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Cortando las Cuerdas del Apego

La mayoría de nuestros sufrimientos diarios son provocados por nuestro apego a cosas, personas, situaciones, entre otras cosas. El problema es que nos volvemos dependientes de aquellas cosas con el fin de sobrevivir, poniéndonos a nosotros mismos en un lugar de extrema vulnerabilidad. En el caso de perder aquello a lo que estamos apegados, una vida de angustia y sufrimiento es inevitable. Por lo tanto, para evitar tanto dolor y sufrimiento, debemos liberarnos de cualquier apego.

 

 

"La raiz de todo sufrimiento es el apego." - Buda

 

 

Vivir apegados a lugares, cosas, personas, trabajos, situaciones y cualquier otra cosa es la clave para una vida de sufrimiento. Lo sé, suena un poco extremo, pero la verdad es que cuanto más apegado estamos a algo o alguien, más sufrimos, porque cuanto más apegados estamos, más tememos, y cuanto más tememos, más sufrimos. Dependemos tanto de algo, que la simple idea de perderlo nos desgarra el corazón. El problema es que nuestra felicidad dura siempre y cuando aquello a lo que estamos apegados no cambie, no se transforme en algo más o deje de existir.

Todo apego nos limita, nos somete, nos controla, y nos domina completamente. Nos limita porque no nos permite ser completamente nosotros mismos, porque a veces ser nosotros mismos significaría la perdida inevitable de aquello a lo que estamos apegados, nos somete porque nos hace actuar de cierta manera con el fin de evitar perderlo, nos controla porque nos hace comportar de una forma especial, y nos domina porque toda nuestra existencia depende de aquello a lo que estamos apegados.

 

 

“La mayoría de nuestros problemas se deben a nuestro deseo apasionado y el apego a las cosas que nosotros malinterpretamos como entidades duraderas.” – Dalai Lama

 

 

¿Esto significa que no podemos tener ningún tipo de sentimiento? ¿Acaso no podemos amar, o tener pasión por algo? ¿Cómo podemos ser felices si no podemos ser simplemente humanos? Bueno, ese el tema, somos humanos, sentimos, amamos, y eso es lo hermoso de estar vivo y ser humanos. Tener todas esas hermosas emociones nos hace sentir vivos, y le da sentido a nuestras vidas. El problema comienza cuando nos volvemos dependientes de relaciones, cosas materiales, trabajos, lugares, resultados o situaciones con el fin de seguir sintiéndonos de la forma en que nos sentimos.

Por lo tanto, el problema no es sentir algo especial por algo o alguien, el problema es cuando nuestra felicidad depende de ello. Si la falta de algo o alguien, o si el cambio de algo en nuestras vidas crea sufrimiento, entonces es nuestro apego lo que realmente nos está generando angustia, no es el amor, la pasión que tenemos sobre algo, sino que es nuestra dependencia, nuestro apego. Hay algo que vale la pena recordar y es la diferencia entre apego y vínculo, nuestro apego crea en nosotros sentimientos de temor, temor por la idea de perder algo, mientras que un vínculo da y recibe al mismo tiempo, alimentando el alma, no espera nada, no requiere, no exige, solo sucede.

 

 

“Renueva, libera, deja ir. El ayer se ha ido. No hay nada que puedas hacer para traerlo de vuelta. No puedes “pude haber” hecho algo. Sólo puedes hacer algo. Renuévate. Libera ese apego. ¡Hoy es un nuevo día!” – Steve Maraboli

 

 

¿Que hacer entonces? Libérate de cualquier apego. No te limites pensando que no puedes tener una vida, que no puedes ser feliz o exitoso si no posees algo en particular, si no estas con esa persona especial, si no estás haciendo algo en particular, o si no vives en un cierto lugar. Si has llegado al lugar que estas ahora, no se debe a algo o alguien, sino que todo se debe a ti. Tu eres el creador de tu propia vida, por lo tanto, si hay algo de lo que debes depender es de ti mismo. Sin ti, no hay nada, por eso, no busques fuera de ti, sino que busca dentro de ti mismo.

Una conexión, un vínculo especial entre tu y lo que quieres y amas es inevitable, no se trata de evitar esa conexión sino que se trata de no depender de ello para sobrevivir. No debemos permitir que nuestro apega nos confunda, creyendo que necesitamos de algo o alguien con el fin de ser felices, teniendo la idea que aquellas cosas, ese trabajo, ese lugar, esa situación o esa relación es el factor determinante de nuestra felicidad. Un trabajo, una carrera, un lugar, cualquier posesión material, una persona, o una situación en especial puede otorgarnos alegría y felicidad, pero aquellos sentimientos no deben ser condicionados por la falta de aquellas cosas.

 

 

“El desapego no es que tú no debas poseer nada. Es que nada te posea a tí.” – Ali ibn Abi Talib

 

 

No hay nada más gratificante que el ser libre, y la libertad que obtenemos por dejar ir cualquier apago es algo que realmente nos beneficia. Por lo tanto, la clave no se encuentra en ser fríos, sin sentimientos, sino en aprender a amar, sin necesitar nada de regreso, siendo libres para decidir ser quien sea que queramos ser, y hacer todo aquello que queramos sin ser limitados por nuestros apegos. Lo más importante es vivir en el momento, lo que sea que haya pasado en el pasado no puede ser modificado, lo que sea que suceda en el futuro todavía no ha sucedido, entonces, ¿Por qué arruinar tu vida estando apegado a un pasado que se fue o a un futuro que todavía no ha llegado? La vida cambia continuamente, saber que nada es permanente, viviendo en el momento, y cortando las cuerdas de todo apego es la clave para una vida feliz.

 

 

 

Otórgale a tus pasiones, otórgale a cada persona, y otórgale a todo lo que quieres el poder de tu amor, ¡pero no les des el poder para destruirte! Aprende a dejar ir el apego, ¡y otórgate el regalo de vivir una vida en paz y feliz!

Amarte a Ti Mismo: Un Acto de Rebelion

Vivimos en un mundo tan obsesionado con las apariencias externas que el envase se ha vuelto mas importante que el contenido. Hoy en día lucir bien en el exterior se ha vuelto nuestra prioridad, nuestra obsesión, y el único motivo es ser aceptados en esta sociedad que te condena o te glorifica por tu apariencia. Por lo tanto, amarte a ti mismo en esta sociedad que quiere que te sientas mal contigo mismo es un acto de rebelión que te otorga libertad!

 

 

 

"En un mundo que se beneficia por tu baja autoestima, amarte a ti mismo es un acto de rebelión."

 

 

 

Esta sociedad quiere que creamos que con el fin de ser exitosos necesitamos lucir bellos en el exterior. Desde que nacemos estamos expuestos a diferentes fuentes las cuales tienen como principal propósito hacernos sentir mal con nuestra apariencia, y por ende fracasados. Crearon el concepto de que la fealdad significa infelicidad, y belleza significa felicidad y éxito. Pareciera que solo puedes amarte a ti mismo si tu eres hermoso por fuera, y eso por supuesto nunca sucede, ¿Y por qué? Porque el negocio se habría terminado, y donde no hay negocio, no hay dinero.

