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Mundo Superficial

Vivimos en un mundo superficial en donde lo importante es tener una vida y un aspecto que luzcan bien en el exterior sin importar el interior, lo profundo, y lo esencial. Estamos tas preocupados sobre nuestro aspecto externo que nos hemos olvidado de prestar atención al tipo de persona en la cual nos hemos convertido. Nos hemos olvidado que no somos simplemente un cuerpo, sino que somos almas, almas que habitan un cuerpo.

 

 

"Si todo el mundo fuera ciego, a cuanta gente impresionarías? Boona Mohammed

 

 

Las relaciones entre los humanos han entrado en una decadencia que parece no tener vuelta atrás, ¿y por qué? Porque hemos cambiando nuestros más valiosos valores que tenemos como seres humanos por basura barata, la cual ha consumido nuestro espíritu y alma, olvidándonos lo que realmente es importante, alejándonos del camino, y perdiendo el control de nuestras vidas.

Tener un buen aspecto, y poseer grandes cantidades de cosas materiales se ha vuelto la más grande motivación de nuestras vidas. Ya no nos preocupamos por la persona que somos, nos ha dejado de importar si somos seres de amor, compasión, entendimiento y amabilidad, si somos leales, o respetuosos, ya no nos preocupa como tratamos a otros, vivimos en la parte superficial de la vida sin adentrarnos en nada mas profundo, ya que gastamos la mayoría de nuestro tiempo haciendo que nuestra vida luzca bien en el exterior para así ser aceptados y pertenecer a esta sociedad superficial.

 

 

 

 

“Hoy en día el hombre conoce el precio de todo y el valor de nada.” – Oscar Wilde

 

 

 

 

Si nos ha dejado de importar nuestros valores y nuestra alma, ¿Qué es entonces lo que realmente nos importa? Nos importa como nuestra imagen es vista por la sociedad. Es ese el motivo por el cual nos importa tener la mejor ropa, cuanto más se vea la marca mejor, nos importa tener la casa más grande, el auto más lujoso, el ultimo teléfono móvil, el televisor más caro, y todas las cosas materiales que nos han otorgado una idea errónea sobre la felicidad. Además de esto nos importa tener el cuerpo perfecto, ser hermosos, nos preocupa el maquillaje, el pelo, las uñas, el bronceado, la dieta más nueva y más absurda, además nos enloquece el dinero y nos obsesiona tener cada vez más, nos importa la fama, el poder, y todas aquellas estúpidas cosas creadas por aquellos que dominan el mundo para entretener nuestras mentes y hacernos ignorantes, para así ellos poder volverse más ricos y poderosos. Hemos caído en un juego siniestro, que nos ha quitado todo aquello que nos hacía humanos, volviéndonos objetos sin alma, victimas de todas aquellas despiadadas corporaciones.

Las relaciones sociales entre los humanos se han vuelto un desastre, los valores más importantes están en peligro de extinción, cada ser humano se preocupa de sus propios asuntos, sin importarle que le sucede a la persona de al lado. El mundo muere cada día, hay personas que viven una vida de miseria, muriendo con agonía, gritando por ayuda, y llorando en silencio, personas que han sido olvidadas por nosotros, y por todos aquellos que están más preocupados en obtener más dinero, más poder, más cosas materias, más belleza, más seguidores en las redes sociales, y más estupideces. La mayoría están tan ocupados que no tienen tiempo para ayudar a otros, o siempre tienen una excusa para no hacerlo, luego están los que hacen algo por el beneficio de alguien más, y otros que lo hacen por su propio beneficio, o por búsqueda de reconocimiento.

 

 

 

 

“Me gustaría que todos pudieran ser ricos y famosos y conseguir todo lo que siempre han soñado. Así podrán ver que esa no es la respuesta.” – Jim Carrey

 

 

 

 

Si, vivimos en un mundo superficial. Un mundo en donde las personas solo se preocupan por las apariencias, por lo externo, y así se han olvidado de lo que más importa, que es todo aquello que no se ve, el interior, lo más profundo y esencial de la vida. Esto ha generado distintas consecuencias como, por ejemplo: Padres que están más preocupados por sus trabajos, por generar más dinero, para comprar una casa más grande, un auto más lujoso. Padres que han olvidado de los valores más importantes, criando a sus hijos sin ellos, pero si con cosas materiales. Padres que se preocupan más por lo externo de la vida de sus hijos, sin importar si crecen sin valores, sin apreciación por la vida, la naturaleza y todo ser de este planeta.

Luego tenemos parejas que se preocupan más por lucir bien en una foto para las redes sociales, antes que preocuparse en lo más importante de una relación que es el amor, el respeto, la honestidad, la compresión y la amabilidad. Estas parejas se preocupan más del que dirán, de las apariencias ante el resto, antes que preocuparse por ser honestos, leales, e incondicionales entre ellos. Luego tenemos personas en los trabajos que solo se enfocan en ser los mejores, en competir constantemente, en obtener más dinero, estas personas no están preocupadas por si tienen que destruir a otro para conseguir el éxito. También podemos ver amigos que son leales en los buenos momentos, pero que desaparecen rápidamente en los malos. Amigos que parecen ser amigos, pero cuando llega el momento de alegrarse por el éxito de otro, no lo hacen, o te sonríen con una sonrisa falsa mientras te clavan un puñal por la espalda.

