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Prisioneros del Sistema

Creemos que vivimos en un mundo libre, creemos que somos libres, pero en realidad eso es solo una ilusión, ya que somos prisioneros del sistema en que vivimos, aquel que creemos dominar, pero que en realidad nos domina a nosotros, teniéndonos bajo su control. Pensamos, actuamos, y hablamos basándonos en las creencias que se no han impuesto. No existe tal cosa como la libertad, nuestra libertad es una ilusión.

 

 

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Hemos sido categorizados, como en un catálogo de productos, en donde los seres humanos son separados entre sí por nacionalidad, religión, creencias sociales, genero, raza, preferencias sexuales, apariencia exterior, estatus social, entre otras cosas. Un catálogo infinito que nos define, y el cual usamos para determinar si alguien es mejor que otro, y si merece algo o no. Basándonos en esa creencia nos separamos entre nosotros, y es ahí cuando las peores de las miserias del ser humano se ponen en juego.

Empezamos a juzgarnos y condenarnos entre nosotros, competimos, nos hacemos cosas horribles entre nosotros, envidiamos, odiamos, nos volvemos egoístas y sin sentimientos, y pensamos basándonos en la creencia de que todos somos diferentes. Algunas personas creen que son más superiores que otras simplemente porque pertenecen al grupo privilegiado dentro de este catálogo creado por la sociedad en la que vivimos. Estas pocas personas, la elite, los privilegiados creen que tienen el derecho a herir, humillar, torturar e incluso asesinar a otro ser humano. El problema es que vendemos nuestras almas día tras día, dejando de ser nuestro verdadero ser, para así convertirnos en marionetas de este retorcido, ilógico y egoísta sistema en el que vivimos.

 

 

 

“Tienes que comprender que la mayoría de la gente no está preparada para ser desconectada. Y muchos de ellos son tan inertes, tan desesperadamente dependientes del sistema, que lucharían para protegerlo.” – Morfeo (Matrix)

 

 

 

Vivimos en un mundo en donde las apariencias es lo primordial, en donde nuestros ídolos son muñecos de plástico, irreales, con mentes vacías. Hemos llegado a un punto de tanta locura, que hemos llegado a creer que el alcanzar los estándares de belleza impuestos por la sociedad nos hace superiores, creyendo que tenemos el derecho de lastimar a otro que no cumpla con los estúpidos requerimientos de la industria de la belleza. La peor parte es que algunas personas incluso se han quitado la vida porque han sido consumidas por estos estúpidos, irreales, ficticios estándares sin sentido, creyendo que no merecían vivir y ser felices simplemente siendo ellos mismos.

Es un mundo repleto de gente esclavizada, prisioneros del dinero y de cosas materiales, por las cuales hemos cometido las peores atrocidades. Es por el dinero que un hombre se pierde a sí mismo, olvidándose todos los diferentes tipos de valores y el respeto por otro ser humano. Nos olvidamos de vivir, persiguiendo cosas materiales que no nos otorgan felicidad, ya que siempre vamos por algo mas nuevo, por lo mejor, y ciegos vamos por la vida consumiendo la basura que nos venden, haciendo de ello nuestro falso motivo de felicidad. Lo que no sabemos es que todo lo que compramos tiene un precio, y el precio no está valuado en papeles con números, sino que su valor real es la cantidad de tiempo de nuestras vidas que gastamos para obtenerlo.

 

 

 

“El precio de cualquier cosa es la cantidad de vida que intercambias por eso.” – Henry David Thoreau

 

 

 

Vivimos en un mundo en donde nos quejamos de las injusticias, pero no hacemos nada al respecto, vivimos en un mundo en donde siempre estamos mirando lo que otras personas hacen o dejan de hacer, y no miramos nuestras propias acciones, nos quejamos, culpamos, pero cuando debemos hacer algo para cambiar el mundo, no hacemos nada y solo buscamos excusas.

Vivimos en un mundo en donde estamos muy preocupados sobre nuestro propio beneficio que no podemos ver a nuestro alrededor. Hay personas matándose entre sí en guerras y no hacemos nada al respecto, hay personas muriéndose de hambre porque no tienen que comer y nosotros desperdiciamos comida todos los días, hay personas que no tienen agua potable y nosotros la desperdiciamos como si hubiese una fuente inagotable. Pero los humanos lo tenemos todo: mente, inteligencia, habilidades, recursos, y todo para hacer de este mundo un maravilloso lugar, pero lo destruimos, y nos auto destruimos día tras día, ciegos y perdidos en un sistema equivocado, que condena a muchos y beneficia a pocos.