Nuestras mentes han sido contaminadas con este virus desde el primer día. Cuando nacemos, se nos corta el cabello, nos hacen agujeros en nuestras orejas para que podamos vernos bonitas con pequeños aritos, nos visten como muñecos, y nos hacen actuar como príncipes y princesas. A medida que crecemos, nos dan muñecas rubias, flacas, y de ojos azules para jugar, y a medida que pasa el tiempo ese virus infernal sigue enfermando nuestras mentes a través de todos los productos, servicios y entretenimiento que nos venden: El maquillaje, la cirugía plástica, los reality shows con gente cool, películas con bellísimos actores, músicos y bandas de chicas y chicos bonitos, y comerciales de televisión que constantemente lavan nuestro cerebro día tras día.

 

 

“Ser uno mismo en un mundo que constantemente trata de que no lo seas, es el mayor logro.” – Ralph Waldo Emerson

 

 

El problema es que hemos aceptado el concepto de que necesitamos vernos atractivos con el fin de ser felices. Creemos que finalmente vamos a amarnos a nosotros mismos el día que nos veamos hermosos por fuera, entonces compramos toda la basura que podamos encontrar con el fin de ser felices y amarnos a nosotros mismos, pero esto nunca termina, nunca nos sentimos completamente felices con nosotros mismos y queremos más, queremos vernos como las chicas de las revistas, y el problema es que ni siquiera ellas se ven así en la realidad. Perseguimos un falso estereotipo de belleza que no existe, es irreal, ficticio, una gran mentira.

El problema es que nos hacen creer que si existe, entonces nunca dejamos de comprar la basura que nos venden, sometiéndonos a nosotros mismos a este marketing enfermizo que nos posee. Siempre hay algo nuevo, un nuevo tipo de cirugía plástica, un nuevo producto revolucionario que te hará ver 20 años más joven, y maravillosos productos que harán que te veas bronceado los 365 días del año, un nuevo maquillaje que transformará tu cara en una falsa muñeca de porcelana. Siempre habrá algo que necesitarás con el fin de ser atractivo para así ser feliz. Esto nunca se detiene, nunca.

 

 

“Te has estado criticando durante años, y no ha funcionado. Trata de aprobarte a ti mismo, y ve qué pasa.” – Louise L. Hay.

 

 

Por lo tanto, si quieres verte bien por fuera, empieza por quererte como eres, ama tu verdadero ser sin ningún tipo de producto o ropa especial, o nada externo a ti, simplemente ama lo que esta sociedad llama “imperfecciones” porque no lo son, nadie es imperfecto, todos somos perfectos, porque hemos sido creados por el mejor artista, el gran creador. La belleza es un concepto que la sociedad ha creado con el fin de establecer un estándar, y así obtener un beneficio, pero todos somos hermosos, somos únicos, originales, no necesitamos ser alguien mas para ser hermosos, siendo nosotros mismos, y queriéndonos a nosotros mismos es lo que nos hace hermosos.

Lo que quiero decir es que esta completamente bien comprar y usar todos los productos que quieras, siempre y cuando tu felicidad no dependa de ello. Cambia el color de tu pelo, usa maquillaje, ponte a dieta, ve al gimnasio, compra nueva ropa, usa tu crema favorita, pero hazlo porque te gusta, porque quieres mejorar, o por cualquier motivo excepto para impresionar a otros, o para ser aceptado, no lo hagas para pertenecer, ni para ser feliz o exitoso, porque nunca vas a estar completamente feliz si dependes de todas esas cosas para sentirte bien contigo mismo. Levántate a la mañana, ve al espejo, y mírate sin maquillaje, con tu pelo despeinado, con tu pijama de Minnie mouse, de batman, rasgado y viejo, mírate al espejo y ve tus arrugas, granos, mírate a ti mismo con todas tus “imperfecciones” y sonríe, porque eres un ser hermoso. Amate a ti mismo en cada momento, y así encontraras la libertad para ser quien quieras ser sin necesitar de nada con el fin de serlo.

 

 

“Sólo con el corazón se puede ver bien, lo esencial es invisible a los ojos.” – Antoine de Saint-Exupéry

 

 

Una vez alguien dijo: “La belleza duele”, pero no es así, la belleza no duele, lo que duele es no poder mirarse al espejo, y amar lo que ves simplemente porque no te ves como la chica o chico de las revistas. No poder ver tu propia belleza, te vuelve miserable, y no importa cuanto intentes ser “hermoso” siempre te sentirás miserable, y eso duele un millón de veces más que caminar con tacos, que la cirugía plástica o la depilación. ¿Puedes entender el verdadero problema aquí? ¡Eres tú! Es en la forma en la que te ves a ti mismo, cambia los ojos con los que te ves a ti mismo, enamórate de tu verdadero ser y así cambiarás toda tu vida… ¡y también ahorrarás mucho dinero!

 

 

 

 

Si te miras a ti mismo al espejo y te gusta lo que ves, ¿Crees que te importará lo que piensen los demás? ¡Absolutamente no! Eso se llama tener confianza en uno mismo, y así lograras amarte a ti mismo. La realidad es que no necesitas nada para ser hermoso, ya lo eres, tan solo recuerda eso ¡y obtén la libertad para ser tu más maravilloso, auténtico y hermoso ser! 

¿Cuál es el verdadero significado de la Navidad?

El año casi termina y con la Navidad a la vuelta de la esquina es fácil perder el control. En esta época del año, especialmente los días previos a la Navidad, las personas tienden a estar más estresadas que relajadas. En estos días, tenemos muchas cosas en nuestras cabezas, estamos llenos de cosas que hacer, necesitamos organizar todo con nuestras familias, preparar toda la comida posible, y una tarea importante requiere suma urgencia: Los regalos. Pero, ¿por qué festejamos realmente la Navidad? ¿Cuál es su verdadero significado?

 

 

"Mi idea de la Navidad, ya sea anticuada o moderna, es muy simple: amar a los demás." Bob Hope

 

 

Para la mayoría de las personas, la primer y más importante cosa que hacer antes de la Navidad es comprar regalos. La pequeña historia del hombre barbudo vestido de color rojo y blanco nos ha hecho creer que, sin regalos, la Navidad no es Navidad. Por la tanto, es necesario comprar regalos para todos nuestros amigos y miembros de nuestra familia. Entonces, es tiempo de salir a buscar y encontrarlos, pero luego surge un pequeño problema: Todo el mundo dejo todo para lo último como tú lo hiciste, y ahora tú intentas encontrar regalos en una marea humana.

La “Operación Regalos” se vuelve una misión imposible, hay muchas personas, filas interminables, cientos de diferentes productos a precios exorbitantes, no tienes demasiado tiempo ni paciencia, y al ver el dinero desaparecer de tu billetera, y tu tarjeta echando humo, te das cuenta que no podrás comprar regalos para todos. Cuando estas a punto de perder todo tipo de esperanza, o a punto de volverte loco, tú encuentras todo lo que “necesitas” y te las arreglas para volver a casa. Todos ponemos los regalitos bajo el árbol, celebramos, comemos, bebemos, abrimos los regalos, y le decimos adiós a la Navidad hasta el año que viene. Pero, ¿Cuál es el verdadero significado de la Navidad?