 

 

 

 

“La belleza es cómo te sientes por dentro. Y se refleja en tus ojos. No es algo físico.” – Sophia Loren

 

 

 

 

Los ejemplos son interminables. Lo que quiero demostrar aquí es que hemos hecho a un lado lo esencial y más importante de la vida, y nos hemos enfocado en lo superficial. Esto no significa que debamos dejar de aspirar a tener más posesiones materiales, o un trabajo mejor, o más dinero, o poder, o dejemos de prestarle atención a nuestro aspecto exterior, pero no debe volverse nuestra prioridad, para así no dejar de lado aquellas cosas que realmente importan, que llenan nuestra alma y curan nuestras heridas. Es cuando vivimos de forma más espiritual que nuestra vida se ve más completa. Vivir de una forma más profunda es lo que le da otro sentido a la vida y un significado aún mayor.

Si intentáramos primero lucir bien en el interior, es decir, si intentáramos enfocarnos primero en el interior, y trabajáramos más en convertirnos la mejor versión de nosotros mismos, las relaciones entre los humanos serian menos falsas y más reales, nuestro amor seria menos falso y más real, más profundo y puro, y así este mundo sería mejor para todos. Nos enseñaron que para tener éxito hay que competir, hay que destruir al de al lado, mentira, porque al final el éxito de todos depende de nuestra unidad, de trabajar en equipo.

 

 

 

 

Lo que tú puedes darle a este mundo como humano para hacerlo un mejor lugar para ti y para todos, para crear un mundo de amor y paz, es lo más importante que existe, todo lo demás, todo lo superficial es secundario. Unámonos y juntos crearemos un mundo mejor.

Sin Riesgo No Hay Gloria

En el camino hacia nuestras metas y sueños vamos a tener que enfrentarnos con muchos riesgos. Cada meta y cada sueño implica un riesgo. La decisión de tomar ciertos riesgos o no es lo que va a determinar ya sea nuestra victoria o nuestra derrota. Los riesgos son simplemente desafíos que nos acercan a nuestros sueños. Entonces, ¿Estas listo para tomar los riesgos necesarios y convertir tus sueños en realidad?

 

 

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La vida misma es un riesgo, desde que nacemos enfrentamos distintos riesgos. Cuando somos niños tomamos riesgos todo el tiempo, incluso cuando le tememos a lo desconocido tomamos riesgos con el fin de descubrir, aprender y crecer, y una vez que descubrimos lo que podemos conseguir al tomar riesgos, nos convertimos en imparables tomadores de riesgos. El problema cuando crecemos es que nuestros riesgos se vuelven mayores, y así nuestros miedos se incrementan, paralizándonos, y es en ese momento cuando dejamos de caminar hacia delante en la dirección de nuestros sueños, renunciando a la vida que siempre hemos soñado.

Los riesgos dan miedo, ese es el motivo por el cual preferimos evitarlos. La verdad es que tomamos riesgos todo el tiempo, incluso sin saberlo. El simple acto de levantarse de la cama implica un riesgo. Cada acción que tomamos, en mayor o menor medida implica un riesgo. El problema es que nuestros miedos son directamente proporcionales a la magnitud de nuestros riesgos, y cuando el riesgo que debemos enfrentar es enorme, nuestros miedos terminan ganando la batalla, y todos nuestros deseos rotos en pedazos son enterrados en el olvido.

 

 

 

 

 

“El riesgo más grande es no tomar ningún riesgo. En un mundo que cambia tan rápidamente, la única estrategia garantizada a fracasar es no tomar riesgos.” – Mark Zuckerberg

 

 

 

 

 

Por lo tanto, con el fin de hacer nuestras metas y sueños realidad vamos a tener que tomar cada riesgo necesario. Pero, ¿Eso significa que debemos tomar cada riesgo posible? Bueno, la respuesta va a depender de nuestras metas y sueños y del tipo de riesgo que debamos tomar para poder alcanzarlos. Si lo que podemos conseguir al tomar un cierto riesgo es mayor de lo que podemos perder entonces deberíamos aceptar el desafío y tomar el riesgo, pero si podemos perder más de lo que podemos ganar, entonces deberíamos pensarlo dos veces antes de tomar el riesgo.

La clave es pensar primero, y analizar todas las probabilidades. Si están más a tu favor que en contra, deberías entonces intentarlo y tomar el riesgo, y si ganas, entonces harías tus sueños realidad o al menos estarías un paso más cerca de poder lograrlo. Y en el caso de que pierdas, no perderías mucho, y siempre podrás empezar de nuevo y armar un nuevo plan y hacer las cosas de una forma diferente en el futuro.

