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¡Es Tiempo de Una Revolución de Amor!

Los humanos enfrentan un grave problema, la sociedad en la que viven está en estado de descomposición, sus cerebros han sido lavados, y el mayor problema de todos es la falta de amor. Necesitamos amar de nuevo, necesitamos recordar lo que es verdaderamente esencial, ¡es tiempo de una revolución de amor!

 

 

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El virus que ha sido implantado en nuestras mentes ha exterminado la mayoría de las cosas más valiosas que tenemos como seres humanos como, por ejemplo: La habilidad de amar, la habilidad de amarnos a nosotros mismos, a nuestro mundo, a nuestra naturaleza, y a cada ser humano sobre este planeta. Hemos perdido el poder para crear todo aquello que deseamos, y hemos olvidado quien somos en realidad, y cuál es el verdadero propósito por el cual estamos aquí.

El gran problema de todos es que le hemos cambiado el significado al amor, olvidándonos de lo que realmente significa. El mundo está bajo tanto dolor en este momento, y no solo porque los humanos solo están amando de una forma superficial y egoísta, sino porque que le dan amor cada día a cosas sin valor, y ahí es donde se encuentra la peor de las enfermedades: El amor al dinero.

 

 

 

 

“Sólo cuando el último árbol esté muerto, el último río envenenado, y el último pez atrapado, te darás cuenta que no puedes comer dinero.” – Sabiduría Indoamericana

 

 

 

 

Estamos más enamorados del dinero que de cualquier otra cosa en el mundo. ¿Y como puedo saber eso? Porque solo basta con mirar el mundo, y lo que sucede actualmente, para saber que lo que digo es verdad. El problema es que las personas están tan ciegas, que no pueden ver la realidad. Los humanos han perdido el sentido común, convirtiéndose en victimas de su locura, de su enfermedad por el dinero, o el poder, realizando las peores de las atrocidades y todo en el nombre del dinero. Nuestro amor por el dinero es la primera causa del dolor y sufrimiento, y la causa de la destrucción lenta y letal de la existencia humana.

El mundo está muriendo, estamos empujando constantemente nuestros recursos al límite, poniendo nuestra propia existencia en peligro. El mundo, nuestro hogar necesita de amor, y no el tipo de amor barato y podrido que damos día a día, sino que necesitamos amor real, amor del bueno. Debemos aprender a amar de nuevo, y esparcirlo a donde vayamos, para así poder sanar nuestros corazones y el mundo entero. La solución es enfocar nuestra vista en lo que realmente importa, aprender a amarnos a nosotros mismos, para así amar a otros, debemos aprender que no estamos separados, por lo tanto, lo que le hacemos a otros, nos lo hacemos a nosotros mismos.

 

 

 

 

“El planeta no necesita más gente exitosa. Lo que el planeta necesita desesperadamente son más pacificadores, sanadores, restauradores, contadores de historias y amantes de todos los tipos”. – Dalai Lama

 

 

 

 

Hay algunas preguntas sobre el comportamiento humano que han estado en mi mente, y las cuales no puedo entender:

 

¿Cómo es posible que todavía existan personas matándose entre sí, personas robándole cosas a otras personas, personas sin casa, sin nada que comer, sin agua potable, sin acceso a educación, salud y sin ningún derecho a tener una vida decente?

¿Cómo es posible que sepamos que estamos destruyendo nuestro planeta, nuestro hogar, y el hogar de miles de criaturas, sabiendo que estamos jugando a la ruleta rusa con nuestra propia existencia y así y todo no hacemos nada para cambiarlo? Hemos sido bendecidos con un maravilloso planeta y sin embargo lo destruimos día a día con nuestras imprudentes acciones.

¿Cómo puede ser que luego de miles de millones de años de vida en la tierra todavía sigamos separándonos por nacionalidad, raza, religión, genero, edad y estatus social, otorgando derechos humanos dependiendo de dónde pertenezca cada persona?

¿Cómo puede ser posible que todavía existan personas privadas de su libertad? ¿Cómo es posible que todavía en este Siglo XXI exista la esclavitud?

¿Cómo puede ser posible que hayamos sido beneficiados con un maravilloso cuerpo, el cual nos permite experimentar el maravilloso regalo de la vida en la tierra y sin embargo lo destruimos día a día consumiendo toda la basura que podamos, sin importar ni un poco nuestra salud hasta llegado el momento en el que no hay vuelta atrás?

¿Cómo es posible que hayamos sido bendecidos con una mente extraordinaria, teniendo el poder, las habilidades, y los conocimientos para crear cosas maravillosas y sin embargo lo usamos para destruir?

¿Cómo es posible que tengamos un hermoso corazón con una enorme capacidad para sentir y dar amor y elegimos odiar y lastimar?

 

 

 

 

“Al final, no recordamos las palabras de nuestros enemigos sino el silencio de nuestros amigos.” – Martin Luther King

 

 

 

 

Y como dije anteriormente, la respuesta a todas estas preguntas es que hemos perdido el sentido común, hemos invertido las verdaderas prioridades con cosas menos importantes, nos hemos olvidado del amor, y nos hemos vueltos tan ciegos que no podemos ver lo que realmente sucede, y si lo podemos ver, hacemos la vista a un lado rápidamente, porque no queremos nada que nos distraiga de nuestra desesperada carrera por obtener más dinero, poder, cosas materiales, y un estatus social que nos destaque del resto. Nuestro egoísmo nos ha vuelto extremadamente superficiales, y así perdimos noción de lo que es realmente importante, permitiéndole al mal sacar de nosotros lo peor de uno, y así lo esparcimos por el mundo, lo que ha causado toda esta realidad de odio, sufrimiento, locura y dolor.

Y lo que hace que toda esta situación se vuelva más enferma, es que hemos aceptado esta realidad como un hecho imposible de cambiar, tomando el camino más fácil y cobarde, ya que requiere de coraje ir en contra de la corriente, de lo común, de lo establecido, y hacer lo que se deba hacer para cambiar el mundo. Es más fácil quejarse, que hacer algo al respecto.

 

 

 

 

“Yo sola no puedo cambiar el mundo, pero puedo tirar una piedra al agua para crear muchas ondas.” – Madre Teresa

 

 

 

 

Pero hoy podemos cambiar la historia, hoy podemos crear un futuro mejor. No te conformes con este mundo que te pintaron como el real, como el ideal, este sistema perverso nos ha confundido, nos ha enloquecido. Pero sé que dentro tuyo lo sabes, y quieres un mundo mejor, anhelas un mundo mejor. Si en algún punto de tu corazón sientes que la vida no te satisface, no te rindas, hay esperanzas. La vida puede ser mejor que esta siniestra realidad que consume nuestras almas.

Lo que el mundo y la humanidad necesita es que las personas se unan, necesitamos un grupo de soldados con corazón, dispuestos a dar amor, listos para crear y no para destruir, dando todo el amor posible y lo mejor de sí para abrirle los ojos a la humanidad, y para así poder cambiar nuestra realidad y todo el destino de la raza humana.