 

 

 

 

“¡Entonces el Grinch pensó en algo que no había pensado antes! Qué pasaría si la Navidad, pensó, no viene de una tienda. ¡Qué pasa si la Navidad … tal vez … significa un poco más!” – Dr. Seuss, ¡Cómo el Grinch robó la Navidad!

 

 

 

 

Algunas personas pueden relacionar la Navidad con Papá Noel y los regalos, otros con comer mucha comida y beber, y otros con tener un lindo momento con familia y amigos, o a lo mejor todos estos juntos, ¿pero es esto todo? Bueno, hay algo más. La Navidad es de hecho el día en que conmemoramos el nacimiento de Jesús. Si, lo sé. La mayoría de las personas lo saben. Pero entonces, ¿por qué cuando llega el día, todos parecen olvidarse de eso? Lo que quiero decir es, imagínate de que es tu cumpleaños, todos compran regalos, preparan comida, se reúnen para celebrar, pero tú no estas invitado, de hecho, nadie se acuerda de ti. Triste, ¿verdad?

¿A dónde quiero llegar con esto? A que la Navidad es un día para recordar y conmemorar lo más hermoso que tenemos como seres humanos, y eso mis amigos se llama amor. Eso es lo que Jesús nos enseñó: A amar incondicionalmente, a amar sin fronteras, a amar sin límites, y a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Sin importar si eres creyente o no, si vas a celebrar la Navidad, no permitas que Papá Noel, el materialismo o esta sociedad que nos ha vuelto adictos al consumismo, te hagan olvidar de que es lo más importante en Navidad: El amor.

 

 

 

 

“Bendita es la estación que involucra a todo el mundo en una conspiración de amor.” – Hamilton Wright Mabie

 

 

 

 

Por lo tanto, no te sientas presionado por esta sociedad para comprar los mejores y más caros regalos, o gastar mucho dinero en grandes cantidades de comida, no te sientas estresado porque tienes la necesidad de ir a ciertos lugares, y encontrarte con personas que no quieres. Tampoco te sientas deprimido si tienes que pasar este día solo. No te sientas triste porque tus hijos no reciben regalos materiales, ya que ese no es el verdadero significado de la Navidad, eso es lo que esta sociedad nos hizo creer, porque el verdadero significado de este es estar agradecido, por las cosas que tenemos, y por la oportunidad de amar y ser amado. Disfruta este momento, sin importar tus actuales circunstancias externas. Simplemente, ¡levanta tu copa y brinda porque hoy estas vivo!

 

 

 

 

 

 

¿Cuál es el significado de la Navidad? Es recordar que el amor conquista al miedo. Que todas tus acciones y pensamientos, y todas las cosas que comemos, la música que escuchamos, y las cosas que decimos, reflejen solo amor, porque el amor es lo que nos salvó, y lo que nos salvara por siempre. ¡Feliz Navidad!

Mundo Superficial

Vivimos en un mundo superficial en donde lo importante es tener una vida y un aspecto que luzcan bien en el exterior sin importar el interior, lo profundo, y lo esencial. Estamos tas preocupados sobre nuestro aspecto externo que nos hemos olvidado de prestar atención al tipo de persona en la cual nos hemos convertido. Nos hemos olvidado que no somos simplemente un cuerpo, sino que somos almas, almas que habitan un cuerpo.

 

 

"Si todo el mundo fuera ciego, a cuanta gente impresionarías? Boona Mohammed

 

 

Las relaciones entre los humanos han entrado en una decadencia que parece no tener vuelta atrás, ¿y por qué? Porque hemos cambiando nuestros más valiosos valores que tenemos como seres humanos por basura barata, la cual ha consumido nuestro espíritu y alma, olvidándonos lo que realmente es importante, alejándonos del camino, y perdiendo el control de nuestras vidas.

Tener un buen aspecto, y poseer grandes cantidades de cosas materiales se ha vuelto la más grande motivación de nuestras vidas. Ya no nos preocupamos por la persona que somos, nos ha dejado de importar si somos seres de amor, compasión, entendimiento y amabilidad, si somos leales, o respetuosos, ya no nos preocupa como tratamos a otros, vivimos en la parte superficial de la vida sin adentrarnos en nada mas profundo, ya que gastamos la mayoría de nuestro tiempo haciendo que nuestra vida luzca bien en el exterior para así ser aceptados y pertenecer a esta sociedad superficial.

 

 

 

 

“Hoy en día el hombre conoce el precio de todo y el valor de nada.” – Oscar Wilde

 

 

 

 

Si nos ha dejado de importar nuestros valores y nuestra alma, ¿Qué es entonces lo que realmente nos importa? Nos importa como nuestra imagen es vista por la sociedad. Es ese el motivo por el cual nos importa tener la mejor ropa, cuanto más se vea la marca mejor, nos importa tener la casa más grande, el auto más lujoso, el ultimo teléfono móvil, el televisor más caro, y todas las cosas materiales que nos han otorgado una idea errónea sobre la felicidad. Además de esto nos importa tener el cuerpo perfecto, ser hermosos, nos preocupa el maquillaje, el pelo, las uñas, el bronceado, la dieta más nueva y más absurda, además nos enloquece el dinero y nos obsesiona tener cada vez más, nos importa la fama, el poder, y todas aquellas estúpidas cosas creadas por aquellos que dominan el mundo para entretener nuestras mentes y hacernos ignorantes, para así ellos poder volverse más ricos y poderosos. Hemos caído en un juego siniestro, que nos ha quitado todo aquello que nos hacía humanos, volviéndonos objetos sin alma, victimas de todas aquellas despiadadas corporaciones.

Las relaciones sociales entre los humanos se han vuelto un desastre, los valores más importantes están en peligro de extinción, cada ser humano se preocupa de sus propios asuntos, sin importarle que le sucede a la persona de al lado. El mundo muere cada día, hay personas que viven una vida de miseria, muriendo con agonía, gritando por ayuda, y llorando en silencio, personas que han sido olvidadas por nosotros, y por todos aquellos que están más preocupados en obtener más dinero, más poder, más cosas materias, más belleza, más seguidores en las redes sociales, y más estupideces. La mayoría están tan ocupados que no tienen tiempo para ayudar a otros, o siempre tienen una excusa para no hacerlo, luego están los que hacen algo por el beneficio de alguien más, y otros que lo hacen por su propio beneficio, o por búsqueda de reconocimiento.

 

 

 

 

“Me gustaría que todos pudieran ser ricos y famosos y conseguir todo lo que siempre han soñado. Así podrán ver que esa no es la respuesta.” – Jim Carrey

 

 

 

 

Si, vivimos en un mundo superficial. Un mundo en donde las personas solo se preocupan por las apariencias, por lo externo, y así se han olvidado de lo que más importa, que es todo aquello que no se ve, el interior, lo más profundo y esencial de la vida. Esto ha generado distintas consecuencias como, por ejemplo: Padres que están más preocupados por sus trabajos, por generar más dinero, para comprar una casa más grande, un auto más lujoso. Padres que han olvidado de los valores más importantes, criando a sus hijos sin ellos, pero si con cosas materiales. Padres que se preocupan más por lo externo de la vida de sus hijos, sin importar si crecen sin valores, sin apreciación por la vida, la naturaleza y todo ser de este planeta.

