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Cortando las Cuerdas del Apego

La mayoría de nuestros sufrimientos diarios son provocados por nuestro apego a cosas, personas, situaciones, entre otras cosas. El problema es que nos volvemos dependientes de aquellas cosas con el fin de sobrevivir, poniéndonos a nosotros mismos en un lugar de extrema vulnerabilidad. En el caso de perder aquello a lo que estamos apegados, una vida de angustia y sufrimiento es inevitable. Por lo tanto, para evitar tanto dolor y sufrimiento, debemos liberarnos de cualquier apego.

 

 

"La raiz de todo sufrimiento es el apego." - Buda

 

 

Vivir apegados a lugares, cosas, personas, trabajos, situaciones y cualquier otra cosa es la clave para una vida de sufrimiento. Lo sé, suena un poco extremo, pero la verdad es que cuanto más apegado estamos a algo o alguien, más sufrimos, porque cuanto más apegados estamos, más tememos, y cuanto más tememos, más sufrimos. Dependemos tanto de algo, que la simple idea de perderlo nos desgarra el corazón. El problema es que nuestra felicidad dura siempre y cuando aquello a lo que estamos apegados no cambie, no se transforme en algo más o deje de existir.

Todo apego nos limita, nos somete, nos controla, y nos domina completamente. Nos limita porque no nos permite ser completamente nosotros mismos, porque a veces ser nosotros mismos significaría la perdida inevitable de aquello a lo que estamos apegados, nos somete porque nos hace actuar de cierta manera con el fin de evitar perderlo, nos controla porque nos hace comportar de una forma especial, y nos domina porque toda nuestra existencia depende de aquello a lo que estamos apegados.

 

 

“La mayoría de nuestros problemas se deben a nuestro deseo apasionado y el apego a las cosas que nosotros malinterpretamos como entidades duraderas.” – Dalai Lama

 

 

¿Esto significa que no podemos tener ningún tipo de sentimiento? ¿Acaso no podemos amar, o tener pasión por algo? ¿Cómo podemos ser felices si no podemos ser simplemente humanos? Bueno, ese el tema, somos humanos, sentimos, amamos, y eso es lo hermoso de estar vivo y ser humanos. Tener todas esas hermosas emociones nos hace sentir vivos, y le da sentido a nuestras vidas. El problema comienza cuando nos volvemos dependientes de relaciones, cosas materiales, trabajos, lugares, resultados o situaciones con el fin de seguir sintiéndonos de la forma en que nos sentimos.

Por lo tanto, el problema no es sentir algo especial por algo o alguien, el problema es cuando nuestra felicidad depende de ello. Si la falta de algo o alguien, o si el cambio de algo en nuestras vidas crea sufrimiento, entonces es nuestro apego lo que realmente nos está generando angustia, no es el amor, la pasión que tenemos sobre algo, sino que es nuestra dependencia, nuestro apego. Hay algo que vale la pena recordar y es la diferencia entre apego y vínculo, nuestro apego crea en nosotros sentimientos de temor, temor por la idea de perder algo, mientras que un vínculo da y recibe al mismo tiempo, alimentando el alma, no espera nada, no requiere, no exige, solo sucede.

 

 

“Renueva, libera, deja ir. El ayer se ha ido. No hay nada que puedas hacer para traerlo de vuelta. No puedes “pude haber” hecho algo. Sólo puedes hacer algo. Renuévate. Libera ese apego. ¡Hoy es un nuevo día!” – Steve Maraboli

 

 

¿Que hacer entonces? Libérate de cualquier apego. No te limites pensando que no puedes tener una vida, que no puedes ser feliz o exitoso si no posees algo en particular, si no estas con esa persona especial, si no estás haciendo algo en particular, o si no vives en un cierto lugar. Si has llegado al lugar que estas ahora, no se debe a algo o alguien, sino que todo se debe a ti. Tu eres el creador de tu propia vida, por lo tanto, si hay algo de lo que debes depender es de ti mismo. Sin ti, no hay nada, por eso, no busques fuera de ti, sino que busca dentro de ti mismo.