 

 

 

 

 

Es hora amigos míos, es hora de darle al mundo lo que más le falta, es hora de detener toda tristeza, dolor y sufrimiento en el mundo, debemos recordarles a los humanos que el amor existe, y así curaremos este infierno que nos rodea. Unámonos en esta revolución, en el nombre de Dios, en el nombre del amor, y salgamos sin miedo y con coraje a conquistar los corazones humanos con amor. ¡Es tiempo de una Revolución de Amor!

¿Tu Pasado Sigue Presente en Tu Vida?

A veces nuestro pasado está más presente de lo que pensamos, y ese es uno de los motivos por el cual seguimos estancados en el mismo lugar en nuestro presente. El problema es que todo lo que está relacionado con nuestro pasado, que todavía no hemos dejado ir está interfiriendo con nuestro presente, y evita que podamos seguir hacia adelante. Por ese motivo, con el fin de alcanzar nuestras metas y sueños y crear nuestro futuro, debemos primero alejar nuestro pasado de nuestro presente.

 

 

 

 

¿Cuántas cosas relacionadas con tu pasado todavía existen en tu presente? Y con esto no solo me refiero a cosas materiales, sino a recuerdos, pensamientos, sentimientos, personas y experiencias. ¿Qué lugar ocupa tu pasado en tu presente? ¿Ocupa una gran parte o una pequeña parte de tu vida? ¿Cuánto de tu mente ocupa? ¿Cuánto de él esta todavía vivo en tu corazón?

Intenta reflexionar sobre tu vida y tu presente, intenta relajarte y tomarte un tiempo de tus obligaciones y presiones diarias, y cuando estés listo mira a tu alrededor y mira dentro de ti: ¿Puedes ver a tu pasado dominando tu presente? ¿Tus emociones y sentimientos pasados están evitando que sigas hacia adelante? ¿Acaso es lo que está evitando que alcances tus metas y deseos? ¿Tus experiencias y emociones pasadas están influenciando tu presente y están tomando decisiones por ti?

 

 

 

“Aferrarse es creer que solo hay un pasado; dejar ir es saber que hay un futuro.” – Daphne Rose Kingma

 

 

 

Si la respuesta es no, ¡Felicitaciones! Haz realizado un gran trabajo y haz podido deshacerte de tu pasado, y estás viviendo tu presente al máximo, sin ser influenciado por este. Pero si la respuesta es sí, mi siguiente pregunta es: ¿Tu pasado te sirve en tu presente? Es decir, ¿Te está otorgando los resultados que estabas buscando? ¿Es útil, tiene un propósito o un sentido en tu presente? ¿Te está ayudando de alguna manera o esta simplemente evitando que consigas las cosas que quieres y te mereces?

La realidad es que nuestro pasado no siempre tiene que ser una desventaja en nuestro presente, siempre y cuando el motivo de estar en nuestro presente es para que nos ayude a sacar lo mejor de nosotros mismos, y darnos fuerza. Nuestro pasado, ya sea que fue bueno o malo, es siempre una lección, una lección que debemos aprender, para que podamos aplicar el conocimiento adquirido en nuestro presente. Al mismo tiempo, jamás debe ser olvidado, para así no repetir los mismos errores o seguir tomando las acciones que tuvieron como resultados beneficios para nuestras vidas. Esa es la parte más importante de nuestro pasado, y la cual deberíamos mantener en nuestro presente, junto con aquellos recuerdos que le hagan bien a nuestro corazón y que iluminen nuestros días.

 

 

 

“El espacio mental y físico que creamos dejando ir cosas que pertenecen a nuestro pasado nos da la opción de llenar el espacio con algo nuevo.” – Susan Fay West

 

 

 

Todo aquello de tu pasado que no te sirva, que no sea útil, que no tenga un propósito específico, todo aquello que no te otorgue un beneficio, cada recuerdo triste, relaciones pasadas, experiencias pasadas, cada emoción, y todo aquello incluyendo cosas materiales que no nos ayude de ninguna forma debería ser removido de nuestro presente para así poder darle lugar a cosas nuevas y mejores.

Si nuestro corazón, mente y nuestro entorno está repleto de cosas de nuestro pasado que no nos hacen crecer, que no nos hacen mejores, que no nos hacen felices, o que no nos ayudan a ser la persona que deseamos ser y conseguir todo aquello que anhelamos conseguir, ¿Por qué deberíamos seguir permitiendo que permanezcan en nuestro presente si no solo para sabotear nuestras propias vidas? ¿Por qué seguir manteniendo nuestro pasado vivo cuando mata nuestro presente y destruye nuestro futuro? Tenemos una cadena alrededor de nuestros cuellos que nos está dejando sin aire, y esa cadena es nuestro pasado, ¿Por qué seguir viviendo así de ahogados y prisioneros cuando tenemos la llave para nuestra propia libertad?

 

 

 

“Hay que hacer una elección consciente cada día para despojarse de lo viejo, lo que sea que ello signifique para ti.” – Sarah Ban Breathnach

 

 

 

Hoy es el día para limpiar tu corazón, mente y toda tu vida y remover todas aquellas cosas de tu pasado que no suman, sino que restan, aquellas cosas que no sigan siendo beneficiosos para tu vida. Toma todos esos recuerdos, experiencias y emociones que no te hagan feliz, o que no te hagan crecer, o que no te ayuden a ser la persona que quieres ser, o no te empujen hacia un nuevo mañana, incluso aquellas cosas que puedan parecer buenos, porque todo aquello que pertenece a nuestro pasado no tiene nada que ver con nuestro presente, ni tampoco nuestro futuro. Pueden haber sido malas o dolorosas, buenas o asombrosas, pero son parte del pasado y debemos tarde o temprano dejarlas ir, para así poder seguir hacia adelante y darle lugar a aquellas maravillosas cosas que están esperando por nosotros.

¿Cuál sería la primera cosa de tu pasado que sigue en tu presente y que no te sigue sirviendo de ninguna manera? ¿Cuál es ese recuerdo, cosa, emoción, o experiencia de tu pasado que está evitando que sigas hacia adelante con tu vida? Empieza con eso, y sin pensarlo demasiado ¡déjalo ir!

 

 

 

 

Es tiempo de tomar una bolsa, poner todas las cosas de nuestro pasado que no nos sigan sirviendo, que no nos den paz ni felicidad, y arrojarlas lejos de nuestro presente, ¡y así darle lugar a todas las grandes cosas que están por venir!

El Alcance de Nuestras Palabras

Constantemente estamos hablando o escribiendo, muchas palabras salen de nuestra boca en un día. Algunas de ellas simplemente desaparecen, o son olvidadas, pero algunas de estas palabras siguen resonando en la mente de una persona por horas, días, meses e incluso años. La verdad es que el alcance de nuestras palabras puede ser mayor de lo que pensamos, es por eso que es importante elegirlas cuidadosamente.

