existir, pero ser libre, mi Dios, ¡Eso sí que es vivir!

El Tiempo es Limitado: ¡Utilízalo Sabiamente!

Desde el día en que nacimos se nos ha concedido un maravilloso regalo del cielo: El regalo de tener el tiempo necesario para experimentar esta extraordinaria, hermosa, mágica, maravillosa y a veces complicada vida, pero el tiempo que se nos ha concedido es limitado y depende de nosotros utilizarlo sabiamente.

 

"La mala noticia es que el tiempo vuela, la buena noticia es que tú eres el piloto."

 

La vida es un maravilloso regalo, y también lo es nuestro preciado tiempo, ya que sin él no seriamos capaces de poder experimentar la maravillosa experiencia de estar vivos. El problema es que vivimos nuestra vida como si no tuviera fin, y es así que perdemos nuestro preciado tiempo como si fuese posible recargar nuestro tiempo de vida con más horas como lo hacemos en una tienda con nuestro teléfonos móviles cuando nos quedamos sin crédito. La realidad es que el tiempo es algo que no podemos volver a recuperar. Entonces las preguntas más importantes que deberíamos preguntarnos es: ¿Cómo voy a utilizar mí tiempo? ¿Voy a disfrutar cada segundo de él, o voy a gastar todo mi tiempo haciendo aquellas cosas que no deseo hacer?

Nuestro tiempo en este planeta es incierto, lo que nos ha dado la idea errónea de que tenemos suficiente tiempo, y es así que gastamos la mayor parte de nuestro tiempo haciendo aquellas cosas que no queremos hacer con el fin de poder comprar nuestra libertad más tarde, para que finalmente podamos hacer todo aquello que siempre quisimos hacer. La realidad es que los corazones de la mayoría de las personas dejan de latir antes de que hayan podido ser totalmente libres para poder disfrutar de sus vidas, ya que son solo algunos lo que se han animado a liberar de sí mismos las cadenas de la opresión y vivir libres para perseguir sus sueños.

 

 

 

“La verdadera moneda de la vida es el tiempo, no el dinero, y todos tenemos una cantidad limitada de eso.” – Robert Harris

 

 

 

El problema es que siempre estamos demasiado ocupados haciendo aquellas cosas que no queremos hacer, lo que nos deja poco tiempo para hacer aquellas cosas que amamos, y ese es el motivo por el cual hay tanta depresión y tristeza en los corazones de los humanos. El problema es que hemos aceptado convertirnos en esclavos de esta sociedad en la que vivimos, la cual nos ha enseñado que gastar nuestro tiempo trabajando en el sueño de alguien más es lo que corresponde, mientras que utilizar nuestro tiempo para seguir nuestro corazón es totalmente inadecuado y poco realista. Hemos caído en la trapa de pensar que gastar nuestro tiempo haciendo lo que no nos gusta está bien ya que por ello obtenemos una recompensa que nos permite vivir, la cual la mayoría de las veces consta de unas simples monedas y algún que otro día libre ofrecido por aquellos para los que trabajas. Me pregunto, ¿es esto realmente vivir?

Es increíble cómo hemos aceptado el hecho de que la vida solo puede ser realmente vivida los fines de semana, en las vacaciones, y días especiales. Es triste como gastamos la mayor parte de nuestro tiempo haciendo lo que no queremos, teniendo siempre excusas para no hacer lo que siempre quisimos hacer. Es increíble como siempre estamos muy ocupados ganando dinero que nos olvidamos de vivir la vida, nos olvidamos de disfrutar de nuestra familia y amigos, nos olvidamos de tener tiempo para nosotros mismos, tiempo para poder hacer lo que amamos, nos olvidamos de nuestras metas y sueños estando muy ocupados haciendo otras cosas menos importantes.

 

 

 

“El tiempo es gratis, pero no tiene precio. No puedes poseerlo, pero puedes utilizarlo. No puedes conservarlo, pero puedes gastarlo. Una vez que lo hayas perdido, ya no puedes recuperarlo.” – Harvey Mackay

 

 

 

¿Cuándo fue la última vez que hiciste aquellas cosas que amas? ¿Cuándo fue la última vez que disfrutaste la compañía de tu familia, hijos y amigos? ¿Cuándo fue la última vez que viajaste a un nuevo lugar? ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo emocionante? ¿Cuándo fue la última vez que disfrutaste de horas y horas conversando con un amigo? ¿Cuándo fue la última vez que realmente disfrutaste el hecho de estar vivo? ¿Cuándo fue la última vez que te sentiste verdaderamente libre?

Hay una gran verdad: Nosotros somos realmente felices cuando utilizamos nuestro tiempo haciendo todas aquellas cosas que amamos hacer, es por eso que deberíamos usar la mayor parte de nuestro tiempo siendo felices, haciendo todas aquellas cosas que amamos y no al revés.