Luego tenemos parejas que se preocupan más por lucir bien en una foto para las redes sociales, antes que preocuparse en lo más importante de una relación que es el amor, el respeto, la honestidad, la compresión y la amabilidad. Estas parejas se preocupan más del que dirán, de las apariencias ante el resto, antes que preocuparse por ser honestos, leales, e incondicionales entre ellos. Luego tenemos personas en los trabajos que solo se enfocan en ser los mejores, en competir constantemente, en obtener más dinero, estas personas no están preocupadas por si tienen que destruir a otro para conseguir el éxito. También podemos ver amigos que son leales en los buenos momentos, pero que desaparecen rápidamente en los malos. Amigos que parecen ser amigos, pero cuando llega el momento de alegrarse por el éxito de otro, no lo hacen, o te sonríen con una sonrisa falsa mientras te clavan un puñal por la espalda.

 

 

 

 

“La belleza es cómo te sientes por dentro. Y se refleja en tus ojos. No es algo físico.” – Sophia Loren

 

 

 

 

Los ejemplos son interminables. Lo que quiero demostrar aquí es que hemos hecho a un lado lo esencial y más importante de la vida, y nos hemos enfocado en lo superficial. Esto no significa que debamos dejar de aspirar a tener más posesiones materiales, o un trabajo mejor, o más dinero, o poder, o dejemos de prestarle atención a nuestro aspecto exterior, pero no debe volverse nuestra prioridad, para así no dejar de lado aquellas cosas que realmente importan, que llenan nuestra alma y curan nuestras heridas. Es cuando vivimos de forma más espiritual que nuestra vida se ve más completa. Vivir de una forma más profunda es lo que le da otro sentido a la vida y un significado aún mayor.

Si intentáramos primero lucir bien en el interior, es decir, si intentáramos enfocarnos primero en el interior, y trabajáramos más en convertirnos la mejor versión de nosotros mismos, las relaciones entre los humanos serian menos falsas y más reales, nuestro amor seria menos falso y más real, más profundo y puro, y así este mundo sería mejor para todos. Nos enseñaron que para tener éxito hay que competir, hay que destruir al de al lado, mentira, porque al final el éxito de todos depende de nuestra unidad, de trabajar en equipo.

 

 

 

 

Lo que tú puedes darle a este mundo como humano para hacerlo un mejor lugar para ti y para todos, para crear un mundo de amor y paz, es lo más importante que existe, todo lo demás, todo lo superficial es secundario. Unámonos y juntos crearemos un mundo mejor.

¡Es Tiempo de Una Revolución de Amor!

Los humanos enfrentan un grave problema, la sociedad en la que viven está en estado de descomposición, sus cerebros han sido lavados, y el mayor problema de todos es la falta de amor. Necesitamos amar de nuevo, necesitamos recordar lo que es verdaderamente esencial, ¡es tiempo de una revolución de amor!

 

 

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El virus que ha sido implantado en nuestras mentes ha exterminado la mayoría de las cosas más valiosas que tenemos como seres humanos como, por ejemplo: La habilidad de amar, la habilidad de amarnos a nosotros mismos, a nuestro mundo, a nuestra naturaleza, y a cada ser humano sobre este planeta. Hemos perdido el poder para crear todo aquello que deseamos, y hemos olvidado quien somos en realidad, y cuál es el verdadero propósito por el cual estamos aquí.

El gran problema de todos es que le hemos cambiado el significado al amor, olvidándonos de lo que realmente significa. El mundo está bajo tanto dolor en este momento, y no solo porque los humanos solo están amando de una forma superficial y egoísta, sino porque que le dan amor cada día a cosas sin valor, y ahí es donde se encuentra la peor de las enfermedades: El amor al dinero.

 

 

 

 

“Sólo cuando el último árbol esté muerto, el último río envenenado, y el último pez atrapado, te darás cuenta que no puedes comer dinero.” – Sabiduría Indoamericana

 

 

 

 

Estamos más enamorados del dinero que de cualquier otra cosa en el mundo. ¿Y como puedo saber eso? Porque solo basta con mirar el mundo, y lo que sucede actualmente, para saber que lo que digo es verdad. El problema es que las personas están tan ciegas, que no pueden ver la realidad. Los humanos han perdido el sentido común, convirtiéndose en victimas de su locura, de su enfermedad por el dinero, o el poder, realizando las peores de las atrocidades y todo en el nombre del dinero. Nuestro amor por el dinero es la primera causa del dolor y sufrimiento, y la causa de la destrucción lenta y letal de la existencia humana.

El mundo está muriendo, estamos empujando constantemente nuestros recursos al límite, poniendo nuestra propia existencia en peligro. El mundo, nuestro hogar necesita de amor, y no el tipo de amor barato y podrido que damos día a día, sino que necesitamos amor real, amor del bueno. Debemos aprender a amar de nuevo, y esparcirlo a donde vayamos, para así poder sanar nuestros corazones y el mundo entero. La solución es enfocar nuestra vista en lo que realmente importa, aprender a amarnos a nosotros mismos, para así amar a otros, debemos aprender que no estamos separados, por lo tanto, lo que le hacemos a otros, nos lo hacemos a nosotros mismos.

 

 

 

 

“El planeta no necesita más gente exitosa. Lo que el planeta necesita desesperadamente son más pacificadores, sanadores, restauradores, contadores de historias y amantes de todos los tipos”. – Dalai Lama

 

 

 

 

Hay algunas preguntas sobre el comportamiento humano que han estado en mi mente, y las cuales no puedo entender:

 

¿Cómo es posible que todavía existan personas matándose entre sí, personas robándole cosas a otras personas, personas sin casa, sin nada que comer, sin agua potable, sin acceso a educación, salud y sin ningún derecho a tener una vida decente?

¿Cómo es posible que sepamos que estamos destruyendo nuestro planeta, nuestro hogar, y el hogar de miles de criaturas, sabiendo que estamos jugando a la ruleta rusa con nuestra propia existencia y así y todo no hacemos nada para cambiarlo? Hemos sido bendecidos con un maravilloso planeta y sin embargo lo destruimos día a día con nuestras imprudentes acciones.

¿Cómo puede ser que luego de miles de millones de años de vida en la tierra todavía sigamos separándonos por nacionalidad, raza, religión, genero, edad y estatus social, otorgando derechos humanos dependiendo de dónde pertenezca cada persona?

¿Cómo puede ser posible que todavía existan personas privadas de su libertad? ¿Cómo es posible que todavía en este Siglo XXI exista la esclavitud?

¿Cómo puede ser posible que hayamos sido beneficiados con un maravilloso cuerpo, el cual nos permite experimentar el maravilloso regalo de la vida en la tierra y sin embargo lo destruimos día a día consumiendo toda la basura que podamos, sin importar ni un poco nuestra salud hasta llegado el momento en el que no hay vuelta atrás?

¿Cómo es posible que hayamos sido bendecidos con una mente extraordinaria, teniendo el poder, las habilidades, y los conocimientos para crear cosas maravillosas y sin embargo lo usamos para destruir?

¿Cómo es posible que tengamos un hermoso corazón con una enorme capacidad para sentir y dar amor y elegimos odiar y lastimar?