Una conexión, un vínculo especial entre tu y lo que quieres y amas es inevitable, no se trata de evitar esa conexión sino que se trata de no depender de ello para sobrevivir. No debemos permitir que nuestro apega nos confunda, creyendo que necesitamos de algo o alguien con el fin de ser felices, teniendo la idea que aquellas cosas, ese trabajo, ese lugar, esa situación o esa relación es el factor determinante de nuestra felicidad. Un trabajo, una carrera, un lugar, cualquier posesión material, una persona, o una situación en especial puede otorgarnos alegría y felicidad, pero aquellos sentimientos no deben ser condicionados por la falta de aquellas cosas.

 

 

“El desapego no es que tú no debas poseer nada. Es que nada te posea a tí.” – Ali ibn Abi Talib

 

 

No hay nada más gratificante que el ser libre, y la libertad que obtenemos por dejar ir cualquier apago es algo que realmente nos beneficia. Por lo tanto, la clave no se encuentra en ser fríos, sin sentimientos, sino en aprender a amar, sin necesitar nada de regreso, siendo libres para decidir ser quien sea que queramos ser, y hacer todo aquello que queramos sin ser limitados por nuestros apegos. Lo más importante es vivir en el momento, lo que sea que haya pasado en el pasado no puede ser modificado, lo que sea que suceda en el futuro todavía no ha sucedido, entonces, ¿Por qué arruinar tu vida estando apegado a un pasado que se fue o a un futuro que todavía no ha llegado? La vida cambia continuamente, saber que nada es permanente, viviendo en el momento, y cortando las cuerdas de todo apego es la clave para una vida feliz.

 

 

 

Otórgale a tus pasiones, otórgale a cada persona, y otórgale a todo lo que quieres el poder de tu amor, ¡pero no les des el poder para destruirte! Aprende a dejar ir el apego, ¡y otórgate el regalo de vivir una vida en paz y feliz!

El Fracaso: ¿Un Callejon Sin Salida?

Un callejón sin salida es ese lugar donde nos encontramos con el fracaso, es ese lugar de angustia y desesperación que nos arrebata todos nuestros sueños y deseos, tragándoselos hacia las más profundas de las oscuridades. Una vez que estamos allí, parece no haber salida, nuestras manos parecieran están atadas, nuestras piernas pegadas al suelo, y mientras tanto nuestro corazón se rompe en pedazos. Pareciera ser el final de todo, pero siempre hay una solución. La pregunta es: ¿Vamos a luchar por encontrarla, o vamos a darnos por vencidos ante nuestros sueños tan fácilmente?

 

 "Un callejón sin salida nunca puede ser una calle de un solo sentido, tu siempre puedes dar la vuelta y buscar otro camino." - Bo Bennett

 

Que fácil es soñar, ¡pero que difícil es hacerlos realidad! El problema no es que son imposibles o improbables de que sucedan, el problema es que nos damos por vencidos fácilmente. Pero, ¿Por qué nos damos por vencidos tan rápidamente? Debido al fracaso, tenemos tanto miedo de fracasar, que ni siquiera intentamos hacer que sucedan, o si lo intentamos, nos damos por vencidos en la primera instancia en donde nos encontramos con el fracaso. Y aquel es el momento en donde nos encontramos con un callejón sin salida, y cada sueño que tenemos se desvanece en las oscuridades de nuestro fracaso.