 

 

 

 

 

“Aquél que no es lo suficientemente valiente como para tomar riesgos no logrará nada en la vida.” – Muhammad Ali

 

 

 

 

 

Por ejemplo, si tú quieres una vida mejor para tu familia, y tú vas y apuestas todo lo que tienes en la ruleta, es muy probable que termines perdiéndolo todo. En este caso es mejor no tomar este tipo de riesgo y elegir una opción diferente. Pero imaginemos que tienes una mejor oferta de trabajo para una compañía diferente en una ciudad distinta, y tienes miedo de empezar una nueva vida, pero si realmente quieres algo mejor para tu familia, entonces deberías animarte a tomar el riesgo, porque lo que perderías sería menor de lo que podrías ganar incluso si ese riesgo no termina saliendo como querías.

Es por este motivo que los riesgos son tan importantes, porque son grandes maestros. Nos enseñan algo sobre nosotros que no sabíamos, nos enseñan a hacer algo que antes no sabíamos hacer, nos enseñan a actuar de una manera diferente, nos hacen crecer, nos hacen más sabios, nos hacen evolucionar, abren puertas que estaban cerradas y hacen que nuestros sueños y metas se vuelvan una realidad.

 

 

 

 

 

“Sólo aquellos que se arriesgan a ir demasiado lejos pueden descubrir hasta dónde se puede llegar.” – T.S. Elliot

 

 

 

 

 

Por lo tanto, si quieres cambiar tu vida, si quieres alcanzar una cierta meta o hacer que un sueño se vuelva realidad tu deberás tomar todos los pasos necesarios y tomar todos aquellos riesgos en donde las probabilidades estén altamente a tu favor. Tómate el tiempo para pensar sobre el riesgo que debas tomar, analiza las probabilidades, pero no permitas que tu mente se enfoque en lo que puede salir mal, sino en lo que puede salir bien. Si ese sueño que tienes, si esa meta que tienes es lo que realmente quieres, y si será realmente para tu propio beneficio, las probabilidades estarán siempre a tu favor, por lo tanto ¡no lo pienses demasiado, toma el riesgo y obtén la gloria!

 

 

 

 

 

¿Las probabilidades de obtener un resultado positivo son altas? ¿Puedes llegar a ganar más de lo que puedes perder si tomas el riesgo? Si la respuesta es sí, no lo pienses de nuevo, no permitas que tus miedos interfieran con tus sueños y con confianza ¡ve a hacia delante y toma el riesgo!

Cuando Nuestro Mundo Tiembla: Enfrentando Cambios

Los cambios son parte de la vida, y en algún punto de nuestras vidas nos vamos a enfrentar cara a cara con ellos. Los cambios son difíciles de digerir, incluso cuando los buscábamos. El problema es que los cambios nos causan temor porque nosotros tememos aquello que desconocemos, y cuando surge un cambio, nuestro mundo tiembla. Por lo tanto, nosotros vamos a tener dos opciones: Podemos enfrentarlos y bailar al ritmo del temblor, o podemos escondernos y dejar que el temblor nos entierre.

 

 

"La unica manera de darle sentido a los cambios es sumergirse en ellos, moverse con ellos, y unirse al baile." - Alan Watts

 

 

Muchas veces en nuestras vidas vamos a tener que enfrentarnos a diferentes tipos de cambios, algunos de ellos van a ser creados por nosotros, y otros van a ser creados para nosotros. Los primeros son los más fáciles de digerir, porque la mayoría de ellos son el resultado de nuestros propios deseos, y estos suceden porque nosotros permitimos que sucedan, estos son creados por nosotros, voluntariamente, a través de nuestras propias decisiones y acciones. Pero los segundos son aquellos que no buscábamos, estos suceden de repente, sin esperarlos, sin llamarlos.

Todos los cambios nos desestabilizan y hacen temblar nuestro mundo. La razón es porque estos nos fuerzan a abandonar la costa y a entrar en territorios desconocidos, nos empujan lejos de nuestra zona de confort desestabilizándonos completamente. Pero una vez que los enfrentamos, nosotros los desafiamos, y es en ese preciso momento cuando encendemos la llama que hace arder nuestro corazón, dándonos el poder y la fuerza para enfrentar los nuevos cambios en nuestras vidas, y cambiar toda nuestra realidad.

 

 

 

“Todo cambio es difícil al principio, confuso a la mitad, y maravilloso al final.” – Robin Sharma

 

 

 

Los cambios son muchas veces inevitables, a veces porque no hay ninguna otra opción, no hay otra alternativa, no hay escape, y no podemos evitarlos. Estos simplemente aparecen, son reales, y podemos aceptarlos y salir victoriosos, o podemos pelear una batalla ya perdida. ¿Por qué una batalla ya perdida? Porque cuando un cambio inesperado se nos ha presentado en nuestras vidas no podemos evitarlos, y la única forma de salir victoriosos es seguir hacia adelante. Resistir los cambios solo nos conducirá hacia nuestra derrota.