 

 "Habla claramente, si es que hablas, talla cada palabra antes de dejarla caer." - Oliver Wendell Holmes

 

 

Las palabras que decimos pueden ser más poderosas de lo que imaginamos, dependiendo de lo que decimos, pueden ser una hermosa herramienta o un arma letal. Incluso una sola palabra puede crear un gran impacto en la vida de otras personas. El problema es que algunas veces subestimamos su poder, y no medimos el alcance de nuestras palabras. Por lo tanto, debemos ser precavidos con las palabras que utilizamos al hablar, especialmente con aquellas palabras dañinas que pueden volverse un arma mortal contra alguien y dañarla por siempre.

Hablamos o escribimos, y usamos diferentes palabras con el fin de comunicarle algo a alguien, y de acuerdo a lo que decimos estas pueden inspirar, animar, ayudar, enseñar, y curar otras personas, y al mismo tiempo pueden destruir, lastimar, dañar, o matar a otros. Las palabras que decimos pueden animar y levantarle el espíritu a una persona o pueden tirar abajo a alguien. Pueden hacer bien, o pueden hacer mal, y está en nuestras manos cual elegir.

 

 

 

“Cualquier palabra que pronunciemos debe ser elegida con cuidado ya que las personas las escucharán y serán influenciadas por ellas para bien o para mal.” – Buda

 

 

 

Si pudiésemos imaginar lo que nuestras palabras pudiesen causarle a alguien seguramente elegiríamos mejor las palabras que utilizamos. El problema es que a veces, cuando hablamos, no pensamos, especialmente cuando nuestras emociones hablan por nosotros, y el problema no es cuando esas emociones son buenas, sino cuando no lo son, porque es en ese momento cuando podemos causar un gran daño.

¿Alguna vez haz estado enojado y le dijiste algo alguien de lo cual te arrepentiste? Probablemente sí. El problema fue que nuestras emociones, es decir, nuestro enojo hablo por nosotros y en la mayoría de los casos ni siquiera quisimos decir lo que dijimos, pero el daño ya se produjo. Lo mismo sucede del lado contrario, es decir, cuando alguien nos dice algo que causa un gran dolor en nuestros corazones. Algunas de esas palabras son perdonadas, otras son olvidadas, y algunas de ellas son guardadas en lo más profundo de un ser humano.

 

 

 

“Piensa dos veces antes de hablar, porque tus palabras e influencia plantaran la semilla del éxito o fracaso en la mente del otro.” – Napoleón Hill

 

 

 

Lo bueno de las palabras es que pueden influenciar a alguien, y hacerle creer que esas palabras son reales, cambiando su vida completamente. Lo malo es cuando esas palabras son usadas para hacer el mal, e influencian a alguien a hacer el mal, o a seguir el camino equivocado, o hacen creerles a otras personas que esas palabras dañinas sobre ellos son reales. Por ejemplo, muchas veces en mi pasado, personas han dicho diferentes palabras que han causado un gran dolor en mi corazón como, por ejemplo: Eres fea, eres buena para nada, no eres inteligente, vas a fracasar, no puedes hacerlo, eres esto o lo otro, y yo les creí.

El problema es que a veces aquellas palabras son dichas por personas que uno realmente quiere, y pueden ser muy dañinas, porque es fácil evitar escuchar a aquellas personas que no te importan, pero es difícil no escuchar a aquellos que amas, incluso a veces es difícil evitar escuchar a gente que ni conoces, imagínate entonces qué difícil es cuando la persona realmente te importa. Por ese motivo, siempre debemos ser cuidadosos con las palabras que elegimos para comunicarnos en nuestras vidas diarias, en nuestras relaciones, con nuestros amigos o colegas, con nuestros padres e hijos y con cada persona con la que nos rodeamos.

 

 

 

“Ten cuidado con lo que dices. Tu puedes decir algo hiriente en diez segundos, pero diez años después, las heridas siguen allí.” – Joel Osteen

 

 

 

¿Por qué le dirías a alguien que es feo, estúpido, que no lo quieres, o que es un perdedor si realmente no deseas que lo crean de verdad? ¿Acaso piensas que no lo creerán? ¿y que si lo hacen? ¿Qué si esa persona cree lo que has dicho y lo acepta como la verdad absoluta? ¿Qué si realmente dañas a alguien con el poder de tus letales palabras? Porque eso es lo que puedes causar, y a veces puedes romperle el corazón a alguien con una sola palabra.

Pero lo bueno es que podemos crear el mismo efecto, pero en el sentido contrario, ya que podemos animar y levantar a una persona, podemos ayudar a que se sienta bien consigo misma, podemos brindarle paz, podemos hacerle ver que es una persona maravillosa y hermosa y cambiarle su perspectiva y podemos hacerle entender que se merece lo mejor del mundo, para que puedan ver que todo es posible.

 

 

 

“Las palabras amables, aunque no cuestan mucho, logran mucho.” – Blaise Pascal

 

 

 

Algo importante para aclarar es que lo que otras personas digan sobre ti es su opinión no la tuya, lo que ellos dicen es su visión del mundo, o a lo mejor es su propio corazón roto el que habla, o su enojo, o quizás simplemente es lo que sienten, y no podemos evitarlo. Pero podemos elegir permitir que sus palabras nos destruyan, o podemos usarlas como fuerza para seguir mejorando como personas y seguir hacia adelante. Pero no todos reaccionamos de la misma forma, y nuca sabremos como el otro tomara lo que vamos a decir entonces, ¿Por qué no evitamos lastimar a otras personas, y elegimos no dañarlos con nuestras palabras, pensando siempre antes de hablar? O por lo menos, ¿Por qué no decimos lo que tenemos que decir de una forma más pacifica con más amabilidad y amor? Lo que se dice importa, y como se dice importa mucho más.

 

 

 

 

 

Por lo tanto, porque no usar nuestras palabras como una herramienta para hacer el bien y no como un arma, y así usarlas para inspirar, ayudar, curar y animar a otras personas dando palabras de amor, ¡y así cambiar nuestras vidas y las vidas de otros para que este mundo sea uno mejor!

La Bondad: El Lenguaje Universal del Amor

¿Qué si te digo que hay una forma de que podamos entendernos entre nosotros sin importar nuestra nacionalidad? ¿Qué si te digo que hay un lenguaje que todo el mundo conoce y que puede ser usado para comunicarnos entre nosotros? ¿Qué si te digo que hay un lenguaje que puede proporcionarnos amor y curar nuestros corazones? ¿Me creerías? Bueno, la realidad es que ese lenguaje existe, es real, y es el lenguaje universal del amor, y se llama “Bondad” y puede cambiar la forma en la que experimentamos nuestras vidas.

 

 

"La bondad es el lenguaje que los sordos pueden oir y los ciegos pueden ver." - Mark Twain

 

 

Vivimos en un mundo en donde sus habitantes están cada día más conectados a través de aparatos tecnológicos, pero cada día más desconectados como seres humanos. Tenemos todos los recursos para estar conectados, para estar unidos, pero así y todo insistimos en separarnos entre nosotros. El gran problema es que no podemos comprendernos entre nosotros. ¿El motivo? Simple: En el medio del caos de nuestra sociedad nos hemos perdido a nosotros mismos, y hemos olvidado quienes somos en realidad: Seres de bondad, de compasión, y de amor.