 

 

 

 

“Al final, no recordamos las palabras de nuestros enemigos sino el silencio de nuestros amigos.” – Martin Luther King

 

 

 

 

Y como dije anteriormente, la respuesta a todas estas preguntas es que hemos perdido el sentido común, hemos invertido las verdaderas prioridades con cosas menos importantes, nos hemos olvidado del amor, y nos hemos vueltos tan ciegos que no podemos ver lo que realmente sucede, y si lo podemos ver, hacemos la vista a un lado rápidamente, porque no queremos nada que nos distraiga de nuestra desesperada carrera por obtener más dinero, poder, cosas materiales, y un estatus social que nos destaque del resto. Nuestro egoísmo nos ha vuelto extremadamente superficiales, y así perdimos noción de lo que es realmente importante, permitiéndole al mal sacar de nosotros lo peor de uno, y así lo esparcimos por el mundo, lo que ha causado toda esta realidad de odio, sufrimiento, locura y dolor.

Y lo que hace que toda esta situación se vuelva más enferma, es que hemos aceptado esta realidad como un hecho imposible de cambiar, tomando el camino más fácil y cobarde, ya que requiere de coraje ir en contra de la corriente, de lo común, de lo establecido, y hacer lo que se deba hacer para cambiar el mundo. Es más fácil quejarse, que hacer algo al respecto.

 

 

 

 

“Yo sola no puedo cambiar el mundo, pero puedo tirar una piedra al agua para crear muchas ondas.” – Madre Teresa

 

 

 

 

Pero hoy podemos cambiar la historia, hoy podemos crear un futuro mejor. No te conformes con este mundo que te pintaron como el real, como el ideal, este sistema perverso nos ha confundido, nos ha enloquecido. Pero sé que dentro tuyo lo sabes, y quieres un mundo mejor, anhelas un mundo mejor. Si en algún punto de tu corazón sientes que la vida no te satisface, no te rindas, hay esperanzas. La vida puede ser mejor que esta siniestra realidad que consume nuestras almas.

Lo que el mundo y la humanidad necesita es que las personas se unan, necesitamos un grupo de soldados con corazón, dispuestos a dar amor, listos para crear y no para destruir, dando todo el amor posible y lo mejor de sí para abrirle los ojos a la humanidad, y para así poder cambiar nuestra realidad y todo el destino de la raza humana.

 

 

 

 

 

Es hora amigos míos, es hora de darle al mundo lo que más le falta, es hora de detener toda tristeza, dolor y sufrimiento en el mundo, debemos recordarles a los humanos que el amor existe, y así curaremos este infierno que nos rodea. Unámonos en esta revolución, en el nombre de Dios, en el nombre del amor, y salgamos sin miedo y con coraje a conquistar los corazones humanos con amor. ¡Es tiempo de una Revolución de Amor!

El Alcance de Nuestras Palabras

Constantemente estamos hablando o escribiendo, muchas palabras salen de nuestra boca en un día. Algunas de ellas simplemente desaparecen, o son olvidadas, pero algunas de estas palabras siguen resonando en la mente de una persona por horas, días, meses e incluso años. La verdad es que el alcance de nuestras palabras puede ser mayor de lo que pensamos, es por eso que es importante elegirlas cuidadosamente.

 

 "Habla claramente, si es que hablas, talla cada palabra antes de dejarla caer." - Oliver Wendell Holmes

 

 

Las palabras que decimos pueden ser más poderosas de lo que imaginamos, dependiendo de lo que decimos, pueden ser una hermosa herramienta o un arma letal. Incluso una sola palabra puede crear un gran impacto en la vida de otras personas. El problema es que algunas veces subestimamos su poder, y no medimos el alcance de nuestras palabras. Por lo tanto, debemos ser precavidos con las palabras que utilizamos al hablar, especialmente con aquellas palabras dañinas que pueden volverse un arma mortal contra alguien y dañarla por siempre.

Hablamos o escribimos, y usamos diferentes palabras con el fin de comunicarle algo a alguien, y de acuerdo a lo que decimos estas pueden inspirar, animar, ayudar, enseñar, y curar otras personas, y al mismo tiempo pueden destruir, lastimar, dañar, o matar a otros. Las palabras que decimos pueden animar y levantarle el espíritu a una persona o pueden tirar abajo a alguien. Pueden hacer bien, o pueden hacer mal, y está en nuestras manos cual elegir.

 

 

 

“Cualquier palabra que pronunciemos debe ser elegida con cuidado ya que las personas las escucharán y serán influenciadas por ellas para bien o para mal.” – Buda

 

 

 

Si pudiésemos imaginar lo que nuestras palabras pudiesen causarle a alguien seguramente elegiríamos mejor las palabras que utilizamos. El problema es que a veces, cuando hablamos, no pensamos, especialmente cuando nuestras emociones hablan por nosotros, y el problema no es cuando esas emociones son buenas, sino cuando no lo son, porque es en ese momento cuando podemos causar un gran daño.

¿Alguna vez haz estado enojado y le dijiste algo alguien de lo cual te arrepentiste? Probablemente sí. El problema fue que nuestras emociones, es decir, nuestro enojo hablo por nosotros y en la mayoría de los casos ni siquiera quisimos decir lo que dijimos, pero el daño ya se produjo. Lo mismo sucede del lado contrario, es decir, cuando alguien nos dice algo que causa un gran dolor en nuestros corazones. Algunas de esas palabras son perdonadas, otras son olvidadas, y algunas de ellas son guardadas en lo más profundo de un ser humano.

 

 

 

“Piensa dos veces antes de hablar, porque tus palabras e influencia plantaran la semilla del éxito o fracaso en la mente del otro.” – Napoleón Hill

 

 

 

Lo bueno de las palabras es que pueden influenciar a alguien, y hacerle creer que esas palabras son reales, cambiando su vida completamente. Lo malo es cuando esas palabras son usadas para hacer el mal, e influencian a alguien a hacer el mal, o a seguir el camino equivocado, o hacen creerles a otras personas que esas palabras dañinas sobre ellos son reales. Por ejemplo, muchas veces en mi pasado, personas han dicho diferentes palabras que han causado un gran dolor en mi corazón como, por ejemplo: Eres fea, eres buena para nada, no eres inteligente, vas a fracasar, no puedes hacerlo, eres esto o lo otro, y yo les creí.

El problema es que a veces aquellas palabras son dichas por personas que uno realmente quiere, y pueden ser muy dañinas, porque es fácil evitar escuchar a aquellas personas que no te importan, pero es difícil no escuchar a aquellos que amas, incluso a veces es difícil evitar escuchar a gente que ni conoces, imagínate entonces qué difícil es cuando la persona realmente te importa. Por ese motivo, siempre debemos ser cuidadosos con las palabras que elegimos para comunicarnos en nuestras vidas diarias, en nuestras relaciones, con nuestros amigos o colegas, con nuestros padres e hijos y con cada persona con la que nos rodeamos.

 

 

 

“Ten cuidado con lo que dices. Tu puedes decir algo hiriente en diez segundos, pero diez años después, las heridas siguen allí.” – Joel Osteen

 

 

 

¿Por qué le dirías a alguien que es feo, estúpido, que no lo quieres, o que es un perdedor si realmente no deseas que lo crean de verdad? ¿Acaso piensas que no lo creerán? ¿y que si lo hacen? ¿Qué si esa persona cree lo que has dicho y lo acepta como la verdad absoluta? ¿Qué si realmente dañas a alguien con el poder de tus letales palabras? Porque eso es lo que puedes causar, y a veces puedes romperle el corazón a alguien con una sola palabra.