 

 

 

“Nuestras vidas empiezan a terminar el día que guardamos silencio sobre las cosas que importan.” – Martin Luther King

 

 

 

El día que nos unamos, el día que dejemos de culparnos, el día que dejemos de separarnos por nacionalidad, idioma, cultura, genero, ricos o pobres, el día que empecemos a valorar las cosas importantes de la vida, el día en que empecemos a actuar contra las injusticias y dejemos de culpar a otros, y el día en que dejemos de hacer más ricos a los grandes criminales de este mundo y dejemos de consumir la basura que nos venden: ropa hecha por esclavos, alcohol que destruye personas, los distintos artefactos electrónicos que hacen a la gente estúpida, cigarrillos que matan personas, drogas que nos consumen, comida que nos envenena el cuerpo  y toda la basura que nos dan, y el día en que comencemos a ser el cambio que queremos ver en el mundo haciéndole a los demás lo que nos gustaría que nos hagan, y sobre todo, el día que empecemos a amarnos, ese día todo sufrimiento, dolor e injusticia se habrá terminado.

Tenemos todo, no hay nada que no tengamos, y el problema es que no hacemos nada. Nacemos, vivimos, existimos y morimos como marionetas, creyendo que somos alguien, cuando en realidad somos dominados y manejados por alguien más, por aquellos que pertenecen al club de elite, aquellos que crearon este sistema, aquellos que nos encerraron.

 

 

 

 

Despierten amigos, todavía tenemos tiempo para liberarnos de las cadenas de esta sociedad que nos oprime, y así obtener la victoria, para nosotros, y para todos aquellos que sus voces han sido silenciadas. ¡Levantemos nuestras voces y recuperemos nuestra libertad!

Mundo Superficial

Vivimos en un mundo superficial en donde lo importante es tener una vida y un aspecto que luzcan bien en el exterior sin importar el interior, lo profundo, y lo esencial. Estamos tas preocupados sobre nuestro aspecto externo que nos hemos olvidado de prestar atención al tipo de persona en la cual nos hemos convertido. Nos hemos olvidado que no somos simplemente un cuerpo, sino que somos almas, almas que habitan un cuerpo.

 

 

"Si todo el mundo fuera ciego, a cuanta gente impresionarías? Boona Mohammed

 

 

Las relaciones entre los humanos han entrado en una decadencia que parece no tener vuelta atrás, ¿y por qué? Porque hemos cambiando nuestros más valiosos valores que tenemos como seres humanos por basura barata, la cual ha consumido nuestro espíritu y alma, olvidándonos lo que realmente es importante, alejándonos del camino, y perdiendo el control de nuestras vidas.

Tener un buen aspecto, y poseer grandes cantidades de cosas materiales se ha vuelto la más grande motivación de nuestras vidas. Ya no nos preocupamos por la persona que somos, nos ha dejado de importar si somos seres de amor, compasión, entendimiento y amabilidad, si somos leales, o respetuosos, ya no nos preocupa como tratamos a otros, vivimos en la parte superficial de la vida sin adentrarnos en nada mas profundo, ya que gastamos la mayoría de nuestro tiempo haciendo que nuestra vida luzca bien en el exterior para así ser aceptados y pertenecer a esta sociedad superficial.

 

 

 

 

“Hoy en día el hombre conoce el precio de todo y el valor de nada.” – Oscar Wilde

 

 

 

 

Si nos ha dejado de importar nuestros valores y nuestra alma, ¿Qué es entonces lo que realmente nos importa? Nos importa como nuestra imagen es vista por la sociedad. Es ese el motivo por el cual nos importa tener la mejor ropa, cuanto más se vea la marca mejor, nos importa tener la casa más grande, el auto más lujoso, el ultimo teléfono móvil, el televisor más caro, y todas las cosas materiales que nos han otorgado una idea errónea sobre la felicidad. Además de esto nos importa tener el cuerpo perfecto, ser hermosos, nos preocupa el maquillaje, el pelo, las uñas, el bronceado, la dieta más nueva y más absurda, además nos enloquece el dinero y nos obsesiona tener cada vez más, nos importa la fama, el poder, y todas aquellas estúpidas cosas creadas por aquellos que dominan el mundo para entretener nuestras mentes y hacernos ignorantes, para así ellos poder volverse más ricos y poderosos. Hemos caído en un juego siniestro, que nos ha quitado todo aquello que nos hacía humanos, volviéndonos objetos sin alma, victimas de todas aquellas despiadadas corporaciones.