En el mundo hay miles de lenguajes diferentes, pero así y todo no podemos entendernos. Tu estarás pensando que el problema es que no compartimos el mismo lenguaje, pero el problema no es que hay muchos diferentes lenguajes, el gran problema es que no sabemos que todos hablamos el mismo lenguaje, y ese lenguaje es la bondad.

 

 

 

“El más simple acto de bondad echa raíces en todas direcciones, y esas raíces crecen y dan vida a nuevos árboles.” – Amelia Earhart

 

 

 

¿Pero es la bondad un lenguaje? Si, y déjame explicarte por qué. Un lenguaje es una forma de comunicación, el cual puede ser expresado de diferentes formas. Por lo tanto, podemos decir que la bondad es una forma de expresar amor. Cada simple palabra o acto de bondad es una forma de demostrar amor hacia a otro ser. La bondad es algo que todo el mundo puede comprender sin importar su cultura, edad, nacionalidad, o raza. Es un lenguaje que puede hablarse de formas diferentes, y siempre será escuchado.

El problema es que cada día somos contaminados con cosas menos importantes de nuestra rutina diaria, y así nos olvidamos de quien somos en realidad, es por eso que olvidamos hablar el lenguaje de la bondad. El problema es que subestimamos el poder de una simple palabra o acto de bondad. La verdad es que este maravilloso lenguaje habla más fuerte y claro que cualquier otro lenguaje en el mundo, y este tiene el poder de curar nuestros corazones, y brinda alegría y felicidad a la persona que lo habla, y a la persona que lo escucha.

 

 

 

“El amor y la bondad nunca son en vano. Siempre hacen una diferencia. Ellos bendicen a aquel que los recibe, y te bendicen a ti, el dador.” – Barbara De Angelis

 

 

 

Podemos sentir el poder de la bondad en todo momento, Por ejemplo, ¿Cómo te sientes cuando alguien es amable contigo? ¿Cómo te sientes cuando un desconocido, alguien a quien nunca has visto antes, sin ningún motivo aparente, te brinda una sonrisa, o te habla de una forma amable? Supongo que te sientes bien, ¿verdad? Incluso si es por un segundo, un simple acto o palabra de amabilidad tiene el poder de llenar nuestros corazones con alegría. En cualquier momento, en cualquier lugar, con quien sea que estemos, cada acto de bondad jamás se pasa por alto.

Siempre que somos amables con alguien, incluso cuando sentimos que a la otra persona no parece importarle, dentro de sus corazones si les importa, porque el lenguaje de la bondad es algo que penetra cualquier barrera que podamos tener, y se adentra en lo más profundo de nuestros corazones, llenándolos con amor y felicidad.

 

 

 

“Si todos realizáramos un acto aleatorio de bondad diariamente; podríamos poner al mundo en la dirección correcta.” – Martin Kornfeld

 

 

 

La bondad puede ser expresada incluso sin palabras, es por ello que todo el mundo puede comprenderla, porque un simple acto, una simple caricia, una simple sonrisa, muchas veces hablan más fuerte y más claro que las palabras. No importa de dónde somos, ni nuestra edad, ni nuestra cultura, ni nuestro género, ni nuestro idioma, no importa si estamos ciegos o sordos, no importa si no sabes leer o escribir, porque el lenguaje de la bondad siempre será comprendido. La bondad que otorgamos es un regalo hacia otros y hacia nosotros mismos, y las réplicas que crea son más grandes de lo que jamás hemos imaginado.

 

 

 

 

 

¿Por qué no intentas hacer un acto de bondad cada día, por una semana, y ves por tú mismo que tan maravillosa es? Es tiempo de convertir la bondad en nuestro primer lenguaje, ¡y así cambiar la forma en que vivimos la vida!

Los Beneficios de Vivir un Estilo de Vida Minimalista

¿Alguna vez te has imaginado como seria vivir una vida minimalista? ¿Puedes imaginarte como seria tu vida si no tuvieses la necesidad de tener más para ser más feliz? ¿No sería esa la clave para una vida más balanceada y completa? ¿No sería eso la libertad? Absolutamente. Nuestra vida y nuestras mentes se verían beneficiadas por un estilo de vida minimalista. Analicemos juntos los beneficios de vivir un estilo de vida minimalista.

 

 

"El secreto de la felicidad no esta en conseguir mas, sino en crear la capacidad de disfrutar con menos." - Socrates estilo de vida minimalista

 

 

Hoy en día vivimos en un mundo en donde luchamos por tener más. El problema es que hemos aceptado la idea de que más equivale a más felicidad, pero la realidad es que cuanto más tienes, más infeliz eres, pero ¿cómo eso puede ser verdad? Porque de esa manera, intercambiamos nuestra libertad por posesiones. A ver, ¿Cómo es esto? Bueno la verdad es que los bienes materiales se pagan realmente con tiempo, no con dinero, tiempo que nosotros gastamos de nuestras vidas con el fin de obtener dichas posesiones, teniendo así menos tiempo para disfrutar de la vida, y si no hay tiempo para realmente vivirla, ¿Cómo podemos ser realmente felices?

Hemos caído en la trampa de creer que cuanto más tenemos, más exitosa y feliz nuestra vida será, y si lo miramos desde una perspectiva en particular, podemos decir que es verdad. El problema es que ese momento de satisfacción dura como un abrir y cerrar de ojos. Nos sentimos felices, exitosos y completos, pero rápidamente esa sensación comienza a desvanecerse, y comenzamos a sentir el mismo sentimiento de vacío que sentíamos antes, volviéndonos así adictos a la idea de tener más y más, para así poder sentirnos una vez más, felices y completos.

 

 

 

“Realmente hay que entender que la ambición por la riqueza en la sociedad contemporánea es psicótica. Es psicótica debido a que ha perdido todo contacto con la realidad. Ansiamos cosas que no necesitamos ni disfrutamos.”- Richard Foster

 

 

 

El gran problema es que cuanto más queremos, más dependiente nos volvemos, y aquello que poseemos, comienza a poseernos, y de esa forma comenzamos a perder la libertad. Por lo tanto, nuestra felicidad se ve comprometida por aquellas cosas que poseemos y no poseemos. De esta manera vemos siempre el vaso medio vacío, lo que nos da una sensación de insatisfacción y vacío, y entonces desesperadamente corremos a obtener más cosas con el fin de recuperar nuestra felicidad, la cual recuperamos de forma momentánea.

Como podemos ver, la idea de que tener más es la clave para la felicidad es un error. Lo que quiero decir es que esta perfecto querer adquirir posesiones en tu vida, pero la idea de que aquellas cosas harán que nuestra vida sea feliz y plena está equivocada. Si fuera cierto, las personas que pudiesen tenerlo todo serian felices, y aquellas que no tuvieran nada serian miserables, y esto no es exactamente lo que sucede en este mundo, simplemente porque las posesiones no determinan nuestra felicidad. Por lo tanto, los bienes materiales no son el factor determinante para una vida feliz.