Pero lo bueno es que podemos crear el mismo efecto, pero en el sentido contrario, ya que podemos animar y levantar a una persona, podemos ayudar a que se sienta bien consigo misma, podemos brindarle paz, podemos hacerle ver que es una persona maravillosa y hermosa y cambiarle su perspectiva y podemos hacerle entender que se merece lo mejor del mundo, para que puedan ver que todo es posible.

 

 

 

“Las palabras amables, aunque no cuestan mucho, logran mucho.” – Blaise Pascal

 

 

 

Algo importante para aclarar es que lo que otras personas digan sobre ti es su opinión no la tuya, lo que ellos dicen es su visión del mundo, o a lo mejor es su propio corazón roto el que habla, o su enojo, o quizás simplemente es lo que sienten, y no podemos evitarlo. Pero podemos elegir permitir que sus palabras nos destruyan, o podemos usarlas como fuerza para seguir mejorando como personas y seguir hacia adelante. Pero no todos reaccionamos de la misma forma, y nuca sabremos como el otro tomara lo que vamos a decir entonces, ¿Por qué no evitamos lastimar a otras personas, y elegimos no dañarlos con nuestras palabras, pensando siempre antes de hablar? O por lo menos, ¿Por qué no decimos lo que tenemos que decir de una forma más pacifica con más amabilidad y amor? Lo que se dice importa, y como se dice importa mucho más.

 

 

 

 

 

Por lo tanto, porque no usar nuestras palabras como una herramienta para hacer el bien y no como un arma, y así usarlas para inspirar, ayudar, curar y animar a otras personas dando palabras de amor, ¡y así cambiar nuestras vidas y las vidas de otros para que este mundo sea uno mejor!

Libera el Dolor y Sana tu Corazon

Van a existir diferentes momentos en nuestras vidas en donde vamos a sentir dolor. Este podrá ser un dolor superficial, o un dolor más profundo, a veces podrá ser por segundos, por horas, por meses o incluso años, y a veces nunca se irá, quedándose atrapado en nuestro cuerpo, contaminando nuestra alma, y rompiendo nuestros corazones, y la única forma de que deje de lastimarnos es sacándolo de nuestros corazones, permitiéndole que se aleje de nuestras vidas.

 

 "Busca en tu interior un lugar donde haya alegria, y esa alegria borrara el dolor." - Joseph Campbell

 

 

Hay tres tipos de personas: Aquellas que se tragan el dolor, lo digieren, y logran sacarlo de sus mentes y corazones, luego están aquellas personas que lo tragan, y lo dejan dentro, dejando que los destruya por dentro, volviéndose sus víctimas, y luego están aquellas personas que lo tragan, y lo esparcen por todo su ser como veneno corriendo por sus venas, conminando sus corazones, volviéndose un reflejo de su dolor.

El primer tipo de personas no están exentas de sentirlo, de hecho, es muy probable que lo hayan sentido cientos de veces en su pasado, y posiblemente lo sientan muchas veces más a lo largo de sus vidas, pero lo que hace la diferencia entre este tipo de personas y los otros dos tipos de personas es que estas no le permiten a el dolor controlar sus vidas. Por lo tanto, una vez que lo sienten, buscan la forma de removerlo de sus corazones tan pronto como sea posible.

 

 

 

“Cosas malas suceden; como respondo ante ellas define mi carácter y la calidad de mi vida. Puedo decidir yacer en una tristeza eterna, inmovilizado por la gravedad de mi perdida, o puedo decidir afrontar el dolor y apreciar el regalo más preciado que tengo: la vida misma.” – Walter Anderson

 

 

 

El segundo tipo de personas son aquellas que lo sienten, pero no son capaces de liberarlo de sus corazones, guardándolo muy dentro suyo. El problema con esto es que mientras que estas personas pueden tener una sonrisa en sus caras, muy dentro de sus corazones el dolor los va matando lentamente. Estas personas no lo liberan de ninguna forma, sino que se lo guardan para sí mismos. El problema es que se vuelven prisioneros de su dolor, este los destruye por dentro día tras día, y a veces se vuelve tan intolerable que la persona se rinde ante él, a veces acabando con su propia vida.

El tercer tipo de personas son como el segundo tipo de personas, pero hay una gran diferencia entre ellas. La mayor diferencia es que estas personas intentan liberarlo y detener su sufrimiento causándole dolor a otro. El problema es que el dolor que sienten les ha consumido sus corazones, y contaminado sus mentes. Estas personas están tan destruidas por dentro que la única forma en la que se pueden revelar frente a tanto dolor es volviéndose ellos mismos la personificación del dolor, causando sufrimiento a otros con el fin de sanarse a sí mismos.

 

 

 

“Estos dolores que sientes son mensajeros. Escúchalos.” – Rumi

 

 

 

Como podemos ver el dolor es algo que debes dejar salir de tu corazón antes que destruya la persona que realmente eres. No es siempre posible evitar sentirlo, de hecho, no deberíamos forzarnos a no sentirlo, sino que deberíamos aceptarlo, saborearlo, digerirlo, aprender de él y cuando estemos listos debemos dejarlo ir.

¿Cómo lo liberamos entonces? Bueno, la respuesta va a depender de la persona que lo siente, pero la mejor forma es sabiendo que el sentimiento de dolor no borrara el motivo que lo causo en primer lugar. Por lo tanto, debemos enfocarnos en algo más, algo que nos haga sentir bien, y debemos ser sobre todo pacientes y darnos tiempo, sabiendo que tarde o temprano el dolor se ira. Hay que saber que el dolor nos traerá más dolor, y nunca lo contrario, no cambiara lo que sucedió ni tampoco cambiara nuestro futuro, ya que depende de nosotros permitir que nos destruya, o destruirlo nosotros antes. Debemos enfocar nuestra mente en aquello que nos hace bien, evitando todo contacto con aquello que fomente ese dolor.

 

 

 

“Mi objetivo es olvidar el dolor de la vida. Olvidar el dolor, burlarse del dolor, reducirlo y reír. ” – Jim Carrey

 

 

 

Podemos ser las victimas de nuestro dolor y permitirle que controle nuestras vidas, o podemos ser los creadores de nuestro propio destino. Si elegimos la primera opción estaremos a merced de nuestro dolor, en cambio, si elegimos la segunda opción nosotros tendremos el poder para controlar nuestras vidas y decidir qué hacer con ella. No será fácil, pero es posible. No siempre podremos evitar el dolor, pero siempre podremos decidir qué hacer con él. Transfórmalo en algo hermoso y así cambiaras toda tu vida. Intenta ver el lado positivo, no te cuestiones lo que paso, el pasado no existe, enfoca tu mente en este momento, y crea lo que quieras experimentar mañana.

 

 

 

 

Hoy es el día en el que puedes liberar el dolor que estas sintiendo, es ahora el momento para decidir dejarlo ir ¡y empezar una nueva vida!