Por lo tanto, ya sea que enfrentemos un cambio que hemos creado nosotros o un cambio inesperado, primero debemos aceptarlo, nos guste o no nos guste, lo que no quiere decir que debamos conformarnos. Si este nuevo cambio no es de nuestro agrado, entonces debemos pensar la forma de crear el tipo de cambio que sí nos gustaría que suceda en nuestras vidas, y hacerlo realidad. No podemos luchar con el pasado, no podemos pelear con lo que ya sucedió, pero si podemos hacer todo lo necesario para crear el futuro que queremos.

 

 

 

“No es la más fuerte de las especies la que sobrevive, ni tampoco la más inteligente, sino aquella que más se adapta al cambio.” – Leon C. Megginson

 

 

 

La primer y más importante cosa que debes saber con el fin de enfrentar cualquier cambio en tu vida es que nada va a permanecer igual, todo cambia, todo se transforma. El mundo está constantemente moviéndose, y suceden cambios todo el tiempo. Van a existir aquellos que van a ser creados por nosotros mismos, y van a existir aquellos que sucederán sin que los busquemos, pero debemos saber que todo cambio está a nuestro favor, y no en contra. Puede no verse de esa forma, pero al final siempre serán un beneficio para nosotros si le damos la oportunidad. Los cambios nos hacen cambiar, y ese es el propósito de los cambios que suceden en nuestras vidas, porque estos nos hacen crecer, nos hacen fuertes, nos hacen evolucionar y desarrollan el potencial escondido dentro nuestro.

 

 

 

 

Permitamos que los cambios sucedan, dejémoslos fluir, y enfrentémoslos con coraje y confianza, sabiendo que tenemos el poder para crear la vida que queremos. Con confianza en Dios, en ti mismo y en tu vida, sigue moviéndote al ritmo de los cambios. ¡Cierra tus ojos y sigue bailando!

Libera el Dolor y Sana tu Corazon

Van a existir diferentes momentos en nuestras vidas en donde vamos a sentir dolor. Este podrá ser un dolor superficial, o un dolor más profundo, a veces podrá ser por segundos, por horas, por meses o incluso años, y a veces nunca se irá, quedándose atrapado en nuestro cuerpo, contaminando nuestra alma, y rompiendo nuestros corazones, y la única forma de que deje de lastimarnos es sacándolo de nuestros corazones, permitiéndole que se aleje de nuestras vidas.

 

 "Busca en tu interior un lugar donde haya alegria, y esa alegria borrara el dolor." - Joseph Campbell

 

 

Hay tres tipos de personas: Aquellas que se tragan el dolor, lo digieren, y logran sacarlo de sus mentes y corazones, luego están aquellas personas que lo tragan, y lo dejan dentro, dejando que los destruya por dentro, volviéndose sus víctimas, y luego están aquellas personas que lo tragan, y lo esparcen por todo su ser como veneno corriendo por sus venas, conminando sus corazones, volviéndose un reflejo de su dolor.

El primer tipo de personas no están exentas de sentirlo, de hecho, es muy probable que lo hayan sentido cientos de veces en su pasado, y posiblemente lo sientan muchas veces más a lo largo de sus vidas, pero lo que hace la diferencia entre este tipo de personas y los otros dos tipos de personas es que estas no le permiten a el dolor controlar sus vidas. Por lo tanto, una vez que lo sienten, buscan la forma de removerlo de sus corazones tan pronto como sea posible.

 

 

 

“Cosas malas suceden; como respondo ante ellas define mi carácter y la calidad de mi vida. Puedo decidir yacer en una tristeza eterna, inmovilizado por la gravedad de mi perdida, o puedo decidir afrontar el dolor y apreciar el regalo más preciado que tengo: la vida misma.” – Walter Anderson

 

 

 

El segundo tipo de personas son aquellas que lo sienten, pero no son capaces de liberarlo de sus corazones, guardándolo muy dentro suyo. El problema con esto es que mientras que estas personas pueden tener una sonrisa en sus caras, muy dentro de sus corazones el dolor los va matando lentamente. Estas personas no lo liberan de ninguna forma, sino que se lo guardan para sí mismos. El problema es que se vuelven prisioneros de su dolor, este los destruye por dentro día tras día, y a veces se vuelve tan intolerable que la persona se rinde ante él, a veces acabando con su propia vida.

El tercer tipo de personas son como el segundo tipo de personas, pero hay una gran diferencia entre ellas. La mayor diferencia es que estas personas intentan liberarlo y detener su sufrimiento causándole dolor a otro. El problema es que el dolor que sienten les ha consumido sus corazones, y contaminado sus mentes. Estas personas están tan destruidas por dentro que la única forma en la que se pueden revelar frente a tanto dolor es volviéndose ellos mismos la personificación del dolor, causando sufrimiento a otros con el fin de sanarse a sí mismos.

 

 

 

“Estos dolores que sientes son mensajeros. Escúchalos.” – Rumi

 

 

 

Como podemos ver el dolor es algo que debes dejar salir de tu corazón antes que destruya la persona que realmente eres. No es siempre posible evitar sentirlo, de hecho, no deberíamos forzarnos a no sentirlo, sino que deberíamos aceptarlo, saborearlo, digerirlo, aprender de él y cuando estemos listos debemos dejarlo ir.