 

 

 

“Las cosas que posees terminan poseyéndote. Únicamente cuando perdemos todo es que somos libres para hacer cualquier cosa.” – Tyler Durden (El club de la pelea)

 

 

 

La verdad es que esta perfecto querer apuntar a una vida en donde puedas obtener todo lo que quieras, pero nunca deberíamos depender de posesiones materiales, o cualquier otra cosa superficial de la vida, con el fin de ser felices. Eso es exactamente lo que quiero decir con llevar un estilo de vida minimalista. Es vivir de una forma en la cual nuestra felicidad, libertad y paz no depende de cosas materiales. Es ser feliz con lo que ya tenemos, sin tener la necesidad de obtener más cosas con el fin de ser feliz.

Vivir un estilo de vista minimalista significa apartar de nuestra mente y vida diaria, todas aquello que nos distrae de ser felices. Es ser lo suficientemente libre como para sentirse bien en cualquier momento, sin depender de cosas externas. Cuando vivimos de una forma minimalista, enfocamos nuestra mente en aquello que es realmente importante, lo que nos da el poder de controlar nuestros sentimientos, y no permitir que otras cosas nos controlen.

 

 

 

“La sociedad de consumo nos ha hecho creer que la felicidad radica en tener cosas, y no ha podido enseñarnos la felicidad de no tener cosas.” – Elise Boulding

 

 

 

Cuando vivimos un estilo de vida minimalista, nos enfocamos en aquellas cosas que realmente importan. Es la mejor forma de convertimos en nuestra mejor versión, porque no seguimos distrayéndonos con cosas menos importantes, lo que permite desarrollar nuestro verdadero potencial. La verdad es que no necesitamos mucho para vivir una vida feliz y plena, sino que lo que necesitamos son menos cosas que distraigan nuestra mente de las pequeñas y más esenciales cosas que realmente hace una diferencia en nuestras vidas, aquellas cosas llenan nuestro vacío, completan nuestra alma, sin esas cosas estamos perdidos, y siempre caeremos en el juego de obtener más bienes con el fin de completarla, y esto es algo que jamás sucederá, ya que el alma se completa con aquello que no se puede comprar.

 

 

 

 

Enfoquemos nuestra mente en los aspectos importantes de la vida, quedémonos con lo que es realmente esencial, sintiéndonos felices con menos, dejando atrás todas aquellas cosas innecesarias que solo nos detienen de realmente disfrutar de nuestras vidas.

Nuestro Silencio: El Arma del Mal

El mal ha triunfado, sin mucho esfuerzo ha derrotado al bien, arrebatándole su corona, y ahora, sentado en su trono gobierna el mundo. Su poder ha sido acrecentado gracias a la inacción de los buenos, y nuestro silencio ha sido usado contra nosotros como un arma letal. Nuestro silencio está causando nuestra propia destrucción, por lo tanto, está en nuestras manos tomar acción y detener tanto sufrimiento.

 

"La unica cosa necesaria para que el mal triunfe es que los hombres buenos no hagan nada." - Edmund Burke nuestro silencio

 

 

Nuestro silencio contra los horrores del mundo es lo que le ha otorgado al mal el poder para conquistar este planeta. Día tras día, actos horrendos son llevados a cabo alrededor del mundo, y mientras tanto la humanidad permanece en silencio. El mal actúa con impunidad bajo nuestras narices, y todos nosotros, ciegos y sordos ante los desesperados llantos de sus víctimas, permanecemos inmóviles, sin palabras, ante tanto dolor.

Nuestro silencio es el arma que ha utilizado el mal para ganar. Este no ha dañado a sus víctimas más de lo que nosotros los hemos dañado con nuestro silencio. Somos todos cómplices de las atrocidades cometidas en el mundo debido a que hemos permanecido en silencio, evitando mirar hacia aquellos que reclaman nuestra ayuda. Nuestro silencio es nuestro propio castigo, ya que nos condena a vivir en un mundo lleno de oscuridad gobernado por el mal, en donde ninguno de nosotros está exento de su poder.

 

 

 

“Al final, no recordaremos las palabras de nuestros enemigos sino el silencio de nuestros amigos.” – Martin Luther King Jr.

 

 

 

Si el mal ha ganado es porque se lo hemos permitido. Guerras, asesinatos, violencia, violaciones, acoso, racismo, y mucho más pasa frente a nuestros ojos, y nuestro silencio es nuestra única respuesta. Confusos, angustiados y aturdidos quedamos ante tales atrocidades, pero luego seguimos con nuestras tareas diarias como si nada hubiese pasado. El problema es que no actuamos hasta que el mal no nos toca de cerca. Una vez que nos enfrentamos con las garras del mal, nuestro silencio se convierte en llanto, y el llanto se convierte en un clamor, y luego nos damos cuenta que nadie parece escuchar, y es en ese preciso momento cuando nos damos cuenta que la humanidad está demasiado preocupada haciendo otras cosas como para escuchar a aquellos que reclaman ayuda.

Que diferente seria todo si pudiéramos ver el poder que tenemos todos dentro nuestro. Juntos podemos hacer de este mundo uno mejor. Es el poder de aquellos con buen corazón, los que pueden poner al mal de rodillas, pero para eso no debemos estar en silencio, sino que debemos hablar, no debemos estar quietos, sino que debemos actuar. El problema es que no somos conscientes de nuestro poder, creemos que no podemos hacer una diferencia, por lo que nos damos por vencidos incluso antes de intentarlo. Deseamos y esperamos que alguien, algún día, haga algo por aquellos que lo necesitan, pero la mayor parte del tiempo, esa ayuda nunca llega, y el dolor de aquellos que sufren nunca se termina. Pero la única cosa que hacemos, que no ayuda en lo absoluta es permanecer en silencio. Por lo tanto, cada cosa que podamos hacer cuenta.

 

 

 

“El mundo no será destruido por quienes hacen el mal, sino por aquellos que observan sin hacer nada.” –  Albert Einstein.

 

 

 

Amor es lo que le falta a este mundo. Una revolución de amor es lo que necesitamos si queremos vivir en paz. Debemos saber que nada cambiara si permanecemos en silencio ante todos los tipos de atrocidades cometidos día a día. Juntos debemos luchar contra el mal, no con violencia sino con amor, compasión y tolerancia. Cada acto de odio y destrucción debe ser repudiado, y debemos actuar con el fin de prevenir más sufrimiento. Aquellos que hacen el mal deben saber que no somos como ellos, y así debemos demostrarles quien somos con nuestro ejemplo. Debemos expresar y declarar que estamos todos juntos independientemente de nuestra raza, cultura o religión. Que ningún otro humano inocente sufra por las manos de aquellos que hacen el mal.

 

 

 

 

Juntos podemos derrotar el mal, no permaneciendo en silencio sino elevando nuestras voces. Es tiempo de hacer todo lo que podamos con el fin de detener a aquellos que amenazan nuestra propia existencia. Nuestras voces necesitan ser escuchadas y nuestro mensaje debe ser claro: ¡Si al amor y a la paz, No a la violencia y el odio!

Nuestro Ejemplo: Nuestro Legado

Las palabras son la forma más básica y simple de dar un mensaje, ya que el mensaje más importante se da a través de nuestro ejemplo, y a través de este podemos cambiar todo para mejor o peor. Nuestro ejemplo es nuestro legado, es lo que hace la verdadera diferencia en nuestro mundo, por lo tanto, ¿Qué tipo de ejemplo vas a elegir dar?

