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La edad no es mas que un numero

La edad no es más que un número, al cual le hemos otorgado una gran importancia. De alguna forma le hemos dado más significado del que deberíamos, otorgándole así a un simple numero el poder para controlar nuestras vidas. La verdad es que la edad no nos define ni a nosotros ni a nuestro destino, ya que no es nuestra edad lo que cuenta sino nuestra actitud.

 

 "Vive tu vida y olvídate de tu edad." - Norman Vincent Peale

 

 

Día a día pienso en como nuestra edad nos ha influenciado. Pareciera que tenemos una edad para todo. Una edad para estudiar y aprender, una edad para divertirnos, una edad para casarnos, una edad para tener hijos, una edad para ser exitosos y una edad en la cual ya nos consideramos los suficientemente viejos como para vivir la vida que básicamente morimos incluso antes de haber muerto realmente.

Le hemos otorgado a la edad el poder para decidir por nosotros. La edad decide si es correcto hacer algo o no, y nosotros basamos nuestras decisiones en nuestra edad, lo que la mayoría de las veces nos lleva a tomar la decisión equivocada o muchas veces nos lleva a tomar una decisión basada en nuestra edad, lo que no nos permite decidir de acuerdo a nuestros sentimientos y emociones, y hacemos esto debido a las limitaciones que hemos puesto en nuestra mente gracias a un simple número.

 

 

 

“No cuentes solo tus años, haz que tus años cuenten.” – George Meredith

 

 

 

La edad es una prisión creada por nuestra sociedad, la cual nos ha privado de la libertad para hacer todo aquello que queremos hacer en el momento más apropiado para nosotros. Es como si estuviésemos en una carrera contra el tiempo, en donde la edad para disfrutar de la vida, divertirse, ser feliz, libre, hermosos y exitosos es muy corta, es así que estamos presionados a hacer todo aquello que podamos, en un tiempo determinado ya que después de cierta edad nos volvemos obsoletos, y desde ese momento enterramos todos nuestros sueños y deseos junto con nuestra felicidad y pasión por vivir, y vivimos el resto de nuestras vidas condenados a esperar que un día alguien venga y nos entierre junto con todas aquellas cosas.

La verdad sobre la edad es que es simplemente una ilusión, ya que somos libres de hacer todo aquello que amamos en el momento que queramos. Nuestros sueños, al contrario de lo que pensamos, no tienen una fecha de caducidad, es por ello que nunca es demasiado temprano o demasiado tarde para perseguirlos y hacerlos realidad. En cualquier momento tenemos el poder para decidir quién queremos ser y que queremos conseguir e ir a por ello, y convertirnos en la persona que siempre hemos querido ser. Nuestra vida está totalmente bajo nuestro control, y no es nuestra edad lo que nos controla, ya que un número es y será siempre un numero si no le otorgamos el poder para que sea el creador de nuestro destino.

 

 

 

“Nunca eres demasiado viejo como para establecer una nueva meta o soñar un nuevo sueño.” – C.S. Lewis

 

 

 

Lo importante sobre la edad y cumplir años no es un número, sino que eso significa que estamos vivos, lo que quiere decir que todavía tenemos la oportunidad para hacer aquello que amamos y ser felices. La edad y las situaciones que nos rodean no tienen el control de nuestras emociones, sino que somos nosotros los que tenemos el poder para crear la vida que siempre hemos soñado. Desde siempre sin importar mi edad, he decido seguir a mi corazón, aquello que amo y aquello que me hace feliz me dan vida y no un simple número. La edad no es más que eso, un simple número, no nos define, no nos controla, no nos categoriza, no nos dirige, somos nosotros los que hacemos eso. Nuestros sueños, metas y todo aquello que nos hace felices nos mantiene con vida. La edad es simple un número, y su único lado positivo y muy importante sería que nos indica que todavía seguimos con vida para poder hacer aquello que nos guste, ya sea en mayor o menor medida, porque es nuestra decisión de vivir nuestra vida a nuestra manera lo que cuenta, no nuestra edad.

Lo importante sobre nuestra vida es que debemos saber que la edad no es lo que importa, ya que lo que verdaderamente importa es nuestra actitud, nuestra fe, nuestro compromiso y perseverancia. La edad puede indicar el paso del tiempo, y las dificultades pueden haberse incrementado, pero la clave para vivir la vida la encontramos en nuestra mente, porque es ella la que si puede limitarnos o no. No hay nada que pueda detenernos de alcanzar nuestros sueños si creemos que todo es posible. Nuestra mente lo es todo, y jamás deberíamos permitir que un simple número y las creencias que le hemos dado como sociedad interfiera con nuestros verdaderos sueños y deseos.

 

 

 

 

Otorguémosle menos importancia a nuestra edad y más importancia a nuestra propia mente y actitudes, ya que no podemos cumplir nuestros sueños si no creemos en nosotros mismos. Recuerda que la edad es simplemente un número, no permitas que este controle tu vida. ¡Tu edad solo indica que sigues con vida lo que significa que puedes seguir siendo feliz, divertirte, disfrutar de la vida, reír, aprender, soñar, creer y seguir viviendo tu vida al máximo!

La Falta de Empatía: ¿La Causa de Nuestra Deshumanización?

Nuestra falta de empatía, es decir, nuestra falta de habilidad para reconocer y entender los sentimientos de alguien más, está matando la poca humanidad que quedaba en nuestra sociedad. Todo lo que está sucediendo en el mundo me ha hecho darme cuenta de una cosa: No hemos aprendido nada.