¿Cómo lo liberamos entonces? Bueno, la respuesta va a depender de la persona que lo siente, pero la mejor forma es sabiendo que el sentimiento de dolor no borrara el motivo que lo causo en primer lugar. Por lo tanto, debemos enfocarnos en algo más, algo que nos haga sentir bien, y debemos ser sobre todo pacientes y darnos tiempo, sabiendo que tarde o temprano el dolor se ira. Hay que saber que el dolor nos traerá más dolor, y nunca lo contrario, no cambiara lo que sucedió ni tampoco cambiara nuestro futuro, ya que depende de nosotros permitir que nos destruya, o destruirlo nosotros antes. Debemos enfocar nuestra mente en aquello que nos hace bien, evitando todo contacto con aquello que fomente ese dolor.

 

 

 

“Mi objetivo es olvidar el dolor de la vida. Olvidar el dolor, burlarse del dolor, reducirlo y reír. ” – Jim Carrey

 

 

 

Podemos ser las victimas de nuestro dolor y permitirle que controle nuestras vidas, o podemos ser los creadores de nuestro propio destino. Si elegimos la primera opción estaremos a merced de nuestro dolor, en cambio, si elegimos la segunda opción nosotros tendremos el poder para controlar nuestras vidas y decidir qué hacer con ella. No será fácil, pero es posible. No siempre podremos evitar el dolor, pero siempre podremos decidir qué hacer con él. Transfórmalo en algo hermoso y así cambiaras toda tu vida. Intenta ver el lado positivo, no te cuestiones lo que paso, el pasado no existe, enfoca tu mente en este momento, y crea lo que quieras experimentar mañana.

 

 

 

 

Hoy es el día en el que puedes liberar el dolor que estas sintiendo, es ahora el momento para decidir dejarlo ir ¡y empezar una nueva vida!

El Hábito de Poner Excusas

Nos limitamos a nosotros mismos y saboteamos nuestros sueños, metas y deseos a través de nuestras excusas. Nuestras propias excusas crean barreras entre nosotros y nuestros sueños, alejando de nosotros todo lo que siempre hemos querido. Por lo tanto, si lo que deseamos es convertir nuestros sueños en realidad, entonces debemos empezar por dejar el hábito de poner excusas.

 

 El noventa y nueve porciento de todos los fracasos provienen de personas que tienen el habito de poner excusas.

 

 

Cada día ponemos una nueva excusa para no hacer las cosas que siempre hemos querido hacer. Nos convencemos a nosotros mismo a través de las excusas que ponemos, y las usamos como justificación por no seguir el camino que nos conduciría a la realización de nuestras metas y sueños. Nuestras excusas nos condenan a vivir una vida que no queremos, y lo peor de todo es que creemos que esas excusas son válidas, culpándolas por nuestro fracaso, cuando en realidad, somos nosotros la causa de nuestro propio fracaso.

¿Por qué ponemos tantas excusas todo el tiempo? ¿Por qué nos castigamos de tal forma? ¿Por qué nos condenamos a vivir una vida que no queremos? ¿Por qué nos negamos a vivir el tipo de vida que nos otorgaría todo aquello que siempre hemos buscado? La respuesta es simple: porque es mucho más fácil de esa forma. Es más fácil poner excusas y no hacer nada, que hacer todo lo que se re quiere hacer con el fin de alcanzar nuestras deseadas metas y hacer todos nuestros sueños realidad.

 

 

 

“Si realmente quieres hacer algo, encontrarás una manera. Si no, encontrarás una excusa.” – Jim Rohn

 

 

 

Al poner excusas elegimos la salida fácil, y con fácil no quiero decir menos dolorosa. Porque es muy doloroso trabajar duro con el fin de alcanzar nuestras metas, pero es más doloroso estar atrapado en una vida que no queremos, haciendo las cosas que no nos gusta, y es todavía mucho más doloroso saber que somos nosotros mismos el motivo por el cual no hemos hecho todas aquellas cosas que siempre hemos querido hacer. Es difícil reconocer que al final, nadie es más responsable que nosotros por nuestro propio fracaso.

Constantemente escucho gente diciendo: “No tengo suficiente dinero”, “No tengo tiempo”, “Mi familia no me lo permitiría”, “No tengo los recursos necesarios”, “Tengo que trabajar, “Es muy difícil”, “Estoy muy cansado/a”, “No tengo el conocimiento”, “Tengo que cuidar de mis hijos”, “Estoy muy viejo”, “Soy muy joven”, “Mi marido/esposa/madre/padre no me lo permitiría”, “Tengo muchas cosas que hacer”, entre otras cosas. ¿Alguna vez has escuchado cosas como estas? Ya lo creo. Por mi parte, las he escuchado de muchas personas, incluso de mi misma. Estamos contantemente poniendo excusas, y creemos que son válidas, y bajo la frase “No pongo excusas, simplemente estoy siendo realista” nos justificamos.