 

 "Se el cambio que quieres ver en el mundo." - Gandhi ejemplo

 

 

Un ejemplo no conoce de fronteras ni conoce de lenguajes, es la fuente más poderosa de conocimiento y educación. Es a través de nuestro ejemplo que damos el tipo de mensaje que va a perdurar en las mentes humanas. Una persona puede tomar ese ejemplo, y seguirlo, o pueden evitar seguirlo, y hacer así lo contrario, esa es su decisión, pero es nuestra responsabilidad dar el tipo de ejemplo que nos gustaría que otros sigan y ser el cambio que nos gustaría ver en el mundo.

Día tras día, andamos por la vida quejándonos sobre los comportamientos de otros, constantemente criticamos y juzgamos a otros, pero nunca nos miramos a nosotros en el espejo. La verdad es que si hubiésemos intentado ser la clase de persona que nos gustaría ver en el mundo, todo ser humano en este planeta sería diferente, pero el problema es que estamos más enfocados en cambiar a otros que cambiarnos a nosotros mismos primero, y así el resultado son muchos críticos y pocas personas que realmente están haciendo algo para cambiar el mundo en el que vivimos.

 

 

 

“Dar un ejemplo no es el medio principal para influencia a otros; es el único medio.” – Albert Einstein

 

 

 

¿Cómo podemos pretender que otros actúen de la forma que nos gustaría que lo hagan si nosotros no somos capaces de actuar de la forma en la que pretendemos que ellos actúen? Para hacerlo más simple: ¿Cómo alguien va a actuar de forma diferente si actuamos exactamente como ellos? Tú me dirás y bueno usando el sentido común, bueno ese mismo criterio se aplica a todos, por lo tanto, ¿Por qué nosotros no actuamos diferentes entonces? Tu ejemplo es su ejemplo, y su ejemplo es tu ejemplo, todo está conectado. Lo más irónico es que todos nos consideramos los predicadores de la verdad, de los valores, de la honestidad, el amor, la moralidad, y así vamos por la vida, enseñando y predicando a otros, y así también juzgando y condenando a otros por sus comportamientos, pero jamás nos detenemos a reflexionar sobre nuestros propios comportamientos, porque si lo haríamos, nos daríamos cuenta que nuestro ejemplo está lejos de ser el tipo de ejemplo que intentamos inculcarles a otros.

Padres que se pelean frente a sus niños, padres que son deshonestos entre ellos, padres que tienen malos hábitos, padres que son agresivos e irrespetuosos con sus hijos, ¿Cómo pretenden que ellos sean diferentes? ¿Realmente se cree que simplemente diciendo no hagas esto, no digas aquello, no te comportes así, o castigando a un niño este va a actuar diferente? ¡Por supuesto que no! Al menos no en la mayoría de los casos. Es por ello que los padres deben ser el ejemplo de persona que le gustaría que sus hijos fuesen. Lo mismo pasa en todos los ámbitos de la vida diaria. En las iglesias, en escuelas, en universidades, en el ámbito laboral, en la política, y en cada lugar en el mundo han habido personas en donde con sus ejemplos han colaborado a que este mundo sea una completa pesadilla, y al mismo tiempo hay personas que con sus ejemplos han ayudado a que este mundo sea uno mejor.

 

 

 

“La gente podrá dudar de lo que dices, pero creerán lo que hagas.” – Lewis Cass

 

 

 

Las preguntas que deberíamos analizar entonces serian: ¿Qué ejemplo, es decir, que tipo de mensaje le estas dando al mundo? ¿Estamos siendo un ejemplo de amor, de amabilidad, compasión, honestidad, respeto y entendimiento, o estamos siendo el ejemplo de lo opuesto a todo ello? ¿Estamos siendo el cambio que queremos ver en el mundo, o estamos siendo los creadores de nuestra propia destrucción? ¿Qué tipo de ejemplo estamos dando? ¿Qué legado estamos dejando?

Debemos aprender algo: Nuestras críticas no nos llevan a nada, no cambian nada, sino que es nuestro buen ejemplo lo que puede cambiar el mundo, y si no podemos cambiarlo por completo, al menos contribuimos a hacer que sea un lugar mejor, y seguramente una persona alrededor tuyo se sentirá inspirado por tu ejemplo, lo aceptara como propio y lo seguirá, y si todos hacen eso, imagínate que podría suceder. Este mundo sería definitivamente lo que se supone que debería haber sido: un cielo en la tierra. Por ello, para intentar frenar esta locura que nos rodea, seamos el ejemplo, no siendo perfectos, sino siendo la mejor versión de nosotros mismos en cada situación que podamos.

 

 

 

 

¿Quieres un mundo mejor para ti y para aquellos que te rodean? ¡Fantástico! Entonces ahora tu primera responsabilidad es ser el cambio que buscas ver en el mundo. Sé un ejemplo a seguir para aquellos que te rodean, para aquellos que te conocen y que no te conocen, para aquellos que amas, y para aquellos que no, para tus amigos y enemigos, este será tu legado para los nacidos y por nacer. Se una fuente de amor, valores, amabilidad, compasión y lealtad, ¡y ve como cambias el mundo!

La Importancia de la Tolerancia

El mundo se ha vuelto un mundo con cero tolerancia. Nuestra falta de tolerancia con las opiniones y creencias de los demás ha creado esta caótica y desesperante separación entre seres humanos. ¿El resultado de tal separación? Tristeza, sufrimiento, odio, y muerte. Un mundo sin tolerancia es un mundo sin paz, y un mundo sin paz es una amenaza para nuestra propia existencia.

 

 

La tolerancia es darle a cada ser humano todos los derechos que reclamas para ti mismo. Robert Green Ingersoll

 

 

¿Qué nos ha hecho pensar que nuestras creencias son mejores que otras? ¿Qué nos ha hecho pensar que somos los poseedores de la verdad absoluta? ¿Qué nos ha hecho pensar que podemos condenar a otros simplemente porque piensan diferente a nosotros? ¿Cómo es posible que cometamos actos horrendos y todos en nombre de nuestras creencias como forma de justificarnos?

El problema es que todos creemos que tenemos la verdad absoluta, sobre todo, creemos que nuestros pensamientos y creencias son las correctas, y que las otras son las equivocadas, lo que nos ha dado la impunidad para actuar como actuamos, para condenar, y castigar a otros por el simple motivo de pensar diferente a nosotros. Esto ha causado no solo la separación entre naciones, sino entre todas las personas del mundo entero. Familias, amigos, relaciones de todo tipo han sido destruidas por la falta de tolerancia de sus integrantes.