 "¿Podría un gran milagro llevarse a cabo solo mirandonos a través de los ojos del otro por un instante?" - Henry David Thoreau

 

Nuestro propio mundo ha sido testigo de nuestra propia destrucción durante los años. Durante muchos años los humanos han estado luchando por diferentes razones, muchas de ellas han sido la causa de nuestra separación, la cual la mayoría de las veces ha sido generada e influenciada gracias a los esfuerzos de aquellos que nos gobiernan, los cuales siempre han sembrado semillas de odio en los corazones humanos, solo para satisfacer sus propias necesidades ambiciosas y egoístas.

Durante años, todas aquellas personas, las dueñas del poder, se han tomado el tiempo de pensar la mejor forma para controlar el mundo entero, y fue así que el mejor plan fue puesto en marcha: Separar a las personas por nacionalidad, raza, género y religión. Y así fue creado el plan más macabro de todos los tiempos: Las personas se odian y se matan entre sí por sí mismas. Nos han quitado la habilidad para pensar, y es así que nos hemos convertido en sus esclavos. Esto solamente ha causado una cosa: el odio se ha incrementado mientras que el amor ha decaído, lo que ha causado nuestra falta de empatía. ¿Y los creadores de tal magnifico plan? Bueno, ellos siempre han sido los que han ganado la partida.

 

 

 

“El secreto de la libertad radica en educar a las personas, mientras que el secreto de la tiranía esta en mantenerlos ignorantes.” – Maximilien Robespierre

 

 

 

Entonces, ¿Qué es la empatía? El diccionario nos dice que la empatía es: La habilidad para entender y compartir los sentimientos de otras personas. Por lo tanto, ¿Cómo puede nuestra falta de empatía ser el asesino de nuestra propia humanidad? Simple: Si no podemos entender lo que la otra persona siente, si no podemos ponernos en los zapatos de alguien más o al menos intentar sentir lo que la otra persona siente, entonces no hay forma que podamos sentir el sufrimiento y el dolor de los demás, lo que provocara ya sea nuestro desinterés en el sufrimiento de otros, causando nuestra inacción, o generara que actuemos de una forma malvada en contra de otros, siendo incapaces de entender y compartir su sufrimiento.

Por lo tanto, cuando carecemos de empatía, todo aquello que nos hace humanos desaparece, ya que en donde no hay amor, el odio triunfa, y es en ese preciso momento en donde se cometen todas las peores atrocidades. Es así que destrozamos nuestro planeta, nuestra naturaleza, matamos a todos los animales, contaminamos cada océano, lago y río, cortamos cada árbol, y nos odiamos y matamos entre sí sin piedad y compasión y todo gracias a nuestra falta de empatía y falta de amor.

 

 

 

“El odio no cesa con el odio, el odio cesa solo con amor, esta es la regla eterna.” – Buda

 

 

 

Lo que está sucediendo hoy en día con los refugiados es un claro ejemplo de nuestra falta de empatía. En los últimos días he leído artículos y comentarios de personas de todos los países del mundo sobre la inmigración y los refugiados lo suficiente como revolverme el estómago. Nuestra falta de empatía y nuestra deshumanización es evidente, no hay forma en la que podamos ocultar el hecho de que nos hemos vuelto tan individualistas que no nos importa nada de nadie excepto nosotros mismos. El simple hecho de pensar que alguien con una cultura, religión y lenguaje diferente pueda venir a nuestro pequeño mundo de fantasía en donde todo solo parece estar perfecto nos vuelve locos, sacando lo peor de nosotros mismos, cuando debería ser al revés, ya que no somos dueños del mundo.

Es por ello que al principio dije que no hemos aprendido nada. ¿Por qué te preguntaras? Bueno es sencillo, si comparamos nuestra historia pasada con nuestro presente, podemos ver que cada muerte, sufrimiento, dolor y lucha, y cada ser humano que ha luchado para recuperar la paz no nos han enseñado nada, o dicho de mejor manera, nosotros no hemos querido aprender, es por ello que seguimos repitiendo los mismos comportamientos destructivos de nuestro pasado una y otra vez.

 

 

 

“Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo.” – Jorge Santayana

 

 

 

Me pregunto si hay alguna forma en la que podamos revertir el destino de nuestra humanidad. Me atrevo a decir que si, la hay, y la cura para toda maldad es el amor. Las semillas de odio han sido sembradas y cosechadas durante décadas, pero eso no significa que el amor ya este extinto, ya que el amor nunca muere, es por eso que debemos volver a sembrar amor una vez más, donde quiera que vayamos, a todos los que podamos. Sin amor la humanidad no puede sobrevivir, y nuestra existencia se verá condenada por nuestras propias acciones.

Somos todos seres humanos, sin importar nuestra nacionalidad, religión, idioma, raza o cultura, y eso significa que todos tenemos los mismos derechos, en donde el derecho a vivir cuenta como el más fundamental de todos. Cada persona debe ser tratada como humano, sin importar su procedencia. Todo aquello que le sucede a otra persona podría algún día sucedernos a nosotros.

 

 

 

Restauremos nuestra humanidad, recuperemos nuestra empatía, y con amor y compasión ayudemos a otros humanos en necesidad. Podríamos ser ellos, por eso seamos amables y tengamos respeto, y a cambio obtendremos todo aquello que podamos pedir: Un mundo de amor y paz.