 

 

 

“La único que está entre tú y tu meta es la historia que te sigues contándote a ti mismo sobre por qué no puedes lograrlo.” – Jordan Belfort

 

 

 

La verdad es que nada puede limitarnos, excepto nuestros propios pensamientos. Siempre hay alguna forma de hacer algo, y la mayoría de las veces no van a ser sencillas, no van a ser simples, pero valdrá la pena. Por lo tanto, con el fin de alcanzar nuestras metas y convertir nuestros sueños en realidad debemos dejar el habito de poner excusas. Si quieres ser exitoso, si quieres alcanzar tus metas, deberás dejar de buscar excusar, y empezar a buscar soluciones. Si otras personas están haciendo lo que les gusta hacer, si alguien está viviendo la vida de sus sueños, si alguien ha conseguido lo que a ti te gustaría conseguir, no es debido a que ellos han tenido suerte, sino que han dejado el hábito de poner excusas. Estas personas han decidido hacer todo lo posible para convertir sus sueños en realidad, y tú también puedes hacer lo mismo.

Deja de pensar por un segundo los motivos por los cuales no puedes hacer algo, y comienza a pensar en cómo podrías hacerlo. ¿Qué estarías haciendo ahora si supieras que todo es posible? ¿Qué puedes hacer ahora mismo que te acercara al lugar que quieres estar? ¿Cuáles serían los pasos indicados para poder alcanzar tus metas?

 

 

 

 

Se por mi propia experiencia que maravilloso es hacer aquellas cosas que alguna vez creí no poder hacer. Siempre parece imposible, hasta que se hace. Por otro lado, ¿Qué puedes perder con intentarlo? Toma responsabilidad por tu vida, y consigue una forma de hacerlo o crea una, ¡y vive la vida que siempre haz imaginado!

Los Pequeños Pasos Conducen al Éxito

Con el fin de alcanzar toda meta y hacer realidad todo sueño, debemos dar pequeños pasos cada día, porque son aquellos pasos los que nos acercan a nuestra meta, son estos pasos los que nos conducen hacia el éxito. En un artículo anterior he escrito sobre la importancia de dar el primer paso. El primer paso es decisivo, y cada paso que damos luego nos acerca al lugar donde queremos llegar. Podemos hacer todos nuestros deseos y sueños realidad, de un paso a la vez.

 

 

 

El exito es la suma de pequeños esfuerzos, repetidos dia tras dia. Robert Collier pasos 

 

 

La clave para alcanzar nuestras metas yace en los pequeños pasos que damos día a día. La cantidad de pasos que debemos hacer con el fin de alcanzar nuestras metas va a depender de la magnitud de nuestra meta. El problema es que a veces nuestros sueños y metas son tan grandes que es fácil abrumarse con todas las cosas que debemos hacer con el fin de hacerlos realidad, y es en aquel momento en donde la mayoría de las personas se dan por vencidas.

Si la mayoría de las personas fracasan en alcanzar sus metas no es porque la vida es injusta y solo beneficia a unos pocos, sino que fracasan porque se han negado a tomar los pasos necesarios para alcanzar sus metas. La diferencia entre aquellos que son exitosos y aquellos que no, no es la suerte sino el compromiso. Es verdad que para muchas personas las cosas son más fáciles que para otras, o así lo parece, pero la realidad es que eso no puede ser usado como excusa para darse por vencido, sino que en lugar debería usarse como motivación para seguir hacia adelante.

 

 

 

“Cada día haz algo que te acerque a un mejor mañana.” – Doug Firebaugh

 

 

 

Por lo tanto, la cosa más importante que podemos hacer luego de haber dado el primer paso en dirección a nuestras metas y sueños es dividir esa meta en metas más pequeñas y más “alcanzables”. Imaginemos a modo de ejemplo que tú meta para los dos próximos meses es conseguir un trabajo. Por lo tanto, con el fin de conseguir esa meta, tú deberás seguir diferentes pasos, como, por ejemplo: escribir tu CV, enviarlo a diferentes compañías, prepararte para distintas entrevistas, entre otras cosas. Algunos de esos pasos serán más sencillos que otros, y a veces, deberás repetir uno de los pasos otra vez debido a que la primera vez no salió como querías, pero si no te das por vencido, tarde o temprano alcanzarás tu meta.

Por lo tanto, podemos decir que cada meta funciona de la misma forma que ese ejemplo. Podremos tener otras metas, más grandes o más pequeñas, pero todas son posibles de alcanzarse. Por eso, lo mejor que podemos hacer con el fin de conseguir esas metas y hacer realidad nuestros sueños, es dividir cada meta en pequeños pasos, o en metas más “alcanzables”. Aquellas metas se verán más posibles, más cercanas, más reales, lo que nos dará la idea de que podemos lograrlo, y una vez que vayamos cumpliendo cada pequeña meta, dando pasos más largos o más cortos, estaremos un poco más cerca de nuestra mayor meta.