 

 

 

“¿Qué es la tolerancia? Es la consecuencia de la humanidad. Todos estamos formados de fragilidad y error; entonces perdonémonos recíprocamente por nuestras locuras – esa es la primera ley de la naturaleza.” – Voltaire

 

 

 

Todos nos consideramos tolerantes, y así pedimos a otros por tolerancia, pero la realidad es que todos somos tolerantes siempre y cuando la otra persona esté de acuerdo con nuestras opiniones y creencias, pero la tolerancia no es nada más ni nada menos que el entendimiento de otros puntos de vista. La tolerancia no implica tener que acordar con las opiniones de otros ni tener que compartir las mismas creencias, sino que involucra el entendimiento de las distintas percepciones sobre la vida y diferentes asuntos.

La libertad significa tener la oportunidad de creer en algo, de tener nuestra propia opinión personal sobre cierto aspecto de la vida sin ser influenciado o forzado a hacerlo. Hay una gran diversidad de opiniones, y eso es lo que hace que este mundo sea tan interesante y hermoso, de otra forma la libertad no existiría, y nos volveríamos esclavos de un régimen tiránico, y como el pasado ya nos ha enseñado, esa no es una historia feliz, entonces – ¿Por qué seguir repitiéndola?

 

 

 

“La tolerancia no implica la falta de compromiso con las creencias propias. Sino que condena la opresión o la persecución de otros.” – John F. Kennedy

 

 

 

Los deportes, la religión, la política, el dinero, y otros asuntos son la prueba de que carecemos de tolerancia. Peleamos, nos odiamos y matamos entre nosotros solo porque el otro no concuerda con nuestras creencias o porque sus opiniones son opuestas a las nuestras. La pregunta entonces seria: ¿Por qué otros deberían estar de acuerdo con nosotros cuando nosotros no estamos dispuestos a acordar con ellos? Bueno, debe ser porque: “Mi equipo de fútbol es mucho mejor que el tuyo”, “Mi Dios es mucho más grande y poderoso que el tuyo, “Mi país es mucho mejor y más rico que el tuyo” “El partido político que yo sigo es mucho mejor que el que tú sigues”, “¡Yo soy inteligente y tú eres un ignorante!, y bueno así sucesivamente.

¿Reconoces acaso esas frases? Yo sí. Las he dicho muchas veces, y las he escuchado decir por muchas personas. Todos creemos tener la razón, la verdad absoluta, y es por ello que creemos que la otra persona está equivocada, por lo tanto, queremos que cambie sus creencias para así satisfacer nuestro ego. La verdad es que este comportamiento no construye, sino destruye, y no hay más ignorancia que pensar que uno es el especial, los beneficiarios portadores de la verdad absoluta de la vida. Lo que quiero decir es, que está bien discutir una idea, pero no está tan bien no entender ni comprender que no todos pensamos de la misma manera, y básicamente esa es la idea de la vida: ser tan libres como para pensar y creer lo que queramos sin necesitar la aprobación de alguien más.

 

 

 

 

 

Todos tenemos distintas perspectivas sobre la vida, diferentes puntos de vista, y es por ello que debemos entender eso con el fin de evitar cualquier sufrimiento innecesario, dolor, odio, peleas sin sentido o guerras, para protegernos a nosotros mismos, a nuestro mundo, y nuestra completa existencia. ¡Seamos más tolerantes con las opiniones y creencias de otros, y así encontraremos la paz que nuestro mundo necesita!

Tu Pasado No Define Quien Eres

Nuestro pasado no nos define, ya que no somos nuestro pasado, sino que somos lo que elegimos ser en este preciso momento. De alguna manera hemos aceptado el concepto de que nuestro pasado nos define, pero la realidad es que nosotros nos definimos a nosotros mismos a través de los comportamientos y acciones de nuestro presente.

 

 "Los errores de tu pasado tienen como fin guiarte, no definirte"

 

 

El pasado no puede definirnos ya que el pasado quedo atrás. Lo único que tenemos ahora es el presento, y lo que elegimos ser ahora es lo que realmente nos define. En cada amanecer, cada nuevo día, a cada momento, tenemos la oportunidad de decidir quién somos. Si permites que situaciones pasadas te definan, si permites que otras personas te definan, si permites que comportamientos pasados te definan, si permites que circunstancias externas y cosas que están fuera de tu control te definan, te convertirás en prisionero de tu pasado, pero si decides ser la mejor versión de ti mismo ahora, en este momento, sin importar tu pasado y la persona que solías ser, entonces te volverás una persona libre, libre de toda atadura con tu viejo ser, teniendo así la posibilidad para reinventarte, para evolucionar. Esto no quiere decir que podrás borrar tu pasado, pero si podrás usarlo como guía para escribir un futuro diferente.

El problema es cuando fallamos ser quien verdaderamente somos debido a los pensamientos y creencias erróneas que hemos puesto en nuestras mentes acerca de quien somos, nos condenamos a ser la persona que no somos por el resto de nuestras vidas. Y no hay mayor agonía que aquella que se sufre cuando empiezas a creer que eres un tipo de persona, cuando muy dentro tuyo sabes que no lo eres, reprimiendo y escondiendo tu verdadero potencial.

 

 

 

“Mi pasado no me ha definido, destruido, disuadido, o derrotado; solo me ha fortalecido.” – Steve Maraboli

 

 

 

Pero el mayor problema es cuando las personas empiezan a creer que eres la persona que en realidad no eres, porque una vez que aceptan esa persona como tu verdadero ser, te definen y te categorizan, y el concepto que crean en sus mentes sobre ti raramente cambia, lo que hace que todo sea más difícil para ti. Esa es la razón por la cual el proceso de cambiar tu ser para mejor no es sencillo, porque debemos caminar el camino muchas veces solos y sin el apoyo de los demás. Deberás entonces tener que enfrentarte con tus ideas erróneas sobre ti mismo, deberás perdonarte a ti mismo, perdonar a otros por sus opiniones sobre ti, y luego te deberás aceptar a ti mismo como la persona que verdaderamente eres y actuar acorde a ella. Lo más importante es que creas en ti mismo, porque tu formas tus propias opiniones, tus creas tu propio destino y no otros, por lo tanto, sus opiniones no tienen importancia.

Todos hemos hecho y dicho cosas de las cuales nos arrepentimos, pero ¿cuál es el sentido de arrepentirnos de la persona que fuimos si eso no cambiara nuestro pasado? Pero podemos cambiar nuestro presente, y nuestro futuro. La clave es aceptar la persona que solíamos ser, ya que de alguna forma u otra esa persona formo lo que somos hoy, y revelo nuestro verdadero ser. Nuestro pasado nos ha definido en su momento debido a la forma en la que hemos actuado, pero ahora nos definimos a nosotros mismos a través de las acciones y comportamientos de nuestro presente. La pregunta es: ¿Vamos a seguir permitiendo que nuestro pasado nos defina y seguir actuando como solíamos hacerlo, o vamos a redefinirnos y actuar acorde a nuestro verdadero ser?