La Bondad: El Lenguaje Universal del Amor

¿Qué si te digo que hay una forma de que podamos entendernos entre nosotros sin importar nuestra nacionalidad? ¿Qué si te digo que hay un lenguaje que todo el mundo conoce y que puede ser usado para comunicarnos entre nosotros? ¿Qué si te digo que hay un lenguaje que puede proporcionarnos amor y curar nuestros corazones? ¿Me creerías? Bueno, la realidad es que ese lenguaje existe, es real, y es el lenguaje universal del amor, y se llama “Bondad” y puede cambiar la forma en la que experimentamos nuestras vidas.

 

 

"La bondad es el lenguaje que los sordos pueden oir y los ciegos pueden ver." - Mark Twain

 

 

Vivimos en un mundo en donde sus habitantes están cada día más conectados a través de aparatos tecnológicos, pero cada día más desconectados como seres humanos. Tenemos todos los recursos para estar conectados, para estar unidos, pero así y todo insistimos en separarnos entre nosotros. El gran problema es que no podemos comprendernos entre nosotros. ¿El motivo? Simple: En el medio del caos de nuestra sociedad nos hemos perdido a nosotros mismos, y hemos olvidado quienes somos en realidad: Seres de bondad, de compasión, y de amor.

En el mundo hay miles de lenguajes diferentes, pero así y todo no podemos entendernos. Tu estarás pensando que el problema es que no compartimos el mismo lenguaje, pero el problema no es que hay muchos diferentes lenguajes, el gran problema es que no sabemos que todos hablamos el mismo lenguaje, y ese lenguaje es la bondad.

 

 

 

“El más simple acto de bondad echa raíces en todas direcciones, y esas raíces crecen y dan vida a nuevos árboles.” – Amelia Earhart

 

 

 

¿Pero es la bondad un lenguaje? Si, y déjame explicarte por qué. Un lenguaje es una forma de comunicación, el cual puede ser expresado de diferentes formas. Por lo tanto, podemos decir que la bondad es una forma de expresar amor. Cada simple palabra o acto de bondad es una forma de demostrar amor hacia a otro ser. La bondad es algo que todo el mundo puede comprender sin importar su cultura, edad, nacionalidad, o raza. Es un lenguaje que puede hablarse de formas diferentes, y siempre será escuchado.

El problema es que cada día somos contaminados con cosas menos importantes de nuestra rutina diaria, y así nos olvidamos de quien somos en realidad, es por eso que olvidamos hablar el lenguaje de la bondad. El problema es que subestimamos el poder de una simple palabra o acto de bondad. La verdad es que este maravilloso lenguaje habla más fuerte y claro que cualquier otro lenguaje en el mundo, y este tiene el poder de curar nuestros corazones, y brinda alegría y felicidad a la persona que lo habla, y a la persona que lo escucha.

 

 

 

“El amor y la bondad nunca son en vano. Siempre hacen una diferencia. Ellos bendicen a aquel que los recibe, y te bendicen a ti, el dador.” – Barbara De Angelis

 

 

 

Podemos sentir el poder de la bondad en todo momento, Por ejemplo, ¿Cómo te sientes cuando alguien es amable contigo? ¿Cómo te sientes cuando un desconocido, alguien a quien nunca has visto antes, sin ningún motivo aparente, te brinda una sonrisa, o te habla de una forma amable? Supongo que te sientes bien, ¿verdad? Incluso si es por un segundo, un simple acto o palabra de amabilidad tiene el poder de llenar nuestros corazones con alegría. En cualquier momento, en cualquier lugar, con quien sea que estemos, cada acto de bondad jamás se pasa por alto.

Siempre que somos amables con alguien, incluso cuando sentimos que a la otra persona no parece importarle, dentro de sus corazones si les importa, porque el lenguaje de la bondad es algo que penetra cualquier barrera que podamos tener, y se adentra en lo más profundo de nuestros corazones, llenándolos con amor y felicidad.

 

 

 

“Si todos realizáramos un acto aleatorio de bondad diariamente; podríamos poner al mundo en la dirección correcta.” – Martin Kornfeld

 

 

 

La bondad puede ser expresada incluso sin palabras, es por ello que todo el mundo puede comprenderla, porque un simple acto, una simple caricia, una simple sonrisa, muchas veces hablan más fuerte y más claro que las palabras. No importa de dónde somos, ni nuestra edad, ni nuestra cultura, ni nuestro género, ni nuestro idioma, no importa si estamos ciegos o sordos, no importa si no sabes leer o escribir, porque el lenguaje de la bondad siempre será comprendido. La bondad que otorgamos es un regalo hacia otros y hacia nosotros mismos, y las réplicas que crea son más grandes de lo que jamás hemos imaginado.

 

 

 

 

 

¿Por qué no intentas hacer un acto de bondad cada día, por una semana, y ves por tú mismo que tan maravillosa es? Es tiempo de convertir la bondad en nuestro primer lenguaje, ¡y así cambiar la forma en que vivimos la vida!

Nuestro Silencio: El Arma del Mal

El mal ha triunfado, sin mucho esfuerzo ha derrotado al bien, arrebatándole su corona, y ahora, sentado en su trono gobierna el mundo. Su poder ha sido acrecentado gracias a la inacción de los buenos, y nuestro silencio ha sido usado contra nosotros como un arma letal. Nuestro silencio está causando nuestra propia destrucción, por lo tanto, está en nuestras manos tomar acción y detener tanto sufrimiento.

 

"La unica cosa necesaria para que el mal triunfe es que los hombres buenos no hagan nada." - Edmund Burke nuestro silencio

 

 

Nuestro silencio contra los horrores del mundo es lo que le ha otorgado al mal el poder para conquistar este planeta. Día tras día, actos horrendos son llevados a cabo alrededor del mundo, y mientras tanto la humanidad permanece en silencio. El mal actúa con impunidad bajo nuestras narices, y todos nosotros, ciegos y sordos ante los desesperados llantos de sus víctimas, permanecemos inmóviles, sin palabras, ante tanto dolor.

Nuestro silencio es el arma que ha utilizado el mal para ganar. Este no ha dañado a sus víctimas más de lo que nosotros los hemos dañado con nuestro silencio. Somos todos cómplices de las atrocidades cometidas en el mundo debido a que hemos permanecido en silencio, evitando mirar hacia aquellos que reclaman nuestra ayuda. Nuestro silencio es nuestro propio castigo, ya que nos condena a vivir en un mundo lleno de oscuridad gobernado por el mal, en donde ninguno de nosotros está exento de su poder.

 

 

 

“Al final, no recordaremos las palabras de nuestros enemigos sino el silencio de nuestros amigos.” – Martin Luther King Jr.

 

 

 

Si el mal ha ganado es porque se lo hemos permitido. Guerras, asesinatos, violencia, violaciones, acoso, racismo, y mucho más pasa frente a nuestros ojos, y nuestro silencio es nuestra única respuesta. Confusos, angustiados y aturdidos quedamos ante tales atrocidades, pero luego seguimos con nuestras tareas diarias como si nada hubiese pasado. El problema es que no actuamos hasta que el mal no nos toca de cerca. Una vez que nos enfrentamos con las garras del mal, nuestro silencio se convierte en llanto, y el llanto se convierte en un clamor, y luego nos damos cuenta que nadie parece escuchar, y es en ese preciso momento cuando nos damos cuenta que la humanidad está demasiado preocupada haciendo otras cosas como para escuchar a aquellos que reclaman ayuda.