El problema con el fracaso es que no es fácil de digerir. El gusto que nos queda no se va fácilmente de nuestras bocas, esa amargura permanece en nuestro paladar como agujas clavándose en nuestra lengua. El olor que se siente es tan profundo y desagradable que penetra tan profundamente que no podríamos oler un jazmín aunque lo intentáramos. El fracaso envenena cada parte de nuestro cuerpo, contamina nuestra alma, y rompe nuestros corazones. El fracaso nos pudre, nos contamina, nos rompe, nos destroza, nos paraliza, y nos ahoga. El fracaso nos mata por dentro, y destruye nuestros sueños, deseos y metas. Pero, ¿El fracaso nos derrota?

 

 

 

“El hombre no esta hecho para la derrota. Un hombre puede ser destruido, pero no derrotado.” – Ernest Hemingway

 

 

 

La respuesta es no. El fracaso no nos derrota, pero si somos derrotados si nos damos por vencidos. No es el fracaso lo que define nuestro futuro, somos nosotros, y como lidiamos con el lo que define y crea nuestro futuro. El fracaso nos acorrala dentro de un callejón sin salida, pero no bloquea nuestra salida. En cualquier momento tenemos la oportunidad de darnos vuelta, y encontrar una salida para poder seguir hacia adelante y alcanzar nuestros sueños. El problema es que el fracaso parece ser nuestro enemigo cuando en realidad solo intenta ayudarnos. Solo intenta decirnos que el camino que seguimos no es el indicado.

Pero nosotros lo vemos como un callejón sin salida y no como una oportunidad para hacer las cosas de una manera diferente. Nuestras creencias y miedos sobre el fracaso son tan erróneas que hemos llegado a creer que es nuestro enemigo, cuando en realidad nosotros somos nuestro peor enemigo. El fracaso nos desafía, nos prueba, y nos pone al límite. Puede destruirnos, robándonos todas nuestras esperanzas de hacer algún día realidad todos nuestros sueños y metas, pero lo que en realidad nos derrota es nuestra decisión de darnos por vencidos. El fracaso nos adentra en un callejón sin salida, pero es nuestra decisión la de permanecer allí, o la de  darnos media vuelta y tomar otro rumbo.

 

 

 

“El fracaso debería ser nuestro maestro, no nuestro sepulturero. El fracaso es demora, no derrota. Es un desvió temporal, no un callejón sin salida. El fracaso es algo que podemos evitar únicamente no diciendo nada, no haciendo nada, y siendo nada.” – Denis Waitley

 

 

 

Quizás ya has estado en un callejón sin salida, o a lo mejor tu sientes que estas en uno ahora. Yo lo he experimentado, es por eso que creo que todos nosotros, o al menos, todos aquellos que se han animado a seguir sus sueños, han experimentado el fracaso alguna vez en sus vidas. La experiencia de estar en ese lugar de oscuridad, confusión y desesperación es horrible. El sentimiento de angustia invade nuestras almas, la luz se apaga, el camino desaparece, y de repente todos nuestros sueños  son opacados por nuestra tristeza, dolor, frustración y por nuestros miedos. Es difícil ver con claridad en ese momento de tanta oscuridad,  pero es en ese momento cuando tenemos que ver más allá.

Es en ese momento cuando tenemos que ver el fracaso como una oportunidad y no como un callejón sin salida. Cuando entres en una calle sin salida, simplemente da la vuelta y busca una salida. Acepta el fracaso como una oportunidad, y no como un castigo, y así encontraras la clave para el éxito. Aprende de el, y cuando lo hagas, lo veras como lo que es realmente: una oportunidad para revelar la grandeza dentro de ti, una oportunidad para declarar que tus sueños son mas grande que tus miedos, una oportunidad para expresar que no importa cuantas veces caigas, tu tarde o temprano convertirás tus sueños en realidad. En el camino a convertirlos en realidad tú te encontraras con muchos callejones sin salida, pero depende de ti darte por vencido y permanecer allí, o encontrar otra salida. La decisión que tomes determinara tu victoria o tu derrota.

 

 

 

 

Entonces amigo, ¿Te darás por vencido fácilmente, o encontraras otra salida que te lleve a alcanzar tus metas y sueños?