 

 

 

“Descubre lo que quieres hacer, mantén el pensamiento firmemente, y haz todos los días lo que se deba hacer, y a cada puesta del sol estarás un poco más cerca de tu meta.” – Elbert Hubbard

 

 

 

Lo que sucederá cuando logremos superar con éxito una de esos pequeñas pasos es que nos sentiremos muy bien incluso si fueron muy pequeños, esto se debe a que el cerebro no conoce la diferencia entre una meta u la otra, este busca constantemente alcanzar metas sin importar cuán grande o pequeña sea, por lo tanto, cada victoria, sin importar su tamaño inundara nuestra mente, cuerpo y alma con emociones positivas, lo que nos hará sentirnos bien con nosotros mismos, creando en nuestra mente la creencia de que podemos lograrlo, y si creemos que somos lo suficientemente capaces como para conseguir lo que sea que nos propongamos, entonces no habrá nada que pueda detenernos.

Aquí tengo otro ejemplo: Digamos que quieres perder peso, y tu meta es perder 10kg, tu puedes dividir aquella gran meta en pequeños pasos o incluso en pequeñas metas. Por ejemplo, puedes comenzar perdiendo 1 kilo por semana. Aquella es una meta mucho más alcanzable y más sencilla de lograr, lo que evitara que te sientas abrumado sobre la idea de perder 10kg, y así deberás dividirla en pequeños pasos, para poder cumplirla. Siempre que te propongas una meta más pequeña, tu puedes realizar una lista con todos los pasos que necesitas tomar con el fin de alcanzarla, y paso a paso tu alcanzarás esa meta. Como resultado de dar pequeños pasos, tu estarás un paso cada vez más cerca de alcanzar tu meta. Tu puedes seguir logrando aquellas pequeñas metas, paso a paso, hasta que finalmente consigas tu mayor meta.

 

 

 

“El hombre que mueve montañas comienza apartando pequeñas piedras.” – Proverbio Chino

 

 

 

Aquellos pequeños pasos son los que nos conducirán hacia el éxito. Por lo tanto, deberás preguntarte a ti mismo las siguientes preguntas: ¿Cuál es tu gran meta? ¿Ya has tomado el primer paso? Si así es, entonces ¿Cuáles son los pasos que deberías dar con el fin de alcanzar esa meta? Si tu meta es demasiado grande, y se ve difícil y lejana te convendrá dividirla en metas pequeñas y en pequeños pasos. ¿Es posible que puedas dividir tu meta en metas más pequeñas y alcanzables? ¿Qué pasos deberías tomar con el fin de alcanzar esa nueva meta? ¿Qué puedes hacer hoy para estar un paso más cerca de tu meta deseada?

 

 

 

 

 

Te motivo a que tomes papel y lápiz y escribas tu mayor meta, deseo o sueño. Y así, tu podrás escribir los pasos necesarios que te acercarán a tu meta y te darán la victoria. Enfócate en el primer paso, y luego sigue con el próximo, ¡y paso a paso tu alcanzarás todas tus metas!

Deja atrás el pasado

Deja atrás el pasado para así poder vivir en el presente, ya que es la mejor forma de vivir una vida feliz y plena.

 

Deja atras el pasado

 

 

Nuestro pasado nos consume, no importa que tan bueno o que tan malo haya sido, nos consume, no solo nos consume a nosotros mismos sino que nos consume el presente y la vida entera.

 

 

 

 

Vivimos atados a un mundo pasado, el cual nos ha definido y por el cual ahora usamos como excusa para ser quien somos y actuar como actuamos. Cada una de nuestras decisiones, cada pensamiento, cada acción, cada palabra que sale de nuestra boca está basada en nuestro pasado.

Las experiencias que tenemos día a día en nuestra vida, lo que nos genera en cuanto a sentimientos, no difieren mucho de otros que ya hayamos tenidos, ya sea dolor, tristeza, enojo, angustia, felicidad, emoción, alegría, etc. Pero nuestra realidad, la realidad basada en cómo nos sentimos en cuanto a lo que está pasando tiene mucho que ver con los que nos ha pasado anteriormente. Nuestra mente busca similitudes con hechos pasados y como hemos reaccionado frente a esos hechos, es por eso que reaccionamos según como hayamos reaccionado anteriormente sin darnos la oportunidad de analizar lo que está pasando en este preciso momento y reaccionar basándonos en lo que creamos y a cuales sean nuestros sentimientos en ese momento.

Vivir atados al pasado nos crea miedos, nos crea trabas para poder reinventarnos a nosotros mismos en cada situación, no nos deja seguir adelante con confianza y seguridad, nos bloquea, volviéndonos lo que fuimos y olvidándonos de quien podríamos ser ahora. Dejamos de hacer cosas o no podemos seguir adelante con amistades, relaciones amorosas o de familia, trabajos, ya que en un pasado hemos fracasado, dejando que el pasado, provoque miedos y nos defina como fracasados. O capas nuestro pasado fue muy bueno, por lo que vivimos y nos dejamos morir en ese pasado, sin disfrutar del presente, ya que al no poder desprendernos de ese pasado tan bueno, nos olvidamos de vivir el hoy, creemos que tiempos pasados fueron mejores, nos atamos a eso y así se refleja nuestra realidad actual, una realidad de tristeza y amargura.