Las relaciones sociales entre los humanos se han vuelto un desastre, los valores más importantes están en peligro de extinción, cada ser humano se preocupa de sus propios asuntos, sin importarle que le sucede a la persona de al lado. El mundo muere cada día, hay personas que viven una vida de miseria, muriendo con agonía, gritando por ayuda, y llorando en silencio, personas que han sido olvidadas por nosotros, y por todos aquellos que están más preocupados en obtener más dinero, más poder, más cosas materias, más belleza, más seguidores en las redes sociales, y más estupideces. La mayoría están tan ocupados que no tienen tiempo para ayudar a otros, o siempre tienen una excusa para no hacerlo, luego están los que hacen algo por el beneficio de alguien más, y otros que lo hacen por su propio beneficio, o por búsqueda de reconocimiento.

 

 

 

 

“Me gustaría que todos pudieran ser ricos y famosos y conseguir todo lo que siempre han soñado. Así podrán ver que esa no es la respuesta.” – Jim Carrey

 

 

 

 

Si, vivimos en un mundo superficial. Un mundo en donde las personas solo se preocupan por las apariencias, por lo externo, y así se han olvidado de lo que más importa, que es todo aquello que no se ve, el interior, lo más profundo y esencial de la vida. Esto ha generado distintas consecuencias como, por ejemplo: Padres que están más preocupados por sus trabajos, por generar más dinero, para comprar una casa más grande, un auto más lujoso. Padres que han olvidado de los valores más importantes, criando a sus hijos sin ellos, pero si con cosas materiales. Padres que se preocupan más por lo externo de la vida de sus hijos, sin importar si crecen sin valores, sin apreciación por la vida, la naturaleza y todo ser de este planeta.

Luego tenemos parejas que se preocupan más por lucir bien en una foto para las redes sociales, antes que preocuparse en lo más importante de una relación que es el amor, el respeto, la honestidad, la compresión y la amabilidad. Estas parejas se preocupan más del que dirán, de las apariencias ante el resto, antes que preocuparse por ser honestos, leales, e incondicionales entre ellos. Luego tenemos personas en los trabajos que solo se enfocan en ser los mejores, en competir constantemente, en obtener más dinero, estas personas no están preocupadas por si tienen que destruir a otro para conseguir el éxito. También podemos ver amigos que son leales en los buenos momentos, pero que desaparecen rápidamente en los malos. Amigos que parecen ser amigos, pero cuando llega el momento de alegrarse por el éxito de otro, no lo hacen, o te sonríen con una sonrisa falsa mientras te clavan un puñal por la espalda.

 

 

 

 

“La belleza es cómo te sientes por dentro. Y se refleja en tus ojos. No es algo físico.” – Sophia Loren

 

 

 

 

Los ejemplos son interminables. Lo que quiero demostrar aquí es que hemos hecho a un lado lo esencial y más importante de la vida, y nos hemos enfocado en lo superficial. Esto no significa que debamos dejar de aspirar a tener más posesiones materiales, o un trabajo mejor, o más dinero, o poder, o dejemos de prestarle atención a nuestro aspecto exterior, pero no debe volverse nuestra prioridad, para así no dejar de lado aquellas cosas que realmente importan, que llenan nuestra alma y curan nuestras heridas. Es cuando vivimos de forma más espiritual que nuestra vida se ve más completa. Vivir de una forma más profunda es lo que le da otro sentido a la vida y un significado aún mayor.

Si intentáramos primero lucir bien en el interior, es decir, si intentáramos enfocarnos primero en el interior, y trabajáramos más en convertirnos la mejor versión de nosotros mismos, las relaciones entre los humanos serian menos falsas y más reales, nuestro amor seria menos falso y más real, más profundo y puro, y así este mundo sería mejor para todos. Nos enseñaron que para tener éxito hay que competir, hay que destruir al de al lado, mentira, porque al final el éxito de todos depende de nuestra unidad, de trabajar en equipo.

 

 

 

 

Lo que tú puedes darle a este mundo como humano para hacerlo un mejor lugar para ti y para todos, para crear un mundo de amor y paz, es lo más importante que existe, todo lo demás, todo lo superficial es secundario. Unámonos y juntos crearemos un mundo mejor.