Entonces podríamos decir que hay 24 horas en un día, lo que significa que tenemos 168 horas por semana, o entre 720 y 744 horas por mes, lo que nos da 8760 horas por año para disfrutar de las pequeñas y grandes cosas que la vida tiene para ofrecernos. La pregunta es: ¿Cuánto de ese tiempo vas a invertir en aquellas cosas que amas? La realidad es que la vida es corta y el tiempo vuela, y es por eso que deberíamos utilizar nuestro tiempo siendo felices, viviendo la vida de nuestros sueños. ¡No te atrevas a perder un segundo más de tu vida haciendo esas cosas que no quieres, recuerda que el tiempo que gastamos no se recupera!

 

 

 

La buena noticia es que sin importar tu edad, aún tienes tiempo para decidir vivir la vida a tu manera, haciendo aquellas cosas que amas, aquellas cosas que te hacen feliz y que le dan un significado a tu vida. Entonces, ¡Sal y disfruta de la vida, no pierdas tu tiempo entre amargura y frustración, no hay tiempo para ello, el tiempo es corto y limitado, y es por ello que solo hay tiempo para ser feliz!

Juzga Menos, Ama Más

 

El problema en nuestra sociedad es que juzgamos demasiado. Vamos por la vida juzgando a todos a nuestro alrededor como si fuésemos seres superiores de otra galaxia, y por eso creemos que todo lo hacemos bien y que nuestras decisiones siempre son las correctas. Pero la verdad es que somos todos seres humanos, y por eso todos tenemos el derecho de actuar como queramos de acuerdo a nuestra visión sobre la vida.

 

Juzga Menos, Ama Más

 

“No juzguéis, para que no seáis juzgados, porque con el juicio con que juzgáis seréis juzgados, y con la medida con que medís, se os volverá a medir.” – Mateo 7:1-2

 

 

 

Perdemos tanto tiempo juzgando a otros que nos olvidamos de juzgarnos a nosotros mismos, y ahí es donde comienza el problema, porque si vamos a juzgar, entonces empecemos por nosotros mismos, y así podríamos ver el motivo por el cual actuamos como actuamos cada día, lo que nos haría entender que todos tienen alguna razón dentro de su corazón para decir las cosas que dicen, y para actuar como actúan.

Es fácil para nosotros juzgar a alguien, lo que es difícil para nosotros es ponernos en los zapatos de alguien más. Si pudiéramos hacer eso, y si no solo pudiéramos ponernos en los zapatos de alguien más, sino que también pudiéramos sentir lo que la otra persona está sintiendo muy dentro de su corazón, estoy segura de que nos llevaríamos una gran sorpresa, y nunca juzgaríamos a otra persona de nuevo en nuestra vida.

 

 

 

Si juzgas a la gente, no tienes tiempo para amarla” – Madre Teresa

 

 

 

Es fácil para nosotros juzgar a las personas todo el tiempo, es fácil para nosotros juzgar a las personas por la forma en la que actúan, por la forma en que hablan, por la forma en la que piensan y sienten, por la forma en la que lucen, o por la forma en la que se visten, es fácil para nosotros juzgar a las personas por lo que hacen y dicen, y también es fácil para nosotros juzgarlas por las decisiones que ellos toman. ¿Y porque es tan fácil para nosotros juzgar? Porque no tenemos idea de lo que la otra persona tiene en su mente y en su corazón, y no estamos ni siquiera cerca de saber cómo una persona se siente dentro de su corazón, debido a que podemos saber la historia de alguien, pero jamás podremos saber cómo alguien verdaderamente se siente adentro de su corazón.

Juzgar a otros no nos hace mejores, sino todo lo contrario, debido a que nos definimos a nosotros mismos cada vez que juzgamos a otra persona, y el acto de juzgar a otra persona refleja cómo nos sentimos sobre nosotros mismos. Cada vez que juzgamos, expresamos nuestra falta de amor por nosotros mismos y por la vida, ya que requiere tener mucho amor, tolerancia y compasión para no juzgar a alguien nunca más, y así entenderlos incluso cuando no estemos de acuerdo con esas personas en muchos aspectos de la vida.

 

 

 

“Cuando juzgas a otros, no los defines, te defines a ti mismo” – Wayne Dyer

 

 

Lo que creo es que el mundo sería un mejor lugar si pudiéramos aprender a entendernos entre nosotros incluso cuando pensemos o actuemos diferente, porque no hace ningún bien el ir por la vida juzgando a otros, nada va a cambiar si seguimos haciéndolo, diferente seria si pudiéramos dejar de juzgar y simplemente hacer una observación, con el simple propósito de ayudar a alguien más y no para condenarlo.

Lo que quiero que entiendan es que para mí está bien están en desacuerdo con alguien, ya que somos todos humanos, pero todos tenemos diferentes creencias, pensamos y hablamos de diferentes modos y sentimos de diferentes maneras, y todos deberían caminar su propio camino, pero con el fin de encontrar la paz, debemos aprender a entendernos y aceptarnos como somos, porque cada uno actúa según su visión personal sobre la vida de acuerdo con sus experiencias en este mundo.

 

 

Te mereces que te entiendan y que no que te juzguen, y así toda persona en este mundo merece lo mismo, por lo tanto si no quieres ser juzgado, entonces no juzgues a otros, compréndelos y ayúdalos para que puedan ser la mejor versión de sí mismos, y luego deja a cada ser seguir su propio camino.