 

 

 

¿Quieres saber quién eres? No preguntes. ¡Actúa! La acción delineará y definirá quién eres.” – Thomas Jefferson

 

 

 

No somos nuestro pasado, no somos nuestras decisiones pasadas, no somos nuestros errores, no somos nuestros comportamientos pasados, sino que somos lo que decidimos ser ahora en este momento, y eso es todo lo que importa. Hay que saber que las consecuencias de nuestras acciones pasadas no pueden ser evitadas, pero si podemos evitar seguir siendo esa persona que no somos, que no nos representa, que no nos identifica. Crecemos, aprendemos, cambiamos, evolucionamos, y de esa forma descubrimos y creamos nuestro verdadero ser, tener valor para hacerlo, para reinventarse y para no dejarse definir por nuestro pasado ni nadie, y sobre todo aprender de los errores es lo que nos convierte en personas exitosas.

 

 

 

 

Nadie nos define más que nosotros mismos, son nuestras acciones de este momento lo que nos define. Hoy tenemos la oportunidad para decidir y expresar nuestro verdadero ser, y así revelar la grandeza dentro nuestro. ¡Reinvéntate y conviértete en la mejor versión de ti mismo y cambia tu vida!

El Lado Positivo de la Soledad

Vivimos en un mundo en donde la soledad es algo a lo que hay que temerle, es por eso, que a veces nos perdemos, nos confundimos, olvidándonos quienes somos, siendo entonces quien no somos, con el fin de ser aceptado por otros para así no tener que encontrarnos con la tan temida soledad. Pero la soledad no debería ser algo a lo que debamos temer, sino todo lo contrario, ya que a veces es necesaria para encontrarnos a nosotros mismos.

 

 “Sólo se puede ser uno mismo mientras se está solo: quien, por tanto, no ama la soledad tampoco ama la libertad; pues únicamente si se está solo se es libre” - Arthur Schopenhauer

 

 

Si prestamos atención a lo que pasa a nuestro alrededor, podemos descubrir simplemente mirando el actuar de las personas y sus relaciones con los demás, que estar solo sería un beneficio para nuestras vidas antes que una desventaja, y te estarás preguntando por qué. ¿Por qué sería un beneficio? Porque estar solo nos permite reflexionar, meditar, nos permite descubrirnos y conocernos, porque es en ese silencio que podemos escuchar nuestra voz interior. La soledad revela la mejor versión de nosotros mismos, y nos permite encontrar nuestro verdadero ser.

Al estar solos nos permitimos alejarnos del mundo exterior, es así que empezamos a pensar por nosotros mismos, nos cuestionamos cosas, y encontramos las respuestas a nuestras más profundas preguntas, y esto a veces es lo más difícil, ya que descubrimos que estábamos equivocados en muchos aspectos de nuestra vida, sobre todo en nuestra idea de quien somos realmente. Empezamos así a escuchar nuestra propia alma, y encontramos lo que estábamos buscando, nos encontramos a nosotros mismos.

 

 

 

“Es hermoso estar solo. Estar solo no significa ser solitario. Significa que la mente no está influenciada y contaminada por la sociedad.” – Jiddu Krishnamurti

 

 

 

Y hoy en día, uno de los mayores problemas que enfrentamos es que en realidad no sabemos bien quién somos, sino que a veces somos lo que otros quisieron que seamos, somos un producto de la sociedad que nos rodea, es así que aceptamos esa realidad, pero en el fondo nos sentimos incompletos, como si algo faltase en nuestras vidas, y así nos encontramos en una batalla entre la realidad impuesta en nuestra mente y la realidad de nuestra alma.

El problema es que, al no permitirnos la soledad, no nos permitimos estar solos, y eso es lo que nos bloquea de ser quien realmente queremos ser. El miedo a la soledad nos genera la necesidad de estar con otros, y es así que somos lo que otros quieren que seamos con el fin de no estar solos o recurrimos a rodearnos con personas que no llenan nuestra alma sino la vacían. El problema de esto es que es así que a veces nos sentimos más perdidos, vacíos, y lo peor es que nos encontramos más solos que antes, sin entender por qué.

 

 

 

“No tengas miedo de caminar solo, no tengas miedo de que te guste.” – John Mayer

 

 

 

A lo largo de mi vida, he aprendido que no hay forma de encontrar lo que buscamos, las relaciones que queremos, si no empezamos por amar nuestra propia compañía. Una vez que te conozcas a ti mismo, y hagas las cosas que amas, y sobre todo una vez que empieces por amarte a ti mismo, te darás cuenta que la soledad no es tan mala como pensabas, ya que veras que te dará la oportunidad para ser quien siempre quisiste ser, y hacer las cosas que siempre has querido hacer. Descubrirás que la soledad te dará alas para soñar y descubrir una nueva versión de ti, sin ser influenciado por las opiniones de los demás, y así disfrutaras más la vida, y todo lo que alguna vez has soñado se harán realidad.

Sin tan solo pudiéramos aprender a estar solos, disfrutando de nuestra propia compañía, descubriríamos que clase de cosas podríamos hacer sin necesitar de alguien más para lograrlo. Por eso, no le temas a la soledad, que el estar solo no sea un castigo sino una bendición, sácale provecho, y no tengas miedo de hablar contigo mismo y reírte solo. Disfruta de tu propia compañía, haz lo que amas hacer, viaja a los lugares que siempre has querido ir, escucha tu música preferida, o lee tu libro favorito. A veces la soledad es lo que necesitamos, porque cuando estamos solos somos libres, no somos influenciados ni controlados por la sociedad, y así podemos disfrutar de nuestro verdadero ser.

 

 

 

“Creo que es muy saludable para pasar tiempo a solas. Necesitas saber cómo estar solo y no ser definido por otra persona.” – Oscar Wilde

 

 

 

Aprende a estar solo, deja de temerle a la soledad, ama el silencio, ama tu propia voz, disfruta de tu compañía, y siéntete cómodo estando solo con tu propia alma. Aprende a separarte de aquellas personas que no te permiten ser tú mismo, aquellas personas que no te permiten crecer y evolucionar.

Cuando dejes de tenerle miedo a la soledad y a estar solo, viendo su lado positivo, aprenderás a disfrutar cada segundo solo, y te volverás más sabio a la hora de elegir a las personas con las que rodearte. Te tomaras tu tiempo para seleccionar las personas indicadas, sin apuro, sin la necesidad de depender de los demás.

 

 

 

“Solía pensar que la peor cosa en la vida era terminar solo. No lo es. Lo peor de la vida es terminar con alguien que te hace sentir solo.” – Robin Williams

 

 

 

Por elección, o por no tener otra alternativa, en la vida a veces tendrás que estar solo, a veces esta nos golpeara de repente, y ahi puede ser dolorosa, pero en esa soledad que no es absoluta, porque nadie puede estar realmente solo si se aprende amar la propia compañía, encontraras tu propia voz, escucharas tu alma, disfrutaras de tu compañía, te encontraras y descubrirás que estar solo no es en realidad algo tan negativo, sino muy positivo. La soledad es un regalo si sabemos aprovecharla, incluso cuando no la buscamos, porque todo depende en como la mires y cuanto aprendas de ella. Tu puedes cambiar tu situación en cada momento, simplemente debes cambiar la forma en que miras la vida. Recuerda nada es permanente, todo pasa, todo cambia, todo se transforma.

 

 

 

Aprende a amar tu propia compañía, disfruta ese momento contigo mismo, ¡y cambia tu vida!