Que diferente seria todo si pudiéramos ver el poder que tenemos todos dentro nuestro. Juntos podemos hacer de este mundo uno mejor. Es el poder de aquellos con buen corazón, los que pueden poner al mal de rodillas, pero para eso no debemos estar en silencio, sino que debemos hablar, no debemos estar quietos, sino que debemos actuar. El problema es que no somos conscientes de nuestro poder, creemos que no podemos hacer una diferencia, por lo que nos damos por vencidos incluso antes de intentarlo. Deseamos y esperamos que alguien, algún día, haga algo por aquellos que lo necesitan, pero la mayor parte del tiempo, esa ayuda nunca llega, y el dolor de aquellos que sufren nunca se termina. Pero la única cosa que hacemos, que no ayuda en lo absoluta es permanecer en silencio. Por lo tanto, cada cosa que podamos hacer cuenta.

 

 

 

“El mundo no será destruido por quienes hacen el mal, sino por aquellos que observan sin hacer nada.” –  Albert Einstein.

 

 

 

Amor es lo que le falta a este mundo. Una revolución de amor es lo que necesitamos si queremos vivir en paz. Debemos saber que nada cambiara si permanecemos en silencio ante todos los tipos de atrocidades cometidos día a día. Juntos debemos luchar contra el mal, no con violencia sino con amor, compasión y tolerancia. Cada acto de odio y destrucción debe ser repudiado, y debemos actuar con el fin de prevenir más sufrimiento. Aquellos que hacen el mal deben saber que no somos como ellos, y así debemos demostrarles quien somos con nuestro ejemplo. Debemos expresar y declarar que estamos todos juntos independientemente de nuestra raza, cultura o religión. Que ningún otro humano inocente sufra por las manos de aquellos que hacen el mal.

 

 

 

 

Juntos podemos derrotar el mal, no permaneciendo en silencio sino elevando nuestras voces. Es tiempo de hacer todo lo que podamos con el fin de detener a aquellos que amenazan nuestra propia existencia. Nuestras voces necesitan ser escuchadas y nuestro mensaje debe ser claro: ¡Si al amor y a la paz, No a la violencia y el odio!

La Importancia de la Tolerancia

El mundo se ha vuelto un mundo con cero tolerancia. Nuestra falta de tolerancia con las opiniones y creencias de los demás ha creado esta caótica y desesperante separación entre seres humanos. ¿El resultado de tal separación? Tristeza, sufrimiento, odio, y muerte. Un mundo sin tolerancia es un mundo sin paz, y un mundo sin paz es una amenaza para nuestra propia existencia.

 

 

La tolerancia es darle a cada ser humano todos los derechos que reclamas para ti mismo. Robert Green Ingersoll

 

 

¿Qué nos ha hecho pensar que nuestras creencias son mejores que otras? ¿Qué nos ha hecho pensar que somos los poseedores de la verdad absoluta? ¿Qué nos ha hecho pensar que podemos condenar a otros simplemente porque piensan diferente a nosotros? ¿Cómo es posible que cometamos actos horrendos y todos en nombre de nuestras creencias como forma de justificarnos?

El problema es que todos creemos que tenemos la verdad absoluta, sobre todo, creemos que nuestros pensamientos y creencias son las correctas, y que las otras son las equivocadas, lo que nos ha dado la impunidad para actuar como actuamos, para condenar, y castigar a otros por el simple motivo de pensar diferente a nosotros. Esto ha causado no solo la separación entre naciones, sino entre todas las personas del mundo entero. Familias, amigos, relaciones de todo tipo han sido destruidas por la falta de tolerancia de sus integrantes.

 

 

 

“¿Qué es la tolerancia? Es la consecuencia de la humanidad. Todos estamos formados de fragilidad y error; entonces perdonémonos recíprocamente por nuestras locuras – esa es la primera ley de la naturaleza.” – Voltaire

 

 

 

Todos nos consideramos tolerantes, y así pedimos a otros por tolerancia, pero la realidad es que todos somos tolerantes siempre y cuando la otra persona esté de acuerdo con nuestras opiniones y creencias, pero la tolerancia no es nada más ni nada menos que el entendimiento de otros puntos de vista. La tolerancia no implica tener que acordar con las opiniones de otros ni tener que compartir las mismas creencias, sino que involucra el entendimiento de las distintas percepciones sobre la vida y diferentes asuntos.

La libertad significa tener la oportunidad de creer en algo, de tener nuestra propia opinión personal sobre cierto aspecto de la vida sin ser influenciado o forzado a hacerlo. Hay una gran diversidad de opiniones, y eso es lo que hace que este mundo sea tan interesante y hermoso, de otra forma la libertad no existiría, y nos volveríamos esclavos de un régimen tiránico, y como el pasado ya nos ha enseñado, esa no es una historia feliz, entonces – ¿Por qué seguir repitiéndola?

 

 

 

“La tolerancia no implica la falta de compromiso con las creencias propias. Sino que condena la opresión o la persecución de otros.” – John F. Kennedy

 

 

 

Los deportes, la religión, la política, el dinero, y otros asuntos son la prueba de que carecemos de tolerancia. Peleamos, nos odiamos y matamos entre nosotros solo porque el otro no concuerda con nuestras creencias o porque sus opiniones son opuestas a las nuestras. La pregunta entonces seria: ¿Por qué otros deberían estar de acuerdo con nosotros cuando nosotros no estamos dispuestos a acordar con ellos? Bueno, debe ser porque: “Mi equipo de fútbol es mucho mejor que el tuyo”, “Mi Dios es mucho más grande y poderoso que el tuyo, “Mi país es mucho mejor y más rico que el tuyo” “El partido político que yo sigo es mucho mejor que el que tú sigues”, “¡Yo soy inteligente y tú eres un ignorante!, y bueno así sucesivamente.

¿Reconoces acaso esas frases? Yo sí. Las he dicho muchas veces, y las he escuchado decir por muchas personas. Todos creemos tener la razón, la verdad absoluta, y es por ello que creemos que la otra persona está equivocada, por lo tanto, queremos que cambie sus creencias para así satisfacer nuestro ego. La verdad es que este comportamiento no construye, sino destruye, y no hay más ignorancia que pensar que uno es el especial, los beneficiarios portadores de la verdad absoluta de la vida. Lo que quiero decir es, que está bien discutir una idea, pero no está tan bien no entender ni comprender que no todos pensamos de la misma manera, y básicamente esa es la idea de la vida: ser tan libres como para pensar y creer lo que queramos sin necesitar la aprobación de alguien más.

 

 

 

 

 

Todos tenemos distintas perspectivas sobre la vida, diferentes puntos de vista, y es por ello que debemos entender eso con el fin de evitar cualquier sufrimiento innecesario, dolor, odio, peleas sin sentido o guerras, para protegernos a nosotros mismos, a nuestro mundo, y nuestra completa existencia. ¡Seamos más tolerantes con las opiniones y creencias de otros, y así encontraremos la paz que nuestro mundo necesita!