Traemos el pasado al presente día tras día, un pasado que nos domina, que habla y actúa por nosotros, un pasado que nos bloquea y que nos hace prisioneros, perdiendo toda capacidad para actuar, para pensar y para ser lo que realmente queremos ser, perdiendo toda posibilidad de libertad.

 

 

 

“No vivas en el pasado, no imagines el futuro, concentra la mente en el momento presente.” – Buda

 

 

 

 

Vivir en el pasado nos crea una realidad imaginaria, todo lo que percibimos día a día está basado en lo que hemos vivido, es así que vivimos en una ilusión, que solo genera infelicidad ya que nuestros sentimientos en cuando a todo lo que nos pasa día a día están errados.

El pasado se apodera de nuestro presente alejándonos de todo lo que realmente queremos en la vida, le damos lugar al pasado para que cree nuestro destino, para que nos domine, para que piense y sienta por nosotros.

Es así entonces amigos míos que no conseguimos nada de lo que queremos, o lo conseguimos y lo perdemos, o es por eso que vamos en búsqueda de lo que no nos merecemos, o es por eso que no valoramos lo que tenemos ahora, porque vivimos en nuestro pasado, el cual nos define y nos hace actuar como actuamos.

Nos alejamos de gente que nos quiere, evitamos relaciones con personas porque en un pasado no nos han querido, por lo que al vivir en un pasado no nos deja ver la realidad actual sino que vemos una imaginaria, creemos que todo lo que se asemeje a una relación pasada que no fue satisfactoria, volverá a ser igual incluso aunque todo indique que es diferente. O si en un pasado nos fue bien, pero por algún motivo termino, nos quedamos en ese pasado donde todo era mejor, y por eso creemos que el presente no será bueno por lo que evitamos cualquier tipo de relación. Evitamos cualquier situación que pueda generarnos sufrimiento en cuanto a lo que creemos según nuestras experiencias pasadas, encerrándonos en una prisión que solo nos genera ese sufrimiento del cual queríamos escapar.

 

 

 

“Oh si, el pasado puede doler, pero según lo veo puedes huir de él o aprender.” – Rafiki

 

 

 

Evitamos ir por lo que queremos, evitamos hacer nuestros sueños realidad porque en algún momento hemos pasado por alguna situación en la que fracasamos, en la que vimos fracasar a alguien o en donde nos han puesto la creencia de que no podremos nunca lograr lo que queremos porque simplemente no tenemos las capacidades o habilidades de hacer nuestros sueños realidad, aceptando ese pasado como presente, y aceptándonos a nosotros mismos como incapaces y fracasados, aceptando una realidad que podría ser diferente si dejáramos el pasado y creyéramos en nosotros mismos y viviéramos en el presente, ya que cada nuevo segundo es una oportunidad para ser quien realmente somos, olvidándonos quienes fuimos o quienes dijeron que éramos.

No importa por que hayas pasado en tu vida, lo importante es que hoy estas acá, que podes respirar y podes vivir, regresa al presente, viví el hoy, no dejes que tu pasado siga definiéndote, sino se vos el que usa el pasado como una forma para definirte a vos mismo en este presente, para decir a mi me paso esto, y yo fui de esa forma, pero ahora soy lo que soy por eso, porque no deje que mi pasado me destruya, sino que lo use como motivación para ser una mejor versión de mí mismo!

 

 

 

“No importa cuando duro haya sido el pasado, siempre se puede empezar de nuevo.” – Buda

 

 

 

 

No importa si tu pasado fue un fracaso total y si nada estuvo a tu favor, hoy es un nuevo día, un nuevo día para afirmar y actuar en relación con quien vos queres ser, porque vos sos quien vos decís ser, tus actos pasados, tus fracasos, tus miedos, tus antiguas creencias, lo que sea que te hayan dicho, eso no te define, vos lo haces día a día con tus pensamientos y actos, y vos podes crear la realidad que quieras crear.

 

 

Tenes el poder y la habilidad para cambiar toda tu existencia, ¿cómo lo haces?

 

Dejando el pasado donde tiene que estar, en el pasado.

 

 

Haya sido malo o bueno, no importa, déjalo ahí, y con eso dejaras también tus miedos, dejaras atrás quien fuiste para ser lo que elegís ser ahora, y para obtener todo eso que queres tener, ya sea un amor, un trabajo, una amistad, una experiencia, etc. Dejando la prisión del pasado para volver a ser libre, para volver a creer y soñar, para volver todos tus sueños realidad, para definirte como lo que sos: un maravilloso ser humano, con una infinita capacidad para conseguir todo lo que quieras tener.

 

 

 

Viví el presente, crea tu futuro, deja tu pasado atrás.